Política México

OPINIÓN

¿A dónde va México con el endurecimiento de su política (anti) migratoria?

Las recientes declaraciones del hoy super ministro Marcelo Ebrard y los cambios en Instituto Nacional de Migración, hablan no solamente de la derechización del gobierno de AMLO, sino que plantean importantes interrogantes en relación al rumbo del país ante las presiones de Estados Unidos.

Domingo 16 de junio | 23:33

Desde Lázaro Cárdenas a la fecha, la política migratoria de México había sido reconocida por sus alcances en materia migratoria (incluso de asilo político).

Nuestro país recibió en 1939 a los refugiados españoles que huían de la Guerra Civil en aquel país; dos años antes al revolucionario ruso León Trotsky acorralado mundialmente por el estalinismo; y a los haitianos que huían de la criminal dictadura de Duvalier a principios de la década de 1980, sólo por mencionar los casos principales.

Sin embargo, las amenazas del presidente Donald Trump a México de imponerle aranceles a sus exportaciones, llevó al gobierno de López Obrador a dar un giro importante en su política migratoria. La aceptación de estos condicionamientos cambió radicalmente la política mexicana en este rubro.

Lo que para muchos parecía un gobierno progresista está mostrando cada vez más rasgos reaccionarios que empieza al desilusionar a un sector importante de la población.

Y es que para muchos es evidente el abierto sometimiento del gobierno de la Cuarta Transformación, impresión que las explicaciones en las entrevistas mañaneras en el Palacio Nacional no logran desdibujar.

El anuncio este jueves del canciller Marcelo Ebrard de que “probablemente”
se niegue la entrada a los migrantes que pretendan atravesar México rumbo a Estados Unidos, porque eso significaría “crear un problema a nuestro país” (La Jornada, 15-jun-2019), confirma esta derechización.

Es decir, que lejos de tener una política de autonomía en materia de migración, la preocupación principal de la 4-T - es no contrariar los deseos del presidente de los Estados Unidos.

Un Instituto Nacional Migratorio de corte policial a modo de lo que exige Trump

Si ya el hecho de encomendarle a la Guardia Nacional la tarea de contener el flujo migratorio en la frontera con Guatemala -militarizando con ello esa zona- significó convertirla en el gendarme aduanal de Estados Unidos en nuestro propio territorio, el carácter que tendrá el Instituto Nacional de Migración (que tampoco se ha destacado por su humanitarismo), profundiza la subordinación de las instituciones mexicanas a las órdenes de la Casa Blanca.

Con el despido -disfrazado de renuncia -del titular del INM, Tonatiuh Guillén (quien se había opuesto al envío de 6 mil efectivos de la Guardia Nacional a Chiapas), y el nuevo nombramiento de Francisco Garduño (ex coordinador de penales y ex jefe de la policía capitalina), se hace evidente el endurecimiento de la política anti migratoria de López Obrador y su canciller Ebrard.

Estas medidas provocaron que Ana Saiz, la presidenta de Sin Fronteras IAP, declarara que el nuevo perfil del INM es de corte policial, pues el nuevo titular que se encarga del tema de la migración es un experto en cárceles y detención (La Jornada, 15-jun-2019).

De entrada, Francisco Garduño informó que este sábado 15 trasladaron en aviones de la Policía Federal a 340 agentes migratorios a la frontera sur y este domingo 16, 360 a la norte.

Si ya de por sí los inmigrantes centroamericanos andan atemorizados por las calles de Tapachula ante el incremento de los retenes de los militares- que actúan como la patrulla fronteriza de Estados Unidos persiguiendo mexicanos-, esta política reniega de todo humanitarismo.

Esta obsecuencia del gobierno mexicano ha hecho que Trump declare que “México lo ha hecho muy bien”, al mismo tiempo que redobla sus amenazas si en 45 días no ve los resultados esperados por él.

México entra así en una nueva etapa de subordinación a la política de una potencia extranjera, lo que echa por tierra los enfáticos discursos de independencia y soberanía nacional del nuevo gobierno “nacionalista”. Esto, a sólo seis meses de su toma de posesión.

¿Es que acaso piensa López Obrador -en el marco de la difícil situación económica, el incremento de la inseguridad y el creciente control territorial del narco- que su legitimidad se mantendrá incólume ante tanta subordinación?

Los 45 días que conmueven al Morena

La serie de medidas impopulares que está tomando el gobierno y las presiones del imperialismo yanqui que le dio 45 días de plazo a AMLO para endurecer su política migratoria, están provocando roces en el partido de gobierno y la Cámara de Diputados, que puede profundizarse y llegar a un cierto nivel de crisis; con lo que el desgaste del régimen de partidos tendría un nuevo elemento.

El duro cuestionamiento del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo -durante una entrevista radiofónica,- al señalar “Estamos actuando, justamente, como un país colonizado. México está entrando de un estatus de economía colonial a un estatus de política colonial. “Estados Unidos aprieta económicamente y nosotros le damos todo”, no es cosa menor.

Cuestiona directamente la relación de subordinación con el gobierno de Estados Unidos, pero sobre todo, marca una abierta diferencia con la política del presidente de la república.

Además, es evidente el desplazamiento de la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y del subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, de las decisiones sobre las tareas encomendadas a la Guardia Nacional y los significativos cambios en la dirección del INM.

A lo que se suma la exclusión del secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, y del comandante de la Guardia, Luis Rodríguez Bucio, de las reuniones con Estados Unidos, sobre el tema de los inmigrantes en la frontera con Guatemala.

Al mismo tiempo AMLO nombra al frente de las operaciones al general Vicente Antonio Hernández Sánchez, comandante de la 36a Zona Militar. Lo que confirma la fuerza que adquieren los militares dentro del gobierno en el combate a la delincuencia y en la contención de la inmigración centroamericana.

En medio de estos vaivenes, destaca la fuerza de Marcelo Ebrard dentro del gabinete en la lucha interna de poderes.

¿Estaremos ante el principio de una crisis en el Morena, provocada por las presiones de la Casa Blanca? ¿Cuántos cambios más habrá en el gobierno debido a estas presiones?






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