Política Venezuela

DECLARACIÓN DE LA LTS

Ante el paquetazo de Maduro, movilización para pelear por un plan obrero y popular de emergencia

El gobierno ha dado un salto al frente en el ajuste, en meterle “racionalidad capitalista” a la gestión de la crisis: el pueblo trabajador tiene años pagando la crisis y ahora quiere que pague los costos de una supuesta “recuperación”, al tiempo que exonera de responsabilidad y cargas a los capitalistas. Es lo que plantea la declaración de la LTS que reproducimos aquí.

Martes 21 de agosto | Edición del día

Los últimos anuncios de Maduro muestran un salto drástico en la decisión de aplicar un paquete de ajuste capitalista que hará pagar más a los trabajadores y el pueblo pobre los intentos de “recuperación” de la bancarrota del capitalismo rentístico dependiente. Un ataque del que quedan exonerados las transnacionales, el capital financiero internacional, la burguesía nacional y la burocracia corrupta: ¡solo los trabajadores y el pueblo pobre reciben los golpes! Si ya tenemos años pagando la crisis, ahora quieren que paguemos los costos de una supuesta “recuperación”. ¡Capitalismo puro y duro!

El gobierno le toma cada vez más parte del programa a la oposición de derecha y a los grandes empresarios, viene introduciendo –ahora a pasos agigantados¬– elementos de “racionalidad capitalista”, con medidas “ortodoxas” para “estabilizar” el descalabro actual. En los hechos, los empresarios y grades comerciantes, y el gobierno, han venido descargando la crisis sobre la clase trabajadora y los sectores populares por la “vía inflacionaria” (reconocido abiertamente por el propio Maduro cuando dijo que “recurrimos a la impresión de dinero inorgánico”), lo que decantó en una brutal hiperinflación que ha llevado a la nada al salario y ha profundizado el desorden de los circuitos de la economía.

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Ahora quieren “estabilizar” con un paquete de ajuste que implica legitimar una semi-dolarización de la economía y una megadevaluación, reconociendo los precios al valor del dólar paralelo, aumentando impuestos al pueblo, al tiempo que se exonera impuestos a grandes sectores del capital, y aumento descomunal del precio del combustible. En medio de esta avalancha de medidas antipopulares, incluyendo un aumento salarial lejos de cubrir las necesidades básicas, pero con la promesa de una “estabilización de precios”.

Nueva megadevaluación del bolívar y precios al nivel del dólar paralelo

Maduro anunció que el Bolívar Soberano (Bs.S.) –el Bolívar Fuerte (Bs.F.) pero ahora con cinco ceros menos¬¬– está anclado al Petro, que a su vez está en paridad con un barril de petróleo, el barril está en aproximadamente 60 US$ y la relación establecida entre el Bs.S. y el Petro es de 3.600 soberanos por cada petro. Así, si un petro equivale a 60 US$ y un petro son 3.600 Bs.S. el dólar vale 60 bolívares soberanos (6 millones de Bs.F.), prácticamente el precio del dólar paralelo.

Aunado a esto anuncia el establecimiento de una única tasa de cambio fluctuante, es decir, la tan mentada “unificación cambiaria” para ¡unificar hacia arriba el precio del dólar! Semanas atrás había avanzado con la derogación de la ley de ilícitos cambiarios, para permitir la “libre compra-venta” de dólares, al tiempo que autorizó a las casas de cambio a pagar el dólar a un precio similar a paralelo, e impulsará que estas casas de extiendan por todo el país.

En los hechos, el gobierno está oficializando, aunque indirectamente, el dólar al precio de “Dólar Today” –que como sabemos era sideralmente superior al oficial–, es decir, legaliza y legitima una nueva megadevaluación del bolívar.

En este reconocimiento de “lo que dicta el mercado”, abre la puerta a que todos los precios se rijan en función de ese dólar. Lo que antes se supone que el gobierno combatía, pero que se hacía ya informalmente, en los márgenes de la legalidad, en una parte importante de la economía nacional, el gobierno le abre cancha ahora para que se extienda a toda la economía. Esta plaga que se tragaba los salarios en bolívares, que destruía todo ingreso que no fuera en dólares, es lo que el gobierno está alentando a que se formalice. El gobierno avanza en una semi-dolarización de la economía (y de los precios).

Si bien el mayor cinismo y fraude del gobierno es llamarse “socialista” y “obrerista”, no deja de ser un cinismo mayúsculo que Maduro al anunciar estas medidas dijera que “es el momento de gobernar la economía”, ¡como si recién estuviera llegando al gobierno!, ¡como si no fuera responsable de toda la crisis de estos años! Y como si lo que estuviera haciendo ahora no es ir al pie de “lo que va dictando el mercado”.

Más impuestos para los trabajadores y el pueblo pobre

Las medidas incluyen el aumento en un 33% del IVA, pasando de 12% a 16%, es decir, le mete más mano al bolsillo del pueblo trabajador, aumentando el impuesto más regresivo que hay. El IVA es un impuesto indirecto al salario, y lo han aumentado.

Maduro anunció la meta de “déficit cero”, dejando claro que en los hechos el pueblo trabajador la va a financiar. El Estado venezolano viene arrastrando un fuerte déficit desde hace muchos años (incluyendo los gobiernos de Chávez), que venía intentando aminorar con préstamos (nacionales e internacionales, endeudando al país con la banca nacional e internacional) e imprimiendo dinero inorgánico, ahora anuncia un giro hacia una “disciplina fiscal”.

Como parte de su “plan”, el gobierno viene exonerando de impuestos a cada vez más sectores de la clase capitalista: semanas atrás anunció la exoneración de impuestos a las grandes transnacionales petroleras, también están exentos los empresarios nacionales que exporten, todos los que importen bienes relacionados con la producción y los que traigan dólares de los que fugaron. La tal “disciplina fiscal” es mano de seda para las ganancias el capital –¡incluso impunidad y alcahuetería para quienes fugaron la renta petrolera pública!–, mano dura para el bolsillo obrero y popular.

Como hemos denunciado antes, en nuestro país la política de impuestos es totalmente complaciente con el capital y los grades propietarios: por ejemplo, en el primer trimestre del año del total del total recaudado el IVA aportó más del 50%, mientras el Impuesto Sobre la Renta (ISLR), por ejemplo, apenas 13%. El gobierno hace años pretende maquillar lo regresivo de este impuesto con el argumento de que aplica el IVA “solo” para “consumo suntuario”, lo que es una falacia porque un producto básico de higiene personal o de limpieza doméstica, o el más mínimo gasto de entretenimiento de las familias trabajadoras y pobres, son considerados “consumo suntuario”.

Por todo esto, el anuncio de un impuesto de apenas el 2% a las grandes transacciones financieras de los 133 mil “contribuyentes especiales”, del que además –¡de nuevo!¬– se exonera “al sector industrial necesario para la dinamizar la actividad productiva nacional”, no cambia del carácter antipopular y regresivo de la política de impuestos de este “plan de recuperación económica”.

El “gasolinazo”

A todo esto se le suma el anuncio del aumento de la gasolina a “precios internacionales”, lo que implica un aumento sideral, en un país donde el salario es mísero con relación a los “niveles internacionales”. Para intentar aminorar el gran impacto se aplicará un subsidio parcial (y al mismo tiempo un racionamiento) a través del “Carnet de la Patria”. Como denunciamos al momento, aún pagando solo la porción que no sea subsidiada (un subsidio que solo durará dos años), el impacto en el trabajador o habitante común que tenga un carro o moto será enorme, así como en los precios de los bienes de consumo final y también en el precio del transporte público. Es otra vía mediante la cual se le sacará el pueblo común de su bolsillo para “equilibrar” las cuentas del Estado.

El aumento del salario: una promesa para maquillar el paquetazo

El aumento del salario mínimo, que aunque en términos nominales es grande, de 3 a 180 millones (1.800 Bs.S.), no es sino una promesa de amortiguar el drástico impacto que implica este paquete de dolarización oficial de los precios, legitimación del precio del dólar paralelo, megadevaluación, aumento de impuestos al consumo obrero y popular, y aumento del combustible. En ese marco, mantener en los mismos niveles el salario sería pasar de salarios de hambre a salarios de muerte, a prácticamente la inexistencia el salario, lo que sería un absurdo total, además de un camino seguro a una inaudita exasperación social y desarrollo exponencial y explosivo de las luchas actuales por el salario.

Estamos hablando de pasar de 0,5 dólares mensuales (o 1 dólar, si se suma el ticket alimentación) a 30 dólares mensuales, es decir, 1 US$ por día, que sigue siendo mísero con relación a las necesidades de las familias trabajadoras, ¡¿en qué país del mundo se gana eso?! Habían logrado poner tan bajo el salario, abaratar al extremo la mano de obra, que lo que presentan como una gran medida favor de los trabajadores, apenas maquilla la nueva carga que se le echa encima al pueblo trabajador con este paquetazo.

Los empleadores ya salen a quejarse de ese aumento, queriéndolo hacer ver como un problema… ¿qué quieren, la muerte por inanición de los trabajadores? Maduro anuncia también por enésima vez que va a “controlar los precios”, en lo que se ha mostrado un fraude total, retomando de nuevo el “plan 50”, de 50 productos básicos a precios controlados en acuerdo con las empresas y grandes comerciantes. Es decir, va a acordar con los empresarios unos precios partiendo de reconocer la dolarización al paralelo (recubierta con la relación “petro/barril de petróleo”), y unos precios a ese nivel son los que, en teoría, una vez fijados, serían “controlados”.

El Estado asume pagar con dineros públicos el aumento de salario durante los próximos tres meses para la mediana y pequeña industria, al tiempo que dice que como los empresarios y grandes comerciantes han ganado ya bastante con la dolarización de los precios (¡en lo que tiene razón!), “no debieran aumentar de nuevo”. Así, llevando oficialmente los precios a niveles del dólar paralelo y pagando del dinero público la nómina de los empresarios medianos y pequeños por 90 días, es como el gobierno espera evitar que vuelvan a dispararse los precios.

Si llegase a concretarse la mentada “estabilización de los precios”, cuestión difícil y aún por verse, a lo sumo este salario estaría apenas subiendo un mínimo desde el subsuelo y la pulverización de donde viene.

Una política complaciente con el capital, antipopular y entreguista

Estas medidas se lanzan en medio del derrumbe de la producción nacional en general, la caída abrupta de la producción petrolera, el estrangulamiento del sector externo, vía los pagos multimillonarios que el gobierno ha venido haciendo –y los que tiene pendiente– por la deuda externa a los acreedores internacionales, y la fuerte escasez de dólares para cubrir las necesidades de la economía nacional (importar para el consumo, para la producción y pagar deuda). Por eso el empresariado, que cuestiona el aumento del salario (¡como siempre!), sobre el resto de las medidas no se opone, lo que dice es que son “incompletas” o inconsistentes.

Para los problemas agudos de la producción nacional y la falta de recursos, es decir, para la bancarrota del capitalismo nacional, la oposición de derecha y el capital imperialista tienen una “solución”: avanzar en el paquetazo antipopular que ya empieza a aplicar Maduro, pero completarlo con una mayor desnacionalización de la economía, con un mayor control de la misma por parte del capital imperialista. Un “rescate financiero” con más préstamos, más endeudamiento con el capital usurero internacional, deuda que por supuesto será el pueblo quien la pague, así como privatización y entrega de la industria petrolera, el oro, de empresas públicas, etc., para que así “vengan los dólares”.

Un camino de entreguismo del país y sus recursos en el que por cierto ya viene avanzando el gobierno, con el pago de la deuda externa a costa de las necesidades del pueblo, con la nueva Ley de inversiones extranjeras (vergonzosamente complaciente con el capital transnacional), el Arco Minero, las Zonas Económicas Especiales, los nuevos acuerdos para mayoría accionaria de las transnacionales en el sector petrolero y las exenciones de impuestos a estas. Sin embargo, esto lo hace sin el apoyo ni respaldo aún del gran capital internacional y las instituciones clásicas imperialistas (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), lo que le marca fragilidad y le resta “confianza” de los capitalistas.

¡Ellos o nosotros! Por un programa obrero y popular de emergencia, impuesto por la movilización de los trabajadores y el pueblo pobre

En medio de la catástrofe, Maduro garantiza los intereses del capital financiero, la burguesía y la alta burocracia estatal corrupta. Estamos ante un giro decidido del gobierno a aplicar un ajuste económico que busca “estabilizar” la economía postrando al país y, sobre todo, a la clase trabajadora y el pueblo pobre, ante los intereses del capital trasnacional y nacional. En eso se parecen cada vez más las propuestas económicas del gobierno, de la oposición y el capital imperialista. El Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL), por ejemplo, hace demagogia con las demandas salariales de los trabajadores en lucha, pero su programa es abiertamente proempresarial y entreguista, es una variante de esa lógica que solo ve como salida más endeudamiento externo, mayor penetración del capital transnacional y mayores facilidades a la burguesía nacional.

Es cierto que hay que terminar con la hiperinflación y todo el descalabro económico, pero no sobre las espaldas de los trabajadores y los sectores populares, que no tiene arte ni pate en este desastre, tampoco entregando más el país al capital transnacional. ¡Que sean los capitalistas y la burocracia estatal corrupta quienes que paguen por todo este desastre económico! ¡Ellos lo crearon, ellos deben pagar! La clase trabajadora y el pueblo pobre deben decir claramente, ¡nos negamos a seguir pagando sus crisis!

Sostenemos categóricamente que frente a esta catástrofe, para que una supuesta “normalización económica” no la paguen los trabajadores y el pueblo, la única alternativa es imponer mediante la movilización un plan de emergencia obrero y popular anticapitalista. La clase capitalista y sus políticos (bien del gobierno o de la oposición) pretenden “recuperar” su economía atacando como siempre nuestros intereses y condiciones de vida, son feroces e inclementes en imponer su interés de “rentabilidad” y ganancia por sobre todas las demás necesidades de las familias obreras y populares. Los trabajadores debemos oponer un plan de emergencia económico con nuestras propias soluciones, alrededor de las cuales movilizarnos y ponernos en pie con nuestros métodos de lucha para hacer pesar nuestros intereses en esta situación.

Estas son algunas de las medidas de emergencia por las cuales debemos luchar:

¡No pago de la deuda externa! El país ha destinado miles de millones de dólares al capital usurero internacional, una vía de desangramiento del país, mientras millones padecen falta de alimentos, medicinas y salarios miserables, mientras la industria petrolera nacional y las empresas públicas necesitan grandes inversiones. ¡Las necesidades del país y del pueblo deben estar por encima del interés de un puñado de usureros que viven en la opulencia a costa de las necesidades de millones de personas y naciones enteras! Esos dólares deben ir a las necesidades obreras y populares, a la reactivación de las empresas estatales y de PDVSA puestas bajo administración de los trabajadores, no de la burocracia estatal corrupta, antiobrera e incapaz, en cuyas manos esos recursos se perderían nuevamente.

¡Repatriación obligada de capitales! En uno de los períodos históricos de mayores ingresos de renta petrolera, una vez más la burguesía nacional la fugó, desfalcó al país, en contubernio con los gobiernos de Chávez y Maduro, un festín del que comieron banqueros y empresarios de todos los bandos, así como altos jerarcas del Estado convertidos en nuevos capitalistas. Esos recursos deben volver a su legítimo dueño, el pueblo venezolano. El gobierno no tiene ninguna política para repatriar esto, solo la total impunidad y exoneración de impuestos para los que quieran traer algo a invertir en el país. Deben ser conminados a traerlo todo, so pena de ser confiscados sus bienes y propiedades en el país, y parar en la cárcel. Es un crimen de dimensiones históricas lo que han hecho, hiriendo gravemente el país. Todos esos recursos deben ser controlados por organismos conformados democráticamente por los trabajadores y comunidades del país, no por esta burocracia civil-militar que es parte del mismo problema.

Monopolio del comercio exterior bajo estricto control obrero y popular. La burguesía nacional exporta poco y nada, sin embargo, las divisas captadas por el Estado le son transferidas históricamente a la burguesía para que importe, lejos de los intereses genuinos del país, del pueblo trabajador y de los consumidores. ¡Ni un dólar más para la burguesía ni para la corrupción! El comercio exterior debe ser totalmente estatal y bajo un estricto control impuesto por los trabajadores y el pueblo, no en manos de la burocracia estatal descompuesta, corrupta y autoritaria.

Salario igual a la canasta básica familiar indexado periódicamente a la inflación. Este reclamo que comienza a extenderse en las luchas actuales de la clase obrera, es una exigencia elemental para defender el salario real, el nivel de vida de las familias trabajadoras. Ningún porcentaje o monto que no parta de estos preceptos puede satisfacer nuestras necesidades en ese terreno.

Control obrero y popular del abastecimiento y los precios, no la farsa de “control” del gobierno. El gobierno promete nuevamente “controlar” los precios en acuerdos con los empresarios. De esos contubernios no sale nada bueno. El gobierno parte de acordar con los empresarios precios dolarizados y de reconocer “su derecho” a las ganancias, ya con eso la llevamos perdida, y peor aún con todas las mafias y redes de corrupción entre empresarios, grandes comerciantes, militares y funcionarios del Estado. El abastecimiento del pueblo debe estar en manos del propio pueblo, de los trabajadores que son los que producen los bienes y servicios: debemos poner en pie comités de trabajadores y comunidades para esta tarea, con delegados electos democráticamente por las bases, sin ninguna imposición de los empresarios, el partido de gobierno ni ningún partido patronal, comités que tengan acceso a toda la información contable y financiera de las empresas y comercios, ¿por qué los capitalistas tienen derecho a esconderle a los trabajadores y a la sociedad la verdad?. Un verdadero control obrero y popular del abastecimiento y los precios no puede surgir en acuerdo con los empresarios, grandes comerciantes y el gobierno, sino al contrario, con total independencia del gobierno y sus organismos de “control”.

¡No a los despidos! ¡Control obrero de toda empresa que cierre o despida! Los empresarios, como siempre, amenazan con despedir para defender sus ganancias, dejando en la calle a miles de familias trabajadoras. No es “normal” ni “lógico” que su interés de rentabilidad esté por encima del derecho al trabajo. ¡Que los trabajadores controlen las empresas que quieran despedir o cerrar, con acceso a toda la información financiera de las empresas, que las pongan en funcionamiento bajo su control para garantizar los puestos de trabajo y la producción! Verdadero control obrero, no la farsa del gobierno, no la intromisión del Estado con sus burócratas.

Nacionalización de toda la banca y establecimiento de una banca estatal única, bajo control de trabajadores, pequeños productores y ahorristas. El capital financiero tiene en sus manos el permitir o bloquear el desarrollo de la economía, al mismo tiempo es el sector más parasitario del sistema capitalista, vive y chupa de las desgracias ajenas o de todo un país. Es inviable ningún proyecto de verdadero desarrollo de las fuerzas productivas nacionales en la industria o en el campo si todos los recursos financieros no están puestos al servicio de ese objetivo. Para eso es necesario unificar todo en una banca estatal, bajo control de las organizaciones de los trabajadores, los pequeños productores y ahorristas.

¡Abajo el IVA, fuertes impuestos a las ganancias, rentas y grandes riquezas! Basta de esquilmar al pueblo trabajador, que vive de su salario y su propio esfuerzo. Que paguen los que viven de la explotación de los trabajadores, de la usura y las rentas. Que paguen los que más tienen.

Con medidas de este tipo es como podríamos comenzar a encarar una recuperación de la catástrofe nacional actual que no sea bajo el mayor sacrificio de los trabajadores y el pueblo. Sólo con la más amplia y combativa movilización de los trabajadores y los sectores populares, totalmente independiente del gobierno, los empresarios y la oposición proempresarial y proimperialista, se pueden imponer semejantes medidas.

Ya no partimos de cero, hoy la clase trabajadora ha comenzado a movilizarse, como lo ha expresado el importante paro indefinido de enfermeras y otros sectores en lucha, a pesar del inmovilismo que imponen las centrales y federaciones sindicales ante tan profunda crisis que estamos viviendo. Los trabajadores, activistas y sindicatos de base, debemos romper con esta situación e impulsar asambleas en nuestros lugares de trabajo, así como encuentros regionales de trabajadores en lucha, donde podamos discutir todos estos problemas y la situación del país, encuentros para definir nuestra propia agenda, para articular las luchas que hoy se dan aisladas, para tejer la solidaridad activa, para definir planes de lucha unificados por nuestras demandas. Asambleas y encuentros regionales con miras a un gran encuentro nacional de trabajadores que resuelva un plan nacional de lucha por un programa obrero de emergencia y una salida propia, de los trabajadores, independiente del gobierno y de la oposición, a la crisis que vivimos, para que no se terminen de imponer ninguna de las salidas reaccionarias que se propugnan.

Es importante dar esta pelea con la perspectiva estratégica de luchar por un gobierno propio de los trabajadores y el pueblo pobre, el único que podría garantizar llevar hasta el final las medidas anticapitalistas necesarias para que las calamidades no sigan cayendo sobre el pueblo mientras la clase dominante y los ricos salvan sus negocios y riquezas.







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