Internacional

OPINIÓN

Brasil entre la crisis política y el bonapartismo judicial

Publicamos a continuación la opinión de Diana Assunção, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) de Brasil sobre la crisis abierta por la imputación de un centenar de políticos brasileños.

Diana Assunção

San Pablo

Miércoles 12 de abril | 13:47

Se puede leer la versión original de este artículo en el sitio de Esquerda Diario

Recientemente fue divulgada la lista del juez de la Corte Suprema (STF) Edison Fachin, que contiene nombres de políticos que fueron involucrados en los testimonios de los ejecutivos de la constructora Odebrecht y sobre los que se abrirán investigaciones como parte de la operación judicial Lava Jato. El listado es claro en mostrar una cosa: entre los partidos del orden que gobiernan al servicio de los capitalistas y son parte de este podrido régimen político, no se salva nadie.

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Todos los políticos del PT, PSDB, PMDB y sus socios menores están al servicio de los patrones, y los esquemas de corrupción con las coimas de Odebrecht son solo una pequeña muestra de que en el capitalismo y en el régimen político que sirve a este sistema, esa es la regla.

Lo que hay que decir en este momento es que nuestra lucha es contra todos estos políticos corruptos y privilegiados que, adornados con mucha plata, defienden los intereses de los capitalistas; pero que no debemos confiar ni por un segundo en la Corte Suprema, que busca venderse como “heroína de la nación”.

No solo los ministros como Edison Fachin y los jueces de la operación Lava Jato como Sérgio Moro son tan o más privilegiados que los políticos que condenan, en cuanto conducen las investigaciones según sus intereses privados. Pueden “filtrar” información de los testimonios, a la que solo ellos tienen acceso, según su voluntad; pueden homologar o no los testimonios, aceptando las denuncias o rechazándolas, según sus intereses particulares. Ellos mismo ganan mucho dinero con los testimonios, y al fin dejan a las multimillonarias empresas que fueron las que más ganaron en estos entramados de corrupción, salir tranquilamente por ahí a seguir con sus negocios.

Los ejecutivos de Odebrecht seguirán siendo millonarios, como mucho confinados en sus mansiones con tobilleras electrónicas, ganando millones con la explotación de trabajadores sujetos a salarios de hambre y condiciones de trabajo peligrosas y degradantes. Condiciones que, si dependen del poder judicial, van a empeorar mucho, ya que la Corte ya autorizó la tercerización irrestricta, ya atacó nuestro derecho a huelga y tantos otros.

Ante los escándalos de corrupción, la salida de los trabajadores solo puede ser nuestra organización independiente. Ninguna confianza en la operación judicial Lava Jato, confiemos en nuestras propias fuerzas. Organicémonos en cada lugar de trabajo para hacer de la jornada del 28 de abril una demostración de fuerzas, por encima de parásitos de la burocracia sindical, como Paulinho da Força Sinidcal (que dicho sea de paso, está en la lista de imputados por el juez Fachin), y arrastremos a sindicatos y centrales para que obligarlos a ser parte de la lucha.

Es con esta fuerza y organización que podemos luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para tirar abajo este régimen político y debatir a fondo los problemas de nuestro país, luchando para elegir representantes de los trabajadores. Que todas las empresas involucradas en la corrupción sean expropiadas y estatizadas bajo control de los trabajadores. Para que todos los políticos ganen lo mismo que una docente y que todos los cargos sean revocables. Por una ley contra los despidos, impuestos a las grandes fortunas y el fin del pago de la deuda pública, para que sean los capitalistas los que paguen por la crisis. Luchemos por un gobierno de trabajadores para atender nuestras demandas.








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