Política Venezuela

CRISIS ECONÓMICA

Medidas de emergencia para frenar el hambre y las penurias del pueblo

La crisis económica se profundiza golpeando sin descanso las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Desde la LTS planteamos la movilización y lucha por medidas que respondan a las necesidades obreras y populares.

Ángel Arias

@angelariaslts

Martes 29 de agosto

Al tiempo que se prolonga la crisis política sin que hasta ahora haya una irrupción de la clase trabajadora con voz propia, sin que pese aún en la escena nacional la movilización y demandas propias de los trabajadores y el pueblo pobre, la crisis económica se profundiza, provocando una caída brutal de las condiciones de vida del pueblo, sometidos a todo tipo de penurias y vejámenes.

La altísima inflación ha pegado un nuevo salto en estas semanas, en una situación cada vez más agobiante. Contra lo que dice descaradamente Delcy Rodríguez, ex canciller y presidenta de la fraudulenta ANC, en Venezuela sí se está pasando hambre, son muchas y cada vez más las familias pobres que no tienen resuelto algo tan básico como el alimento diario. Los dramas y tragedias por falta de medicinas brotan por todos lados, que hay gente muriéndose por falta de medicinas también es una verdad inocultable.

Esta realidad persiste no por la falta de recursos, no porque no haya las posibilidades de evitar estas desgracias, hay algunas medidas sencillas y lógicas que podrían tomarse, pero no se toman porque se resguardan los intereses de los empresarios y banqueros (tanto nacionales como extranjeros), y de la burocracia corrupta, porque se mantiene esa lógica según la cual somos los de abajo los que debemos cargar siempre con el peso de la tragedia social. ¡Hay recursos para evitar estas situaciones para el pueblo, están en manos de los capitalistas y los corruptos, en complicidad con el gobierno!

El gobierno sostiene algunos controles, subsidios y estatizaciones, al tiempo que es parte de un ajuste mediante la autorización de los aumentos de precios, la reducción de las importaciones de alimentos y medicinas, la continuada devaluación oficial del bolívar, la no discusión o incumplimiento de decenas de contrataciones colectivas, y se orienta a entregar más al capital transnacional el petróleo y los recursos mineros (como en el Arco Minero del Orinoco y la Faja Petrolífera). Como respuesta a la tragedia social ofrece la mísera medida de la bolsa mensual del CLAP, así como una presencia cada vez mayor de los militares en los mecanismos de control y distribución de alimentos. Sin olvidarse de la coacción y represión a los que luchan.

La derecha quiere echar abajo todos los controles del Estado, dar más “libertad” de acción a los empresarios para que aumenten precios y despidan como les venga en gana, reprivatizar empresas, profundizar la dependencia aumentando el endeudamiento nacional y una entrega más acelerada de nuestros recursos al capital transnacional. Ya hace tiempo voceros de la MUD develaron que de llegar al gobierno tomarían “medidas antipopulares”, y sus planes apuntan a profundizar la subordinación de las mayorías del país a los intereses empresariales.

Los trabajadores debemos oponer un plan de emergencia económico con nuestras propias soluciones, alrededor de las cuales movilizarnos y ponernos en pie con nuestros métodos de lucha para hacer pesar nuestros intereses con voz propia en esta situación nacional. Estos son algunas de las medidas de urgencia ante los problemas más acuciantes del momento que planteamos, medidas que solo podremos obtener mediante la movilización y la lucha.

1. RECURSOS PARA ALIMENTOS, SALUD Y VIVIENDA

¡Basta de seguir pagando la deuda externa a costa de los padecimientos del pueblo!

Entre 2014 y 2016 el gobierno destinó nada más y nada menos que 60 mil millones de dólares para el capital financiero internacional. Este año serán 17 mil millones más. La deuda externa asciende a unos 180 millardos de dólares. En medio de esta tragedia social el gobierno prioriza destinar esa millonada de dólares para satisfacer la usura de bancos y gobiernos extranjeros, así como de los tenedores de bonos, mientras al pueblo le faltan comida, medicinas, salarios dignos, mientras la infraestructura y los servicios estudiantiles de las escuelas y liceos públicos están por el piso. La MUD no se opone a ese pago de la deuda porque está de acuerdo con ese esquema de subordinación nacional al capital financiero imperialista, incluso se propone profundizarlo.

Al mismo tiempo el gobierno reduce drásticamente la cantidad de dólares para la importación de alimentos y medicinas. Sencillamente criminal, se ponen por delante los intereses de un puñado de tenedores de bonos y usureros del capital financiero internacional, por encima de las necesidades del pueblo. ¿Acaso no valen más nuestras vidas que las ganancias del capital usurero? ¡Debemos exigir el cese de esa sangría y que se destinen esos recursos para las necesidades básicas del pueblo!

¡Obligar a los empresarios y corruptos a repatriar los miles de millones de dólares que fugaron!

El despojo de recursos nacionales efectuado por empresarios (tanto opositores como chavistas), banqueros y corruptos es descomunal, hay en el exterior 500 mil millones de dólares, según el propio ministro de Comercio Exterior, Jesús Farías. Es un hueco enorme en las riquezas del país, mientras aquí faltan recursos para la producción de la industria pública, PDVSA y las empresas básicas del Estado, para un plan nacional de construcción y mejora de hospitales, escuelas y vivienda.

“Hacen faltan dólares para impulsar la producción nacional”, dicen los empresarios rasgándose las vestiduras, ¡¿no es un cinismo descarado cuando en el exterior hay esta cantidad enorme de recursos fugada sobre todo en la última década?! Si tanto les interesara “la producción nacional” a los empresarios y banqueros criollos ¡esos recursos estuvieran aquí! ¿Y de dónde han salido esos recursos que hoy están en el exterior como propiedad privada de unos cuantos ricos?, de la renta petrolera pública en su gran mayoría, y que por múltiples mecanismos legales e ilegales, avalados por los gobiernos –incluyendo los de Chávez– fueron a parar a cuentas en el exterior de capitalistas y de burócratas corruptos.

¡Esos recursos deben volver al país, a su legítimo dueño que es el pueblo venezolano! Los responsables de esto deben ser conminados a repatriarlos de inmediato, so pena de ser expropiados sus bienes para que sean bienes públicos y bajo control de los trabajadores, con participación de las comunidades, ¡no en manos de los burócratas del gobierno ni los militares, que son los mismos responsables de toda esta situación! Sino bajo el control de delegados y delegadas elegidos por la base en los lugares de trabajo y en las comunidades, para destinar esos recursos a las necesidades urgentes de los trabajadores y el pueblo, así como reimpulsar la producción en las industrias y empresas públicas bajo un verdadero control obrero.

2. DEFENDER EL SALARIO CONTRA LA INFLACIÓN Y EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN DEL PUEBLO

¡Escala móvil de salarios y un verdadero control obrero y popular de precios!

La brutal inflación vuelve nada los salarios, necesitamos salarios que realmente cubran la canasta básica familiar y que se ajusten mensualmente al aumento del costo de la vida, eso debe quedar como una cláusula en los contratos y actas convenio. Es una medida defensiva elemental para frenar la depauperación de las familias obreras y populares.

Esto debe ir acompañado de un verdadero control de precios, sin ninguna imposición de los patronos ni del gobierno, ni sus partidos ni los militares, sino ejercido por delegados y delegadas electos democráticamente por la base de los trabajadores y los sectores populares. El control de precios del gobierno es una farsa total, a pesar de las amenazas y poses públicas, en los hechos cada vez desmonta más el supuesto “control”. ¿O acaso no nos conseguimos cada vez más con los precios altísimos legales, autorizados por el propio gobierno en sus pactos y acuerdos con los empresarios? La MUD, por su parte, quiere desmontar totalmente lo poco que queda de ese control y permitir que los empresarios aumenten más aún cada vez que quieran.¿Por qué siempre tiene que imponerse el nivel de ganancias de los empresarios sobre las necesidades de la mayoría del pueblo? ¡Nuestras condiciones de vida deben valer más que sus ganancias!

¡Discusión y aprobación de los contratos colectivos vencidos! ¡Reconocimiento y elecciones libres de los dirigentes sindicales!

Contratos vencidos desde hace años, negación a aprobar las demandas en los contratos en discusión, son uno de los principales mecanismos con los que patronos públicos y privados mantienen el salario y los derechos de los trabajadores por debajo del costo real de vida. Es una pelea de primer orden.

El gobierno se vale de cualquier cantidad de argucias, al igual que la empresa privada, que si los sindicatos están vencidos y no se han renovado, por ejemplo… pero es el mismo gobierno a través del CNE quien a menudo no les permite renovarse, pero incluso ¡el mismo gobierno cuando le da su gana firma contratos con aquellos sindicatos en mora electoral, siempre y cuando le sean dóciles, como por ejemplo en la federación petrolera (FUTPV)! Por eso junto a esto está la necesidad de pelear por el derecho a elegir nuestros dirigentes sindicales, contra los obstáculos que imponen el gobierno y los patronos privados, así como exigir el reconocimiento de los dirigentes electos, contra la política del gobierno de desconocer a los representantes sindicales que no le guardan obediencia.

¡Distribución de alimentos en manos de los propios trabajadores y las comunidades!

En manos de los empresarios, burócratas del gobierno y los militares está todo lo relativo a nuestra alimentación, por allí pasan las decisiones de sacrificarnos con sus aumentos de precios, así como toda la distribución y las respectivas mafias y redes de corrupción. ¿Por qué la alimentación de las familias trabajadoras y pobres tiene que quedar a expensas de sus decisiones y chanchullos? Debemos exigir que toda la distribución de alimentos en el país pase a manos de delegados de los trabajadores y de las propias comunidades, electos democráticamente por las bases y revocables por estas, con acceso a toda la información sobre de la producción y almacenamiento.

3. CONTRA LOS DESPIDOS, EL DESEMPLEO Y LA INFORMALIDAD

El gobierno lleva años ocultando la realidad del desempleo y de la precariedad en el país, no solo negándose a publicar las cifras, sino incluso antes, al considerar como “ocupados” a todos aquellos que hubiesen trabajado así fuere una hora al mes, así como sin mediar las condiciones de precariedad de tales “ocupaciones”. Así, a pesar de la ausencia de datos oficiales desde finales de 2015, es evidente en las calles y en los medios de transporte público (metro, camionetas) el enorme aumento de la informalidad y la precariedad, así como el hecho que tanto en el Estado como en empresas privadas vienen arreciando los despidos y las amenazas de cierre, cuando no cierres técnicos en los hechos.

¡Ni un trabajador más en la calle! ¡Un verdadero control obrero, sin militares ni burócratas, de toda empresa o institución que despida o cierre!

Si ya el salario está brutalmente golpeado, los despidos son un salto en la depauperación de miles de familias trabajadoras. No es “normal”, no es “lógico”, detrás de los despidos está la estabilidad de la ganancia patronal. ¡No podemos dejarlos pasar! ¡Que los trabajadores controlen las empresas que quieran despedir o cerrar, con acceso a toda la información financiera de las empresas, que las pongan en funcionamiento, para garantizar los puestos de trabajo y la producción!

¡Escala móvil y reparto de las horas de trabajo!

Millones de manos y cerebros disponibles para trabajar pero no consiguen trabajo, mientras en el país hay necesidad de desarrollar la producción, la infraestructura, la agricultura y los servicios. ¿No es un contrasentido? Mientras el capitalismo rentístico mantiene esta paradoja, millones son lanzados a trabajados precarios o al desespero vendiendo cualquier cosa en la calle para medio sobrevivir, soportando además la persecución y los abusos policiales. Todas las horas de trabajo deben ser repartidas entre todas las personas disponibles para trabajar, con un salario básico no menor al costo de la canasta básica.

¡Plan nacional de construcción y mejora de hospitales, escuelas y vivienda!

Con los recursos provenientes del no pago de la deuda externa y de la repatriación obligada de capitales se podría impulsar un vigoroso plan de este tipo, que además de dar solución a estas necesidades básicas de la población puede dar trabajo a cientos de miles ante el aumento de los despidos y el desempleo.

4. LAS EMPRESAS ESTATIZADAS Y LOS MONOPOLIOS DE LOS ALIMENTOS DEBEN ESTAR BAJO UN VERDADERO CONTROL DE SUS TRABAJADORES

¡Reimpulso de las empresas estatizadas bajo control obrero! ¡Fuera militares y burócratas!

Buena parte de las empresas estatizadas por el gobierno están sin producir o con niveles muy bajos. La oposición quiere devolver todo eso a la propiedad privada, a que estén nuevamente al servicio de las necesidades de ganancia de algún empresario, un retroceso; el gobierno defiende esas estatizaciones a su manera: con las empresas en manos de una burocracia corrupta, ineficiente y antiobrera, en muchos casos representada por militares y exmilitares, que bloqueó todas las iniciativas de los trabajadores, e incluso amenaza con los cuerpos policiales y la cárcel a quienes denuncias la corrupción y los abusos patronales, llegando en casos concretar la amenaza. No es la propiedad estatal el problema como dice la derecha, estas empresas deben seguir siendo públicas, reimpulsadas con los recursos provenientes del no pago de la deuda externa y la repatriación de capitales, pero gestionadas directamente por sus trabajadores, con participación de las comunidades, sin burócratas ni militares, para ponerlas realmente al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

¡Estatización bajo control de los trabajadores y las comunidades de las principales empresas de alimentos!

¡La alimentación del pueblo no puede depender de los cálculos económicos y políticos de empresas monopólicas! Esa es la realidad de en nuestro país, del cual Empresas Polar es un caso emblemático: una empresa casi monopólica en muchas ramas de alimentos, que ha amasado fortuna en décadas de vivir de la renta pública y la explotación de sus trabajadores, y chantajea el país con no producir sino se cede a sus exigencias, incluyendo más dólares baratos de la renta petrolera. Lorenzo Mendoza es un magnate cabeza un emporio transnacional que obtiene ganancias en dólares en varios países, una corporación que siempre ha recibido siempre subsidios para la –por la vía de dólares baratos–, sin embargo, se niega a traer un solo dólar al país para producir, exigiendo los dólares baratos del Estado.

¿Por qué la alimentación de millones de trabajadores y familias pobres tiene que colgar de semejantes cálculos e intereses de una familia, o un puñado de familias? Las principales empresas de alimentación deben ser públicas, pero no bajo el control de esta burocracia “cívico-militar” corrupta y antiobrera que nos gobierna, sino bajo el control democrático de sus propios trabajadores, los verdaderos productores de las riquezas de esas empresas, y con participación de las comunidades.

Estas son algunas medidas urgentes de lo que tendría que ser un plan económico obrero y popular de emergencia más de conjunto, no cualquier “plan económico”, que siempre son diseñados en función de garantizar los intereses y ganancias empresariales por encima de las necesidades del pueblo: es una lucha de clases donde los capitalistas buscan siempre imponer su “soluciones” a la crisis, ¡nosotros debemos oponer nuestras propias soluciones!

Medidas por las cuales luchar enfrentando tanto al gobierno como a los planes de la MUD. Demandas que pelear al mismo tiempo que luchamos contra todo el giro autoritario y represivo del gobierno, profundizado con la imposición de esta ANC fraudulenta y “plenipotenciaria”, exigiendo la anulación del estado de excepción, las restricciones a los derechos a manifestar y a huelga, el cese de la persecución, enjuiciamientos y hasta encarcelamiento de algunos trabajadores por luchar o por disentir de la línea política oficial. Al tiempo que también rechazamos claramente toda injerencia y amenazas imperialistas, y de los gobiernos de derecha de la región, una intervención que solo busca inclinar la balanza a favor de la derecha y posicionar más aún el control imperialista en un eventual nuevo régimen político.

La posibilidad o “imposibilidad” de estas medidas no es un asunto de disponibilidad de recursos o de leyes, es un asunto de correlación de fuerzas y de lucha. El gobierno, los empresarios, los políticos y “expertos” del PSUV y de la MUD dirán que no se puede, que no es recomendable, que no hay recursos… ¡puras mentiras! Los recursos están. Cualquier “mesura” o “realismo” que se nos plantee en contra de estas medidas solo esconde una verdad: es la “mesura” de garantizar primero los intereses de los poderosos contra los del pueblo trabajador, es el “realismo” de dejar que millones de nuestra clase social caigan en la depauperación y el desespero, cuando existen los recursos sociales que perfectamente pueden evitarlo.

Corresponde buscar las vías por las cuales romper la pasividad e inmovilismo que hoy imponen las centrales y federaciones sindicales ante tan profunda crisis que estamos viviendo. Los trabajadores, activistas y sindicatos de base, debemos romper con esta situación e impulsar asambleas en nuestros lugares de trabajo, así como encuentros regionales de trabajadores en lucha, donde podamos discutir todos estos problemas y la situación del país, encuentros para definir nuestra propia agenda, para articular las luchas que hoy se dan aisladas, para tejer la solidaridad activa, para definir planes de lucha unificados por nuestras demandas. Asambleas y encuentros regionales con miras a un gran encuentro nacional de trabajadores que resuelva un plan nacional de lucha por un programa obrero de emergencia y una salida propia, de los trabajadores, independiente del gobierno y de la MUD, a la gran crisis política que vivimos, para que no se terminen de imponer ninguna de las salidas reaccionarias que propugnan.

Desde la Liga de Trabadores por el Socialismo (LTS) luchamos por un gobierno propio de los trabajadores y el pueblo pobre, como único gobierno que pueda comenzar a resolver íntegramente los problemas del país y las mayorías trabajadoras, es en esa perspectiva estratégica que planteamos estas demandas para la movilización y estas medidas de emergencia.






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