Internacional

CENSURA POLÍTICA

Comisión del Senado de Brasil aprueba la censura a la izquierda y los trabajadores

Siguiendo la propuesta de parlamenarios tucanos, del gobierno de Temer y el apoyo entusiasta de los grandes medios nacionales, los senadores aprobaron en la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) lo que hemos llamado un “golpe dentro del golpe”, una cláusula de barrera para excluir a la izquierda y a los trabajadores de la representación parlamentaria.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Miércoles 14 de septiembre de 2016

La medida aprobada hoy deberá pasar todavía por el plenario del Senado y el de Diputados. Se espera que en el Senado sea fácilmente aprobada, mientras que en Diputados es posible que enfrente alguna oposición y que sean flexibilizados algunos ítems que alcanzan partidos de alquiler, manteniendo solo el objetivo central: excluir a la izquierda.

¿Qué cambiaría?

Según el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC36/2016), en 2018 solo tendrían derecho a tiempo en televisión y derecho al fondo partidario aquellos partidos que alcancen el 2% de los votos a diputado federal en ámbito nacional y el mismo porcentaje en al menos 14 provincias. En 2022 ese valor llegaría al 3%. Hay quien defiende, como el extucano (expartidario del PSDB) Álvaro Dias (PV) que la cláusula debería alcanzar el 5%.

Además, la contrarreforma política defendida por Aécio Neves (PSDB) y el presidente Michel Temer (PMDB) plantea que los parlamentarios que eventualmente sean elegidos por partidos que no lleguen el piso de la cláusula de barrera (o sea, los que no tienen dinero ni espacio en la televisión) sean parlamentarios de segunda, sin derecho a un funcionamiento parlamentario normal como formar liderazgos, participar de Comisiones Parlamentarias de Investigación o proponer enmiendas constitucionales. Una censura a la izquierda.

La contrarreforma política como prioridad golpista y profundización de lo hecho por Dilma

Esta propuesta es una prioridad para el tucanato. Fue una de las exigencias de Aécio Neves para que su partido se sumase al gobierno de Temer. Fue después una exigencia, rápidamente atendida, para que apoyaran la elección de Rodrigo Maia, del DEM, a la presidencia de la Cámara, golpista que contó con el voto del PT como “mal menor”.

Casi todos los días la propuesta aparece en las editoriales de los grandes diarios. Su justificación es la disminución de la cantidad de partidos, como si eso fuese a darle más coherencia a los partidos y al régimen. Ya habían logrado aprobar todavía bajo la presidencia de Cunha y Dilma una reforma política que atacaba a la izquierda y a la posibilidad de organización de los trabajadores.

En la reforma política de 2015, se aprobó un cambio en la forma de distribución del tiempo en televisión favoreciendo a los grandes partidos del régimen político. Además, fue se instituyó el arbitraje de las emisoras de TV, donde éstas invitan o no a los debates a candidatos con menos de 10 diputados federales. La novedad de las novedades es que se hizo aun más difícil para los trabajadores organizar nuevas agremiaciones políticas legalizadas. Antes ya se imponía el restrictivo número de 500.000 firmas distribuidas en 9 estados con por lo menos 1% de sus respectivos electorados. Ahora, según la nueva ley, no se trata de “apoyos” como antes, sino afiliaciones exclusivas. Es decir, si una organización política como el MRT, que impulsa Esquerda Diário, quiere obtener la legalidad, no podría recolectar firmas democráticas (de apoyo) por parte de afiliados al PSOL, PSTU y otros grupos legalizados de la izquierda.

Se trata de censura. La contrarreforma actual se suma a aquella sancionada por Dilma. Se trata de prioridad tucana, de Temer y una vista gorda del PT y el PCdoB hacia el tema.

Están todos los partidos del régimen político (salvo grupúsculos de alquiler) unidos en hacer el régimen político aun más restrictivo, callar las voces disonantes, voces que levanten en el parlamento las luchas de los trabajadores, de los sectores oprimidos y cuestionen los privilegios de los políticos como hacen las candidaturas del MRT por el PSOL, siguiendo una campaña comenzada hace más de una año, exigiendo “que todos los cargos políticos, incluyendo a los jueces, sean elegidos, revocables y ganen como una maestra”.

Sálvese quien pueda y excluir a la izquierda

Algunos de los partidos afectados por la propuesta de Aécio Neves, como el PCdoB, en la figura de la senadora Vanessa Graziotin, se pronunciaron a la agencia Senado buscando un acuerdo, en beneficio propio. La agencia del Senado, que es el vehículo que permite que cada senador controle y exprese “correctamente” su posición, afirmó: “e informó que, en la próxima reunión de líderes, buscará un acuerdo. Recordó que recientemente la propia CCJ aprobó una propuesta, informada por Antonio Carlos Valadares (PSB de Sergipe), estableciendo una cláusula de barrera de 1,5%. –Considero lo que fue aprobado hoy algo traumático al proceso democrático brasilero. Una cláusula de barrera de 3% hará que tengamos poquísimos partidos. Tenemos que buscar una salida”.

Para el PCdoB una cláusula de 1,5% sería un buen piso…

El PT, aun menos afectado, no se ha pronunciado todavía como partido. El expresidente Fernando Henrique Cardoso, entusiasta de la propuesta, ha declarado que ve problemas en el régimen político brasilero, su falta de representatividad y que los partidos deberían unirse para cambiar el sistema partidario. El sociólogo también ha enfatizado que ve el problema de representatividad agravado en la juventud (las movilizaciones de Junio de 2013 pesa como aviso). Consciente de las nuevas expresiones de la izquierda con fuerza en la juventud, aunque en marcos que denominamos neorreformistas, como Podemos y Syriza, FHC y el tucanato quieren impedir que pueda pasar algo así en el país. Quieren impedir que surjan nuevos grupos a la izquierda del PT, para lo cual quieren cercenar el derecho democrático de representación de aquellos que ya existen y prácticamente prohibir que los trabajadores creen nuevos partidos.

El falso problema del exceso de partidos, el verdadero objetivo es la izquierda

Esta contrarreforma se conduce bajo el argumento de que hay un exceso de partidos. El problema de representatividad que enfrentan los grandes partidos del régimen y el problema para formar mayorías parlamentarias no es técnico.

Otros países presentan problemas similares aun en sistemas que son u eran rígidamente bipartidistas como Estados Unidos y España, o “tripartidistas” como Inglaterra. En todos esos países hay rasgos de lo que denominamos “crisis orgánica” y se expresa con mayor énfasis en nuestro país. En todos esos países el “centro” se está erosionando, abriendo espacio para nuevas ideas a izquierda y a derecha.

El marxista italiano Antonio Gramsci escribía sobre una situación política en su Italia en la que había crisis de los partidos y del régimen político, mostrando cómo para muchos analistas esta superficie del problema, la cantidad de partidos y su falta de mayoría, no les permite ver lo que está por debajo de ese síntoma de crisis. Decía:

“El análisis no puede prescindir de examinar: 1) por qué se multiplicaron los partidos políticos; 2) por qué se hizo difícil formar una mayoría permanente entre esos partidos parlamentarios; 3) consecuentemente, por qué los grandes partidos tradicionales perdieron el poder de guiar a las masas y tener prestigio. Este hecho ¿es puramente parlamentario o es reflejo parlamentario de cambios radicales ocurridos en la propia sociedad, en la función que tienen los grupos sociales en la vida productiva? Me parece que el único camino para buscar el origen de la decadencia de los regímenes parlamentarios es el segundo, lo que significa decir, la investigación en la sociedad civil” (Cuadernos de la cárcel, 15, § 47).

Repetida hasta el hartazgo en los medios la tesis de que el problema sería técnico-parlamentario, de simple cantidad de partidos, muchos trabajadores comienzan a creer en la idea. Pero se trata de otra cosa, el problema está en la falta de legitimidad de las propuestas de los partidos, de cómo los sectores de trabajadores y la juventud ya no aceptan la contención del PT, cómo por derecha los tucanos parecen demasiado moderados, etc. El problema está en otro lugar. Está en la lucha de clases. Sea en países que tienen 27 partidos con representación parlamentaria como el nuestro o que tengan prácticamente solo 2, como en el Estado español.

Conciente de eso, FHC y el tucanato venden como respuesta técnica su propia posición en la lucha de clases: excluir a la izquierda. Esto blindaría al régimen, haría más fácil aprobar sus intragables propuestas de reforma previsional, fin de la CLT (equivalente al Convenio Colectivo de Trabajo). Pueden tolerar a un PT, que ya se mostró en tantos años agente de los ataques capitalistas que es una “izquierda responsable”, lo intolerable es permitir que surja algo nuevo.

No podemos dejarnos engañar. El problema no es la cantidad de partidos. Lo que quieren es excluir a la izquierda. Abrirán sus puertas a todos los derechistas que queden afuera con sus reformas. El problemas de ellos no es ese. Son los trabajadores, las mujeres, los negros, la comunidad LGBT, la izquierda.

Es necesaria una gran campaña unificada de toda la izquierda para derrotar este proyecto, así como todas las restricciones de la reforma de Cunha y Dilma.






Temas relacionados

Michel Temer   /   Dilma Rousseff   /   Brasil   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO