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PANORAMA POLÍTICO

Crece la protesta social y el apoyo al magisterio

Después de la represión del domingo pasado, crece el descontento. En más de 20 estados se muestra la protesta social contra Peña Nieto y en apoyo a los maestros. Es el momento de pasar a la ofensiva.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Jueves 23 de junio de 2016 | 23:40

Como decimos aquí, la salvaje represión de los gobiernos de Peña Nieto y Gabino Cue quiso derrotar al magisterio nacional e impedir la unidad de trabajadores y sectores populares con los maestros, que se empezaba a dar en Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México. Pero no lo logró.

Solidaridad obrera y popular con el magisterio

Los últimos días, presenciamos movilizaciones magisteriales en una veintena de estados. En Guerrero, Michoacán, Veracruz, Morelos, Jalisco, Chihuahua, Zacatecas, Tamaulipas, Sinaloa, y el estado de México, entre otros, se realizaron marchas, bloqueos y mítines contra la reforma educativa. En Monterrey, se realizó una multitudinaria marcha de 6000 maestros y se resolvió un paro de labores para este viernes 24.

En Oaxaca y Chiapas el magisterio sigue en pie de lucha y amplios sectores populares se solidarizan, mientras continúan los bloqueos carreteros.

En estas acciones del magisterio y en la extensión nacional que logra, se muestra que, como ocurrió en el 2013, el movimiento magisterial está escalando y se “nacionaliza”, amenazando en convertirse en una verdadera insurgencia magisterial. Esto está impulsado por el repudio a la represión, pero también por el descontento latente con el gobierno y su reforma educativa.

Pero estas movilizaciones no se limitan al magisterio. Incluyen también a otros trabajadores, jóvenes, y pueblo en general. Y afectan a estados donde no hay movilizaciones recientes, como en el Bajío.

El punto reciente más alto de confluencia efectiva con sectores de trabajadores lo vimos ayer con el paro del sector salud que recorrió el país, y con las importantes movilizaciones de los trabajadores del sector, como en la Ciudad de México. Ya la semana pasada miles de telefonistas y trabajadores universitarios se movilizaron, y trabajadores mineros y petroleros manifestaron también su apoyo.

Las declaraciones de distintos sindicatos son un reflejo del descontento obrero que existe. Es emblemático que el 24 de junio, en Baja California Sur se realizará una manifestación convocada bajo la consigna de “Oaxaca, aguanta, San Quintín se levanta”.

Mientras tanto, a pesar de que en muchas casas de estudio no hay clases, la juventud estudiantil se organiza en apoyo a los maestros. En Ciudad Universitaria, una asamblea multitudinaria acordó un plan de acción para ponerse al lado del magisterio, que incluye brigadas a escuelas y centros de trabajo; esto mientras en la UAM se realizaron paros en solidaridad. Como en el 2013, cuando decenas de miles de estudiantes pararon sus escuelas y salieron a las calles, el movimiento estudiantil resurge al calor de la solidaridad con el magisterio.

La represión brutal del gobierno logró el efecto contrario al buscado. La solidaridad con el magisterio está aglutinando todo el descontento con el gobierno y sus reformas estructurales, así como con su política autoritaria y represiva. Y se expresa en un reverdecer de la protesta social, que amenaza extenderse de norte a sur y de este a oeste.

Como adelantábamos en otros artículos, está emergiendo un gran movimiento nacional democrático en apoyo al magisterio, que será un gran aliado de éste en su lucha. La unidad obrero, estudiantil y popular es ya un peligro real. Al calor de esto, empieza a abrirse un nuevo momento político en el país, signado por un resurgir de la protesta social contra los planes del gobierno y de las instituciones de la “alternancia democrática”.

Tras las brutal represión, un gobierno desgastado

El trasfondo de esto es el salto en el desgaste del gobierno de Enrique Peña Nieto. El 5 de junio marcó el inicio de un momento de crisis para el gobierno nacional, al convertirse en segunda fuerza electoral y perder la mayoría de la gobernaturas en juego. Al duro revés en los comicios, le siguió el intento de propinar una dura derrota al magisterio.

El objetivo, como dijimos, era acabar con la resistencia de los maestros, y recuperar una imagen fuerte y firme a los ojos de los empresarios, las clases medias y la misma Casa Blanca. Si el golpe no encontraba respuesta, lo habría logrado. Pero no fue así.

Las últimas semanas combinaron los efectos de la derrota del 5 de junio con la incapacidad gubernamental para contener y cerrar el conflicto con el magisterio, lo cual puede llevar a una crisis más profunda para el gobierno.

La renuncia de Manlio Fabio Beltrones -largamente anunciada por la catástrofe que comandó-, las discusiones con sectores vinculados a la Iglesia en torno a la cuestión del matrimonio igualitario y la legalización de la marihuana, entre otros elementos, se sumaron a los efectos políticos de la represión en Oaxaca, como fue la renuncia de dos altos funcionarios del gobierno de Oaxaca y el hecho de que ni Osorio ni Nuño lograron contener el enojo magisterial, lo cual ha sido resaltado por articulistas nada izquierdistas como los de El Universal. Esto, mientras crecía la condena nacional e internacional por la represión del pasado domingo 19, donde distintas voces instaron a Peña Nieto a buscar el “diálogo”.

El llamado a una mesa de negociación con la CNTE -resistida antes por el gobierno- evidencia que no le quedó otra que buscar aparecer como “democrático”. El cinismo gubernamental no tiene limites. Ante esto, sectores del magisterio lo sienten como un logro, en tanto que otros enfatizan el peligro que representan los “diálogos” del PRI. Aquí alertamos que el gobierno pretende un diálogo contrario al que exige el magisterio. Quiere una trampa donde no se resuelvan las demandas de la CNTE, la cual debe exigir la liberación de los presos como primer punto.

Es en la resistencia que se extiende por los estados y en la alianza con los explotados y oprimidos donde está la fuerza para imponer sus demandas y un diálogo que responda a sus intereses. Sólo así se impondrá en las calles la abrogación de la reforma educativa y la libertad de los presos.

Es el momento de pasar a la ofensiva

Es fundamental un gran paro nacional en solidaridad con el magisterio. La CNTE junto a las centrales sindicales que se reclaman opositoras, deberían ponerle fecha, y tener una política para sumar a los trabajadores sindicalizados por la CTM y a quienes no cuentan con organización sindical. En ese camino, para discutir y votar un plan de lucha unificado, surge como necesidad un Gran Encuentro Nacional de Organizaciones en Lucha.

Es momento de soldar la alianza que necesitamos: la que une a los indígenas de Chiapas con las obreras del la frontera norte, a los maestros de Oaxaca y de Chiapas con el proletariado de las fabricas del Estado de México, Guadalajara y Monterrey.

En la alianza con los demás trabajadores y el pueblo, y en el impulso de la movilización unitaria y un Paro Nacional, se puede fortalecer la resistencia magisterial y derrotar al gobierno.






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