Géneros y Sexualidades

Diversas agrupaciones y activistas feministas realizaron jornada de calle por el #8M2020 en Caracas

Luego de semanas de discusiones y actividades preparativas, se llevó a cabo una importante actividad común de lucha por los derechos de las mujeres. La cita fue en la salida de la estación del metro Plaza Venezuela que da al boulevard de Sabana Grande.

Lunes 9 de marzo | 20:44

Entre 150 y 200 personas participaron de esta jornada, en la que las denuncias a los femicidios y la impunidad, la falta de programas de educación sexual y acceso a los anticonceptivos, la criminalización de la interrupción del embarazo, la vida precaria de las mujeres, las políticas salariales del gobierno, la represión, y las sanciones imperialistas, estuvieron a la orden del día. La actividad expresó tantos los puntos en común como las diferencias que cruzan al feminismo en el país. Siendo un importante logro haber concretado una acción que permitió “golpear juntas” en determinados puntos clave, y al mismo tiempo garantizar la libertad para que se expresaran también las posiciones específicas de las diferentes corrientes.

A eso de las 2:30 de la tarde estaban ya los primeros grupos de mujeres que venían con ganas de hacer sentir sus reclamos. Poco después de pasadas las 3 arrancó la agitación. Los cánticos, el bombo, las variadas pancartas y carteles, los pañuelos verdes, las banderas coloridas, fueron configurando el entusiasmo con el que se desarrollaría una jornada cargada, como no podía ser otra manera, de mucha denuncia e indignación por todas las situaciones que atraviesan las mujeres en el país.

Entre las organizaciones convocantes estuvieron el Movimiento de Inquilinas, Pan y Rosas, Juntas y a la izquierda, Las Comadres Púrpuras, PSL, La Araña Feminista, Tinta Violeta, Calistenia Cultural, Faldas en Revolución. Junto a las mujeres de estas diferentes agrupaciones y muchas otras activistas independientes, acudieron también niños y niñas juntos a sus madres y padres, así como varones aliados de la lucha que encabeza el movimiento feminista.

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Contra la violencia machista, los femicidios y la impunidad: “¡Vivas nos queremos!”

Si algo dio la nota de este 8 de marzo y fue un punto en el que todas coincidían en golpear con énfasis, fue en la denuncia a la violencia machista en sus múltiples formas, y en particular en la que se expresa brutalmente en los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, ex parejas o desconocidos que las violan y matan. El año pasado cerró una cifra de casi 170 mujeres víctimas de estas situaciones, lo que da un promedio de una mujer asesinada cada dos días de esta manera, y en lo que va de 2020, hasta los primeros días de marzo, se contabilizaban ya 48 casos.

El desarrollo de la brutal crisis económica y social que se padece, la multiplicación exponencial de los problemas de la vida cotidiana y las dificultades inusitadas para garantizar la sobrevivencia, hacen brotar con mayor fuerza los nefastos lastres de la sociedad capitalista y patriarcal. La violencia machista, presente ya en la sociedad venezolana en tiempos “normales”, se recrudece en medio de la tragedia actual.

Un aspecto central de la denuncia fue el hecho de que estas situaciones cuentan con unos niveles de impunidad casi total. Es ínfimo el número de casos en los que el asesino es alcanzado por la “justicia”. Mostrando la casi total incidencia en la vida real de una ley que, en teoría, protege a las mujeres para que tengan “una vida libre de violencia”. Consignas que apuntaban a esta cuestión resonaron insistentemente, tanto contra la inoperancia de estas leyes como contra la indiferencia que a menudo se vive en la sociedad en general ante estas situaciones: “¡Señor! ¡Señora! ¡No sea indiferente! ¡Se mata a las mujeres en la cara de la gente!”, y “¡Justicia, justicia, justicia por todas las mujeres!”, fueron de las más coreadas.

Pero la impunidad comienza también con la invisibilización misma de la situación, con el hecho de que puedan sucederse estos asesinatos sin que se muestren ni se asuman como un asunto de salud pública. Por eso se cuestionó el hecho de que el gobierno mantiene un silencio estadístico al respecto, omite dar cifras oficiales que permitan tener una dimensión real del problema, lo que hace que el registro que se lleva es extraoficial, elaborado por propias activistas y organizaciones de mujeres que rastrean en la prensa los casos que trascienden a la misma. Lo que hace que por supuesto puedan quedar por fuera otros tantos casos que no lleguen a expresarse en la prensa.

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La destrucción del salario y las múltiples penurias también son violencia

Como era lógico, la crisis catastrófica que atraviesa el país también ocupó central en muchas de las intervenciones. El inalcanzable costo de la vida, lo inaccesible de la canasta básica, la política salarial del gobierno, fueron objeto de denuncia. Fue el caso, por ejemplo, de una de las intervenciones de Suhey Ochoa, de la agrupación internacional de mujeres Pan y Rosas, y militante de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), quien señaló con respecto al gobierno:

“Es responsable de los salarios bajos y miserables, porque no sé quién aquí vive con 6 dólares mensuales. Y eso fue lo que impuso [el gobierno] y le hizo un gran favor a las transnacionales y a las empresas de este país, poniendo salarios de miseria de hambre. ¡Eso también es violencia de Estado!”.

En esa misma línea, Zuleika Matamoros, activista docente y militante de Marea Socialista, también cuestionó la política salarial oficial así como la respuesta represiva a las luchas de las docentes y demás trabajadores del país.

El hecho, constatado tanto por la propia vivencia como por diversos estudios, de que en muchísimos hogares las mujeres llevan tiempo dejando de comer completo para garantizar que coman los hijos e hijas, y otros miembros de la familia, se denunció como una de las muestras drásticas de cómo la crisis golpea con fuerza particular a las mujeres. Así como el hecho terrible de que, aún con su salario y los más diversos trabajos extras realizados, se hace imposible a muchas mujeres garantizar los más básicos alimentos y medicinas propios, de los hijos o de los familiares que tienen a su cuidado, lo que las pone en condiciones de enorme vulnerabilidad ante la extorsión sexual de patronos, jefes o varones con plata que se aprovechan miserablemente de las necesidades de estas mujeres.

La denuncia a las sanciones imperialistas también se hizo presente. Medidas que profundizan los padecimientos del pueblo en general, y de las mujeres en particular. Una de las tantas razones por las cuales el movimiento de mujeres, para poder luchar consecuentemente por sus derechos, debe ser independiente no solo del gobierno sino también de la oposición de derecha proimperialista.

Un logro importante, para ir por más

Por diversas razones que no da el espacio de esta reseña para abordar, unas históricas y otras más recientes, el movimiento de mujeres en Venezuela no tiene aún el impulso y la fuerza que en otros países, un marco en el cual haber concretado esta actividad cobra mucha importancia. Además del hecho que, así como la polarización entre el gobierno y la oposición de derecha impide muchas veces la unidad de acción para la lucha del movimiento obrero, en el caso de la lucha de las mujeres la posición a tener ante el gobierno también se ha transformado en obstáculo en más de una ocasión.

Esta vez, en las diferentes reuniones preparatorias hubo importantes discusiones para poder arribar a un marco común que permitiera una actividad conjunta. El punto de vista que sostenía un sector de compañeras, que implicaba evitar que se denunciara al gobierno de Maduro como responsable de la situación de las mujeres, era impedimento para una acción común, puesto que todo otro sector de compañeras considerábamos un sin sentido hacer una actividad de lucha de las mujeres, en medio de toda la terrible situación que pasamos, y que no se pudiera señalar a uno de los principales responsables de la crisis y quien administra el Estado capitalista y patriarcal: el gobierno venezolano.

Fue una pelea importante insistir en que, además del marco común que acordáramos, además de que aquello que sería acordado plantear en nombre de todas, debía preservarse la libertad que cada corriente tiene de plantear, ya en su nombre propio, las posiciones que sostiene al respecto de la situación política del país. Por la vía de los hechos esta fue la dinámica que se terminó asumiendo.

De manera que se pudo concretar una acción común de lucha de las mujeres, donde se golpeó de manera conjunta en todo aquello en que hay acuerdos, y hubo espacio para plantear también las diferentes posiciones. El escenario, como planteó Suhey Ochoa en su intervención, permitió juntarse “de manera independiente, tanto del gobierno como de la oposición de derecha, ¡para decirlo todo!”, para poder decir todas las cosas que se querían decir.

Como señalaron varias de las intervenciones, esta importante jornada, en que nuevamente se pusieron en la calle los reclamos de las mujeres, en que se mostraron públicamente las razones y las exigencias de las mujeres, sus voces en pie de lucha, debe ser un punto de partida para proponerse, desde ya, organizar un 8 de marzo venidero con mucha más fuerza.

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