Sociedad

TRIBUNA ABIERTA

[ENTREVISTA] Ávila: “El entrenamiento de la FAES no es de contención sino de ataque letal”

En la represión a las protestas de hace días en los sectores populares ha tenido un rol protagónico “el FAES”. A propósito de ese relativamente novedoso cuerpo policial, acá una entrevista con Keymer Ávila, investigador y profesor universitario.

Lunes 4 de febrero | 17:58

Keymer Ávila es investigador del Instituto de Ciencias Penales de la Universidad Central de Venezuela, profesor de Criminología en pre y postgrado de la misma universidad. Es una de las figuras en el país que desde su actividad académica, y en una perspectiva crítica en función del respeto a los derechos humanos, lleva años haciendo seguimiento a las políticas públicas en materia de “seguridad ciudadana” y respuestas represivas a la protesta social. Por la importancia de la información y datos que ha sistematizado, consideramos oportuno ofrecer a los lectores de La Izquierda Diario su punto de vista mediante esta Tribuna Abierta.

***

  • ¿Hay diferencias entre la represión de estos días y la que hubo en la crisis de 2017?

Aún es temprano para hacer una comparación rigurosa porque los acontecimientos están en pleno desarrollo, las protestas comenzaron apenas hace una semana. Sin embargo, todo apunta a que es considerablemente mayor y más letal, y eso es mucho decir, porque en 2017 fallecieron unas 124 personas; cuando hicimos el análisis de la victimización de ese año el promedio de víctimas diarias era de 1 por día. Actualmente la cifra de fallecidos durante los últimos ya es de 40, lo que indica un promedio de 6 fallecidos diarios. Tres de estas 40 personas son adolescentes, se reporta también un GNB fallecido, lo que indica que algunas de estas manifestaciones han sido violentas.

Es de advertir que hasta ahora no se puede afirmar con certeza que todas estas muertes son por intervención directa del Estado, el porcentaje de muertes por estas causas es aproximadamente del 65%, como un mínimo, posiblemente sea aún mayor, un porcentaje más alto del que observamos en 2017 que era de un 21%.

También se cuentan unas 850 personas detenidas, de las cuales al menos un 9% son menores de 18 años. Se denuncian además malos tratos y torturas.

Posiblemente esta mayor extensión e intensidad se deba al perfil de los manifestantes y las víctimas, son pobres, personas humildes de los barrios, los que en otrora el gobierno se adjudicaba como su base social de apoyo. Al verse desmejoradas drásticamente sus condiciones de vida la gente ha comenzado a reclamar sus derechos en las calles y este es un contraste importante con las protestas de 2017 y 2014, ya no es la clase media y clase media alta que desde sus urbanizaciones se moviliza contra el gobierno.

Entonces hay dos factores que se tienen que considerar: los pobres son muchos más y tienen menor poder de reclamo social y mediático.

En 2014 y 2017 cuando se victimizaba a un manifestante estaban todos los medios, los partidos de oposición y las ONG haciendo denuncias inmediatas y muy bien elaboradas. En 2018, en cambio, al tratarse de gente humilde, no se tiene la misma capacidad de respuesta y de relaciones sociales, políticas y mediáticas.

Además, no hay que perder de vista que el gobierno desde hace años viene llevando una masacre por goteo contra estos sectores, de allí la mayor cantidad y brutalidad.

  • Ustedes hacen seguimiento a la actuación de los cuerpos policiales no solo en manifestaciones sino en general, ¿hay cifras de cuántas personas murieron en 2018 en manos de las fuerzas de seguridad?

No tengo las cifras a la mano, aún estamos procesando los datos que hacemos de nuestro seguimiento de casos que llegan a la prensa, el cual es apenas un subregistro que abarca aproximadamente un 30% de los casos totales del país. La información oficial no está disponible. Sin embargo, de lo que te puedo hablar es de la tendencia general al aumento del porcentaje que estas muertes abarcan dentro del total de los homicidios en el país, y esto sí es con base en información oficial. En 2010 las muertes en manos de las fuerzas de seguridad representaban el 4% del total de los homicidios en el país, años después, en 2017 llegó a ocupar el 26%. Es decir, que en 3 de cada 10 homicidios ocurridos en el país están involucradas las fuerzas de seguridad del Estado [1].

Por informaciones extraoficiales, no confirmadas, que he recibido de fuentes internas de las instituciones que manejan estos datos, en 2018 este porcentaje se incrementó, lo que sería congruente con lo que hemos observado en nuestras investigaciones durante los últimos años. Algunas estimaciones como las del OVV superan las 7 mil personas, pero esta última información no la he podido verificar ni contrastar aún con otras fuentes.

  • ¿Hay manera de medir cuántas de estas muertes corren por cuenta de la PNB, cuerpo al que pertenece la FAES, uno de los organismos que más protagonismo ha tenido en el último período?

Del seguimiento que hemos hecho entre los años 2016 y 2017 la PNB abarcó durante 2017 aproximadamente un 32% del total de las muertes en manos de las fuerzas de seguridad del Estado. Según cifras oficiales, en 2017 murieron 4.998 personas por intervención de la fuerza pública, es decir, unas 14 personas al día. Lo que opera en el país es una masacre por goteo, de la cual la FAES de la PNB es una pieza clave. Si tomamos estas cifras pudiera estimarse que, posiblemente, las víctimas de la PNB rondaron aproximadamente las 1.500 personas, que es la cifra que representa el 30% del total nacional.

Requisa por parte de las FAES en un barrio de Las Adjuntas en Caracas

  • Institucionalmente, ¿qué se supone que es la FAES, para qué son entrenados?

La FAES son las siglas de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), es el grupo táctico de este cuerpo policial. Los “grupos tácticos” o de “acciones especiales” son conformados por efectivos previamente seleccionados y entrenados en tácticas de asalto y de combate, equipados con armas y equipos especiales de índole militar, que deben intervenir solo en situaciones extremas y de alto riesgo, tales como secuestros, toma de rehenes, enfrentamientos armados, arrestos peligrosos, etc. Una característica común de este tipo de situaciones es que en estos casos las policías preventivas y de investigación son rebasadas en armas, tanto en calidad como en cantidad, u ocurren en lugares de difícil acceso para ellas.

Estos grupos representan la máxima expresión de los criterios de intensidad en términos de uso de la fuerza letal, manejo de armas de guerra, así como del entrenamiento correspondiente, que se requiere en situaciones de máxima complejidad, consideradas extremas y muy excepcionales. El problema radica en el traslado de estas situaciones de excepción a la práctica rutinaria de los cuerpos de seguridad en general, sin una rendición de cuentas posterior, ni justificación de este tipo de intervenciones.

La FAES fue activada el 14 de julio de 2017 por el propio Presidente de la República, con un discurso y una intencionalidad política claramente bélica, para “combatir el crimen y el terrorismo”.

La FAES entonces tiene apenas un año y siete meses de creación y la PNB una década, a pesar de su breve historia, ya se posicionan como la segunda institución más letal del país después del CICPC, posiciones que antes ocupaban la extinta Policía Metropolitana y la GNB.

De esta manera la PNB, gracias a la operatividad del FAES, es responsable de al menos el 32% de las muertes por intervención de la fuerza pública en el país. En el año 2016, antes de la creación del FAES, la PNB era responsable del 22%, el año siguiente, con solo 6 meses de funcionamiento del FAES este porcentaje creció 10 puntos. Esto lo detallaremos en una investigación que publicaremos pronto con Provea.

El protagonismo que viene tomando el FAES a partir de la merma de la terrible campaña de las OLP (Operaciones de Liberación del Pueblo) ha sido significativo, toda la racionalidad y la práctica mortífera de estos operativos policiales militarizados las monopolizan ahora la FAES.

  • ¿Cuál es el modus operandi?

La mayoría de los operativos ocurren durante la noche o primeras horas de la madrugada, la lógica es la toma militar de los barrios como si se tratase de un territorio enemigo donde la FAES actúa como un ejército de ocupación y generalmente “cazan” a sus objetivos. Como te expliqué su entrenamiento y formas de proceder son esencialmente militares, no es una lógica de seguridad ciudadana en la que se debe prevenir o detener en el marco de la legalidad a un delincuente, no, en su caso ellos entienden que tienen que llegar a “dar de baja” a “elementos” que no son personas sino enemigos.

Desaparece el mundo del derecho e impera la lógica de la guerra, o peor aún del exterminio, porque en la guerra hay al menos dos bandos con una capacidad de fuego más o menos equivalente, pero en estos casos la asimetría es total. En las guerras se espera que el número de heridos sea similar al de fallecidos o superior, y que ambos ejércitos tengan bajas, pero en estos casos casi nunca hay heridos, solo se cuentan cadáveres de los jóvenes racializados de nuestros barrios. Tampoco se observa un número similar de víctimas fatales pertenecientes a los cuerpos de seguridad, la mayoría de los funcionarios víctimas de homicidio (73%) no fallecen en estos contextos. En términos generales cuando estudiamos las muertes en manos de las fuerzas de seguridad del Estado, en estos encuentros, la relación entre policías y civiles fallecidos es de uno por cada 122; es decir, que por cada policía fallecido en enfrentamiento, mueren 122 civiles.

Los relatos de los testigos y familiares son terribles, ejecuciones, falsos positivos, simulaciones de enfrentamientos, amedrentamiento posterior de familiares y vecinos para que no denuncien, seguido de un largo y dramático etc.

  • Y ese cuerpo policial se está usando para la represión a protestas en los barrios

Si bien la FAES pertenece a la PNB, esta división no tiene entre sus funciones el control de manifestaciones o protestas, para ello la PNB cuenta con otra división especializada en Orden Público, que tiene un entrenamiento específico y que posee armamento no letal para la contención de este tipo de eventos. Son espacios diferenciados del mismo cuerpo con funciones muy distintas, que no deben mezclarse ni confundirse.

Es muy delicado que se use la FAES para el control de manifestaciones porque no tienen ni la formación, ni los recursos para ello, y las consecuencias serían fatales, ya que su entrenamiento no es de contención sino de ataque letal. En los acontecimientos de los últimos días se han hecho diversas denuncias al respecto, eso hay que investigarlo, se han señalado a funcionarios de las fuerzas de seguridad del Estado, entre las que destacan la PNB y su división de FAES, así como la GNB, en estar involucrados en al menos el 65% de las muertes de los últimos días motivadas a la conflictividad política en el país.

  • ¿Cuál es la fuente de este dato?

Actualmente estamos haciendo seguimiento de estos casos ocurridos desde el 22 de enero, hacemos un monitoreo de los principales medios nacionales, así como de ONG, además de tratar de tener contacto directo con los actores afectados. Hace unos días el Alto Comisionado de la ONU informó de 40 fallecidos, de los cuales 26 son responsabilidad directa de la intervención de la fuerza pública, de allí el porcentaje de 65%. Es un porcentaje considerablemente mayor a los que te señalé sobre las tendencias nacionales, así como de lo que observamos durante las manifestaciones de 2017. A todo evento es información preliminar que se va modificando en la medida que se desarrollan los acontecimientos.

  • ¿Se puede decir que las agresiones de las FAES se han dirigido con énfasis contra la gente de los sectores populares?

El sistema penal en nuestros países es selectivo, racista y clasista, esta no es una particularidad exclusiva de Venezuela, esto es así en casi toda la región, ocurre en Brasil, Colombia, México, Honduras, El Salvador, Guatemala, Jamaica, EEUU, cada uno con sus matices y particularidades, solo por hacer un listado breve.

Las víctimas tradicionales de los cuerpos de seguridad del Estado tienen tres características: joven, racializado (negro, morenos, mestizos) y pobre. Sobre esto no solamente se han escrito ríos de tinta, la evidencia es más que abundante.

En tal caso lo que pudiera llamar la atención en la actual coyuntura es que ahora tiene un contexto político particular, en el que ya las protestas contra el gobierno no son protagonizadas solo por las élites y las clases medias del país, ahora son los pobres los que reclaman sus derechos en las calles.

  • ¿Qué tipo de armamento usan las FAES?

Te voy a hablar primero de lo que tengo certeza, que es de la dimensión normativa. Según el artículo 4 de las “Normas para la adquisición, registro y control de armamento, municiones equipos y accesorios para los cuerpos de policía y órganos de seguridad ciudadana que prestan el servicio de policía” a los “grupos especiales” –como la FAES– le corresponde el uso de “armas especiales”, éstas según la mencionada resolución estarían compuestas por fusiles de cerrojomanual para francotiradores calibres 5,56 mm (.223) y 7,62x51mm (.308), con cargadores hasta de 5 cartuchos; con accesorios y munición; carabinas de asalto calibre 9X19 mm y 5.56 mm (.223), con munición y accesorios; sub-ametralladora calibre 9X19 mm con cargadores de capacidad máxima de 30 cartuchos; con munición y accesorios. Eso además del armamento mínimo conformado por pistolas 9X19 y escopetas.

  • ¿Las FAES están desplazando a otros grupos policiales?

Venezuela ha pasado por varias décadas de precarización institucional en la que el chavismo y el madurismo solo han sido parte de ese proceso, más que rupturas lo que hicieron fue darle continuidad a algo que ya venía muy mal, ellos no fueron causa, ellos fueron consecuencia. Esto sirve de marco para explicar la fragmentación del Estado, cada institución es una isla, eso pasa especialmente en los cuerpos de seguridad. Estos compiten entre sí por tener mayores espacios de visibilidad, de incidencia política, de captación de rentas lícitas o ilícitas. Por ejemplo, en un estudio de victimización de funcionarios policiales por homicidio, llegamos a observar que al menos el 30% de sus victimarios son otros funcionarios.

A partir del año 2015 con las OLP, en efecto, se puede apreciar un intento de desplazamiento del CICPC en este tipo de labores por parte de otros cuerpos policiales como la PNB, incluso por la GNB y el SEBIN. Todos estos cuerpos tienen también grupos tácticos y armas de guerra.

  • Hay testimonios de casos en que los llamados “colectivos” juegan un papel en el amedrentamiento de trabajadores o comunidades que luchan. Ahora bien, ¿tienen también participación directa en este tipo de represión que venimos comentando?

Lo que hemos observado hasta ahora es que las denuncias de muertes por intervención de la fuerza pública señalan tanto al FAES de la PNB como a la GNB. Respecto al tema de los “colectivos”, esta es una retórica periodística que ha logrado posicionarse y hacerse expansiva, pero que realmente es un cajón de sastre.

Un colectivo es un grupo de personas que pueden tener actividades y objetivos muy diversos, creo que ese término hay que emplearlo con cuidado porque a través de él se criminalizan a sectores y organizaciones que pueden tener trabajos realmente encomiables.

Lo que sí es digno de atención es lo que sucede con funcionarios de las fuerzas de seguridad que están desmovilizados y luego se organizan, incluso puede haber funcionarios que actúan de civil para hacer el trabajo sucio. En este contexto hablar de “colectivos” es hablar de cualquier cosa, pueden ser desde funcionarios de civil, hampa común, grupos parapoliciales o paramilitares, o una mezcla de todo lo anterior.







Temas relacionados

Violencia estatal   /   Brutalidad policial   /   Represión policial   /   Libertades Democráticas   /   Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO