Política Venezuela

CRISIS ECONÓMICA

El Petro como “unidad de cuenta”: ¿Una manera paralela de (semi)dolarizar la economía?

Maduro anunció este lunes que el Petro está legalizado como unidad de cuenta en la República, como moneda venezolana, agregando que “las autoridades del país deben permitir y promover las transacciones con este criptoactivo” o moneda digital. En pocas palabras se trata de la oficialización del Petro como moneda comercial a nivel nacional.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 3 de octubre

Al mismo tiempo Maduro firmó una nueva “hoja de ruta” de dicha moneda digital, con cambios en su funcionamiento y emisión y los recursos que la respaldan. En la misma se asegura que el Petro ya no solo estará respaldado en un campo de la Faja Petrolífera del Orinoco (el bloque Ayacucho I) como se había anunciado inicialmente, sino en oro, diamantes, hierro y aluminio.

Así el Petro cambia su respaldo, ya no sólo será petróleo (50%), ahora tendrá también oro (20%), hierro (20%) y diamantes (10%), lo cual hace ahora más difícil calcular el valor, pues no hay cifras oficiales sobre las reservas y producción de dichos recursos, por lo que el gobierno podrá determinarlo arbitrariamente.

En su anuncio, en cadena nacional de radio y televisión, Maduro también afirmó que "hoy estamos poniendo en marcha el ’blockchain’ nacional del Petro (...) a partir de hoy van a entrar en funcionamiento todos los mecanismos para que cualquier venezolano pueda inscribirse y participar". Agregando que "luego del 5 de noviembre, fecha clave, Venezuela entera podrá acceder al Petro en bolívares soberanos", lo cual "va a complementar el plan de ahorro en oro".

El gobierno habla de plan de “ahorro” en oro y ahora en Petro, con gran publicidad de por medio, lo que es un cinismo mayúsculo pues cuando el grueso de la clase trabajadora y los sectores populares si acaso sus magros ingresos les alcanzan para vivir al día a día, tienen una capacidad de ahorro realmente que es nula. Esto, entre otras cosas, por la tenaza entre gobierno y los empresarios a una posible capacidad de ahorro de la clase trabajadora que la hace totalmente imposible, más aún con el paquetazo del gobierno recién lanzado y acordando precios hiperinflacionarios además de legalizar la dolarización de los precios.

Por otra parte, Maduro determinó además que las ventas de inmuebles se hagan en Petro, al igual que el cobro de hoteles, pasajes de avión internacional y de "muchos de los servicios que se cobran en los aeropuertos". Por tanto, lo que se está determinado es que funcionará como mecanismo de pago obligatorio para las líneas aéreas internacionales y opcional en comercios, lo cual lo convierte en una moneda fiduciaria, es decir, un mecanismo alterno al bolívar, pero digitalizado.

Como vemos el gobierno da un giro con el Petro, transformándola ahora en una unidad contable, seguramente en función del fracaso de su lanzamiento como criptomoneda a nivel internacional donde nadie sabía cómo adquirirla si es que alguno lo deseara (pero ahora tenemos un ’blockchain’ nacional), pues carecía de sustentabilidad. Con los anuncios de ajuste de finales de agosto, más bien era más propio para el discurso interno buscando dar sensación de “solidez” de su “programa económico”.

Maduro ya había anunciado que el anclaje del ahora llamado bolívar “soberano” sería al Petro, y que éste estaba sustentado en el precio del barril del petróleo, e incluso que hasta el salario estaría determinado por el valor del Petro, siendo que éste era colocado cuando decretó el aumento del salario mínimo en medio Petro, que para las cuentas del momento daba 30 dólares. El barril de petróleo aumentó acercándose a los 73 dólares, pero manteniéndose el salario mínimo invariable, lo que pone al desnudo, en un simple ejemplo, esta farsa de su anuncio. Por otra parte, y si más ejemplos son necesarios, si el barril del petróleo está aumentando se supone que también el Petro y por tanto el bolívar soberano se estaría valorizando, pero está ocurriendo todo lo contrario.

Habíamos escrito en este diario al momento justo en que se anunciaba el Petro que o a lo sumo éste podría servir como una especie de “unidad de cuenta” para la contabilidad nacional, una medida de segundo orden, subsidiaria a la puesta en orden de las cuentas fiscales y nacionales. Pues se trataba de hacer un anclaje con una pretendida divisa inexistente y que no es aceptada absolutamente por nadie como tal en el ámbito financiero internacional.

Más aún siendo el anclaje a una criptomoneda respaldada en crudo –en el subsuelo, sin títulos y controlado por el mismo gobierno– en ese momento, pero ahora en otros comoditiees minerales, puesto que, bien sea petróleo o mineral, está en el subsuelo, no es algo que sea una riqueza efectiva transable entre tanto no ocurra el proceso de su extracción.

Además, recordemos que la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, impuso en marzo sanciones contra el Petro. A través de una orden ejecutiva, Trump prohibió "todas las transacciones" vinculadas al sistema financiero estadounidense "con cualquier moneda digital que haya sido emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018.

Lo que está claro al momento es que el Petro no se comercia libremente en ningún intercambio importante de criptomonedas a nivel internacional, siendo una criptomoneda de Venezuela que no se encuentra en ninguna parte salvo en los planes del gobierno, como explicamos más arriba.

Pero ahora Maduro habla del Petro como “unidad de cuenta”, siendo legalizada como tal, volviendo a remarcar que está en valor de 60 dólares. Pero en verdad, y lo que parece más real es que con esta medida en lo que se está avanzando es una semidolarización de la economía luego de la megadevaluación.

Creando de esta manera dos circuitos económicos separados: ciertos bienes de consumo popular a precios subsidiados y racionados o no comprables en bolívares soberanos, y una rápida y más amplia dolarización de precios al ritmo del mercado libre para el resto. Golpeando considerablemente el ingreso del bolsillo del trabajador y las penurias del pueblo.

Abre la puerta así a que todos los precios se rijan en función del dólar, bajo el travestimiento del Petro. Pongámoslo de manera sencilla: si un producto cuesta 120 dólares, el gobierno aduce entonces que éste cuesta 2 Petros, pero como se trata de algo que nadie porta ni maneja, la conversión es automática y termina pagándose en la divisa norteamericana. Los pasajes aéreos serán pagados en Petros dice Maduro, pero los precios internacionales de los pasajes son establecidos en dólares, por tanto, será una formalidad esa conversión de dólar a Petro y viceversa, para al final todo terminar pagándose en dólares.

Lo que antes se supone que el gobierno combatía y decía que es ilegal, ahora es legalizado pues era algo que se hacía informalmente a la vista de todos, en los márgenes de la legalidad, en una parte importante de la economía nacional. Pero el gobierno le abre cancha ahora para que se extienda a toda la economía, con una moneda digital paralela que se cotiza en dólares. Lo acaba de reafirmar incluso que es “ilegal” la compra y venta de inmuebles en dólares y que éstos pueden ser pagados en Petros, lo que no termina siendo un mal chiste sino fuera trágico con las consecuencias que esto trae aparejado.

Si este esquema ya se venía dando, como decimos en los márgenes de la “legalidad” económica, que, como una plaga se tragaba los salarios en bolívares, destruyendo todo ingreso que no fuera en dólares, es lo que el gobierno está legalizando. Ya vimos como el bolívar soberano se ha devaluado, y la hiperinflación siguió su curso, sin dar solución al más mínimo drama nacional, golpeando duramente los ingresos de los trabajadores y las trabajadoras.

Avanzar en (semi)dolarizar la economía no es más que todo su plan para buscar garantizar una sobrevida de la altaburocracia chavista y de todos los burgueses y empresarios que de la misma se benefician. Si antes ya Maduro tomó la decisión de pagar una fraudulenta deuda externa que en los últimos años sobrepasó los 80 mil millones de dólares directamente a las manos de los buitres internacionales a costa del hambre del pueblo, nada le impide en seguir avanzando en planes que sigan golpeando al pueblo todo para continuar en el trono de Miraflores.

Continuamos viendo que, en medio de la catástrofe, Maduro continúa garantizando los intereses del capital financiero, la burguesía y la alta burocracia estatal corrupta. Todo ante un giro decidido del gobierno a aplicar un ajuste económico que busca “estabilizar” la economía postrando al país y, sobre todo, a la clase trabajadora y el pueblo pobre, ante los intereses del capital trasnacional y nacional (los ha exonerado de todos los impuestos posibles otorgándoles cada vez más beneficios).

En eso se parecen cada vez más las propuestas económicas del gobierno, de la oposición y el capital imperialista. El Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL), por ejemplo, hace demagogia con las demandas salariales de los trabajadores en lucha, pero su programa es abiertamente proempresarial y entreguista, es una variante de esa lógica que solo ve como salida más endeudamiento externo, mayor penetración del capital transnacional y mayores facilidades a la burguesía nacional.

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