Política Venezuela

CRISIS Y TENSIÓN POLÍTICA

El arresto de Edgar Zambrano, ¿por qué detienen a los coadyuvantes y no a Guaidó?

El gobierno de Maduro detiene a Edgar Zambrano de Acción Democrática pero no toma acciones contra Guaidó, cabeza de la intentona golpista del 30A, ¿qué expresan estos nuevos movimientos políticos?

Jueves 9 de mayo | 19:13

Fotografía EFE - Guaidó ofrece una rueda de prensa este jueves en la sede del partido político Voluntad Popular

La noche del miércoles el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), Edgar Zambrano del partido Acción Democrática, fue detenido por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) luego de haber sido señalado desde el Gobierno, la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como un "traidor a la patria" y “conspirador”.

Hasta ahora la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que se autoproclamó plenipotenciaria y supraconstitucional, compuesta en su totalidad por los leales a Maduro, aprobó dejar sin fuero también al expresidente de la AN, Henry Ramos también de Acción Democrática, así como a los diputados Luis Florido de Voluntad Popular, Américo de Grazia de La Causa R, y Simón Calzadilla del Movimiento Progresista de Venezuela. Pero ninguno de ellos ha sido detenido hasta el momento.

Recordemos que la Asamblea Constituyente, montada bajo uno de los procesos electorales más viciados y fraudulentos, a mediados del 2017, se autoproclamó plenipotenciaria y supraconstitucional, siendo en los hechos un instrumento de las camarillas bonapartistas del régimen político de Maduro. En tal organismo no existe siquiera el llamado chavismo disidente o crítico, que fue anulado bajo los más variados artilugios, y sobre los electos no se sabe incluso hasta hoy por cuántos votos fueron elegidos, nunca se hizo público.

Edgar Zambrano fue uno de los que hizo presencia la mañana del 30 de abril en el distribuidor Altamira, saludando a Guaidó y Leopoldo López, luego que estos más temprano llamaran a un alzamiento militar, en la frustrada intentona golpista. "Uno de los principales conspiradores del golpe de estado acaba de ser arrestado", dijo Diosdado Cabello, jefe de la Asamblea Constituyente, en comentarios difundidos en la televisión estatal, VTV. "Tendrán que pagar ante los tribunales por el golpe fallido que intentaron", dijo el considerado número dos del chavismo.

Están en la mira también los legisladores Freddy Superlano, Sergio Vergara y Juan Andrés Mejía, todos integrantes de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López y Guaidó. De acuerdo al TSJ, léase el gobierno, los 10 parlamentarios están incursos en delitos de "traición a la patria, conspiración, instigación a la insurrección, rebelión civil, concierto para delinquir, usurpación de funciones, instigación pública a la desobediencia de las leyes y el odio continuado".

Mientras tanto EE.UU. vía su embajada “virtual en Caracas”, amenazó con "consecuencias" si Maduro no libera a Zambrano. "La detención arbitraria del diputado Édgar Zambrano por las fuerzas de seguridad opresoras de Maduro en Venezuela es ilegal e inexcusable. Maduro y sus cómplices son los responsables directos de la seguridad de Zambrano. Si no es liberado de inmediato, habrá consecuencias", escribió en Twitter la embajada “virtual”. Estados Unidos no cuenta con embajada en Venezuela desde el pasado marzo. Desde entonces, la cuenta de Twitter de la representación diplomática pasó a denominarse Embajada Virtual de EE.UU.

Guaidó, a través de un comunicado solamente ha declarado, entre otras cuestiones generales: "Alerto a Venezuela y a la comunidad internacional sobre la pretensión del régimen usurpador de desintegrar el Parlamento nacional, a través de ataques". Pero hasta el momento Juan Gauidó –cabeza central de la tentativa golpista-, no parece estar en la mira de su detención inmediata por parte del Gobierno. ¿A qué se deben entonces todos estos movimientos por parte del gobierno deteniendo a coadyuvantes de la intentona golpista y no a la cabeza pública?

Es de recordar que la oficialista Asamblea Nacional Constituyente le quitó el 2 de abril la inmunidad al golpista Guaidó abriendo la puerta a enjuiciarlo o detenerlo, estableciendo "autorizar la continuación del enjuiciamiento del ciudadano, diputado a la Asamblea Nacional, Juan Gerardo Guaidó Márquez (...) de conformidad con lo establecido en el artículo 200 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela". Pero desde entonces Guaidó ha circulado por el país sin problemas, e incluso, luego de la intentona golpista del 30A continúa presentándose públicamente en actos, conferencias de prensa y reuniones.

El gobierno arrecia con sus medidas bonapartistas y por su parte la derecha encabezada por Guaidó viene incrementando la asonada golpista, incluso declarando, tal como lo expuso el Washington Post en un editorial este martes, que si Estados Unidos ofrecía una intervención militar, la “evaluaríamos”. Todo en el marco que desde Washington ha venido incrementándose las amenazas de una intervención militar, tal como lo expresaran los halcones en el Departamento de Estado esta semana, e incluso senadores buscando imponer un bloqueo naval para efectivizar más el embargo petrolero. Aunque por el momento, una intervención militar, con todo un arco en contra en América Latina, incluyendo el grupo de Lima, de Rusia y hasta de Europa, continúa siendo poco probable.

Mike Pence justamente declaraba este martes que “Pero para aquellos que continúan oprimiendo a la gente buena de Venezuela, sepan esto. Todas las opciones están en la mesa”. De esta manera las amenazas de Estados Unidos hacia Venezuela se han vuelto más explícitas en los últimos días. En este contexto recién vimos la política directa desde el gobierno de Trump buscando incidir en las Fuerza Armadas para asestarle un golpe de Estado a Maduro al favorecer a generales golpistas, como el caso del General Figueras, ex Jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

La sola detención de Zambrano, sin mencionar si quiera a Guaidó, puede tener varias lecturas. Entre ellas, la política del gobierno sería buscar dividir la alianza que se ha articulado alrededor de Guaidó, amedrentando a Acción Democrática y que se desmarque de Voluntad Popular, y buscar llevar nuevamente a la oposición a la situación semejante a luego de la ofensiva que tuvieron el 2017. Por otra parte, ir midiendo la reacción del imperialismo.

La administración de Trump ha amenazado al gobierno con “una fuerte respuesta” si Guaidó es afectado. Aunque Maduro podría estar evaluando fuerzas en medio de la presión internacional. De allí que Guaidó no ha sido tocado hasta el momento. En esta situación entran también las posibles negociaciones que puedan estar llevándose a cabo con el imperialismo, más aún, donde las discusiones entre Estados Unidos y Rusia se han centrado en Venezuela en la búsqueda de un “acuerdo común”.

El golpismo y la exacerbación del bonapartismo

Entre la exacerbación de las acciones bonapartistas del gobierno y el golpismo de la derecha de la mano del imperialismo, los trabajadores y los jóvenes no pueden quedar presos de estas encerronas. La lucha contra el golpismo de Trump y Guaidó es una cuestión de primer orden, donde los trabajadores encabecen la lucha contra la agresión imperialista y la miseria a que son sometidos.

Pero no es apoyando ni avalando al gobierno de Maduro y sus medidas que solo perfeccionan todo su régimen autoritario de la mano de los militares, y organismos que nadie eligió como el Tribunal Supremo de Justicia y la fraudulenta Asamblea Constituyente que se va a enfrentar cualquier avanzada golpista. Instituciones a través de las cuales se han venido sometiendo y reprimiendo a los trabajadores.

Maduro se ha llenado la boca hablando contra el imperialismo, pero en toda esta ola de agresiones no ha tomado la menor medida antiimperialista, por el contrario, con sus medidas le ha allanado el camino a toda esta ofensiva, al descargar brutalmente la bancarrota del capitalismo rentístico y dependiente sobre los hombros del pueblo y tomar un curso cada vez más autoritario y represivo ante su pérdida de base social.

Los trabajadores estamos por la más amplia defensa de las libertades democráticas y los plenos derechos. Pero la oposición busca aprovecharse de la situación, que mientras se llena la boca con la demagogia de la “democracia” propicia cada vez más las agresiones y sanciones imperialistas, avala y aprueba la confiscación de activos del Estado por parte de Estados Unidos y otras naciones como Inglaterra, y sobre todo activar golpes de Estado. Las libertades que clama la derecha son para mayores acciones antidemocráticas y vasallas.

Por su parte el gobierno viola cualquier derecho elemental, imponiendo un estado de excepción permanente, aumento creciente del autoritarismo represivo bonapartista, coartando libertades democráticas, reprimiendo las luchas, utilizando la justicia militar contra los trabajadores y hasta utilizando, no solo fuerzas especiales represivas estatales sino hasta grupos paraestatales armados para confrontar a pobladores por derechos tan elementales como el agua y la electricidad. Incluso, negociando con transnacionales, entregando recursos a países como Rusia, China y empresas imperialistas. Al mismo tiempo que busca recostarse sobre una potencia como Rusia, donde lo único que vendrá es dependencia y sometimiento al país al juego político internacional.

Por todo esto, si bien seguimos sosteniendo que hay que derrotar el intervencionismo imperialista y sus objetivos golpistas, del cual Guaidó es la pieza central en el país, no es en modo alguno respaldando medidas que solo buscan fortalecer la capacidad de coacción y represión del mismo régimen que golpea las libertades democráticas del pueblo.

Categóricamente decimos que la primera cuestión democrática fundamental es oponerse a todo intento de golpe y cualquier plan de transformarnos en una nueva colonia de los yanquis, pero sin que esto implique avalar las medidas políticas de Maduro ni menos apoyarlo, sino con la movilización independiente, con una política propia de los trabajadores. La única salida progresiva sobre puede venir de la mano de los trabajadores. Pero para esto la clave es la organización independiente de la clase trabajadora, los sectores populares y el conjunto de los explotados para pelear por un plan de emergencia obrero y popular antiimperialista y anticapitalista, enfrentando así la agresión imperialista y la miseria a que son sometidos.

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