Política Venezuela

CRISIS POLÍTICA

El diálogo y los "acuerdos" de Maduro con la derecha

La derechista Mesa de Unidad Democrática informó la puesta en libertad de 28 de los 37 presos que consideran políticos. El anuncio se da en el marco de las conversaciones que tienen los mediadores con el gobierno y la oposición

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 27 de julio de 2016

Este martes 26, el secretario ejecutivo de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, aseguró que “se han dado avances para un diálogo con el Gobierno de Maduro” debido a que han sido puestas en libertad 28 personas de los que la coalición de derecha considera "presos políticos".

Cinco días antes (21) Maduro declaraba que “Se va abriendo el camino hacia lo que tiene que consolidarse un proceso de diálogo político sobre los temas fundamentales de los venezolanos, en función de reforzar la paz del país”. Lo afirmaba luego de una reunión con José Luis Zapatero y los otros mediadores internacionales.

Jesús Torrealba remarcaba en una conferencia de prensa que "Debo informar que se han producido avances (...) de 37 personas que están en esa condición, unas 28 personas han sido liberadas, si bien con algunas restricciones que también queremos que sean eliminadas".

El vocero de la derecha explicó que una de las condiciones que exige la coalición es la liberación de las 37 personas que han sido detenidas "por motivos políticos" desde el pasado 19 de mayo, fecha de la llegada del ex jefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero para actuar como mediador en el diálogo.

Lo que se entreteje por abajo… y por arriba

Aunque al momento de escribir este artículo nadie de la vocería del gobierno de Maduro ni del PSUV había realizado declaraciones sobre la liberación de los presos, de corroborarse las afirmaciones de la MUD el punto que estaría en el tapete es qué estaría cediendo la derecha. En un artículo que escribimos en este diario a comienzos de la segunda semana de julio, decíamos que a pesar de las declaraciones altisonantes que se estaban lanzando por arriba, gobierno y opositores estarían avanzando en acuerdos por abajo.

Para ese entonces Jorge Rodríguez, en representación del Gobierno en el diálogo, declaraba en una rueda de prensa que se habían dado “reuniones privadas, secretas, entre sectores de la derecha venezolana y sectores del Gobierno bolivariano a los efectos de generar un clima que permita lo que está a punto de lograrse".

Llamaba la atención para esos días también que desde la derecha se estaban enviando mensajes de cierta “flexibilidad”. En un comunicado donde exponían cinco puntos como condiciones para el diálogo escribían que “es fundamental que se pueda contar con un cronograma público [para el referéndum], en el marco de nuestros esfuerzos para que este tenga lugar en 2016”. Se pasaba a hablar de realizar “esfuerzos” para que se lleve a cabo este año y no ya condición sine qua non.

No sólo un tono completamente distinto tenía esta expresión sino que incluso, y sin necesidad de leer entrelíneas, escribíamos en ese momento, que la derecha podría estar abriendo la hipótesis a la eventualidad de que el revocatorio se realice el año entrante. Incluso llegó a barajarse fecha para un eventual encuentro entre el Gobierno y la MUD para mediados de julio.

Pero sin ningún tipo de declaraciones las reuniones entraron en estado de stand by, hasta que nuevamente se dieran las visitas de los mediadores internacionales encabezados por Zapatero y de Ernesto Samper por parte de Unasur a Caracas, donde nuevamente se abría otra ronda de reuniones entre éstos y el gobierno nacional así como con la oposición.

Pero no solo cuestiones de “presos” o “revocatorios” es lo que se discute entre el gobierno y la oposición. La agobiante crisis económica está incluida en el paquete de las conversaciones, difícil creer que no pueda estar dado casi el estado de catástrofe inminente que se puede avecinar, donde qué medidas económicas se pueden consensuar para buscar darle una “salida” estaría en el tapete.

Cualquier entendimiento sólo en el plano exclusivamente político podría quedar vuelto a la nada si en el país termina de darse una implosión económica con escenarios poco predecibles en el terreno social. Si en algo coinciden es que tienen que hacer ajustes, ya el gobierno de Maduro viene implementándolo, realizando acuerdos con empresarios, y por su parte la derecha ya ha declarado que “un nuevo gobierno tomará medidas antipopulares”.

En este sentido los actuales “diálogos” son parte de toda la discusión sobre la transición del postchavismo, donde las Fuerzas Armadas vienen ocupando un papel preponderante. Su actuar cada vez más central en el gobierno de Maduro ya se interpreta como el rol que ya están jugando, y no como una cuestión a futuro. Es de notoriedad pública también que ya vienen teniendo un poder cada vez mayor en los rumbos económicos del país, y causó mucho ruido la participación del General Mayor Padrino López, ministro de la Defensa, en lugar de Maduro, en actos del natalicio de Simón Bolívar.

El papel del Vaticano

También en la conferencia de prensa de la MUD, Jesús Torrealba manifestó que "se han producido avances como (...) la aceptación por parte del Gobierno en la ampliación de la mediación con la participación de la Santa Sede", por lo que manifestó que la alianza opositora ve como "positivo" el hecho de que el Ejecutivo haya cedido a la petición que ellos hicieron. "Nosotros lo saludamos porque oxigena y refuerza de un ejercicio en la facilitación", dijo Torrealba.

Aunque la participación del Vaticano, en verdad hace rato que viene caminando por abajo, y con el visto bueno del gobierno de Maduro, antes mismo que la oposición lo empezara a levantar como condición, buscando hacer ver que ellos han logrado esta ampliación de los mediadores.

Es un secreto a voces que durante todo este tiempo el Vaticano ha estado por detrás en todas las negociaciones que se han venido realizando, incluso apoyando el equipo de mediadores encabezados por José Luis Zapatero del Estado Español y los ex presidentes Leonel Fernández de República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá. Actuando, además, en concordancia con Obama y toda la política de acercamiento con el gobierno de Maduro.

Por eso fue fácil para el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, anunciar el jueves pasado que el Gobierno había aceptado la participación de un representante del Vaticano en el diálogo, pues ya se estaba dando.

Se trata nada más entonces de una formalización por arriba, y la participación con voz y rostro público. Por eso en un artículo a comienzo de julioescribíamos que “el Papa se prepara para poner a la Iglesia como salvaguarda ante la creciente inestabilidad política venezolana, llamando a una salida negociada entre sectores del chavismo y la oposición derechista”. Hasta aquí nada nuevo al respecto.

Tampoco es nada nuevo que mientras los de arriba “discuten”, “dialogan” y “acuerdan”, decidiendo su sobrevida y futuro, los de abajo, el pueblo pobre y trabajador, siguen en medio de los mayores padecimientos. Por eso nada bueno puede esperar el pueblo de todas estas negociaciones que se viene realizando. Lo que hay que tener claro es que, así como hay que oponerse a los ajustes que el gobierno ya viene aplicando hay que hacerle frente también a toda la política de la derecha que cargada de demagogia busca embaucar al pueblo.






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