Política Venezuela

NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA

El gobierno de Maduro pagará US$2 mil millones por deuda externa mientras el pueblo sufre calamidades

El gobierno de Maduro continúa pagando religiosamente una deuda externa, respondiendo a los usureros internacionales y aumentando los padecimientos del pueblo. Pero son tales las cuantiosas sumas que aumentan los peligros inminentes de un default.

Viernes 27 de octubre

Venezuela debe pagar este viernes por deuda externa 985,1 millones de dólares como amortización parcial del bono de PDVSA 2020, y el próximo jueves, también por la estatal petrolera, 1.169,1 millones, por papeles que se vencen ese día. Aunque diversos analistas avizoran que el gobierno conseguirá cumplir, la brutal crisis con gran escasez de divisas amenaza con llevarlo al default.

Para ninguno de los vencimientos hay un período de gracia -a diferencia de los intereses (30 días)-, por lo que PDVSA está obligada a pagar un mínimo de 842 millones de dólares el viernes, y 1.121,5 millones el 2 de noviembre. El gobierno ya ha perdido reembolsos de cupones por valor de casi $ 600 millones en las últimas semanas, entrando en períodos de gracia en todos ellos, de acuerdo a un analista del Financial Times. Y de acuerdo a este medio financiero, esto mantiene “nerviosos” a los acreedores por la efectividad de los pagos por el gobierno.

Aunque si PDVSA paga este viernes no significa que se alejan los riesgos, pues tiene que hacer aún la amortización de capital de los casi 1,2 mil millones el jueves, y nuevamente no hay un período de gracia. De no hacerlo, el país incurriría automáticamente en incumplimiento, añadiendo más problemas a la colapsada economía. La deuda externa de Venezuela se divide entre la deuda de la República y la deuda de PDVSA.

A esto se le suma que PDVSA y la República también tienen que enfrentar una gran cantidad de reembolsos de intereses más pequeños en los próximos dos meses, lo que significa que el total que tienen que pagar para el final del año es de alrededor de 3.5 mil millones. El Banco Central afirma que tiene 10 mil millones de dólares en reservas extranjeras, el nivel más bajo en dos décadas, por lo que el gobierno para dar cumplimiento a sus compromisos se ha dedicado a empeñar activos del Estado, como es el caso de la empresa Citgo de propiedad de PDVSA en Estados Unidos, mayor apertura petrolera y en el sector minería, y claro está disminuyendo severamente las importaciones lo que impacta en la población.

Para algunos analistas, un incumplimiento de PDVSA (del gobierno) podría resultar demasiado costoso para la industria petrolera, prácticamente la única fuente de divisas, y podría empeorar una economía ya severamente deteriorada. Además tomando en cuenta la creciente presión financiera del gobierno debido a las sanciones de Estados Unidos. Esas medidas prohíben a los estadounidenses negociar nueva deuda pública venezolana y, según especialistas, ya impactan los medios de pago del gobierno. Pero si el gobierno de Maduro logra sobrevivir en los próximos meses, las cosas no se verán más fáciles el próximo año, cuando se deben pagar otros 9 mil millones de dólares.

Los temores de default se fundan en los dramáticos índices y las escasas probabilidades de un repunte significativo del crudo, fuente de 96% de las divisas en un pais dependiente de las importaciones y rentista por excelencia. Para el cierre de este año se espera una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 14% y una inflación que podría escalar a 1.400%, y el FMI proyecta que será de 2.349,3% en 2018. En cuatro años consecutivos se calcula que el PBI se ha contraído un 36%.

El gobierno de Maduro ha salido a pedir ayuda a Rusia. Los dos países esperan llegar a un acuerdo sobre la reestructuración de la deuda antes de fin de año, aunque no han especificado si esto implicará nuevos préstamos. Especialistas sostienen que un default venezolano sería mucho más complicado de resolver que el de Argentina en 2001.

Estos pagos mil millonarios tienen grandes consecuencias para las mayorías trabajadoras y populares pues el gobierno de Maduro toma la decisión de satisfacer a los acreedores internacional en lugar de dar respuesta a las necesidades frente a la agobiante crisis. Es que para cumplir con los acreedores -que según Maduro están en un 70% en Estados Unidos- avizora que la escasez de alimentos y medicinas -de los cuales el Estado es el mayor importador- seguirá siendo aguda.

Por ejemplo, las importaciones cerrarán este año en 12.500 millones de dólares, frente a unos 70.000 millones de 2012, de acuerdo a la firma Ecoanalítica. Y aquí es donde se observa cómo Maduro decide aumentar los padecimientos de las mayorías obreras y populares, con la fuerte escasez, provocando una hiperinflación que en las últimas semanas da por resultado que los productos de primera necesidad aumentan diariamente. Y Maduro se jacta de haber pagado más de 60.000 millones de dólares en compromisos internacionales entre 2014 y 2016, siendo que lo hace a costa del hambre del pueblo.

En medio de la tragedia social que vive el pueblo el gobierno prioriza destinar esa millonada de dólares para satisfacer la usura de bancos y gobiernos extranjeros, así como de los tenedores de bonos, mientras al pueblo le faltan comida, medicinas, salarios dignos, mientras la infraestructura y los servicios estudiantiles de las escuelas y liceos públicos están por el piso. Como sostiene Ángel Arias, dirigente de la LTS y columnista de La Izquierda Diario, “Sencillamente criminal, se ponen por delante los intereses de un puñado de tenedores de bonos y usureros del capital financiero internacional, por encima de las necesidades del pueblo. ¿Acaso no valen más nuestras vidas que las ganancias del capital usurero? ¡Debemos exigir el cese de esa sangría y que se destinen esos recursos para las necesidades básicas del pueblo!”.

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