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El recomendado: el debate Marat/Sade dirigido por Peter Brook

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El recomendado: el debate Marat/Sade dirigido por Peter Brook

Para conmemorar los 230 años de la Revolución Francesa (1789-1794), recomendamos ampliamente la película Persecución y asesinato de Jean Paul Marat representado por el grupo teatral del hospicio de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade, conocida más popularmente como Marat/Sade.

Escrita y realizada como obra teatral por Peter Weiss en 1964, luego dirigida como película por Peter Brook en 1967, la obra de Weiss fue encuadrada dentro del Teatro de la crueldad de Antonin Artaud. También sigue las reglas de la tragedia griega con coro, corifeo y parlamentos sazonados con interludios musicales. Es una obra trascendente por los hechos que relata, la forma en que está realizada, los debates filosóficos entre los principales personajes así como por los autores teatrales y fílmicos.

La película es la puesta en escena de una obra del marqués de Sade (1749-1814) y contiene muchos hechos reales: Sade, luego de varias prisiones, fue internado en el manicomio de Charenton hasta su muerte. Habiendo escrito (y perdido) gran cantidad de novelas, obras teatrales, textos políticos, el director del manicomio le permitía realizar obras teatrales para los internos, ya que creía que a través del arte los podía disciplinar. Sade utilizaba actores reales junto a los internos, tal como sucede en la película. Todos los personajes principales son reales.

La obra transcurre el 13 de julio de 1808 y recrea el asesinato del jacobino Jean-Paul Marat (1743-13 de julio de 1973) por la girondina Charlotte Corday. Con el baño como escenario, el director Coulmier, acompañado por su esposa e hija, presencia la obra; monjas y enfermeros controlan los desbordes de los pacientes. El director interrumpe varias veces la obra cuando cree que las ideas de Sade o la excitación de los internos con la idea de libertad y revolución transgreden los valores o la autoridad que ya regían en la Francia del emperador Napoléon. El cura Jacques Roux (cuya postura fue aún más radical que la del propio Marat) es atacado constantemente por el director.

La silueta del público tras las rejas es filmado desde atrás, casi inmóvil. Los internos representan al pueblo (los sans-coulottes) que le piden a Marat (postrado en una bañera por una enfermedad crónica de la piel contraída cuando se escondió en las catacumbas de París) que haga una nueva revolución por sus reclamos. Entre los pequeñoburgueses jacobinos de Robespierre, Marat era del ala más dura contra la monarquía. Había sido acusado en 1792 por la llamada masacre de septiembre, pero fue absuelto por un Tribunal. Entre 1792 y 1794 los jacobinos dominarán la Revolución francesa con Robespierre en el poder. Los girondinos (burgueses más moderados con la monarquía) huyen, algunos hacia Caen, de donde dice provenir Corday cuando va a asesinar a Marat.

Antes del asesinato se producen muy intresantes diálogos entre Sade y Marat. El Marat revolucionario, que está contra la propiedad privada, que denuncia a los traiciodores a la Revolución y apela al pueblo para que la defienda, es cuestionado por Sade que pertenecía a la nobleza aunque no apoya la monarquía, un ateo irreconciliable que se pronuncia por el goce del individuo por encima de todo, escéptico frente a la inevitable muerte del ser humano y el poder de la naturaleza.

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