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Fuerzas represivas y grupos paraestatales reprimen protestas por el agua y la electricidad

Ante el colapso del sistema eléctrico, que aumenta los padecimientos del pueblo venezolano, el Gobierno ha respondido con represión y al uso de fuerzas paraestatales para terminar con protestas.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Lunes 1ro de abril | 16:06

La agobiante situación del pueblo venezolano solo va en aumento. La tragedia crece para una población en un país en colapso y un régimen político aplicando medidas que solo han significado calamidades, recurriendo a la represión y al uso de fuerzas paraestatales para terminar con las protestas.

Esto fue lo que se vio este domingo en diversas partes de Caracas y otras ciudades del país, con un gobierno que responde a las protestas enviando a bandas de matones paramilitares y otras fuerzas especiales para golpear o disparar a los manifestantes en barrios pobres. Una población que reclamaba por los constantes cortes de energía y la escasez de agua potable tras dos grandes apagones generales este mes.

La falta de agua causada por prolongadas semanas de apagones ha empujado a los sectores populares, los que más sufren estas inclemencias, a protestar a las calles contra esta situación y contra el Gobierno de Maduro, el mismo día que anunciaba un plan de racionamiento eléctrico.

Como ya venimos diciendo, incluso cuando el gobierno habla de sabotaje es incapaz de tomar las más elementales medidas antimperialistas. Pero oculta su responsabilidad en esta catástrofe donde servicios elementales como la electricidad y el agua sufren un gran deterioro y colapso.

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En la avenida Fuerzas Armadas, en Caracas, se hicieron sentir detonaciones contra un centenar de manifestantes que protestaron durante horas pidiendo el regreso de la energía y, con ello, del suministro de agua potable y de los servicios de telefonía e internet. Eran grupos paraestatales armados actuando para desalojarlos de las calles.

En el oeste de la capital, también se produjeron numerosas concentraciones en distintos puntos que pedían la restitución del fluido eléctrico y el abastecimiento del agua. Las cercanías de la casa de gobierno, Miraflores, que está custodiada por decenas de agentes y tanquetas de la Guardia Nacional (GNB), se llenaron por protestas de vecinos que cortaron las calles y armaron barricadas.

En la zona de El Valle hubo represión fuerte, lo mismo se vio también en otras zonas populares como Catia y en la Av. Sucre hacia el barrio 23 de Enero. En estas manifestaciones se mostraban recipientes vacíos para denunciar que el agua no corre por las tuberías de los hogares desde hace tres, cinco u ocho días. El gobierno busca responder con paliativos con camiones cisternas como parte de su plan de contingencia, pero que ni llegan a todos los lugares ni alcanza para la población.

Durante el domingo, por la Av. Francisco Fajardo, desde la altura de San Agustín hacia el suroeste, había aglomeraciones y largas colas de gente tomando agua de las tuberías que van paralelas al río Guaire. Se dan casos que en el desespero se abren calles buscando alguna cañería de alta distribución para romperlo y tomar agua de allí, tal como aconteció en la zona de El Valle. El cuadro es tal cual un aumento de las calamidades. La escena se repite en muchas zonas populares, sacando agua de quebradas contaminadas, con familias enteras (incluidos niños pequeños) cargando tobos y peroles de agua.

Protestas similares tuvieron lugar en otras partes del país, incluido el estado central de Carabobo, donde los manifestantes quemaron neumáticos y bloquearon las carreteras, de igual manera ocurría en Aragua, Lara y Zulia.

Se trataban de protestas legítimas por un aumento en las calamidades, con trancas de calle, y el gobierno respondió con represión, con las FAES y las bandas paraestatales (“colectivos”), disparando balas de plomo, en algunos casos al aire, en otros no tanto.

En su primera aparición en las pantallas de televisión tras siete días de apagones, Maduro anunció este domingo el inicio de un plan de racionamiento eléctrico que durará 30 días, tiempo en el que “espera restaurar” el flujo normal de energía. Al mismo tiempo que implementará desde mañana una jornada laboral reducida hasta las 2 de la tarde y ha suspendido por undécima ocasión en un mes las actividades escolares.

Ante este descalabro y reclamos legítimos la derecha busca sacar provecho. "Es el momento de protestar organizados, para así proteger a nuestros vecinos y proteger a nuestro país (...) ¡Que nadie se quede en su casa! La dictadura nos quiere apaciguados. No pudieron con la electricidad, ni con el agua y ni con la economía", indicó Guaidó en la red social Twitter. Y en función de su Plan País, lo primero que saca a relucir es que la actual situación sería el producto del fracaso de las políticas de un supuesto “socialismo”, como si en Venezuela en algún momento se hayan tomado medidas en este sentido.

En realidad, apunta contra la propiedad pública y la gestión estatal. Enarbola que es el fracaso de las políticas en que los servicios como la luz, el gas y el agua estén en manos del Estado, y que la solución es que pase a manos privadas. El viejo argumento de la década de los noventa, cuando la ola neoliberal dio inicio a todas las privatizaciones.

Como escribimos en un reciente artículo, “En verdad la única política progresiva es que las empresas de estos servicios sigan siendo propiedad pública, pero no gestionadas por esta casta de burócratas corruptos y antiobreros, civiles y militares, sino gestionadas directamente por los trabajadores, con control popular y de los usuarios, para que realmente estén al servicio de satisfacer las necesidades del país y del pueblo trabajador, donde grandes franjas padecen la falta de estos servicios elementales, estando en un país dotado de grandes recursos naturales de todo tipo, y viniendo de un período de altos ingresos por renta petrolera. Ni en manos de la burocracia estatal corrupta que las usan para sacar provecho y enriquecerse, ni en manos del capital privado para que estén al servicio de sus ganancias, sometiendo al pueblo con tarifazos.”

Por eso es que resaltamos que “Alrededor de la administración de las empresas públicas por estas castas burocráticas es que funcionan como grandes prebendas del Estado, alrededor de las cuales surgen nuevos grupos económicos, tal como lo hemos visto en el país, que nada bueno traen para el pueblo trabajador. Pero las políticas privatizadoras de la derecha no son más que para enriquecer a los de siempre, a un puñado de ricos que se aprovechan con altas tarifas en detrimento de las grandes mayorías populares, tal como vemos en otros países donde gobiernos neoliberales como el de Macri en Argentina que condena al pueblo con un alto costo de la vida.”






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