CRISIS CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA

Hallaron esqueleto de mamut casi intacto por la fusión del permafrost de Siberia

Extinguidos hace miles de años, sus restos aparecen como consecuencia del calentamiento global. Advertencia por los potenciales peligros sepultados en la capa permanentemente congelada de Siberia.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Staff Ecología y medioambiente

Domingo 2 de agosto | 15:41

Foto: MTI /AP

Es una buena y una mala. Un esqueleto casi intacto de un mamut de hace más de diez mil años fue encontrado el 22 de julio por pastores de renos de la península de Yamal en territorio norte de Siberia. Pero semejante hallazgo solo fue posible por el derretimiento del permafrost, un proceso que no empezó este año, pero que encontró a la región inmersa en una inédita ola de calor, que en julio ha detonado una escalada de incendios.

La estructura ósea estaba enterrada en las aguas poco profundas del lago Pechevalaváto. El ejemplar se conserva en muy buen estado y hasta con tejido blando adherido a los huesos del cráneo, mandíbula inferior, costillas y pata delantera con tendones preservados. Yevgeniya Khozyainova, científica de un museo local, expresó a Reuters que “nos encantaría encontrar las partes restantes a fin de comprender cuán completo es el hallazgo. Cuando queda tejido blando es un material valioso para estudiar". En efecto, permitirá a los científicos analizar y obtener información valiosa sobre su especie y las condiciones en que habitó.

Foto: MTI/AP
Foto: MTI/AP

La zona no es ajena a estos descubrimientos: hace más de una década que en la península de Yamal se encuentran restos de animales prehistóricos. En 2007 un pastor de renos halló el esqueleto de una cría de mamut de hace 37 000 años. En 2018 fue el hallazgo de un cachorro (de perro o lobo) de hace 18 000 años en sorprendente estado de conservación, con sus dientes, nariz y pelaje casi intactos.

Las temperaturas cada vez más elevadas en la región provocan la fusión del permafrost, la capa de suelo permanentemente congelado (no necesariamente siempre cubierto de nieve o hielo), que hace salir a flote esqueletos de animales como los mamuts lanudos, extintos hace más de diez mil años.

Foto: MTI/AP
Foto: MTI/AP

El permafrost como “caja de Pandora”

La crisis climática provocada por la matriz energética, productiva y de consumo del capitalismo ha impactado con más fuerza en el Ártico, que se calienta a un ritmo superior que el resto del planeta. Pero las consecuencias del calentamiento global allí se avizoran nocivas para el conjunto: el permafrost es la mayor reserva de dióxido de carbono y metano en la tierra (gases de efecto invernadero, GEI). La fusión del hielo liberaría a un ritmo acelerado el doble de GEI de los que hay actualmente en la atmósfera, lo que, además de alimentar los factores que desencadenan la emergencia climática en curso, implicaría un aumento del nivel del mar, un potencial peligro si se considera que, según datos de Naciones Unidas, casi un 40 % de la población mundial vive a menos de cien kilómetros de zonas costeras.

Los GEI son imprescindibles para el balance del sistema Tierra: retienen parte del calor de la atmósfera y sin su acción la temperatura terrestre sería de -18 ºC. Es precisamente la ausencia de planificación racional y multidimensional del capitalismo la que ha liberado en las últimas décadas una concentración inédita de estos gases en la atmósfera y quebrado el balance, especialmente a través del dióxido de carbono, con la extracción y quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y madera.

El metano, presente en toneladas en el permafrost por la materia orgánica en descomposición sepultada allí por milenios, no se queda atrás. Aunque actualmente tiene menos concentración atmosférica que el dióxido carbono (principalmente por la agroganadería industrial), es aún más dañino si se trata de evitar que la temperatura supere un crecimiento de 1.5 ºC, un punto de no retorno en el calentamiento global. A su vez, los especialistas advierten que el deshielo también dejaría salir virus y bacterias atrapados en el permafrost, como el ántrax, la malaria y la viruela junto a otros ocultos allí hace decenas de miles de años [1].

Siberia se recalienta con velocidad y se nota. El Servicio de Cambio Climático del Copernicus (CAMS en inglés), programa de observación terrestre impulsado por la Agencia Espacial Europea, reportó temperaturas “excepcionalmente altas” en la Siberia ártica, en coincidencia con una temporada de incendios que sobrepasó registros previos. La temperatura siberiana alcanzó 10 ºC más de lo que se espera allí en junio. Si bien las fluctuaciones de temperatura interanuales no son infrecuentes en Siberia y el Círculo Polar, para el director del CAMS, Carlo Buontempo, es preocupante porque el Ártico se está calentando más rápido que el resto del mundo. Es especialmente inusual que Siberia occidental “experimente temperaturas más cálidas que el promedio por tanto tiempo durante el invierno y la primavera” y, a la vez, que en la Siberia ártica haya habido “temperaturas excepcionalmente altas en junio de 2020”.

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Animales prehistóricos adaptados al frío perecieron masivamente en el paso del Pleistoceno al Holoceno, que se caracterizó, entre otras cosas, por un aumento de la temperatura global de la Tierra de seis grados. En el caso del mamut lanudo como el hallado este julio en Siberia, su tupido pelaje, tan útil para sobrellevar temperaturas glaciales, representó un escollo para la supervivencia al no poder liberar el exceso de calor corporal, conocido como hipertermia. A diferencia de bisontes y alces, los mamuts no se pudieron adaptar y se extinguieron.



[1En 2015 los investigadores franceses Chantal Abergel y Jean- Michel Claverie hallaron Mollivirus sibericum, un virus gigante en una muestra de treinta mil años de antigüedad del permafrost siberiano.





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