Política Venezuela

RECHACEMOS LA INJERENCIA DEL IMPERIALISMO

Las sanciones imperialistas de Trump a Maduro y la amenaza sobre PDVSA

Luego de las sanciones al propio Maduro, el gobierno de Trump amenaza continuar con sanciones económicas y financieras, buscando golpear en la industria petrolera del país.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Martes 1ro de agosto

Trump elevó sus sanciones contra Venezuela, esta vez atacando directamente a Maduro, en una poco habitual decisión de sancionar directamente al Presidente de un país. Estados Unidos ha amenazado incluso con tomar medidas más “severas” como sanciones directamente económicas y financieras, sobre todo en lo que se considera la columna vertebral de la economía del país, el petróleo, buscando alcanzar directamente PDVSA.

El asesor de Seguridad Nacional, H.R McMaster, en una rueda de prensa en la Casa Blanca, con el talante de funcionario imperialista declaró que "(Maduro) se une un club muy exclusivo", refiriéndose directamente a otros Jefes de Estado sancionados por Estados Unidos como el presidente sirio Bachar al Asad, el norcoreano Kim Jong Un, y el de Zimbabue, Robert Mugabe.

De acuerdo a muchos analistas imperialistas y serviles funcionarios a sueldo del cipayismo latinoamericano, la única forma de que el gobierno de Maduro sienta la presión es mediante medidas financieras y contra el sector petrolero. Consideran que las medidas aplicadas a Maduro este lunes -como las aplicadas la semana pasada a 13 altos funcionarios del gobierno nacional, incluyendo al vicepresidente Tarek El Aissami- "son más simbólicas que cualquier otra cosa, ya que el sector petrolero sigue exento". Cuando se le preguntó por sanciones al sector petrolero, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo que Washington está considerando todas las opciones, lo que mantiene abierta la posibilidad de interrupciones de suministro.

Al momento, la medida de Trump congela todos los activos que Maduro pueda tener bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe las transacciones financieras con él por parte de ciudadanos estadounidenses. El Gobierno del presidente Donald Trump sí dio el paso al frente de calificar sin ambages a Maduro como "dictador", algo que había evitado hasta ahora. Mientras que Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, quien acompañó a McMaster, subrayó que "las elecciones ilegítimas de ayer confirman que Maduro es un dictador que ignora la voluntad del pueblo venezolano".

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De acuerdo al decreto Obama, Venezuela es considerada una amenaza a la “seguridad” de Estados Unidos, y bajo ese dictamen vigente, se pueden avanzar en medidas más agresivas. Sin embargo, como se sostiene, en Estados Unidos aún se evita hablar sobre sanciones más duras. Se evitó ir más lejos, como se había especulado, y aplicar medidas contra las importaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos.

Asestar medidas directas sobre la estatal PDVSA y el mercado petrolero venezolano se sentirían directamente en un país netamente rentista, y con niveles de crisis económica de carácter catastrófico. Venezuela es una fuente clave de suministros de crudo pesado para las refinerías estadounidenses.

De acuerdo a datos recientes, las importaciones de Estados Unidos de crudo venezolano en los primeros cuatro meses de este año promediaron 724.000 barriles por día (bpd), o cerca de un 9 por ciento de todas las importaciones de crudo. Pero hay que considerar que el mayor importador de crudo venezolano en el mes de abril, por ejemplo, fue Citgo Petroleum Corp, la filial de PDVSA en Estados Unidos, y esta empresa posee tres refinerías (en Corpus Christi, Texas; Lake Charles, Luisiana; y Lemont, Illinois), una red de terminales con casi 8 mil estaciones de servicio (gasolineras) y oleoductos en Estados Unidos, y de acuerdo a las autoridades de PDVSA “es la cuarta empresa refinadora de los Estados Unidos, con varias refinerías de operación clase mundial”. Más allá de que Citgo –que dicho de paso es una empresa que prácticamente está hipotecada, pertenece a PDVSA, a Estados Unidos no le conviene afectarla por lo que significa para su propio país, en cuanto distribuidor de gasolina y hasta fuente de empleo.

Por eso es que se considera que una de las primeras medidas podría ser afectar las operaciones de refinación y mezcla de crudo de PDVSA, si se aplican restricciones a las exportaciones petroleras hacia el Venezuela. Las ventas petroleras de Estados Unidos a Petróleos de Venezuela (PDVSA) son principalmente nafta pesada y crudo ligero que la compañía usa para diluir y hacer exportable el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco.

Según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, Venezuela ha importado este año un promedio de 87.000 bpd de productos refinados estadounidenses y cerca de 19.000 bpd de crudo ligero. Si las sanciones también restringen el flujo de combustibles y componentes terminados de Estados Unidos a PDVSA, el mercado interno del país podría enfrentar problemas más profundos de suministro. Una sanción estadounidense requeriría que la empresa estatal encuentre proveedores en mercados más lejanos.

Sea como fuere, esta nueva acción del gobierno estadounidense y la amenaza de avanzar con sanciones directas, ya no solo contra funcionarios sino que podrían incluir a la empresa estatal de petróleo, son una muestra más de la política abiertamente injerencista de parte de la principal potencia imperialista. Desde el continente europeo se preparan también sanciones, y las potencias imperiales del viejo continente se suman a esta escalada injerencista.

Esta injerencia contra la soberanía nacional del país no es cuestionada sino que por el contrario es apoyada por la oposición venezolana, lo que deja al descubierto su carácter abiertamente proimperialista y antinacional, a lo se suma toda la derecha continental que aplaude a rajar el intervencionismo, subordinados a la voluntad imperialista.

Ni Trump ni ningún gobierno de los ricos y poderosos de Estados Unidos y Europa tiene ningún derecho a imponer sanciones a Venezuela. Buscan pescar en río revuelto y aprovechar el amplio descontento contra el gobierno para reforzar su prepotencia y dominación imperialista. Rechazamos la aplicación de sanciones por parte de estos gobiernos, y repudiamos categóricamente todo tipo de sanciones económicas y financieras.

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