Política Venezuela

NECESITAMOS ORGANIZACIONES SINDICALES COMBATIVAS

Los trabajadores, los sindicatos y la crisis imperante en Venezuela

¿Por qué la clase trabajadora no aparece actuando como una fuerza política independiente en la escena nacional y son arrastrados como “carne de cañón” tras la política del gobierno o la oposición?

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Martes 25 de abril

Se acerca el 1ro de mayo, día internacional de los trabajadores. Nuevamente tanto desde el gobierno como desde la oposición han declarado que marcharán en esta fecha, con la misma agenda política por lo que han estado organizando manifestaciones en las últimas semanas, es decir, lejos de los intereses de las demandas fundamentales de la clase trabajadora. Las declaraciones vienen, no de los sindicatos o centrales sindicales, sino de los propios dirigentes políticos, ajenos a los trabajadores.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, ha declarado que “nosotros andamos unidos, el PSUV, el Gran Polo Patriótico, el compañero Presidente Nicolás Maduro, la Fuerza Armada y sobre todo nuestro pueblo, los trabajadores y trabajadoras”, y que “tiene todas las instrucciones para ponerse a la orden de los trabajadores y trabajadoras de esta Patria para hacer el 1ro de mayo la más grande movilización en la historia de este país”.

Desde la oposición, la plana mayor de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) también ha manifestado que marcharán este 1ro de Mayo; así en rueda de prensa, el diputado Enrique Márquez declaró que la MUD prepara una gran manifestación para ese día: “La Unidad (MUD) dará detalles luego acerca de esta actividad que advertimos que será una actividad de toda Venezuela y en todo el mundo, será una actividad nacional e internacional para que no quede duda de lo que está ocurriendo en el país”.

Como vemos, la fecha histórica de la clase obrera, que se conmemora desde 1890 recordando a aquellos militantes obreros asesinados por el capitalismo y que pasaron a la historia como los "Mártires de Chicago", que fueron el símbolo de la lucha internacional de la clase obrera y en especial por la jornada de 8 horas, estará vaciada de todo este contenido, y para tragedia aún, estará puesta al servicio de los intereses de un gobierno y una burocracia corrupta y antiobrera, que ha venido descargando la agobiante crisis económica sobre los trabajadores, por un lado, así como, por el otro, al servicio de la oposición derechista, de cámaras empresariales y hasta del imperialismo en la disputa de hacerse de las riendas del Estado y su gran renta petrolera.

¿Por qué la clase trabajadora de nuestro país ha llegado a esta situación mientras se vive una gran crisis, y es utilizada como carne de cañón, tanto por el gobierno de Maduro como por la MUD? Mientras una galopante crisis económica golpea los ingresos de los hogares obreros y populares, además de una gran crisis política, los trabajadores no han salido a luchar por sus propias demandas fundamentales que están en las antípodas de lo que defiende tanto la oposición como el oficialismo, llegando al punto que en su fecha histórica no tendrán un acto independiente sino que engrosará las filas ya sea en los actos de la MUD o en los del gobierno.

La respuesta a esta trágica situación, se explica en las propias burocracias sindicales que en todos estos años han llevado a los trabajadores a disciplinarse, como lo han hecho las ligadas al chavismo tras un proyecto nacionalista burgués liderado por Chávez y continuado por Maduro ya en medio de su completa decadencia. O como lo han hecho aquellas direcciones que pusieron los aparatos sindicales en función de la oposición, llegando al extremo, cómo aconteció en 2002, de ponerse a la cabeza junto a cámaras empresariales, para un golpe de Estado, tal como lo hizo la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), hoy prácticamente un cascarón vacío.
Desde la llegada del chavismo al gobierno, distintas burocracias sindicales, más a izquierda algunas o más atadas a la burocracia estatal otras, de mayor o menor envergadura, se empeñaron en embaucar a los trabajadores para que confiara en Chávez y su gobierno, y ahora con Maduro, y nunca asumieron una perspectiva de independencia política de clase, peleando por sus propias banderas. Hoy, la más oficialista, la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CSBT), cuyo presidente es el mismo que ocupa igual cargo en la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros (FUTPV), Wills Rangel, no es más que una correa de transmisión de los intereses del gobierno, siendo una federación prácticamente estatizada.

De igual manera, viejas direcciones sindicales, como la CTV y agrupamientos sindicales menores, transformaron estas centrales sindicales también en correas de transmisión de los intereses patronales y de los partidos de la oposición aglutinados en los que hoy conforman la MUD. Y como hemos visto, a este molino de la oposición se han sumado burócratas sindicales que antes fueron furibundos defensores del chavismo y que enfrentaron toda tentativa de independencia de clase. De la noche a la mañana han pasado a engrosar las filas de los partidos que integran la MUD, como es el caso de Marcela Máspero, dirigente de la Unete (Unión Nacional de Trabajadores), que integra Voluntad Popular de Leopoldo López. De igual manera hicieron otros dirigentes sindicales, sobre todo en la región de Guayana –zona de las grandes industrias básicas- que hoy son parte de este mismo partido o de Primero Justicia de Henrique Capriles.

Esta es una de las explicaciones del por qué vemos que, frente a semejante crisis que sacude al país, la ausencia en la escena nacional de la fuerza de los trabajadores con sus propias demandas y sus métodos de lucha, y que no haya siquiera polos sindicales importantes que se planten una perspectiva de clase. Pero también, otra explicación es que tras el fracaso del proyecto del chavismo, en el que muchos trabajadores centraron sus expectativas de cambios, ha producido fuertes elementos de desmoralización a nivel de grandes sectores creando postración en los mismos.

Hay que impulsar encuentros de trabajadores para ir forjando dirigentes combativos y por una política de clase

Pero esta situación implica que hay que redoblar el combate por organizaciones sindicales con dirigentes que no sean correa de transmisión de proyectos políticos patronales, que no funcionen como camarillas por encima de los trabajadores, a espaldas de la base, sino que se manejen democráticamente, con el método de las asambleas de bases, dirigentes que ejecuten lo que las bases decidan y con mandatos revocables. Que frente a la crisis imperante se hace más urgente que nunca sindicatos con total independencia de clase ante la MUD y gobierno, como una condición para que sean verdaderas organizaciones de lucha clasista, que nos permitan además dirigirnos al conjunto del pueblo explotado y pobre para tejer una poderosa alianza obrera y popular contra las políticas tanto del gobierno como de los partidos de oposición.

Es necesario luchar por la más amplia unidad de los trabajadores y trabajadoras y evitar que continúen siendo usados como carne de cañón para proyectos políticos ajenos a sus intereses. El primer deber en el camino de esta unidad es partir de espacios y organismos que agrupen al conjunto de los trabajadores en cada lugar de trabajo o empresa, organizar asambleas y comités de lucha con la participación de todos, ya sean impulsados por el sindicato allí donde este sea dirigido por sectores combativos, o impuestos al sindicato si éste es dirigido burocrática y corporativamente.

Organizar encuentros comunes entre los trabajadores regionales y nacionalmente, encuentros de delegados de base, escogidos en asamblea en su lugar de trabajo, independientemente que sea o no dirigente sindical, con mandatos de la asamblea y revocables en cualquier momento por la misma, para ir forjando una nueva camada de obreros y obreras combativos, y donde se vote un plan de emergencia obrero y popular frente a la crisis imperante, al que con total certeza se opondrá tanto el gobierno como la oposición pues va contra sus intereses.

La total independencia de los sindicatos del Estado, el partido del gobierno y de la oposición, es clave en la crisis actual, así como la mayor democracia obrera en sus filas, y sacarnos de encima a las burocracias sindicales y poner al frente direcciones obreras clasistas, democráticas y combativas, que se planteen que la clase obrera entre en la escena política nacional como una fuerza independiente.






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