Política Venezuela

CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA

Maduro busca una tabla de “salvación” en Moscú con el apoyo de Putin

En medio de fuertes tormentas internas y una profunda crisis económica, Maduro ha realizado una gira con el foco central en Moscú, buscando algún tipo de respiro económico y político.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 5 de octubre | Edición del día

La Rusia de Putin constituye uno de los principales aliados del gobierno chavista, y en su viaje, Maduro buscó asegurarse este miércoles el apoyo político y económico, entre los que se destacan mecanismos para la reestructuración de la deuda. También busca apuntalar el acuerdo petrolero entre los países productores de la OPEP e independientes para estabilizar los precios internacionales. Por eso entre los asuntos a abordar estaría una agenda política y económica bilateral, pero donde el centro es el de la deuda y la cooperación técnico-militar.

Buscando una reestructuración de la deuda con Moscú y nuevos financiamientos

En la primera parte de la jornada de su visita a Moscú Maduro, participó en el foro internacional Semana Rusa de la Energía, donde propuso la creación de nuevos mecanismos de gestión del mercado energético y para la formación de los precios del petróleo “que impidan la especulación”. Después fue recibido en el Kremlin por el presidente ruso, Vladímir Putin, donde el tema de la reestructuración de la deuda tuvo centralidad. El presidente ruso no dejó de recordar que se reunió por última vez con Maduro en octubre de 2016.

Ahogado en un fuerte endeudamiento donde las posibilidades de entrar en default son significativas, Maduro busca alguna manera de alivio con la pesada deuda, dentro de ello una reestructuración con sus compromisos con Rusia. Como sostuviera Maduro en su intervención en el foro de energía, "la deuda, como cualquier compromiso financiero, es propensa de ser reestructurada", complementando que "cualquier reestructuración o refinanciamiento seguramente será objeto de acuerdos entre los dos gobiernos".

Maduro se ha visto en problemas para poder reestructurar la deuda con los acreedores internacionales, esto incluso antes de las sanciones del gobierno de Trump, como la del pasado 25 de agosto, cuando el gobierno estadounidenses prohibió por decreto negociar nueva deuda emitida por el gobierno de Maduro y Pdvsa entre las que se consideran las primeras sanciones directas al país, viniendo esto último a agravar la situación.

Recientemente, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, admitió que Rusia negocia la reestructuración de la deuda de Venezuela, que asciende a 2.800 millones de dólares, tanto en conversaciones bilaterales como en el marco del Club de París. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que la cuestión de la deuda fue tratada en el encuentro presidencial en el Kremlin, sosteniendo que "la reestructuración de la deuda, sin duda es uno de los temas de las negociaciones. Si lo plantean nuestros socios, hablaremos de ello" y que es un asunto que requiere "una discusión muy seria".

Rusia concedió un crédito a Venezuela de 4.000 millones de dólares en diciembre de 2011. Hasta 2015 Venezuela pagaba el crédito sin retrasos, que empezaron a llegar en marzo de 2016. En septiembre del pasado año, el Gobierno ruso aprobó el protocolo que permitía reestructurar la deuda venezolana de 2.800 millones de dólares, y que no se empezará a devolver hasta 2019. En agosto de este año, el gigante petrolero estatal ruso Rosneft transfirió a Venezuela 6.000 millones de dólares en concepto de adelantos por suministros de petróleo a esa compañía de aquí hasta 2019.

Aprovechando la Semana de la Energía y la presencia de numerosos responsables de países petroleros, Maduro subrayó la "necesidad de construir una nueva fórmula" a partir del acuerdo alcanzado en noviembre de 2016 por los países de la OPEP y no-OPEP para reducir la producción mundial de crudo y estabilizar los precios. Calificó ese acuerdo de "histórico" y dijo que ha permitido "una recuperación aún muy moderada", aunque requiere una fuerte disciplina. El acuerdo alcanzado en noviembre de 2016 entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y 11 productores independientes, entre ellos Rusia, contempló reducir la producción total en 1,8 millones de barriles diarios, y ha sido prorrogado hasta marzo de 2018.

Venezuela, que ha visto reducirse drásticamente sus ingresos petroleros los últimos años, trata de incorporar a más países al acuerdo, de acuerdo a declaraciones de Eulogio del Pino, ministro de Petróleo, que acompaña a Maduro en su gira, haciendo un llamado "a muchos otros países a sumarse al acuerdo. Hemos hablado con responsables de Egipto, el ministro ruso de Energía, Alexánder Novak, y siete países productores de África", añadiendo que espera que al acuerdo "puedan sumarse hasta 40 países".

Más apertura en el área petrolera y garantizarse maneras para seguir pagando la deuda externa

Con las amenazas y presiones constantes de Estados Unidos y a las que estarían por sumarse los países de la Unión Europea, Maduro intenta atarse a países como China o Rusia "y con las principales empresas petroleras y gasíferas de Rusia". En ese sentido, Del Pino reveló hoy que están negociando con los gigantes rusos Gazprom y Rosneft un proyecto del desarrollo de yacimientos en la plataforma continental de Venezuela para la exportación. "Negociamos con Gazprom y Rosneft la posibilidad de desarrollar dos yacimientos y su posterior exportación", afirmó.

Rosneft participa como socio minoritario en varios proyectos de producción de petróleo en Venezuela, lo hace en el marco de empresas conjuntas con la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA): PetroVictoria, Petromonagas y Petromiranda, en la Faja Petrolífera del Orinoco, así como Boquerón y Petroperijá, en el estado de Zulia. Dichos proyectos generaron el pasado año 8,4 millones de toneladas de petróleo, de los cuales 2,67 millones de toneladas corresponden a Rosneft.

Pero es de aclarar que en el sector gasífero, a diferencia del sector petrolero, los negocios para las grandes empresas del porte de las rusas los negocios son redondos y menos sometidas a la Ley de Hidrocarburos existente ya que se pueden constituir empresas donde una multinacional puede tener una participación accionaria mayoritaria si así lo desea, es decir, todo un camino abierto para lucrosos negocios. De allí de los grandes intereses de las grandes empresas rusas en el sector gasífero, pero atenta a las aperturas en el área petrolera para acrecentar sus negocios.

Es así que en el área petrolera también se vienen dando importantes giros de mayor apertura. Recordemos que el gobierno ha venido dando un fuerte giro en materia petrolera y se orienta a entregar más al capital transnacional el petróleo y los recursos mineros. Eulogio del Pino, a mediados del 2016, quien acompaña en estos momentos a Maduro en su gira, declaraba que “En la Faja del Orinoco, tenemos firmados acuerdos con 20 empresas mixtas con una modalidad que rige esta nueva estrategia que estamos llevando adelante porque son compañías en la cual la parte privada tiene 80% y PDVSA 20%. ¿Qué significa ese 20%? Primero, permite una lista prioritaria de pagos; y segundo, le da seguridad desde el punto de vista de impuestos y permisología”. “Nuestra participación accionaria es para dar confianza”, enfatizaba en ese entonces.

Aunque “esta propuesta se refiere sólo a empresas de servicios contratadas por PDVSA o sus socios, sin que ello implique que este esquema sea adoptado por las empresas mixtas”, se alertaba en su momento que no estaría descartado que se busque elevar la participación del sector privado o extranjero “dentro de lo que permite la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Constitución, a menos que haya reformas”. Pero ahora, el gobierno de Maduro cuenta con su Asamblea Nacional Constituyente, que se define plenipotenciaria y se arroga de supraconstitucional, pudiendo modificar cualquier ley ipso facto, si lo considera necesario, allanándole el camino para cualquier tipo de acuerdos con petroleras como las de Rusia u otros países. Maduro continúa su gira este jueves a Bielorrusia para viajar después a Turquía.

El presidente realiza su gira a pocos días de la realización de las elecciones regionales programadas para el 15 de octubre, y que están cruzadas también por activas negociaciones entre la oposición y el chavismo, pero en momentos en que la crisis económica no ha dejado de profundizarse. De allí sus manotazos en busca de algún tipo de auxilio internacional que le pueda dar cierto respiro político. Como vemos, el gobierno intenta salvarse buscando acuerdos que implican una mayor apertura en el área petrolera y minera, además de maneras de reestructurar una deuda que no es otra cosa que empujar para adelante crisis de mayores proporciones.

Todo esto para poder cumplir los compromisos con los acreedores internacionales a costa de rematar el país, mientras hace caer sobre los trabajadores y el pueblo pobre la agobiante crisis económica. Con los miles de millones de dólares que se destinan a pagar la deuda se podrían resolver rápidamente los problemas básicos que agobian al pueblo trabajador y a los sectores populares, pero ni el gobierno de Maduro ni la derecha de la MUD están dispuestos a dejar de hacerlo.

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