Juventud

EDUCACIÓN PÚBLICA

Más de un año sin baños en la Escuela de Sociología, una expresión del deterioro y la crisis en la UCV

Comienza un nuevo curso en la UCV y las instalaciones hacen juego con el deterioro general de la educación pública en el país, es necesario la organización estudiantil independiente para exigir presupuesto para las universidades administrado directamente por comités tripartitos de delegados estudiantiles, trabajadores y docentes.

David Rivas

Sociología UCV / @DavidRivasLTS

Martes 20 de noviembre | 12:21

Un nuevo curso esta pronto a comenzar en la mayoría de las Escuelas y Facultades de la Universidad Central de Venezuela, la más grande e importante casa del estudio del país. Las condiciones en la que miles de estudiantes de pregrado comenzaran las clases son paupérrimas y es que hemos asistido a un deterioro brutal de la educación pública en los últimos años.

No es secreto para nadie la crisis universitaria, parte de un todo de la catastrófica crisis económica que vive el país desde algunos años: deterioro de las instalaciones, ausencia de servicios médicos o de comedor, falta de personal académico como obrero, cierre de los cursos de verano, paupérrimas becas, aumento de la tercerización, deudas salariales a profesores, obreros y administrativos y un largo etc.

La Escuela de Sociología no escapa a esta realidad y es que más de un año llevan cerrados los baños de la Escuela, igual o parecido destino sufren las otras Escuelas de la Facultad. Las razones, múltiples, falta de agua en la zona, sustitución de los fluxómetros, robos de los mismos, sin embargo, las razones tenemos que buscarlas en el deterioro general de la educación pública en medio de la crisis que nos azota, los bajos presupuestos del Estado destinado a las Universidades públicas y el cuestionado, pero siempre olvidado régimen antidemocrático que se ejerce en la Universidad donde una casta de profesores hace y deshace a su voluntad.

¿Dónde está el presupuesto para las Universidades?

Es una pregunta que ronda la cabeza de cualquier estudiante de la UCV cuando el icónico reloj de la Plaza del Rectorado marca las doce campanadas, y es que luego de ver clases desde las 7:00 am, el hambre apremia y el comedor universitario es un recuerdo, pues al igual que los baños lleva mucho tiempo que no funciona.

Una primera respuesta coherente a esta situación se haya en la crisis del país y la falta de divisas en un país que solo depende de la renta petrolera una industria que hoy está en plena crisis también. Pero este argumento es insuficiente por no decir parcial o falso. Dinero hay, pues como sabemos el gobierno nacional ha pagado en el último año más de 80 mil millones de dólares a los acreedores internacionales (ni hablar de los más de 500 mil millones de dólares fugados del país por vías legales y paralelas en la última década).

En vez de este dinero ser destinado a la educación pública es usado para pagar una fraudulenta deuda externa a unos buitres internacionales. Por eso, la contra pregunta sería, ¿cuánto de ese dinero no solventaría los problemas de la educación pública en el país?, a esta pregunta no hace falta darle tantas vueltas, estamos seguros que no estaríamos sumergidos en esta grave situación, y de paso, aplacaría las penurias del pueblo pobre referentes a alimentación y medicinas.

El por qué el gobierno no lo hace y prefiere pagar la mentada deuda externa es parte de su nacionalismo de papel y su necesidad de mantenerse en buenas relaciones con el capital financiero foráneo, buscando una sobrevida a un régimen bastante autoritario sustentado principalmente por las fuerzas armadas y la creciente represión policial.

Y las autoridades universitarias…

Las autoridades universitarias en el mejor de los casos se aquejan del bajo presupuesto, pero guardan silencio referente a muchas otras cosas, de cómo maneja los recursos y otras situaciones opacas que se tejen en la Universidad, no vaya a hacer que en las culpas le salpique algo.

Así, se quejan “de no tener presupuesto y estar de manos atadas”; si bien es cierto que oficialmente solo reciben el presupuesto destinado por el Estado, están las vías turbias de concesiones a privados que suelen hacer y la utilización de la infraestructura de la Universidad para ciertos y opacos negociados que son de conocimiento público, y siempre se han negado a democratizar las partidas y abrir los libros contables a toda la comunidad universitaria para la organización racional de los recursos por todos.

Estas autoridades son culpables de meter filtros a el ingreso de estudiantes para que los hijos de los trabajadores y los sectores populares se les dificulte ingresar, de sostener un régimen donde 1 voto de un profesor equivale al de 60 de estudiantes, de negar el voto a los obreros universitarios, de generar una verdadera casta profesoral con un sistema de gobierno universitario completamente antidemocrático, y claro, en el caso de la actual rectora, de estar vencido su periodo desde el 2012.

Que podemos hacer los estudiantes para cambiar esta realidad

Como podemos ver la falta de baños en la Escuela de Sociología no es más que la punta del iceberg de los problemas de la educación pública en general y de la universitaria en particular. El avance del deterioro de la Universidad solo puede ser frenado con la organización estudiantil y ligar esta organización a los trabajadores de la Universidad y los profesores que por su parte llevan años en luchas salariales contra el gobierno y las propias autoridades universitarias.

Partiendo de esta unidad es que se puede lograr poner en pie un movimiento estudiantil independiente tanto del gobierno como de los partidos de la oposición de derecha, que luche por más presupuesto pero administrado directamente por comités tripartitos de delegados estudiantiles, trabajadores y docentes; que pelee por el acceso a la Universidad a los hijos de los trabajadores y los sectores populares eliminando el reaccionario sistema de ingreso; que se organice para tirar abajo de una vez por todas el antidemocrático régimen de gobierno que se ejerce en la Universidad donde una casta profesoral decide todo; que luche por una Universidad donde el conocimiento se ponga al servicio de las necesidades de las grandes mayorías trabajadoras y populares; un movimiento estudiantil que junto a los trabajadores termine parándole la mano al gobierno nacional que busca cada vez más recortar libertades democráticas y aplica ajustes contra los estudiantes, trabajadores y sectores populares.

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