Política Venezuela

CONTINÚA LA PRESIÓN IMPERIALISTA

Nueva resolución del Senado de EE. UU. contra el Gobierno de Maduro

Estados Unidos continúa con la presión sobre el gobierno de Maduro, ahora con una nueva resolución del Senado, se trata de la cuarta acción desde que llegara Donald Trump a la Casa Blanca.

Miércoles 1ro de marzo | Edición del día

Este martes, el Senado de EE.UU. aprobó hoy una resolución en la que declaran "su profunda preocupación por la actual crisis política, económica, social y humanitaria en Venezuela" y demandar "la liberación inmediata de los presos políticos". Una resolución, aprobada por unanimidad.

Recordemos que Trump ya impuso sanciones económicas al vicepresidente, Tareck El Aissami, por presunto narcotráfico, luego exigió la libertad de Leopoldo López tras reunirse con su esposa, Lilian Tintori, en la Casa Blanca, y hace menos de diez días el Departamento de Estado emitió una declaración en la que pedía la liberación de las "más de 100" personas de la oposición presas en el país "por sus convicciones políticas", fundamentalmente del derechista Leopoldo López, quien cumple tres años en la cárcel.

En la resolución se ratifica el apoyo al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro quien luego de que Trump diera luz verde para una política injerencista en Venezuela retomara su ofensiva contra Maduro, y alienta a los Estados miembros de la OEA a que tomen medidas adicionales hacia el chavismo.

En un total cinismo, si tomamos en cuenta que justamente el gobierno de Estados Unidos se encuentra como uno de los países más violadores de derechos humanos y detención de personas por causas políticas, el Senador demócrata Ben Cardin declara que: "Cuando más tiempo el presidente (Nicolás) Maduro y su Gobierno sigan siendo intransigentes en sus posiciones atrasadas y quebrantadoras de la ley, más tiempo sufrirá el pueblo venezolano". Ben Cardin, es el integrante del partido Demócrata de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara alta e impulsor principal del texto.

Por su parte, el senador republicano Marco Rubio, quien es el que más ha venido cabildeando contra Maduro y antes contra Chávez, y hace poco se fotografió con Donald Trump y Lilian Tintori pidiendo por Leopoldo López, declaró sobre “el apoyo bipartidista a la resolución” e insistió en que "los funcionarios venezolanos que violen la ley y violen los derechos del pueblo venezolano deben rendir cuentas".

Evidentemente toda esta política y el avance de la presión imperialista con todo su injerencismo envalentona a la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) que demagógicamente busca capitalizar la crisis del chavismo. Una oposición que encarna todo un programa abiertamente antiobrero y proimperialista, que mientras se llena la boca sobre derechos humanos encarna un pasado de ser parte de los perpetradores de las atrocidades contra el pueblo del período conocido como puntofijismo.

Hay que rechazar la injerencia imperialista

Volvemos a repetir, tal como escribimos el pasado 9 de febrero cuando se diera la primera declaración del gobierno de Trump con las sanciones hacia Venezuela, el rechazo abierto a la escalada injerencista del imperialismo yanqui, que se mueve cínicamente hablando de derechos humanos cuando es el país más violador de cualquier derecho elemental en decenas de países, incluso fronteras adentro, además de ejecutor de guerras intervencionistas con sus masacres de pueblos enteros.

Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste. Peor aún, hasta el momento ha venido con una política vergonzosa con respecto al gobierno de Trump, con su silencio, mientras éste arremete contra decenas de países.

Lo decimos, una y mil veces más, las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición que se aglutina en su mayoría en la MUD, que fueron perdonados por el propio Chávez en 2007, y con los empresarios que han robado millones de dólares, y chantajeado y jugado con el hambre del pueblo.








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