Política Venezuela

BANCO CENTRAL DE VENEZUELA PUBLICA CIFRAS OFICIALES

Números del BCV aún maquillados muestran la catástrofe económica que recae sobre el pueblo trabajador

El por qué el Banco Central de Venezuela decidió, luego de más de cuatro años de atraso, publicar indicadores económicos, no es aún muy cierto. Lo que sí es concreto, es que los números presentados, más allá de todo maquillaje, muestran la catástrofe económica del país y reflejan toda la tragedia nacional.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 30 de mayo

Para algunos analistas, el órgano oficial se vio obligado a mostrar las cifras tras la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), de lo contrario enfrentaría fuertes sanciones y no podría hacer uso de sus Derechos Especiales de Giro (DEG). Otros atribuyen la publicación a presiones de los socios rusos, chinos y turcos que, como afirma Víctor Álvarez, “necesitan saber cómo están los signos vitales de la economía venezolana para poder medir el riesgo país y planificar sus próximos pasos e inversiones”.

En Venezuela hace más de cuatro años que los organismos oficiales no publican los indicadores económicos, ni sobre el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB), ni de los ritmos inflacionarios, así como de cualquier otro indicador que pueda ser utilizado para una mejor aproximación a los niveles catastróficos que, en el plano económico y social, se viven en el país.

Es claro que la población no ha necesitado dichos números para sentir la brutal caída en el nivel de vida, ni para saber las calamidades que se arrastran de una catástrofe económica que no cesa y cuya dinámica es a empeorar.

Con solo la utilización de estas fuentes oficiales se confirma que Venezuela vive la peor crisis de su historia, al menos del siglo XX. Y a pesar del hundimiento completo, aún no se ha tocado fondo y más calamidades pueden estar por llegar.

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Los datos del BCV reflejan que la crisis económica inició en el año 2014, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) que aglomera la totalidad de la producción del país, comenzó a descender.

Entre las estadísticas publicadas este martes, se encuentra el cierre de la inflación total en 2018 en 130.060,2 %. Entre 2013 y 2018, la economía tuvo una caída abrupta del 47,7 %, siendo que estos datos son hasta el tercer trimestre del 2018, lo que indica que hasta el primer trimestre del 2019 los indicadores son superiores. Estos números son propios de países en guerra, con el agravante que Venezuela no vive ninguna situación bélica.

Las exportaciones pasaron de 18.054 millones de dólares en 2010 a 8.257 millones de dólares en 2018, y las importaciones no petroleras disminuyeron desde $44.067 millones en 2013 a solo $5.835 millones en 2018.

Más en menudeo, lo publicado por el BCV indica que entre julio y septiembre del año 2018, la actividad económica cerró en 22,5 % negativos, al igual que el mismo período del 2017, lo que representó un 25,8 % de variación negativa en el sector petrolero y la disminución de 22 % en el sector no petrolero (de ésta área los más golpeados fueron las actividades de manufactura y construcción).

Por su parte, el sector manufacturero confirma un desempeño deficiente con caídas de 76,9 % y 46,1 %, lo que representa un deterioro muy significativo, impactado por la crisis económica que arropa al país.

Esto arrojó que para 2014 comenzara el declive de la economía, ubicándolo en -3.9 %, seguido por el año 2015 con una reducción de -6.2 %, mientras que para 2017 se desgasta un alarmante -17 % y para 2018 sigue ese curso dramático con un -15,7 %, concluyendo un desplome de 47,7% desde 2013 y 2018.

Los indicadores con respecto a la inflación difieren mucho de los proyectados por organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional e incluso la Cepal. Esto se explicaría, según algunos analistas, porque el BCV habría modificado las ponderaciones de rubros que toman en cuenta para la medición de la inflación. Ante ello, no se descartaría que pudiera haber ocurrido un cambio en la metodología de cálculo de la inflación.

Lo que publica el BCV de todos estos largos años muestra la clara bancarrota de un capitalismo rentístico dependiente que tuvo su inicio en la fuerte caída de los precios del petróleo y profundizado con las medidas que fue adoptando el gobierno de Maduro.

Como por ejemplo, cuando empezaba esta catástrofe, Maduro tomó una clara opción sin que le temblara el pulso: cumplirle a los acreedores y buitres internacionales, es decir al capital financiero imperialista, y no al pueblo que afrontaba necesidades imperiosas en servicios elementales en el campo de la alimentación, salud y la educación. Contribuyó así al “vaciamiento” de dólares de la economía nacional, al destinarlos a la deuda externa, provocando al mismo tiempo una brusca contracción de las importaciones de bienes. Al compás que continuó permitiendo el desfalco a la nación de los miles de millones de dólares que se “fugaron” por los más múltiples mecanismos, del que se beneficiaron empresarios ligados o no al gobierno, la podrida casta burocrática corrupta y hasta transnacionales de todo tipo.

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Esta situación se ha visto agravada por la obscena intervención del imperialismo estadounidense, que ha llegado a imponer sanciones en el campo petrolero y el bloqueo de activos extraterritoriales del país, así como de sus cuentas líquidas, la confiscación de bienes del país (como Citgo), entre otros tipos de medidas. Se trata de sanciones que solo aumentan las grandes calamidades que sufre el pueblo.

Como indicamos al inicio de este artículo, más allá del maquillaje de las cifras del BCV, la realidad es que vivimos en un país en total colapso, con las calamidades sufridas en gran parte por el pueblo trabajador y pobre, las mujeres y la juventud, sobre todo los más precarizados.

Una situación que se torna insostenible. Donde se lucha a diario en condiciones de absoluta precariedad tan solo por tener agua, luz, alimentos, conseguir transporte y todas nuestras necesidades básicas, con hospitales en pésimas condiciones y sin insumos, y con ingresos de la clase obrera masacrados, llegando el salario mínimo a tasas oficiales a valer apenas un poco más de los seis dólares mensuales actualmente.

Frente a esta situación la oposición de derecha no ofrece como salida más que un oprobioso Plan País que solo ofrece mayor endeudamiento, desnacionalización de la economía y ataques contra los trabajadores y el pueblo. En otras palabras, privatización de empresas y servicios públicos, más deuda externa, liberación total de precios, despidos en el sector público, son algunas de las medidas para el “rescate” del país que propone la derecha apoyada en la agresión imperialista. Y que ha llegado al descaro de ofrecer como salario mínimo 20 dólares al mes, un monto que está debajo incluso del umbral de pobreza extrema considerado por organismos internacionales.

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La clase trabajadora y el conjunto del pueblo pobre necesita luchar rechazando categóricamente toda la agresión imperialista, sus sanciones y el golpismo de la derecha que lleva a todo un plan de recolonización del país, así como enfrentando las políticas hambreadoras y antiobreras del gobierno de Maduro. La única alternativa es imponer mediante la movilización un plan de emergencia obrero y popular, anticapitalista y conteniendo claras medidas antiimperialistas. Los trabajadores debemos oponer un plan de emergencia económico con nuestras propias soluciones, alrededor de las cuales movilizarnos y ponernos en pie con nuestros métodos de lucha para hacer pesar nuestros intereses en esta situación.






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