Política Venezuela

CRISIS ECONÓMICA

PDVSA sobreendeudada hipoteca Citgo: ¿fin del relato de la “soberanía petrolera”?

Para un préstamo PDVSA hipoteca silenciosamente el 49,9% de las acciones de su filial Citgo ante la corporación petrolera Rosneft, dos meses después de haberlo hecho con el 50,1 por un canje de bonos.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Miércoles 28 de diciembre de 2016 | Edición del día

El pasado 23 de diciembre trascendió que PDVSA comprometió el 49,9% restante de acciones de Citgo, su filial en Estados Unidos, a la estatal petrolera rusa Rosneft, como garantía para apalancar un nuevo financiamiento. Se trata de un préstamo de 1.500 millones de dólares por el cual las acciones de Citgo habían sido hipotecadas. Llama la atención que la misma se llevó a cabo completamente en silencio, sin ningún anuncio oficial de las autoridades de PDVSA.

Es operación se hace dos meses después de emplear el 50,1 por ciento restante como respaldo de una operación de canje de bonos, postergando hasta el 2020 el pago de unos 2.798 millones de dólares en bonos que vencían en 2017. De esta manera han quedado comprometidos el 100% de las acciones de Citgo, todo esto como expresión de la continuidad del giro en las políticas en materia petrolera emprendidos a inicios del año por el gobierno de Maduro.

La hipoteca del 50,1% se trató de una operación financiera que había sido catalogada como “riesgosa” por parte de algunas calificadoras, que el gobierno a su vez había desestimado entonces como “tendenciosas” y “especuladoras de oficio”. Citgo posee tres refinerías, una red de terminales con 15.000 gasolineras y oleoductos en Estados Unidos, y de acuerdo a las autoridades de PDVSA “es la cuarta empresa refinadora de los Estados Unidos, con varias refinerías de operación clase mundial”.

Sobre los activos de Citgo se ciernen miles de interrogantes, temores y conjeturas que dejan en entredicho la capacidad de pago de PDVSA y Venezuela, además del riesgo de un próximo default. La propia defensa que emite el oficialismo petrolero a través de un comunicado de PDVSA, incluso confirma parte de estos temores.

Una operación secreta por su forma, riesgosa por su contenido

La información comienza a circular a partir del trabajo de investigación de Redd Intelligence difundido en Latin American Herald Tribune. Es decir, no se trató de un anuncio oficial de la propia estatal petrolera PDVSA de cara a la nación, sino que ella misma aguardó a que el hecho como tal trascendiera a los medios de comunicación.

Frente a las críticas que comenzaron a llover, incluso hasta del diputado de la oposición José Guerra quien con cinismo había declarado que “Ya Citgo literalmente dejó de ser de Pdvsa”, la estatal petrolera emitió un comunicado donde “informa al país que mantiene la propiedad y control total sobre su filial en Estados Unidos, Citgo Petroleum Corporation”, cuyo objetivo es declarar como: “totalmente falso que se estén cediendo activos a terceros... Citgo sigue perteneciendo a Pdvsa”.

Lo curioso es que confirma, ahora sí públicamente, que así como “PDVSA se apalancó en el mes de octubre utilizando como garantía 50,1% de Citgo para la operación de canje de bonos, ha usado el 49,9% restante para el levantamiento de nuevos financiamientos”, donde el 100% accionario de Citgo está comprometido hasta salir de un costosísimo endeudamiento que lo menos que promete es seguir creciendo.

Esta operación financiera, que pretende distender los tiempos de pago de la estatal petrolera hasta años venideros, apelando a un mayor financiamiento, es de hecho una soga al cuello al relato de la “soberanía petrolera”, el gobierno sigue confiando, sobre todo después del acuerdo de la OPEP logrado en Viena, en un eventual alza de los precios internacionales del crudo, una variable muy frágil para encarar los grandes problemas económicos que afronta.

Breve recuento de los giros de la política en materia petrolera este año

Hace un año escribíamos que el gobierno de Maduro se encontraba “a la espera del petróleo mágico”, a la vuelta del año transcurrido, y tras lograr el acuerdo de la OPEP en Viena lo sigue estando, tan “amarrado al país rentista” como antes.

Por ejemplo, hace diez meses, el presidente de PDVSA Eulogio Del Pino notificaba a la agencia Reuters sobre las conversaciones que sostenía con la banca internacional para reestructurar parte de sus pagos para evitar un default a finales del año. En sus declaraciones sostenía que “Toda la arquitectura financiera que permita un commodity como el oro, el petróleo, la vamos a hacer. Si las condiciones son las adecuadas (...) todo eso está pensado. No se puede descartar ninguna idea”.

Esto vuelve a poner en evidencia que una elemental medida de defensa de “soberanía nacional” como el cese del pago de la deuda externa estuvo siempre fuera de la perspectiva del gobierno tanto de Chávez como el de Maduro, antes de algo semejante prefirieron pagar hasta el último dólar no importando si esto significaba limitaciones para el pueblo. Más aún, ahora han decidido apelar “a un nuevo modelo petrolero con mayoría del sector privado”, 20% para PDVSA y 80% para el inversionista privado o trasnacional, como anunciaría a mediados de este año el mismo Eulogio Del Pino, como parte de los nuevos “giros en política petrolera”.

Hacia septiembre de este año PDVSA anunciaba la propuesta de canje de bonos por siete mil millones de dólares, y bastaron algunas notas de las calificadoras de riesgo Standard & Poor y Fitch, quienes hablaban de “posibilidad real de moratoria”, para que Del Pino explicara con detalle lo suculento que tal canje sería para los acreedores extranjeros, aun cuando se comprometieran los activos de la empresa.

Pese a que entonces les llamara “especuladores de oficio”, al mes siguiente, ante la caída del precio de los bonos de Venezuela y PDVSA, sus directores recurrieron a la modificación de las condiciones del canje de los bonos PDVSA 2017N y PDVSA 2017, poniendo en duda su capacidad de pago de no realizarse el canje de deuda.

El pasado 21 de noviembre, PDVSA puso en marcha un “periodo de gracia” para postergar por 30 días unos pagos por el orden de US$ 404 millones de intereses de bonos con vencimientos en 2021, 2024 y 2035, período que se venció el pasado 20 de diciembre.

El solo hecho de emprender como ahora acciones tales como hipotecar el restante total de activos de la filial Citgo a una corporación extranjera (Rosneft) completamente a espaldas del ojo público desprende un tufo de sospecha que como sabemos ya por experiencias anteriores, viene presagiando tempestades.

La fórmula usada por el gobierno de Maduro para escamotear el riesgo de default ha consistido en hipotecar las reservas de oro de la nación, ahora hipotecando activos de PDVSA a nivel internacional, aunado al sobreendeudamiento y el recorte de importaciones en medio de la crisis con tal de pagar religiosamente la deuda externa, una fórmula donde son los propios asalariados y sectores pobres del país la variable de ajuste, quienes pagan los platos rotos.








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