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PSOE-Podemos, sin mayoría absoluta, esperan formar gobierno

Con 166 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, concluyó la primera votación de investidura el pasado sábado. Hoy será la segunda votación, donde Sánchez solo necesitará mayoría simple para ser presidente.

Domingo 5 de enero | 09:25

Con una ajustada mayoría simple terminó la primera sesión de investidura el pasado sábado. Sin los 176 votos necesarios para ser investido en la primera votación, el Congreso volverá a votar hoy martes, donde solo será necesaria una mayoría simple. Se prevé que Sánchez conseguirá entonces 167 votos a favor para ser investido presidente.

A lo largo de más de 15 horas de sesión entre viernes y sábado, se escucharon los discursos del candidato a la presidencia de gobierno, Pedro Sánchez, así como las intervenciones de todos los grupos parlamentarios. Mientras Sánchez solicitaba la confianza de la cámara para un gobierno “progresista” y presentaba el acuerdo de gobierno con Unidas Podemos, desde los grupos de Ciudadanos, PP y VOX polarizaron el debate desde la derecha con acusaciones de “traición” y “pactos secretos con el independentismo” hacia el PSOE.

Los grupos de la derecha y la extrema derecha se juegan a una oposición dura, recreando “guerras culturales” y escenificando un enfrentamiento permanente con el nuevo gobierno, atacando los acuerdos con ERC y con Podemos.

Cuando la diputada de EH Bildu Mertxe Aizpurua criticaba el discurso del rey Felipe VI el 3 de octubre de 2017, desde los escaños del PP y VOX llovieron los gritos de "asesinos" y "viva el Rey". Algo parecido ocurrió cuando durante la intervención de la diputada de la CUP que cuestionaba a la monarquía.

En la mañana del sábado, Sánchez repasó todos los ejes del programa de gobierno presentado hace una semana, destacando su intención de derogar parcialmente la reforma laboral de 2012, derogar la LOMCE, aumentar el salario mínimo e impulsar la igualdad de género.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentaron un programa conjunto de gobierno que incluye tibias medidas de tinte social, pero limitadas por los parámetros del "equilibrio fiscal" y la austeridad presupuestaria exigida por la Unión Europea. Un programa social-liberal con rostro progresista, que no se propone afectar verdaderamente las ganancias mil millonarias de la banca y las empresas del IBEX35, sino garantizarles sus buenos negocios.

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En varias ocasiones, los diputados de Unidas Podemos aplaudieron de pie las intervenciones de los representantes del PSOE, Pedro Sánchez y Adriana Lastra. Su entusiasmo con el nuevo gobierno, su compromiso de ser "leales" al nuevo ejecutivo y la ausencia de toda crítica a los social-liberales del PSOE era llamativa. Después de uno de sus tantos discursos, Pedro Sánchez se dirigió hasta el asiento de Pablo Iglesias para darle un abrazo. Una postal clara de la confluencia entre los social-liberales del PSOE y los dirigentes de Podemos e Izquierda Unida, que de este modo profundizan su integración al régimen del 78. Según se ha filtrado en los últimos días, la izquierda reformista contará con 5 puestos en el gabinete de ministros: Pablo Iglesias como vicepresidente segundo, junto a Irene Montero, Yolanda Díaz, Manuel Castells y Alberto Garzón como ministros,

La semana pasada, el acuerdo de gobierno había obtenido el compromiso de ERC de abstenerse, para facilitar la investidura. Esto era lo que habían negociado entre el PSOE y ERC durante las últimas semanas. Sin embargo, pocas horas antes del inicio del debate de la investidura llegaron las resoluciones de la Junta Electoral para inhabilitar al president de la Generalitat y contra la inmunidad de Junqueras como Eurodiputado. Un misil directo a la línea de flotación de la investidura, intentando hacerla naufragar, una maniobra promovida por el “partido judicial” y por la derecha de VOX, Cs y el PP, que cuenta con jueces nombrados a dedo en ese organismo administrativo.

Como respuesta, el mismo sábado a las 17 horas, se realizaba un pleno del Parlament de Catalunya, que aprobaba avalar a Torra como president y calificar de “golpe de Estado” la orden de la JEC (Junta Electoral Central) con los votos a favor de los tres grupos independentistas, ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), JxCat y la CUP.

En un guiño a ERC, la portavoz del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso de Diputados, Adriana Lastra, también calificaba como “golpe de estado” la decisión de la JEC contra Torra, lo que facilitaba que ERC mantuviera su posición de abstención ante la investidura de Sánchez. ERC ya había ratificado esta posición, a cambio del compromiso del PSOE para llamar a una "mesa de negociación" sobre Catalunya en los próximos días. ERC se traga así el sapo de los presos políticos, la negación del derecho de autodeterminación y los ataques a las libertades democráticas.

Por su parte, la diputada de la CUP, Mireia Vehí, señaló que votaban “no” a la formación de gobierno porque se presentaron a las elecciones para defender la amnistía a los presos, el derecho a la autodeterminación y la defensa de los derechos sociales. También cuestionó que las medidas “sociales” que promete el nuevo gobierno no podrán aplicarse respetando el equilibrio fiscal de la UE. Denunció también que se mantiene gran parte de las reformas laborales del PSOE-PP y del artículo 135 que garantiza el pago de la deuda.

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Todo indica que hoy martes Sánchez obtendrá los votos necesarios para formar gobierno en coalición con Unidas Podemos, que ocupará varios cargos en el gabinete de ministros. Se tratará de un gobierno débil, sin mayoría absoluta y que va a tener que negociar cada vez su propia mayoría simple, para poder aprobar presupuestos o cada ley.

La radicalización del discurso de la derecha conservadora (PP, Cs y VOX) frente al bloque “progresista”, facilita que el PSOE se reubique en el liderazgo de un espacio “liberal democrático” y que sea percibido como “mal menor” frente a la extrema derecha. Pero esto no puede ocultar que sus políticas sociales y económicas siguen marcadas por las líneas del “equilibrio fiscal” y los límites presupuestarios impuestos por Bruselas y el IBEX35, ni el hecho de que esta investidura se basa en la permanencia de los presos políticos catalanes en la cárcel y la negación del derecho de autodeterminación. Los ministros de Podemos le pondrán cara “progresista” a un gobierno que en lo fundamental, sigue siendo social-liberal.






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