Política Venezuela

¿HACIA UNA NUEVA CRISIS REGIONAL?

¿Qué buscan los gobiernos de Colombia y Venezuela con la nueva tensión militar en la frontera?

En los últimos días tanto el gobierno de Duque como el de Maduro han avivado tensiones que sólo apuntan a la distracción de la situación interna de sus respectivos países en función de sus intereses, de aumentar solo puede llevar a una escalada reaccionaria que también favorece al imperialismo.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 5 de septiembre | 21:29

Fotografía: collage en base a imágenes de Reuters

Ambos recurren al “patrioterismo” y alusiones a la “soberanía”. Mientras Maduro mantiene al país en catástrofe que recae inclementemente sobre el pueblo, Duque sigue a la saga del fiel aplicador de los planes del FMI y de la vieja tradición uribista que ha mantenido al pueblo trabajador colombiano en la miseria.

Lo que ha atizado la tensión en la semana es el despliegue de un sistema de misiles que instalaría Maduro en la frontera por el supuesto “conflicto armado” que estaría preparando Duque. Así, Maduro anunció este miércoles el despliegue de un "sistema misilístico de defensa antiaérea" en la frontera con Colombia entre los días 10 y 28 de septiembre, tras considerar que el gobierno de Iván Duque se está preparando para "un conflicto armado" en la región.

Por su lado, el canciller Carlos Holmes Trujillo afirmó este jueves que las autoridades de Colombia están "listas" para defender su soberanía ante las "amenazas" del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien acusó a Bogotá de realizar maniobras para comenzar un conflicto militar.

Maduro incluso llegó a declarar el martes la “alerta naranja” en la zona fronteriza ante una presunta amenaza de agresión, y que Iván Duque "pretende llevar a cabo un falso positivo para septiembre". "El presidente Iván Duque tiene un plan de provocación: él pretende montar un falso positivo, agredir territorio venezolano, para ir al Consejo de Seguridad de la ONU y armar un show político a costa de un conflicto armado", dice Maduro.

Por su parte, Duque sostiene “que considera una amenaza" el anuncio de Maduro sobre la próxima celebración de maniobras militares en la frontera común. El ministro de Exteriores de Colombia agrega que “se trata de una amenaza que tiene que ver no solamente con Colombia, sino con la estabilidad y la tranquilidad en la región”, agregando que las autoridades colombianas “no se dejan provocar, pero están listas a garantizar la soberanía y la tranquilidad de los colombianos".

La animosidad entre el gobierno de Colombia y de Venezuela estalló la semana pasada cuando el ex jefe negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia anunció en un video que tomaría las armas, alegando que el gobierno colombiano no ha logrado cumplir un acuerdo de paz de 2016. Duque y Guaidó, firmes aliados respaldados por la administración estadounidense, acusaron a Maduro de albergar a la guerrilla colombiana en Venezuela. En momentos en que Maduro, vía el portavoz del Ministro de Comunicación Jorge Rodríguez, acusaba a Duque de permitir que tres campos de entrenamiento paramilitares operen en su territorio “con el objetivo de derribar a Maduro”.

“Soberanía”, “defensa de la patria”, “estamos preparados”, no dejan de ser expresiones del más descarado de los “distraccionismos” de ambos gobiernos.

De qué “soberanía” puede hablar Duque si su gobierno no es más que un servil de Washington, mantiene bases militares yanquis, ha venido siendo cabecera de playa de toda una política intervencionista, incluso prestó su territorio para que la derecha llevase a cabo la llamada “operación humanitaria” que no era más que una tentativa golpista realizada de la mano de la Casa Blanca, o incluso conseguir un “casus belli” para justificar una agresión militar extrajera.

Por su parte Maduro habla de la “defensa de la patria”, cuando es un gobierno que pagó religiosamente una fraudulenta deuda externa a buitres internacionales, empeñó activos extraterritoriales a potencias extranjeras y acreedores del sistema financiero internacional, hundiendo al pueblo en la catástrofe. Más aún, ha puesto a Venezuela merced del “juego” de intereses de la geopolítica de Rusia, una potencia que no pasa de usar a nuestro país como un instrumento en sus disputas con Estados Unidos.

Si bien por el momento un conflicto armado entre Colombia y Venezuela es poco probable, más allá de las bravuconadas de ambos gobiernos, la tensión que genera no busca más que desviar la atención a ambos lados de su territorio a pueblos que sufren planes de miseria y de hambre, además de la pobreza extendida. Una hipotética guerra entre ambos países no puede traer más que calamidades a sufridas poblaciones y un aumento de xenofobia a ambos lados de la frontera, todo por los intereses de gobiernos que atacan a sus respectivos pueblos.

Tanto Colombia como Venezuela son dos países semicoloniales, más allá de las características particulares de sus gobiernos. Cualquier conflicto bélico, independientemente de quién pueda aparecer como agresor, no podría más que desembocar en una guerra fratricida, completamente reaccionaria, que sólo podría beneficiar al imperialismo o ser funcional a intereses de cualquier otra potencia extranjera como Rusia, a la que los trabajadores deben oponerse.

En la actual situación, tanto los trabajadores y el pueblo de Colombia como de Venezuela, deben estrechar sus lazos de amistad que históricamente han mantenido, y rechazar categóricamente estos tambores de “conflicto armado” que azuzan tanto de un gobierno como del otro. Ellos buscan enfrentar a nuestros pueblos en función de sus intereses, y evitar que dirijan la lucha contra los respectivos gobiernos que los oprimen y los mantienen en la miseria.

En el caso de un aumento de las tensiones, la clase trabajadora de ambos países debe movilizarse contra sus respectivos gobiernos que los quieren arrastrar a una escalada fratricida, aumentando la xenofobia, completamente reaccionaria. En el momento actual deben rechazar con todas sus fuerzas este avivamiento de tensiones político-militares, llamando a la más amplia unidad de los pueblos de ambos lados de la frontera y rechazar las políticas de ambos gobiernos, no dejarse arrastrar tras sus políticas criminales. Sus verdaderos enemigos son sus respectivos gobiernos, y sus verdaderos aliados son sus hermanos de clase, los trabajadores y el pueblo explotado de ambos lados de la frontera.






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