Política Venezuela

UN ASUNTO QUE EXIGE DEFINICIÓN CLARA Y PRONTA

¿Qué pasa con Clíver Alcalá y la Plataforma contra el Arco Minero?

El Mayor General (R) no es parte de la Plataforma ni su vocero, sin embargo, urge aclaratoria pública. Tal resolución no se ha tomado por la negativa de un sector de la misma.

Ángel Arias

Sociólogo y trabajador del MinTrabajo @angelariaslts

Domingo 12 de junio de 2016 | 14:04

La 2da asamblea de la Plataforma dijo no a Clíver Alcalá

Como señalamos en la reseña sobre la concentración ante el TSJ el 31-M pasado, un hecho inesperado tuvo lugar: el Mayor General retirado Clíver Alcalá Cordones hizo acto de presencia y ante medios de televisión nacional fungió como vocero de la concentración, siendo, además del abogado que presentaba el recurso de nulidad, el único que declaró en ese momento. Sin embargo, el hecho no fue inesperado para todos, hemos sabido luego que un sector de compañeros de la Plataforma sí sabía que esta figura estaría presente y, por lo visto, que sería vocero, pues si no, ¿cómo se explica que estando junto a él otras de las figuras políticas destacadas firmantes, como algunos ex ministros, ninguno declaró, dejando en los hechos la vocería exclusiva al ex alto jefe militar?

Por supuesto, esto ha generado un gran problema, tanto porque fue una suerte de “madrugonazo” a la Plataforma (tal como señaló uno de os activistas en la 2da asamblea), como por el hecho concreto de quién se trata: un ex alto mando responsable de operativos estatales de militarización en territorios donde viven pueblos originarios, declarado por organizaciones de estos como “persona no grata”.

Como no podía ser de otra manera, la discusión se abrió paso en la reunión de la Plataforma de este sábado pasado. Durante buena parte de la reunión, quedó claro que la amplia mayoría rechazaba el método burocrático de imponer semejante cuestión, así como acordaba con que el Mayor General retirado no podía ser parte de la Plataforma ni, mucho menos, su vocero. Sin embargo, no hubo resolución al respecto por la insistencia de una parte de los compañeros –fundamentalmente Marea Socialista (MS) y varios de los firmantes del recurso de nulidad– en que la presencia del militar retirado era importante “para la lucha”, así tras el largo debate que se extendió por horas, la reunión se fue vaciando y no hubo ya condiciones para votar ni resolver nada formal.

Hay una jugada política de la que la Plataforma no quiere (ni tiene por qué) ser parte

Lo que quedó claramente expuesto es que, como dijimos en la reseña de la concentración, hay un intento de realineamiento político de un sector de ex jefes militares (en situación de “retiro”) y ex ministros para la disputa al interior del chavismo, movida en la cual están los compañeros de MS, y fue fundamentalmente este sector, los ex ministros y MS, por su propia cuenta, sin contar con el resto de la Plataforma, quienes acordaron en la incorporación de Clíver Alcalá entre los accionantes del recurso de nulidad y su aparición pública el 31-M.

Se trata de maniobras de figuras descolgadas de cualquier incidencia real en el movimiento de masas, “sin pueblo” ni organizaciones propias, es un rejunte que se parece mucho a un cascarón vacío, y del cual no tiene por qué ser comparsa la Plataforma contra el Arco Minero del Orinoco.

Esta determinación de no ser comparsa de otros objetivos políticos, y el rechazo a la imposición de Clíver Alcalá, la expresaron el grueso de los compañeros y compañeras de esta 2da asamblea –y otros grupos e individualidades que no pudieron estar presentes–, incluso compañeros que son firmantes del recurso de nulidad y no habían sido informados siquiera que el Mayor General estamparía su firma. Ante esto, los compañeros de Marea viraron de justificar la no consulta –“falta de tiempo”– a “reconocer el error”.

Sin embargo, no fue “un error”: como planteamos en la discusión, desde el primer momento que informalmente nos asomaron la posibilidad de que este personaje fuera firmante, los compañeros de la LTS fuimos enfáticos en plantear nuestra oposición y en que debía discutirse en la Plataforma –también un compañero de otra corriente planteó su objeción¬–, es decir, con tres días de antelación los compañeros de MS sabían que habría objeciones, por lo menos de una parte de la Plataforma… pero prefirieron no informar ni abrir discusión, sino seguir con su política, colocando a la Plataforma ante el hecho consumado, imponiéndose, precisamente porque este hecho era funcional a su acuerdo político previo con este sector ex ministros y militares retirados.

¿Ninguno es tan malo que no pueda entrar?

Y es que se trató precisamente de trasladar hasta la Plataforma una lógica que parece guiar a Marea en sus acuerdos políticos propios. En la iglesia de La Pastora, aquí en Caracas, hay dos inscripciones grandes a los lados de sus entradas, una reza “ninguno es tan bueno que no necesite entrar”, la otra, “ninguno es tan malo que no pueda entrar”… cosas de la iglesia católica. Sin embargo, Marea Socialista parece asumir como premisa la segunda inscripción, pues en su defensa de la presencia de Clíver Alcalá ¬–¡defienden aún que sea parte de la Plataforma!– llegan a argumentar que está cuestionando el Arco Minero y al gobierno de Maduro, y que incluso cualquier militar que asuma tal actitud debe ser bienvenido… ¿sin importar si es responsable de violentar Derechos Humanos de sectores del pueblo oprimido?

Tal “amplitud” sin principios se quiere imponer a la Plataforma. Ya en el pasado reciente la izquierda chavista –incluyendo Marea– se tragó casos como los de Rodríguez Chacín y Cordero Lara, ex militares con responsabilidad en masacres del pasado (Rodríguez Chacín en “El Amparo” y los “amparitos”, Cordero Lara en Cantaura), y ahora MS quiere que la Plataforma tenga como “aliado” a Clíver Alcalá: miembro de una corriente de militares de “mano dura”, que tienen largo historial en la aplicación de la manu militari contra las comunidades indígenas en nombre de la lucha contra el contrabando o la minería ilegal, llegando a ser responsables directos del asesinato de decenas de pobladores indígenas –como denuncian la Asociación de Consejos Estudiantiles Indígenas de Luz (Aceinluz) y la Organización Intercultural para la Educación Autónoma Wainjirawa (ver aquí)–, en el caso del Coronel Orlando Romero Bolívar –segundo al mando de Clíver Alcalá en Bolívar durante un tiempo, y luego jefe de operaciones en la Guajira–, denunciado por el Comité de Derechos Humanos de la Guajira por “abuso excesivo de poder, discriminación racial, hostigamiento, y por la violencia frecuente a los derechos humanos y constitucionales del Pueblo Wayuu”.

Un espacio en construcción, pero…

Es cierto que la Plataforma es un espacio en pleno proceso de construcción, sin contornos organizativos claros aún y sin organismos o instancias formales de decisión. Eso se argumentó para oponerse a que esta 2da asamblea tomara una resolución que propusimos desde la LTS: que la asamblea resolviera hacer público que el Mayor General (r) Clíver Alcalá no es parte de la misma ni su vocero. Los compañeros de la agrupación juvenil Barricada! –y otros activistas individuales– acompañaban la resolución. Se argumentó en contra que tal asamblea no estaba facultada para tales decisiones… ¿pero si lo estaban los pocos miembros de la Plataforma que acordaron llevar al Mayor General a la concentración ante el TSJ?

Casi exclusivamente, quienes se opusieron a que la asamblea pudiese resolver algo en este sentido, fueron precisamente los pocos que sí decidieron por encima de cualquier asamblea o consulta. Que se torpedearía la unidad… como si no fueron precisamente ellos quienes la torpedearon con su decisión; que si la Plataforma es más que los que estábamos en esa asamblea y no se les puede imponer… como si los que decidieron imponer al militar no fueran muchos menos que los que estábamos en la asamblea.

Durante el desarrollo de la reunión se evidenció que quienes nos oponemos a la presencia de Clíver Alcalá éramos claramente la mayoría, pero se llegó a plantear como “alternativa”, para no votar la resolución, que hiciéramos un pronunciamiento como grupos de la Plataforma, aunque no en nombre de esta… hasta eso se llegó a objetar porque “mostraría públicamente una fractura de la Plataforma”, y eso la debilitaría…

Siendo que a la Plataforma se le hizo aparecer públicamente como miembro y vocero a un ex alto mando militar acusado de violar de Derecho Humanos, lo que precisamente debilita y desacredita totalmente a la Plataforma es que esta no pueda tener la capacidad de, también públicamente, aclarar y delimitar el asunto. ¿Qué tipo de espacio sería entonces si no puede aclarar públicamente algo tan elemental y grave? Lo que, no solo la debilitaría sino que sencillamente la desacreditaría totalmente, es que se evidencie que no sea capaz de poner a ralla a sus miembros que quieran enlodarla al relacionarla con personajes de tal calaña.

Para evitar votar la resolución, se insistió en esperar definir en las próximas semanas las instancias formales de la Plataforma que pudieran tomar decisiones, para, luego entonces, poder decidir sobre la resolución. Luego de oponernos a tal maniobra –pues, por qué no lo pensaron así antes de imponer al Mayor General–, en un esfuerzo máximo de comprender la informalidad y laxitud organizativa de la Plataforma, para no trancar el juego, propusimos que la asamblea hiciera, por los momentos, una votación simbólica, que si bien no fuera “vinculante”, permitiría que quedara expresada la opinión mayoritaria que había en la misma. ¡De alguna manera tenía que comenzar a resarcirse el daño hecho! Sin embargo, a eso también se negó MS.

En última instancia, plantearon que los diversos grupos y activistas que se oponían a Clíver Alcalá “podían” por su cuenta, a nombre propio, hacer sus pronunciamientos. ¡Pero por favor!, esto es algo así como decir que decidimos que los asistentes a una asamblea tiene derecho a hablar en la misma: o sea, va de suyo que cada organización política y activista tienen todo el derecho irrenunciable de plantear públicamente sus opiniones y posiciones, más aún sobre un tema tan grave como este, sin que nadie lo “autorice” o lo “decida”. De manera que esa no es ninguna “decisión”.

Lo cierto es que, como señalamos, la reunión se fue vaciando y no hubo ya condiciones para decidir nada.

Resolver ya este asunto para que la Plataforma avance sin incoherencias y despliegue su iniciativa

Este asunto debe resolverse sin dilaciones, para que la Plataforma pueda desarrollar sus actividades e iniciativas preservando, como dijimos, sus banderas limpias. De terminar de confirmarse en los días que corren, que son mayoritarios los sectores y activistas que están contra el hecho que, no “cualquiera”, sino figuras nefastas como esta, puedan ser parte de la Plataforma, debe procederse sin excusas a aclarar y delimitar públicamente lo que públicamente fue hecho.

La lucha contra el A.M.O. necesita que desarrollemos en mayor escala muchas iniciativas y actividades, conjuntamente desde una Plataforma unitaria. Se hace imprescindible utilizar todas las instancias democráticas de debates e intercambios para lograr que la Plataforma sea un actor político de peso contra la expoliación de la megaminería. Hay que extender la Plataforma hacia nuevos espacios, activistas y grupos de lucha, para insuflarle más vida y un activismo más real. Si las resoluciones de la Plataforma pasan por un pequeño grupo y no por la decisión democrática de la mayoría, ¿de qué manera podemos proponernos que este espacio crezca y se haga realmente masivo? El hecho de que aún no se haya realizado ninguna asamblea democrática y resolutiva, sólo nos remite a la urgencia de ponerla en pie.






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