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CORONAVIRUS

Rebrote descontrolado de covid-19 en Europa: gestión represiva y más restricciones

Las medidas incluyen desde cierres hasta toques de queda o estados de emergencia, lo que aumenta la represión y el control social, mientras que millones de personas tienen que seguir trabajando en forma insegura.

Miércoles 14 de octubre | 15:46

Varios países europeos anunciaron este miércoles restricciones como el límite de personas por reunión o el cierre de colegios para intentar mitigar la segunda ola de coronavirus, que está provocando cifras diarias de casos aún más altas que las del inicio de la pandemia. Estas restricciones van acompañadas en varios casos de estados de emergencia o hasta la posibilidad de toques de queda que profundizan el control social y la gestión represiva de la crisis.

País por país

En Francia si bien Emmanuel Macron iba a dar una conferencia de prensa por la noche, ya se conoció que este miércoles se firmó un decreto que declara el estado de emergencia sanitaria que entrará en vigor el viernes por la noche y podría allanar el camino para muchas medidas represivas, como el establecimiento de un toque de queda.
Este decreto restituye una situación excepcional que había estado vigente entre el 23 de marzo y el 10 de julio.

En el Estado español, uno de los países más complicados desde el inicio del rebrote, ya se vieron las cuarentenas selectivas en Madrid, que en los hechos se trato de una suerte de apartheid sobre los barrios pobres que fueron cerrados y militarizados, mientras que sus habitantes igual tenían que salir cada mañana para subirse a transportes abarrotados e ir a sus trabajos con todas las chances de contraer el virus.
En Cataluña, que también ha aumentado significativamente la cantidad de contagios, el Gobierno local decidió cerrar bares y restaurantes por un periodo de quince días desde este viernes, además de otras restricciones como la actividad comercial que comporte el contacto físico y la limitación al 50% de los cines, teatros, lugares de culto y gimnasios. Además de suspenderse también fiestas, ferias y congresos.
En el mismo sentido, parque y jardines también deberán permanecer cerrados desde las ocho de la tarde y se mantiene el límite de seis personas para las reuniones sociales. No obstante, en las reuniones al aire libre estará prohibido comer o beber.

Portugal superó por primera vez los 2.000 casos diarios, con 2.072, en las últimas 24 horas, luego de varios días seguidos con unas 1.200 infecciones, informó este miércoles el Ministerio de Salud.

El país de la península ibérica aumentará el nivel de alerta en todo su territorio a partir de la medianoche, cuando entrará en vigor el estado de calamidad para reducir a un máximo de cinco personas las reuniones en la calle, en restaurantes y en espacios comerciales.

La iniciativa también propondrá la obligatoriedad de descargar la app de rastreo del virus, "Stayaway Covid", en contexto laboral, escolar y académico, en las fuerzas armadas y fuerzas de seguridad y en la administración pública.

Portugal elevará además hasta los 10.000 euros las multas para establecimientos que no cumplan las reglas de capacidad y distanciamiento, y se reforzará la "fiscalización" de las autoridades para comprobar que así se hace.

La situación también se agravó en Polonia, que en las últimas 24 horas registró 6.526 casos y 116 muertes, dos nuevos máximos desde el comienzo de la pandemia en el país.

En ese contexto, este jueves comenzará a regir un corredor comercial que limita el horario en que los mayores de 60 años van a hacer las compras.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en cuarentena tras haber estado en contacto con una persona que dio positivo, recomendó que esas personas se queden en casa, en la medida de lo posible, y que salgan a realizar sus compras dentro de ese corredor, entre 10 de la mañana a 12 del mediodía.

Más duras son las restricciones que entraron en vigencia hoy en República Checa que en las últimas 24 horas reportó un total de 8.325 nuevos casos de la Covid-19, la segunda cifra más alta desde el estallido de la pandemia.

Las nuevas medidas incluyen el cierre de los colegios, con excepción de las guarderías, hasta el 2 de noviembre, y el de los bares y restaurantes hasta el 3.

Las autoridades solicitaron a los estudiantes universitarios que abandonen los campus y la obligación de usar mascarilla se extendió a todas las paradas de transporte público.

Además, se prohibió el consumo de alcohol en espacios públicos y se limitó a seis el número de personas que pueden reunirse en un espacio cerrado.

En Rumania el Gobierno también tomó medidas y prorrogó por un mes el estado de alerta que incluye la prohibición de bodas y otras celebraciones e imponer las mascarillas en la calle en las localidades más afectadas, tras registrar hoy 4.000 casos de coronavirus, un nuevo récord diario.

Otro país europeo que informó la cifra diaria más alta desde el inicio de la pandemia fue Croacia, que en las últimas 24 horas registró 748 positivos.

Eslovenia también alcanzó este miércoles un récord de 707 nuevos contagiados por la Covid-19 en las últimas 24 horas, casi el doble que la cifra diaria de ayer, según informó el Gobierno.

En todos estos países, al igual que durante la primera ola de Covid-19, millones de personas son obligadas a ir a trabajar en transporte abarrotado o a hacerlo en forma insegura, para luego tener que vivir el acoso policial cuando vuelven a sus casas por las noches, o enfrentarse a medidas restrictivas y de control social.

La combinación de nuevos confinamientos y cierres generalizados solo muestra que los Gobiernos europeos no tomaron ninguna medida para mejorar un sistema sanitario, diezmado por años de ajuste neoliberal, ni tampoco el empleo de un sistema de testeo y rastreo masivo. Todos estos meses solo especularon con la posibilidad de una vacuna que los salve de tener que invertir dinero en más camas de terapia intensiva, respiradores y la capacitación masiva del personal de la salud. Tampoco se tocaron los intereses de las empresas de salud privadas ni de las grandes farmacéuticas y las responsables de fabricar todos los elementos de protección personal, que son de vida o muerte para todos los trabajadores esenciales.

Al mismo tiempo desembolsaron miles de millones de euros en rescates para sostener al sistema financiero y las grandes empresas. Solo una parte minoritaria de esos rescates fue en forma de subsidios y ayudas a parte de los sectores que vieron aumentar la miseria, perdieron el empleo o su vivienda.

Al igual que durante la primera ola, los gobiernos intentaran descargar la crisis sobre las y los trabajadores. Las movilizaciones en varios lugares del personal de salud, o los habitantes de los populares de Madrid contra los confinamientos de clase, son algunas muestras de que los Estados pueden encontrar resistencia ante las nuevas restricciones y la gestión represiva de la pandemia.






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