Política Venezuela

Reducen a dos días la semana laborable por crisis eléctrica

En las primeras horas de la noche, el Vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, declaró que los días miércoles y jueves serán no laborables para la administración pública, como otra medida más para evitar el colapso operativo en Guri, el mayor complejo hidroeléctrico venezolano.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 27 de abril de 2016

En las primeras horas de la noche, el Vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, que los días miércoles y jueves serán no laborables para la administración pública, como otra medida más para evitar el colapso operativo en Guri, el mayor complejo hidroeléctrico venezolano que suple cerca de 60% del consumo del país. Al mismo tiempo anunció que que los planteles educativos no abrirán sus puertas los viernes, para contribuir con las medidas restrictivas del servicio eléctrico.

Al poco tiempo de lo que anunciara el Vicepresidente, el presidente Nicolás Maduro detallaba que la medida para el ahorro energético de decretar tres días no laborables para la administración pública se mantendrá vigente por al menos dos semanas.

Por si faltara poco, en medio de la crisis política que vive el país, y una crisis económica agobiante que transforma la vida del pueblo trabajador en insoportable y angustiante, una crisis de energía eléctrica hace al gobierno imponer un racionamiento energético severo.

No han pasado seis días, de cuando el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, declaraba que para hacer frente a la sequía del embalse el Guri, se aplicaba un ahorro “forzado”, con cortes programados en todos los hogares de todas las ciudades del país, exceptuando la capital del país, Caracas. El plan consistiría, de acuerdo a las declaraciones del ministro “en que cada usuario tendrá una suspensión temporal (de servicio eléctrico) de cuatro horas diarias, que va a durar aproximadamente 40 días o el tiempo que el Guri empiece a frenar su descenso y empiece a recuperarse” (¿?).

Como ya hemos informado en este diario, también como parte de los “ahorros energéticos”, el gobierno decidió desde la semana pasada adelantar a partir de mayo 30 minutos el huso horario, declaró no laborable toda la Semana Santa y no solamente el jueves y viernes de dicha semana como es tradicional, y también ya había reducido a cuatro días la jornada de trabajo en el sector público, limitando a cinco horas y media el horario laboral en ese sector, siendo que ahora el sector público sólo trabajará dos días de la semana y hasta la 1 de la tarde.

El gobierno de Maduro aduce los “problemas en el servicio eléctrico” como consecuencia de fuertes sequías y el aumento del consumo, lo que no deja de ser cierto, pero se trata de una verdad a medias. Pues todo esto era previsible, y que se viene sufriendo desde hace seis años, e incluso se sabía incluso desde antes los problemas que se avecinaban. El problema central está en el deterioro de las viejas instalaciones, la ausencia de inversiones en infraestructura, así como a la corrupción donde inversión que se hacía – muy baja para el nivel de la problemática- se “perdía” en el camino.

De acuerdo a los últimos datos disponibles, Venezuela consume un poco más de 15.000 Megavatios (MW) de energía, de los cuales más del 70% es energía hidroeléctrica, producidas en los sistemas de represamiento y generación del alto Caroní. Aquí salta a la vista un problema básico: somos un país altamente dependiente de una sola fuente de energía (la hidroeléctrica), con poco desarrollo y uso de fuentes como la termoeléctrica y otras.

Incluso a nivel hidroeléctrico somos dependientes específicamente del Guri, sin nuevos desarrollos de sistemas de represamiento y generación. Además, las pocas plantas termoeléctricas que existen en el país como Tacoa, Plantacentro, etc, están operando a bajos porcentajes de su capacidad instalada, y para rematar los sistemas de distribución están muy deteriorados por falta de mantenimiento.

Este es el primer gran problema estructural de la situación eléctrica nacional. Luego tenemos la terrible falta de inversiones para mantenimientos y nuevos desarrollos, tanto en la IV como en la V República. Los problemas de mantenimiento datan de hace unos 15-25 años, es decir que comprometen a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera, Hugo Chávez y ahora a Maduro.

Pero la cuestión de fondo es que la crisis eléctrica, no expresa otra cosa que la incapacidad del chavismo de desarrollar las fuerzas productivas de manera planificada e integral, por más que se llenó la boca hablando de “desarrollo nacional” y dejar atrás al “país rentístico”. ¡Cómo es posible que un país que vive de exportar energía y que tiene inmensos recursos, está a merced de la falta de lluvias y el gobierno raciona forzadamente la corriente eléctrica agregando nuevas penurias al pueblo?

Si ya el pueblo viene sufriendo la profunda crisis económica que es descargada sobre sus espaldas, al que se suma la gran escasez de productos de primera necesidad, los racionamientos de agua, y donde el salario se ve apagado por una inflación galopante, ahora le caen los apagones forzados del racionamiento eléctrico, y todas las consecuencias que esto trae contra el pueblo. Basta que los trabajadores y el pueblo sigan pagando esta crisis.






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