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CONTRAINTELIGENCIA MILITAR AUMENTA SU PRESENCIA EN LAS EMPRESAS

Represión y amedrentamiento a trabajadores petroleros, de la industria básica y otros sectores laborales

El uso de organismos como la contrainteligencia militar en las empresas, fábricas y lugares de trabajo por parte del Gobierno nacional ha dado un salto en el último período con el objetivo de doblegar la lucha de los trabajadores que ya no soportan las calamidades de la crisis imperante. Es necesaria la organización y la movilización para parar todo esta brutal ofensiva de ataques y hostigamiento a las luchas obreras.

Miércoles 19 de febrero | 12:20

Si el nivel de los padecimientos del pueblo trabajador continúa en aumento producto de la brutal crisis económica y social del país, también lo es la represión del Estado contra los trabajadores con los cuerpos de seguridad, grupos parapoliciales y sobre todo usando los servicios de inteligencia estatal como la Contrainteligencia Militar (DGCIM). Es que el Gobierno de Maduro está llevando a cabo una brutal ofensiva contra los trabajadores que luchan y rechazan su política antiobrera y antipopular.

Se llega a casos aberrantes en que los trabajadores son detenidos dentro de la propia empresa por el simple hecho de convocar o participar en asambleas

El Gobierno de Maduro que se dice “obrerista” viene dando un salto en los niveles de represión a los obreros y las obreras en las empresas y lugares de trabajo. Prácticamente la represión selectiva se eleva a niveles escandalosos por los grados de impunidad, implicando brutales ataques a la libertad sindical y a las libertades democráticas de los propios trabajadores. Los cuerpos represivos y los servicios de inteligencia actúan de una manera abierta deteniendo trabajadores arbitrariamente, incluso en casos, como recientemente se observó en Sidor, donde miembros del DGCIM ingresaban a la planta vestidos con uniforme de trabajador.

Se llega a casos aberrantes en que los trabajadores son detenidos dentro de la propia empresa por el simple hecho de convocar o participar en asambleas, tal como aconteció a finales de enero con el caso de los dirigentes sindicales petroleros Marcos Sabariego y Gil Mujica en la Refinería El Palito, estado Carabobo, centro costero del país.

Estos trabajadores fueron apresados por comisiones de la Guardia Nacional y de Seguridad interna de PDVSA cuando se disponían a hacer uso de la palabra en una asamblea en la Refinería. Luego de seis horas sin saber de su paradero, se supo que están detenidos en el Comando de la GNB en Puerto Cabello. Se trata de intimidar y silenciar las voces de los trabajadores ante las violaciones a los derechos laborales y sus condiciones de vida con salarios de hambre.

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Más recientemente, el pasado jueves 13 de febrero, en el Municipio Lagunillas del Estado Zulia, en el occidente del país, un grupo armado, con anuencia policial, asaltó la vivienda de los dirigentes sindicales Dolores Herrera y Gustavo Yánez, siendo desalojados violentamente y despojados de sus enseres personales, tal como lo denunció la Corriente Clasista de Trabajadores Petroleros (CCT-CV) a la que pertenecen. Se trataba del hogar de la pareja de activistas sindicales donde viven con sus dos hijos menores de edad.

De igual modo denuncian una persecución policial-militar que se ha desatado contra trabajadores petroleros organizadores de asambleas obreras en el Zulia, con el saldo hasta ahora de tres dirigentes obreros apresados presuntamente por la DGCIM. Entre los perseguidos por este organismo de seguridad del Estado se encuentran Gustavo Yánez y Jorge Barraez, además de otros trabajadores y dirigentes obreros, de acuerdo a la CCT-CV.

En el estado Bolívar, oriente del país, en la misma consonancia, el 12 de febrero, una comisión de la Contrainteligencia Militar (DGCIM), Guardia Nacional y un Tribunal desalojaron de su sede al Sindicato de Trabajadores de la Industria Siderúrgica Nacional (Sidernac), en el Complejo Siderúrgico Nacional-Planta Casima (antigua Sidetur). En otras palabras, a través de fuerzas militares despojaron a los trabajadores de sus sedes sindicales, además de realizar amenazas de encarcelamientos.

Se trató de una acción de grave despotismo laboral, y que había estado precedida con acciones el lunes 3 de febrero cuando habían detenido arbitrariamente a Jesús Guevara, trabajador del mismo Complejo Siderúrgico por funcionarios de la DGCIM, por el más común de los hechos, el tener un panfleto colgado en su oficina con la demanda de “Salario digno”.

Los trabajadores de la empresa venían con aproximadamente dos semanas en protesta demandando un mejor salario, por lo que carteles con mensajes alusivos al reclamo de salario pegados en los alrededores de la planta era una cosa común. Por tal razón, en la oficina del trabajador había este tipo de volantes, por lo que los agentes del DGCIM procedieron a llevárselo para realizarle “una entrevista”. ¡Ocho horas lo mantuvieron detenido por un simple volante! El DGCIM no solo cometió una aprehensión ilegal, sino que amenazaron con más arrestos de continuar las manifestaciones por reivindicaciones laborales.

Este lunes 17 de febrero trabajadores de Sidor reclamaron también en una asamblea en el portón I de la acería, la persecución y hostigamiento laboral en la empresa siderúrgica, denunciando la presencia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Todo con el fin de intimidar la protesta y eliminar la institución sindical tal como han hecho en otras estatales como Ferrominera y como aconteció recientemente en la antigua Sidetur.

Es la misma situación con los amedrentamientos como acontece con los trabajadores de Fogade y sus dirigentes sindicales, con la de los maestros que no solo se usa la policía para impedir su protesta, sino que usan cuerpos parapoliciales como sucedió a mediados de enero en pleno centro de Caracas. Y así se puede seguir con la larga lista de más casos que se vienen dando.

Es que para avanzar con sus planes de hambre y paquetes antiobreros el Gobierno de Maduro necesita someter a los trabajadores y las trabajadoras al mayor control y persecución sindical, mientras a los grandes empresarios de todo color les ofrece las mayores facilidades para sus negocios como la eliminación de leyes sindicales y derechos laborales tal como se aprecia con el Memorando 2792, en medio de un proceso de dolarización que hunde más en la miseria al pueblo trabajador.

Es necesaria la organización y la movilización para parar todo esta brutal ofensiva de ataques y amedrentamientos, y exigir de forma enérgica el cese todo hostigamiento y persecución contra los trabajadores petroleros, de las industrias básicas, de los empleados estatales, del magisterio y demás lugares de trabajo. Libertad inmediata a los trabajadores petroleros ilegalmente privados de libertad y se detenga la represión y criminalización de los trabajadores que son detenidos por el elemental derecho a reunirse en asamblea en sus lugares de trabajo.

Insistimos, todos estos ataques brutales atropellos políticos y sindicales que está llevando a cabo el Gobierno de Maduro y todo su tren ministerial, busca acallar la voz de protesta de los trabajadores que son sometidos a salarios de hambre, la pérdida las prestaciones, así como la eliminación de conquistas históricas de la clase trabajadora. Inmediata libertad a los trabajadores de PDVSA y demás trabajadores que luchan. ¡No a la criminalización de la protesta obrera y represión de las luchas obreras! ¡Basta del uso de los órganos de represión y de la contrainteligencia militar en las empresas y lugares de trabajo!






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