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Sanders apoya el "patriotismo corporativo"

“Es necesario volver a inculcar una ética de patriotismo corporativo”. Aunque estas palabras parecieran pertenecer a Donald Trump, salieron de la boca de Sanders.

Miércoles 22 de marzo | 18:08

El artículo original fue publicado el 3 de diciembre en la página Left Voice, su versión en inglés Sanders Supports "Corporate Patriotism".

Todos están hablando acerca del acuerdo que Donald Trump hizo recientemente con United Technologies, corporación dueña de la empresa de aires acondicionados Carrier. Según informes, Carrier planeaba tercerizar 2100 de sus puestos de trabajo en México, pero luego de negociaciones con Trump, la empresa decidió mantener 1000 de esos puestos en Estados Unidos.

Luego de un mes de ser golpeado en la prensa por su elección de gabinete, Trump intenta usar estos números como demostración de que mantendrá su promesa de “repatriar” los puestos de trabajo en producción y manufactura. A cambio, Trump asegura favores impositivos y regulatorios a United Technologies. Mientras tanto, flamea este acuerdo como una victoria para la clase trabajadora, sin embargo 1000 personas perderán su trabajo, y lejos de una victoria, los recortes de impuestos significan que serán los trabajadores los que tendrán que seguir cargando el peso de la economía en sus hombros.

El 1 de diciembre, Bernie Sanders publicó una escandalosa respuesta a estos hechos. El título de su artículo es “Carrier le acaba de mostrar a las corporaciones cómo vencer a Donald Trump”, como si Trump y las corporaciones estuvieran de algún modo en oposición. El argumento de Sanders es que Carrier manipuló a Trump a que le otorgue sus concesiones poniendo en juego los 2100 puestos de trabajo, y que ahora las corporaciones a lo largo y ancho de Estados Unidos seguirán el ejemplo. Él dice, “United Technologues tomó como rehén a Trump y ganó. Eso debería enviar una ola de miedo a todos los trabajadores del país”. Nuevamente, Sanders ubica a Trump y las empresas como antagonistas al punto de llegar a afirmar que Trump fue “tomado de rehén” por una empresa y obligado a otorgar subsidios. Sin embargo, fue la ola de temor de una “Presidencia Trump” la que estremeció gran parte de la clase trabajadora estadounidense que no votó por él (o que no votó directamente).

Durante las elecciones, Trump agitó un discurso contra la elite de Wall Street y el establishment de Washington, jurando “drenar el pantano”. Sin duda, todas las mayores corporaciones apoyaron a Clinton en las elecciones, y los planes de Trump erizaron algunos pelos corporativos. La elite a favor de la globalización que busca mano de obra barata en otros países no apoyaría los planes de Trump para, por ejemplo, eliminar los tratados de libre comercio y aumentar los impuestos sobre productos chinos. Más aún, Trump prometió a los trabajadores durante su campaña que reindustrializaría el país y recuperaría sus puestos de trabajo perdidos. Sin embargo, está a la vista de cualquier persona “progresista”que Trump, el multimillonario, planea gobernar para la clase dominante, por lo tanto no debería ser sorpresa que otorgue favores impositivos a las grandes empresas. Trump podrá tener ciertos roces con el resto de su clase de millonarios, pero acuerdan en defender el lucro empresarial en detrimento de la clase trabajadora.

A todo esto, la solución que ofrece Sanders ante los acuerdos de Trump es en sus propias palabras “[…] volver a inculcar una ética de patriotismo corporativo.”Esta cita pareciera obra de Trump, pero fue el supuesto socialista Bernie Sanders su autor. Sanders llama a la clase trabajadora a dar un mensaje “fuerte y claro”a las grandes corporaciones, palabras de lucha. Este fuerte y claro mensaje no es “¡Trabajadores del mundo, únanse!” como había escrito Marx, sino un llamado a que las corporaciones sean más patrióticas. Esto enfrenta a la clase trabajadora estadounidense al resto de su clase internacional. Parece que Sanders no tiene claro quién es el verdadero enemigo, cuando elige hablar de patriotismo corporativo en lugar de solidaridad internacionalista de la clase obrera.

En ese artículo, Sanders reitera su apoyo original a cualquier iniciativa “amistosa para los trabajadores” que el presidente electo pueda tomar, generando expectativas en Trump al mismo tiempo que a lo largo del país, miles han tomado las calles contra él. En vez de denunciar el rol de Trump como enemigo de la clase trabajadora, este símbolo “progresivo” y antiestablishment quiere darle una chance a Trump. Esto, por supuesto, le sigue a los meses de campaña que le hizo a Clinton con el argumento de que un triunfo de Trump traería el apocalipsis. Sanders concluye diciendo “Si Donald Trump no se planta por la clase trabajadora estadounidense, nosotros debemos hacerlo”, como si hubiera alguna duda de que Trump pondrá su presidencia al servicio de los empresarios.

Estos dichos de Sanders dan una caracterización groseramente equivocada de Trump, implicando que de algún modo podría representar los intereses de los trabajadores, y deberían derribar cualquier ilusión de Sanders como socialista o luchador por la clase trabajadora.

Los trabajadores mismos han demostrado ser la alternativa radical a la pasividad y los rescates económicos de los gobiernos, que sólo han servido a las grandes empresas y banqueros. En Estados Unidos y en todo el mundo hay ejemplos de trabajadores tomando fábricas en quiebra y poniéndolas a producir bajo control obrero. En Estados Unidos la lucha de Republic Windows and Doors es un famoso ejemplo de esto, en Argentina, fábricas como Zanon han estado bajo control obrero hace 15 años, o MadyGraf que lo está hace dos.

La forma de avanzar no radica en los recortes de impuestos para los ricos de Trump ni en el desplazamiento de Sanders hacia el patriotismo corporativo, sino que radica en este tipo de respuestas radicales de la clase obrera.






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