Política Venezuela

ASAMBLEA GENERAL DE LA OEA

Se abre un canal de diálogo entre Washington y Caracas

En la 46a. Asamblea General sobrevolaba el cónclave de la próxima reunión extraordinaria del Consejo Permanente en Washington, que debatirá la situación venezolana.

Jueves 16 de junio de 2016

La 46a. Asamblea General de la organización, que culminó este miércoles en Santo Domingo, tenía por principales temas “Fortalecimiento institucional para el desarrollo sostenible de las Américas” y la crisis financiera de la Comisión de Derechos Humanos del organismo. Sin embargo sobrevolaba el cónclave la preparación de la próxima reunión extraordinaria del Consejo Permanente en Washington, el 21 de junio, que debatirá nuevamente la situación venezolana.

Allí es de esperar que el imperialismo y sus aliados vuelvan a ejercer presión, luego de que la anterior reunión de la OEA se pronunció por el diálogo entre gobierno y oposición en torno al referendum revocatorio, pero sin apelar a la llamada “Carta Democrática.” Refiriéndose a la próxima cita del 21 de junio, el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry declaró que “La invocación del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana invocada por el secretario general Almagro dará lugar a un debate sobre Venezuela de mucha más envergadura. En Estados Unidos estamos listos y dispuestos a participar’’.

Afirmó también que: “Estados Unidos se une al secretario general Luis Almagro y a otros en la comunidad internacional haciendo un llamado al Gobierno de Venezuela para que libere a los presos políticos, respete la libertad de expresión y de reunión”, además de reclamar “aliviar la escasez de alimentos y medicinas, y honrar los propios mecanismos de la Constitución, incluyendo un referendo revocatorio puntual que forma parte del proceso constitucional”. Por las dudas, otro alto funcionario remarcó que “en nuestra visión, limpio y puntual significa este año” (Washington Post, 14/06).

La Ministra de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez rechazó tales declaraciones y acusó a Almagro, Secretario General de la OEA, de “una posición intervencionista sobre los asuntos internos de Venezuela”, además de estar “mandatado por Washington” (El Universal, 15/06). Otros gobiernos acompañaron este rechazo y Nicaragua incluso reclamó la renuncia de Almagro a su puesto en la OEA.

Sin embargo, más tarde Kerry y la canciller Rodríguez mantuvieron una reunión y acordaron iniciar conversaciones de alto nivel. Según The New York Times (14/06) “Kerry fue más conciliador después de su primer reunión bilateral con Rodríguez, diciendo que Estados Unidos no apoyaría un empuje de Almagro para suspender a Venezuela de la OEA alegando violaciones de la “Carta Democrática” del grupo regional. Los Estados Unidos no están tomando esa posición, nosotros no estamos impulsando una suspensión. Yo no creo que eso sería constructivo”.
El representante de Washington en estos contactos será el subsecretario de Estado, Tom Shannon, diplomático especializado en Latinoamérica que ya sirvió con Bush y Clinton.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro, calificó la reunión de “positiva” y declaró que Venezuela y Estados Unidos iniciarán una nueva etapa de diálogo con nuevos canales de comunicación y reiteró la invitación a designar embajadores para recomponer las relaciones diplomáticas bilaterales.
Como recordó la canciller Rodríguez, al nuevo Consejo extraordinario de la OEA asistirán también los miembros de la Comisión de UNASUR que trabajaron para facilitar contactos entre el gobierno y la MUD en Santo Domingo, integrada por los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (Estado Español), Leonel Fernández (Rca. Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá).

Faltando apenas una semana para tal encuentro, el anuncio de la apertura de diálogo directo con Washington y esta invitación a los tres ex presidentes a informar sobre lo realizado, parecen abrir un paréntesis de negociación. Esto significaría un respiro para el gobierno de Maduro y un paso para el bloque latinoamericano más negociador, frente a la “línea dura” de Almagro, parte de la derecha continental y el imperialismo español, aunque la amenaza de la “Carta Democrática” y otras sanciones intervencionistas sigue estando en el aire.

También se ve favorecido el sector de la oposición que encabeza Capriles, y que en su reciente gira por el sur del continente, insistió en la línea de reclamar la celebración del referéndum revocatorio este año en sus reuniones con Macri, Temer y el presidente paraguayo Cartés.

Por ello, no es casual el descontento manifestado por el ala de Ramos Allup y otros en la oposición. El Editorial de El Nacional (15/06) se quejaba de las “sorpresas en la OEA” y mostraba su disconformidad ante “un fenómeno inesperado que estalla en forma de incertidumbre, ayer nos enteramos de una reunión que no estaba en la agenda de nuestras modestas mentes […] “dialogaron sobre la convocatoria de un referendo revocatorio al presidente Nicolás Maduro. Vaya notición.” […] “Lo cierto es que algo sucedió camino al foro porque Kerry no salió del encuentro con cara de regañado sino que, para sorpresa de todos, anunció que Washington “no estaba buscando sancionar a Maduro” y que tampoco pediría “la suspensión de Venezuela de la OEA porque no creemos que sea una medida constructiva”. ¡Ay!”

Esperar y ver. El gobierno de Obama no abandona la presión sino que combina oferta de negociación con la latente amenaza de sanciones, teniendo en cuenta una relación de fuerzas en las que una línea más dura hacia Venezuela todavía no parece tener consenso suficiente a nivel continental.

De hecho, la iniciativa de Almagro desplegando la demagogia democratista para justificar sanciones desde la OEA, es funcional a la estrategia de Obama. Como felicita el Washington Post, su papel en la presión sobre el gobierno de Maduro permite superar “un recurrente dilema de la política exterior de EE.UU.: ¿Cómo puede alentar a sus socios locales a dirigir el cambio político y la seguridad regional, antes que colocar la carga en los hombros americanos y, en el proceso, alentar resentimientos contra la intromisión de EE.UU.?”

Es por eso que el periódico de Washington considera “héroe de esta historia” al Secretario Luis Almagro. Este diplomático “progresista” uruguayo fue canciller del “Pepe” Mujica, entre 2010 y 2015, funciones en las que estableció “buena sintonía” con Estados Unidos. Fue electo para la jefatura de la OEA casi por unanimidad en 2015, con el notorio respaldo yanqui. En esa ocasión, el Departamento de Estado decía del ex canciller frenteamplista que poseía "la capacidad de conducir la Organización de Estados Americanos (OEA) en la dirección correcta durante su gestión" y podría ser el líder "dispuesto a tomar decisiones duras que se requieren para reformar" la entidad y restaurar "su estatura en el hemisferio y tornarla más reactiva a las necesidad de los países miembros".

Claro que la iniciativa de Almagro se apoya en el nuevo clima político regional, con gobiernos de derecha como los de Temer y Macri en Brasil y Argentina, además de Kuczynski en Perú, un dato no menor en el nuevo protagonismo de la OEA, en desmedro de UNASUR.

Además, el curso del gobierno de Maduro, que apela a medidas autoritarias y represivas como el “Estado de excepción” y política económica, mientras paga puntualmente la deuda externa, y condena a la escasez y la carestía de la vida al pueblo trabajador, le permite al imperialismo y la derecha latinoamericanas hacer profusas gárgaras con la demagogia democrática para encubrir sus reaccionarios objetivos.

El gobierno de Maduro no defiende un curso antiimperialista, como pretende su oratoria. Lo que discute es postergar el referéndum revocatorio hasta marzo del 2017, para asegurar la continuidad de la camarilla gobernante hasta el fin del período e imponer sus propios términos a una “transición” postchavista, es decir, el camino hacia un régimen burgués normal según las necesidades del orden semicolonial, acuerdo difícil de alcanzar en medio de la explosiva y polarizada crisis económica, social y política que vive el país como muestran las constantes tendencias a la protesta social, como en la ciudad de Cumaná este martes. Un difícil pacto, que en todo caso, necesitará de la participación del gran árbitro de la política venezolana: las FANB.






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