Política Venezuela

NEGOCIANDO A ESPALDAS DEL PUEBLO

Se aprestan nuevos pactos entre el chavismo y la oposición en República Dominicana

El Gobierno de Maduro y partidos de la oposición se reunirán en Santo Domingo este viernes y el sábado en busca de acuerdos políticos, que obviamente serán en función de sus intereses que lejos están de los de las mayorías trabajadoras y populares.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Viernes 1ro de diciembre

Maduro va a este encuentro en medio de una economía en situación de catástrofe y un proceso hiperinflacionario donde los precios de los productos esenciales se disparan diariamente y un salario pulverizado en su poder de compra. Además, en una situación donde la posibilidad de entrar en default económico es grande por lo que ha anunciado un proceso de refinanciación y reestructuración de la deuda sobre lo cual no se ha anunciado nada concreto.

La profunda crisis económica es el factor más desestabilizante del gobierno chavista, que si bien ha logrado poner a la oposición a la defensiva, no lo ha hecho por algún cambio en la correlación de fuerzas con respecto al movimiento de masas sino más bien por acciones de fuerza en proceso de bonapartización cada vez mayor, sustentado por unas Fuerzas Armadas que han ido ampliado su poder y avanzando en el control de sectores claves de la economía. Por eso continúa arrastrando una gran crisis política signado por la baja popularidad.

La oposición asiste al diálogo en una situación debilitada y dividida, aunque apalancada por el imperialismo estadounidense quien viene haciendo una presión fuerte sobre el gobierno de Maduro para obligarlo a sentarse en la mesa y capaz a ceder. Esto no es un secreto, sino que lo ha declarado abiertamente el propio Departamento de Estado con las sanciones de Donald Trump. Y no en vano todas las discusiones sobre las sanciones de Trump rondan los encuentros y se ponen como condicionantes en las negociaciones.

En una entrevista realizada a Thomas Shannon (actual subsecretario de Estado para Asuntos Políticos del gobierno de Trump) a mediados de octubre antes de las elecciones a gobernadores, frente a la pregunta con respecto a Venezuela sobre cuál sería el siguiente paso de EE. UU. tras las sanciones, declaraba: “Nuestra política y nuestras sanciones tratan de forzar un acuerdo. Dicho metafóricamente: cuando uno está fundiendo acero, necesita mucho calor en el crisol”, para terminar agregando que “la paciencia de la región con Venezuela tiene un límite”.

Si bien al encuentro acuden los partidos que más diputados tienen en la Asamblea Nacional, sectores más duros como María Corina Machado que se aglutina en el movimiento Vente Venezuela y Antonio Ledezma de Alianza Bravo Pueblo –recientemente fugado del país - se oponen férreamente, incluso de la mano del actual secretario general de la OEA, Luis Almagro. Ledezma llegó a declarar que "A los que ahora van a dialogar que no vuelvan a caer en la trampa de los que quieren convertir a República Dominicana en una suerte de catedral, como lo hizo Pablo Escobar cuando engañó al Gobierno de Colombia".

Uno de los puntos centrales en estas discusiones, entre otros, sería, según han declarado los integrantes de la mayoría opositora, “lograr garantías electorales” de cara a los comicios presidenciales previstos para 2018. Efectivamente los ojos están puestos en las elecciones presidenciales, aunque ya se han realizado elecciones a gobernadores y este 10 de diciembre se realizarán unas elecciones municipales completamente deslucidas a las que el grueso de los partidos de la oposición se ha negado a participar. El chavismo ya ha anunciado oficialmente que Maduro se lanzará para la reelección, y alguien podrá afirmar que se trataría de algo prematuro siendo que por el calendario tendrían que realizarse en diciembre del 2018, pero es que se considera que el gobierno estaría programando anticipar las elecciones presidenciales para el primer trimestre del año entrante.

La oposición ha dicho también que sus principales demandas en las negociaciones son “la apertura de un canal humanitario que permita el envío de medicinas y alimentos”, un “cambio en la composición del Consejo Electoral”, la liberación de los encarcelados que consideran son "presos políticos", y “la restitución de unos poderes constitucionales” de la Asamblea Nacional. Esto es lo que se declara públicamente, aunque a juzgar por la composición de la delegación por parte de la oposición, cuestiones más de fondo se estarían pactando.

Es que la delegación de la oposición, de unas 12 personas, presidida por el jefe de la Asamblea Nacional, Julio Borges del partido Primero Justicia de Henrique Capriles, además de diputados de los otros partidos de la MUD, también participan el ex presidente de Fedecámaras Fernando Roig, asesores en economía como Asdrúbal Oliveros y hasta sindicalistas como Marcela Máspero, ahora integrante de Voluntad Popular, pero aludiendo a que representa al sector laboral entre otros sectores considerados de la “sociedad civil” –todos alineados con la derecha. Por parte del Gobierno al menos se prevé que asistan Jorge Rodríguez recién nombrado ministro de Comunicación e Información, Elías Jaua ministro de Educación, y Delcy Rodríguez que funge como presidenta de la fraudulenta Asamblea Constituyente del chavismo, pero no han anunciado la delegación completa.

Hay que destacar que para este encuentro, a diferencia de los anteriores, contarán con la participación de los países “acompañantes del proceso”, representados por sus cancilleres. Chile, México y Paraguay son los países propuestos por la oposición, mientras que Bolivia, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas son los propuestos por el Gobierno de Maduro. Por eso es que se especula que esta vez saldrían resultados más concretos de los pactos o acuerdos.

Es de considerar que al encuentro de Santo Domingo no se va en “estaca cero”, pues diversas reuniones “técnicas” se han venido realizando en lo que va de noviembre, no solo para definir la agenda sino para avanzar en previos acuerdos, que dicho sea de paso se han llevado a cabo de manera secreta. Es por esto que el lunes pasado, el canciller de República Dominicana, Miguel Vargas, afirmó que "ya están consensuados" los seis puntos principales de la agenda del proceso de negociaciones entre el chavismo y la oposición. Danilo Medina, presidente de Dominicana y anfitrión del encuentro, actuando como mediador con el expresidente del Gobierno del Estado español José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado también, a través de su canciller que: "El Gobierno y la oposición han dado muestras de buena voluntad a fin de que este proceso avance, y esperamos que las discusiones culminen de forma satisfactoria, por el bien del pueblo venezolano". Siendo tales afirmaciones una constatación de cierto avance en los eventuales acuerdos.

El último encuentro entre el chavismo y oposición se realizó también en República Dominicana el 14 de septiembre pasado, y luego una tentativa fracasada a finales de septiembre, pero es de considerar que el proceso de encuentros entre la oposición y el chavismo no han cesado. A la reunión de septiembre se había llegado tras reuniones secretas entre el chavismo y la oposición bajo la mano de Zapatero y el auspicio de Santo Domingo. Y tras la última fracasada tentativa de reunión pública, entre los bastidores las mismas continuaron llevándose a cabo. Por eso, escribíamos en esos días que los encuentros y el proceso de diálogo lejos están de romperse o “en el aire” como lo habían estado difundiendo distintos medios, incluso ya tenían una comisión de seguimiento compuesta en ese momento por México, Chile, Nicaragua y Bolivia. A la reunión de este viernes y sábado se llega nuevamente tras reuniones discrecionales entre ambos sectores.

Es que, así como a la oposición le interesan en lo inmediato algún tipo de acuerdo, de igual manera le sucede al gobierno, como hemos escrito al principio de este artículo. Pero hay que ser categóricos, de todos estos entramados y negociaciones que se vengan a suceder como el de este fin de semana, para nada saldrán beneficiados los trabajadores y el pueblo pobre, que ya llevan cuatro años sufriendo en sus espaldas una agobiante crisis económica, viendo rebajadas sus condiciones de vida y aumentando sus padecimientos.






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