Mundo Obrero Venezuela

FALLECIMIENTOS EVITABLES

Trágica situación de trabajadores de Sidor ante desidia de la empresa y el Gobierno

Desde el inicio de la pandemia, marzo del 2020, hasta el presente, más de 60 trabajadores de Sidor han fallecido por diferentes causas, entre ellas por el Covid-19, y solo en la última semana han muerto 5 trabajadores más, marcando una gravísima tendencia por las deplorables condiciones de vida.

Albert Sánchez

Trabajador de Sidor y militante de la LTS, estado Bolívar

Miércoles 24 de marzo | 13:25

La dramática situación de los trabajadores de Sidor se ha venido deteriorando de manera vertiginosa, como lo es la del conjunto de la clase trabajadora venezolana. En medio de la más grande catástrofe económica y social, y la arremetida antilaboral del Gobierno de Maduro, empezando por la destrucción completa del salario y eliminando los derechos más elementales laborales y democráticos, lo que ha terminado atentando sobre todo con el derecho a la vida.

No se puede calificar más que de barbarie a la condición a la que han sido llevado los trabajadores del país. La clase trabajadora de Sidor, así como toda la clase trabajadora venezolana, ha venido viviendo un verdadero calvario por los ataques infligidos por el Gobierno a sus derechos fundamentales.

En el caso de Sidor, empresa donde laboro, el contrato colectivo, así como todas las conquistas a lo largo de nuestra lucha, han sido eliminadas. Es de recordar que el último contrato colectivo discutido legalmente en el año 2008 fue arrancado por parte de los trabajadores en una férrea lucha, donde tuvimos que pasarle por encima a la dirigencia sindical que estuvo a punto de abandonar la lucha. Tuvimos también que enfrentar y vencer la represión con la que nos quisieron frenar, además de otras maniobras que tampoco surtieron efecto. El Gobierno para parar la ofensiva de los trabajadores se vio obligado a nacionalizar la empresa debido a la negativa del consorcio Techint a ceder a las peticiones mínimas de los trabajadores.

Luego en el 2014, se da otra importante lucha también por la convención colectiva que ya llevaba cuatro años vencida. Esta lucha fue llevada ya no contra una transnacional terriblemente explotadora hasta el extremo, sino contra un Gobierno que se decía y se dice obrerista.

Lamentablemente, esta vez, el gobierno vendió como “victoria” propia dicho contrato, pero se impuso con un fuerte mecanismo de represión en complicidad con un grupo de traidores del movimiento obrero (burócratas sindicales afectos al gobierno), donde conjuntamente con las fuerzas represivas visitaban las áreas de producción para amedrentar a los trabajadores que se rebelaban. Hubo dirigentes sindicales hostigados por los cuerpos de seguridad del Estado, agresiones físicas contra los trabajadores que luchaban y hasta hubo tres obreros presos por ocho meses para escarmentar a los trabajadores en masa.

Este mecanismo de imposición, vía la coerción y el amedrentamiento, que en términos de la clase implicaba una derrota eliminando la organización de los trabajadores e imponiendo el Gobierno las cláusulas que él mismo decidía, marca el comienzo del ataque a nuestros derechos, no solamente de los trabajadores en Sidor, sino que fue un ensayo para llevarlo a toda la clase trabajadora de Venezuela.

Se violaba así la autonomía sindical imponiendo direcciones sindicales paralelas, se eliminaban los derechos contractuales y hasta legales y constitucionales, hasta llegar a uno de los mayores ataques con la eliminación de los contratos colectivos con el famoso Memorando 2792. De allí en más se eliminada el derecho a la discusión de nuevas convenciones colectivas.

Pero no les bastó con eso. En el caso de Sidor, a partir del comienzo de la pandemia, fueron desactivados [desactivación la ficha magnética que les permite ingresar a la fábrica, NdR] casi 8 mil trabajadores más de los que ya habían sido desactivados con la figura de “comisión de servicio” por su condición de “jubilable” de acuerdo a la empresa. Estos compañeros a la hora en que eran desactivados les prometieron mantenerles todos los derechos que tenían hasta el momento como trabajadores activos. Pero al final, promesas incumplidas, solo les otorgan una bonificación cada quince días que no alcanza ni para subsistir tres días, y sin saber los detalles de los ingresos percibidos ya que ni el recibo de pago es entregado.

Es decir, que los trabajadores quedamos cojeando a una distancia de 130 años de derechos laborales, una total barbarie. Las consecuencias más dramáticas de todo esto se expresan en el derecho a la vida.

Así, debido a la eliminación de las pólizas de HCM (hospitalización, cirugía y maternidad) se han registrado desde marzo del 2020 más de 60 trabajadores fallecidos por diferentes causas. Pero la tendencia amenaza con aumentar. Pues, de la semana del 15 al 22 del mes de marzo han fallecido cinco compañeros: Obdulio Fajardo, trabajador del muelle; José Moreno, trabajador de planchones; Manuel Martínez, de la gerencia de Mova; Héctor Hernández, trabajador de la bodega 10 de la gerencia de Almacenes; y el compañero Hilario Márquez, del sector Decapado.

Además, han caído en cama dirigentes sindicales como Cruz Hernández y José Jiménez producto del Covid-19, siendo que Jiménez se encuentra hospitalizado y conectado a una bombona de oxígeno. El propio José Jiménez ha hecho pública su situación en las redes, declarando: "Tengo el derecho divino a vivir, no quiero morir, he trabajado en CVG Sidor por 36 años, toda una vida al servicio de una industria que hoy por hoy a abandonado a sus trabajadores asalariados, obreros, clasificados y empleados. Pido auxilio, por favor, quiero vivir, es mi derecho humano”.

Todo esto, además, los innumerables trabajadores y familiares pidiendo información por las redes para pedir atención médica.

En el caso para enterrar a los fallecidos también ha sido traumático, como el caso de un trabajador que falleció en la ciudad de Upata. Su hermana muy adolorida, denunciaba por las redes que Sidor le había enviado una urna, pero el cadáver no cabía, y tuvieron que mantenerlo más días de lo debido para enterrarlo.

Es totalmente claro que la gerencia de Sidor, el Gobierno y el Estado son responsables de todas estas muertes completamente evitables, y de los sufrimientos de nuestros compañeros hospitalizados, así como de las condiciones de vida de toda nuestra clase.

Frente a toda esta situación no resta más que organizarnos enfrentando a este Gobierno hambreador, confiando únicamente en nuestras propias fuerzas, ya no solo para la defensa de nuestro salario y los derechos contractuales, sino por el derecho a nuestra vida, el más elemental derecho humano. Basta de esta situación que solo conduce a la destrucción de nuestra clase.






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