Política Venezuela

NO A LA INJERENCIA E INTERVENCIÓN IMPERIALISTA

Trump alienta un golpe militar y la intervención en Venezuela

Trump volvió a la carga este martes en su línea injerencista en Venezuela mientras se realiza la Asamblea General de la ONU. En su discurso ante la ONU, Donald Trump, pidió ayuda internacional para "restaurar la democracia en Venezuela", en el mismo día que auguraba que un golpe militar contra Maduro podría triunfar "rápidamente".

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 26 de septiembre

Los movimientos no sólo operaron en los discursos ante la Asamblea General de la ONU. El Grupo de Lima celebró una reunión en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, cuya sede acogió también este martes otro encuentro, impulsado por Colombia, para discutir “la crisis migratoria” de los venezolanos. En ambas reuniones el imperialismo hizo gala de su mayor intervencionismo en Venezuela, esta vez mostrando el “garrote”.

Al reunirse con el presidente de Colombia, Iván Duque, mientras se realizaba la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump declaraba que el de Maduro "es un régimen que francamente, podría ser derrotado muy rápidamente si los militares deciden hacer eso".

Trump abiertamente animó a las Fuerzas Armadas a llevar a cabo un golpe contra Maduro, al mismo tiempo que confirmó que mantiene la opción militar sobre la mesa ante la situación en Venezuela.

Su vicepresidente, Mike Pence, también alimentó la idea de un posible conflicto, alertando del despliegue de tropas venezolanas en el fronterizo estado Táchira en unas operaciones destinadas supuestamente a la lucha contra grupos paramilitares. "Déjenme ser claro, Estados Unidos siempre estará del lado de nuestros aliados para su seguridad y el régimen de Maduro haría bien en no poner a prueba la determinación del presidente de EE.UU. o el pueblo estadounidense", dijo Pence durante una reunión para tratar la crisis migratoria con origen en Venezuela.

En esa cita para tratar la cuestión migratoria, impulsada por Colombia, se vetó el acceso del canciller venezolano, Jorge Arreaza, que había expresado su deseo en participar. En la misma, anunció además un nuevo paquete de ayuda de 48 millones de dólares por parte de Estados Unidos para los países de Latinoamérica que reciben a refugiados y migrantes venezolanos, lo que eleva el monto total de asistencia estadounidense a 95 millones.

Poco antes de esta intervención de Trump ante la ONU, el secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, anunciaba nuevas sanciones a integrantes del círculo cercano de Maduro, así como a otros funcionarios. Entre los sancionados, además de Cilia Flores, la esposa de Maduro, está la excanciller y actual vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez; el ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez (hermano de Delcy Rodríguez); el titular de Defensa, el General Mayor Vladimir Padrino López; y Rafael Sarria, un empresario que se enriqueció a costas del Estado y es considerado testaferro principal del número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

Ya en su discurso ante la ONU, Trump arremetió ofensivamente declarando que: "Pedimos a las naciones reunidas aquí que nos ayuden en el llamamiento a la restauración de la democracia en Venezuela". Al mismo tiempo que sancionaba a altos funcionarios del gobierno de Maduro y otros personajes considerados testaferros de alto escalón gubernamental. Y todos sabemos a qué se refiere el imperialismo cuando habla de “restauración de la democracia”: la injerencia directa sobre un país soberano para instaurar un gobierno títere.

Su llamado tuvo rápido eco, empezando por el “Grupo de Lima” compuesto por la mayoría del derechismo continental: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, al que pareciera estar integrándose Ecuador. De esta manera, la situación de Venezuela fue abordada en la sede de la ONU por los cancilleres este “Grupo”.

Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú pospusieron para este miércoles la firma de una petición para que la Corte Penal Internacional (CPI) inicie una investigación sobre Venezuela, prevista originalmente para este martes; el presidente argentino, Mauricio Macri, confirmó de todos modos que, al menos su país, denunciará los supuestos "crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana" ante la CPI. La mayoría abordó la cuestión de Venezuela durante sus discursos ante la Asamblea General, incluidos el peruano, Martín Vizcarra; y el ecuatoriano, Lenin Moreno.

Pero la orden imperialista y la acción cipaya de este derechismo continental no se quedó allí. El canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, declaró que los países del Grupo de Lima van a buscar "pasos adicionales" para tratar de devolver la "democracia" a Venezuela, sin detallar de qué tipo de medidas se trata.

"Se van a dar los pasos”, declaró este perro faldero, agregando que “no quiero anticiparme a ellos porque requieren un proceso previo de análisis”, y que esas acciones se van a "analizar con mucho detenimiento" y buscarán "crear condiciones para que finalmente haya otra vez democracia y libertad en Venezuela". ¿A qué acciones se refiere?

En cuanto a las declaraciones de Trump sobre el eventual golpe militar en Venezuela, el representante de EE.UU. ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, declaraba que "los militares venezolanos tienen un compromiso con la constitución de Venezuela, y la constitución de Venezuela, la democracia, hoy en día no se está celebrando y es algo que ellos tienen que reconocer". Agregando que "ellos tienen que pensar cuál es el mejor paso hacia el futuro para su propio país", en un claro llamado a un golpe militar que ellos reconocerían inmediatamente.

Recordemos que a mediados de septiembre, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó que no se puede descartar una intervención militar contra el gobierno de Maduro. “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro creo que no debemos descartar ninguna opción”, manifestaba en una rueda de prensa que dio durante su visita en el lado colombiano del puente binacional Simón Bolívar, a pocos metros de la línea fronteriza con Venezuela. ¿Se aventurará el cipayismo continental a alentar una aventura de este tipo? Hay muchos límites al momento para tal cosa.

Las amenazas de EE.UU. se incrementaron aún más desde la llegada a la Casa Blanca de Trump. El 11 de agosto había declarado que "Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario", teniendo a su lado en ese entonces al ahora ex secretario de Estado, Rex Tillerson; su embajadora ante la ONU, Nikki Haley; y su asesor de seguridad nacional, Herbert Raymond McMaster. "Tenemos tropas por todo el mundo, en lugares muy, muy alejados. Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y están muriendo" agregaba este personaje imperialista desde un campo de golf.

Puro cinismo y completa hipocresía del gobierno de Trump. Lejos está Trump de estar interesado por los padecimientos del pueblo de Venezuela y menos que menos por cuestiones de “democracia” o de libertades democráticas. Estados Unidos no tiene la más mínima moral para hablar de estos asuntos, cuando es el país más violador de los derechos humanos en el mundo, incluso dentro de su propio territorio, acometer genocidios apoyando dictaduras bárbaras en el pasado o con sus actuales intervenciones militares en Irak, Afganistán, por solo mencionar algunas.

El gobierno de Maduro y todos los altos integrantes del gobierno, seguramente aprovecharán el discurso guerrerista de Trump, para hacer gala de un falso anti imperialismo. Al momento la respuesta del gobierno de Maduro ha sido a través de su canciller, Jorge Arreaza, quien aseguró que el país se defendería en caso de una "intervención" extranjera. "Ojo, que nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que nuestro pueblo, nuestras milicias sabrían resistir, sabrían cómo defenderse", aseguró Arreaza en una conferencia de prensa en la ONU. "El ejemplo de Vietnam tal vez se quedaría corto ante lo que es capaz el pueblo de Venezuela cuando se decide, como ha hecho desde hace 200 años, a ser libre", alardeó Arreaza.

El gobierno de Maduro, con una crisis que se arrastra por casi cinco años con niveles catastróficos, ha llevado al pueblo a sufrir los mayores padecimientos optando por cumplir con el capital financiero y los acreedores internacionales pagando una fraudulenta deuda externa. Tomó una clara decisión entre los padecimientos del pueblo y los usureros internacionales. Por eso toda pose de “antiimperialismo” con que se llena la boca ahora es de puro papel y no pasan de huecas declaraciones.

La catástrofe nacional que se vive en Venezuela es la grave crisis de un capitalismo dependiente, la “quiebra” del país se debe a que ni Chávez ni mucho menos Maduro rompieron con las ataduras de la economía a las imposiciones imperialistas, agravaron la dependencia de la renta y del mecanismo de subordinación que es la deuda externa, al mismo tiempo que permitieron y promovieron una enorme sangría de la renta petrolera (la gigantesca fuga de capitales) por parte de la burguesía nacional tradicional y los nuevos burgueses favorecidos o surgidos por sus relaciones con el chavismo.

Hay que rechazar categóricamente toda esta injerencia y agresión imperialista, y rechazar toda la política del cipayismo de la derecha continental. Hoy como ayer, vuelven a incentivar golpes militares para imponer gobiernos dóciles a sus objetivos políticos; vimos cómo avanzaron con el golpismo institucional en Brasil con la imposición fraudulenta de Michel Temer, en un país donde las FFAA vuelven a tener cada vez más una mayor participación en la vida política como en las viejas décadas. Es categórico también rechazar cualquier tentativa de golpe militar en Venezuela.

Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia y la agresión imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, más aún, viene aplicando un conjunto de acciones económicas y políticas de mayor apertura a transnacionales en el área del petróleo y minería.

Somos categóricos, las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora cuando ésta sale a protestar por sus derechos-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países, con sus aliados del derechismo continental. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición. Los trabajadores en alianza con los pobres de la ciudad y el campo, con una política completamente independiente deben ser los abanderados del rechazo a toda injerencia y agresión imperialista.






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