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ESTADO DE LA UNIÓN

Trump muestra en su discurso del estado de la Unión las carta para su reelección

El martes por la noche, el presidente Donald Trump, que enfrenta un proceso de impeachment, pronunció el discurso del Estado de la Unión 2020.

Miércoles 5 de febrero | 17:43

Washington (Estados Unidos), 04/02/2020. EFE/EPA/LEAH MILLIS / POOL

Dos miembros del Congreso, Alexandria Ocasio Cortez y Maxine Waters se negaron a asistir. Ocasio-Cortez tuiteó: “He decidido que no usaré mi presencia en una ceremonia estatal para normalizar la conducta ilegal de Trump y la subversión de la constitución. Nada de esto es normal, y no lo legitimaré. En consecuencia, no asistiré al Estado de la Unión ”. Otros demócratas, incluida Nancy Pelosi, vestían de blanco en honor a las sufragistas y para señalar la misoginia de Trump. Al comienzo del Estado de la Unión, Pelosi extendió una mano a Trump, que rápidamente ignoró. Al final de la ceremonia, ella rompió simbólicamente la copia del discurso que el presidente le entregó al comenzar.

Los republicanos estaban exultantes. El proceso de juicio político termina el miércoles. Trump está recaudando donaciones y la debacle de juicio político no parece haberlo lastimado en las encuestas. Los demócratas están en ruinas y no pueden encontrar un candidato. La economía se ve bien, o al menos se ve bien en el papel. Sin embargo, el fenómeno de Sanders plantea un desafío para Trump al igual que para el establishment demócrata. Hay una energía y un impulso reales detrás del Sanderismo que significa que nadie, ya sea Donald Trump o el demócrata Joe Biden, puede estar seguro de hasta dónde puede llegar ese movimiento.

Entonces, a la luz de la unidad generalizada de la República, una victoria de alto perfil contra los demócratas en el juicio político, aparente estabilidad económica y un Partido Demócrata que parece más dividido que nunca, Donald Trump hizo lo que podría ser su discurso más derechista del Estado de la Unión. Incluso detuvo el discurso para hacer un homenaje no anunciado al presentador de programas de entrevistas de extrema derecha Rush Limbaugh.

Estos son algunos de sus momentos más de derecha:

"Peligrosos extranjeros criminales para atacar al público"

Ser rabiosamente antiinmigrante siempre ha sido una pieza central de la personalidad política de Trump. Ha estado en el centro de sus anteriores discursos sobre el Estado de la Unión y este no fue la excepción. Trump perpetuó el mito de que los inmigrantes indocumentados, son delincuentes violentos que viven del contribuyente estadounidense. Está claro que para las elecciones de 2020, como en elecciones anteriores, apelará una base blanca de personas de clase media con baja movilidad social y trabajadores frustrados para culpar de sus problemas a los inmigrantes indocumentados.

Trump dijo: “Si obligar a los contribuyentes estadounidenses a brindar atención médica ilimitada y gratuita a extranjeros ilegales les parece justo, entonces apoyen a la izquierda radical. ¡Pero si creen que deberíamos defender a los pacientes estadounidenses y a los adultos mayores estadounidenses, entonces apóyeme y aprobemos una legislación para prohibir la atención médica gratuita del gobierno para extranjeros ilegales! ”. Lo que es confuso sobre esto es, por supuesto, que a diferencia de la mayoría de los países del mundo, los Estados Unidos no tiene "atención médica gratuita ilimitada", ni para los ciudadanos estadounidenses, mucho menos para los inmigrantes indocumentados. De hecho, Trump dejó en claro que no hay Medicare for All. Pero el punto para Trump aquí es solo acusar a los inmigrantes indocumentados de vivir perezosamente del contribuyente estadounidense trabajador.

Promocionó las deportaciones de ICE [agencia de control de la frontera, NdelT] de lo que llamó "delincuentes violentos". Lo que Trump no mencionó fueron los 8 niños que murieron bajo custodia de ICE, los 5.500 niños que fueron separados de sus familias y encerrados en jaulas. No dijo nada sobre las redadas contra los trabajadores inmigrantes, como la de Mississippi en la que miles de niños regresaron a casa desde su primer día de escuela y no encontraron a sus padres porque habían sido detenidos. Si mencionara esas cosas, estaría claro: Trump es el criminal violento.

Trump también habló sobre el acuerdo que hizo con los líderes en México, Honduras, El Salvador y Guatemala para contener a los inmigrantes indocumentados antes de que lleguen a la frontera sur. Esto ha resultado en que Andrés Manuel López Obrador, el "presidente progresista" de México, haga el trabajo del muro fronterizo de Trump, gaseando y golpeando a las familias migrantes centroamericanas.

Una vez más, Trump promocionó su infame muro fronterizo, que le está costando a los contribuyentes alrededor de $ 24.4 millones por milla. Un muro de odio que hizo a Trump “cerrar” al gobierno, poniendo a muchos empleados en riesgo financiero y al borde de ser desalojados de sus hogares.

"El socialismo destruye las naciones. Pero recuerden siempre, la libertad unifica el alma"

Con Bernie Sanders subiendo en las encuestas, era obvio que Donald Trump iba a hablar en contra del "socialismo"... o al menos sus malas interpretaciones de él. Lo que no se esperaba era que el fallido presidente golpista de Venezuela, Juan Guaido, se levantara para aplaudir entre la multitud. El año pasado, la administración Trump intentó dar un golpe de derecha contra el presidente venezolano Nicolás Maduro eligiendo a Guaidó, quien se autoproclamó presidente. No es de extrañar que figuras como Nancy Pelosi se levantaran para aplaudir a Guaidó: ellos también apoyaron el golpe y el intento de Trump de imponerlo a través de la "ayuda humanitaria".

Para que conste, Venezuela no es socialista y nunca lo fue. Las verdaderas dificultades económicas del pueblo venezolano tienen que ver con las sanciones masivas impuestas a Venezuela por los Estados Unidos, así como con las medidas de austeridad impuestas por el presidente (capitalista) Nicolás Maduro. Asimismo, los padecimientos económicos del pueblo cubano son el resultado de un embargo paralizante que ha hecho casi imposible la supervivencia de la isla. Sin embargo, a pesar de todo esto, Cuba muestra los avances que una economía planificada con su espectacular sistema de salud - un sistema de salud pública y gratuita, mucho mejor que el de los Estados Unidos. A diferencia de Venezuela, Cuba tuvo una revolución que expropió a la clase capitalista. Sin embargo, tampoco es socialista debido a la falta de democracia obrera... una democracia obrera que no existe en ninguna parte del mundo pero que controlaría la producción y la política. Es claro que Estados Unidos no es un vehículo para la democracia como lo demuestra el intento de “nombrar” al líder de Venezuela.

El discurso del Estado de la Unión fue una advertencia a Cuba: abran sus mercados, permitan la entrada de corporaciones hiperexplotadoras o sufran un golpe de estado. Eso es lo que se quiso decir con la presencia de Juan Guaidó. Donald Trump lo dejó bien claro: "Apoyamos las esperanzas de los cubanos, nicaragüenses y venezolanos de restaurar la democracia".

"¡Nunca dejaremos que el socialismo destruya el sistema de salud americano!"

Junto a las amenazas no tan veladas a otros países vino la lucha contra Bernie Sanders y el Medicare for All. El enfoque de esto demuestra que Sanders y sus seguidores son una molestia para Trump, y que el presidente pretende movilizar su base contra el programa sanderista. A proposito de esto manifestó: "Ciento treinta y dos legisladores en esta sala han aprobado una legislación para imponer una toma de posesión socialista de nuestro sistema de salud, acabando con los planes de seguro médico privado de 180 millones de estadounidenses". A los que están viendo en casa esta noche, quiero que sepan: "¡Nunca dejaremos que el socialismo destruya el sistema de salud americano!"

El Medicare for All difícilmente es "medicina socialista". Ni siquiera es la asistencia sanitaria pública, que tienen todos los países capitalistas avanzados del mundo. Sólo significa que no tendríamos que pagar primas de seguro... ¿y quién no quiere eso? Esto es sólo un intento de atacar a Bernie Sanders y su propuesta que es cada vez más popular usando tácticas macartistas.

"El comercio injusto es quizás la mayor razón por la que decidí presentarme a Presidente"

Trump jugó la carta de la víctima en su discurso, denunciando el TLCAN y otros acuerdos comerciales y diciendo que han pasado "muchos, muchos años desde que nosotros [los EE.UU.] fuimos tratados justamente en el comercio". Esto es, por supuesto, ridículo ya que los Estados Unidos son la potencia imperialista más fuerte del mundo y ciertamente no es una víctima cuando se trata de comercio. De hecho, el TLCAN fue devastador para los pequeños agricultores de México, pero inmensamente rentable para las corporaciones estadounidenses. Luego se jactó de su nuevo acuerdo comercial - el Acuerdo Comercial México-Estados Unidos-Canadá - como un regreso a los acuerdos comerciales que se construyen sobre "justicia y reciprocidad".

El problema con los acuerdos comerciales del pasado, y el nuevo USMCA (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), es que son acuerdos para las patronales, no para los trabajadores. El objetivo de los acuerdos comerciales es asegurar la expansión del capital, no proteger los derechos de los trabajadores. Trump se jactó de los "100.000 nuevos trabajos en la industria automotriz con altos salarios" que la USMCA crearía y habló de cómo finalmente había puesto fin a que los chinos "se aprovecharan" de los EE.UU.

Trump también proclamó que la manufactura había vuelto a los EE.UU. bajo su mandato. Sin embargo, este no es realmente el caso. En 2019, la fabricación en los EE.UU. realmente cayó por primera vez desde 2009, lo que llevó a algunos en la prensa de negocios a plantear la preocupación de una posible recesión. El acuerdo también cuenta con la oposición de muchos activistas medioambientales porque no sólo carece de protecciones medioambientales significativas para regular las empresas, sino que también dificulta la aprobación de regulaciones en el futuro.

Lo que se le olvidó mencionar, sin embargo, es cómo el acuerdo comercial sigue abriendo la puerta de América Latina a la dominación imperialista. El capital estadounidense ha estado aprovechándose de América Latina y Asia durante décadas, que Trump afirme que con los acuerdos comerciales de la USMCA y China, es la primera vez en muchos años que los EE.UU. ha sido tratado justamente, es casi tan creíble como su insistencia en que el nuevo acuerdo protegerá a los trabajadores.

"Ningún padre debe ser forzado a enviar a su hijo a una escuela gubernamental que fracasa"

Donald Trump abordó, por primera vez en mucho tiempo, el tema de la educación, diciendo que ninguna familia debería ser obligada a poner a su hijo en una "escuela gubernamental que fracasa" - aparentemente olvidando que él es el gobierno y que si las escuelas están fracasando, el gobierno tiene la responsabilidad de arreglarlo.

La Secretaria de Educación de Trump, Betsy DeVos, se puso de pie de acuerdo con esta proclamación. Trump, DeVos, y otros defensores del sistema de elección de escuelas quieren presentar los llamados vales como un acto de empoderamiento para los padres pero, en realidad, es sólo otra manera de seguir destruyendo a la clase trabajadora.

Los vales canalizan el dinero público a escuelas privadas y charter que no son responsables de los estándares de educación establecidos por el estado y, por lo general, no están sindicalizadas. Además, las escuelas privadas y concertadas no tienen que cumplir los requisitos de accesibilidad para los estudiantes discapacitados y no tienen que proporcionar transporte a los estudiantes que viven a poca distancia. Esto significa que la elección está realmente restringida sólo a los padres que tienen la capacidad financiera para transportar a su hijo a una escuela y atender cualquier necesidad individualizada que tenga el niño. Los padres que no puedan hacer esto estarán atrapados en una escuela pública a la que se le recortará el presupuesto continuamente a medida que los vales se usen en otras escuelas. Los vales escolares son también un intento de romper el sindicato de profesores y también ayudan a las escuelas religiosas a beneficiarse de la financiación pública sin tener que enseñar evolución, educación sexual u otros elementos de la currícula a los que se oponen. La elección de escuelas representa un complot de la derecha para privatizar los programas públicos.

Que Trump haya retomado la elección de escuelas en su último Estado de la Unión antes de las elecciones generales debería preocupar a los defensores de la educación pública en todas partes. Puede que se encuentre con una familia negra fotogénica para mostrar la necesidad de vales escolares, pero el hecho es que siempre parece haber dinero para los militares (¡incluyendo la fuerza espacial!), pero no para la educación y los vales sólo empeorarán el asunto.

"¡Levantamos nuestras voces en oración, y elevamos nuestras miras a la Gloria de Dios!"

Dios figuró prominentemente en el discurso del Estado de la Unión, demostrando una vez más que la idea de la separación de la Iglesia y el Estado es una falacia. En particular, perpetuó el mito del cristiano perseguido, ignorando la forma en que el cristianismo es de hecho impuesto a las personas de otras creencias y ateos. Trump se refirió a la necesidad de defender la oración en la escuela y a cómo no deberíamos "amordazar" a los pastores.

Dijo, "En América, no castigamos la oración. No derribamos cruces. No prohibimos los símbolos de la fe. No amordazamos a los predicadores y pastores. En América, celebramos la fe. Apreciamos la religión. Levantamos nuestras voces en oración, y elevamos nuestras miras a la Gloria de Dios!" Dada la prohibición de entrada al país de ciudadanos de varios países musulmanes que impuso Trump, está claro que no habla de defender el derecho de los musulmanes a rezar, a emigrar o a los símbolos religiosos.

Otra obertura que Trump hizo a la derecha religiosa fue su teatral condena de los abortos tardíos. Empezó señalando a un niño de dos años en la audiencia que había nacido prematuro, alabando que "cada niño es un milagro de la vida", y hablando sobre la investigación neonatal, antes de girar rápidamente para pedir "una legislación que finalmente prohíba el aborto tardío de bebés". Esto va en línea con su ominosa proclamación de que tiene "muchos" más nominados a la Corte Suprema “en espera”.

La estrategia es recordar a los conservadores religiosos que él es un aliado del llamado movimiento pro-vida. Participará y hablará en la March for Life (Marcha por la Vida), pedirá que se prohíban los abortos tardíos y se asegurará de que los jueces pro-vida ocupen un puesto en la Corte Suprema. La derecha religiosa es una parte clave de la base del Partido Republicano y Trump utilizó varias secciones del Estado de la Unión para llegar a ellos específicamente.

"Nunca escaparás de la justicia americana. Si atacas a nuestros ciudadanos, ¡perderás tu vida!"

Como era de esperarse, Trump se valió del Estado de la Unión para presumir de su reciente asesinato de Qasem Soleimani, el segundo funcionario más importante del gobierno de Irán. Haciéndose eco de la retórica dominante del resto del régimen, calificó a Soleimani de terrorista e incluso llegó a traer a la familia de una presunta víctima de Soleimani para demostrar la violencia de la que Soleimani era responsable. Trump también atacó al Irán por su "búsqueda de armas de destrucción en masa" y se jactó de que "debido a nuestras poderosas sanciones, la economía iraní va muy mal". Si bien Trump afirma que quiere que Irán "trabaje por el bien de su propio pueblo", también se jactó de que la economía iraní está en ruinas, lo que ciertamente no es bueno para el pueblo iraní. Aunque dice que "Soleimani orquestó la muerte de innumerables hombres, mujeres y niños", ignora el número récord de bombas lanzadas en Afganistán, o la muerte de niños en campos de concentración en los Estados Unidos.

Aunque las tensiones entre los Estados Unidos e Irán no son tan altas como lo fueron directamente después del asesinato de Soleimani, parece claro que Trump usará el asesinato - que es muy popular entre los votantes republicanos - como una forma de apuntalar el apoyo en las próximas elecciones. Al mismo tiempo, a pesar de casi comenzar otra guerra en el Medio Oriente, Trump afirma que quiere traer las tropas a casa desde Afganistán... aunque lanzó más bombas en 2019 que cualquier otro Presidente. No dio ningún plan o tiempo estimativo para salir de Afganistán, sólo un vago deseo de salir pronto, lo que significa que es poco probable que suceda, como todos los halcones de la guerra seguramente intuirán.

Trump también destacó el aumento de su gasto militar, hablando de cómo "nuestro ejército está completamente reconstruido, con un poder sin igual en cualquier parte del mundo". La narración de Trump de que es él quien "reconstruye" el ejército es completamente ridícula. Todos los presidentes de EE.UU. han invertido miles de millones de dólares en el ejército y el poderío militar de EE.UU. no tiene parangón desde la caída de la Unión Soviética. Sin embargo, es importante que Trump esté tocando el tambor militar porque el aumento del gasto en el ejército es bastante popular dentro del partido republicano.

"Iniciativa de un billón de árboles"

La inminente crisis climática estuvo ausente en gran parte del Estado de la Unión. Esto no debería ser una sorpresa, dado que Trump no cree en ello. De hecho, la única mención al medio ambiente en el discurso fue cuando Trump propuso la "Iniciativa de un billón de árboles, un ambicioso esfuerzo para reunir al gobierno y al sector privado para plantar nuevos árboles en América y en todo el mundo". Esa es la respuesta de Donald Trump a la crisis climática: plantar más árboles para el beneficio del sector privado. También, en otros puntos del discurso, atribuyó su reducción de las protecciones ambientales a la mejora de la economía.

No se puede negar que Donald Trump, y todos los demás políticos capitalistas, representan una amenaza existencial para la existencia humana. En un año que ya ha incluido una devastación ambiental masiva en Australia y en otros lugares, tener al líder del país imperialista más poderoso del mundo ignorando la crisis climática y en su lugar hablando de plantar más árboles y de hacer retroceder las protecciones es la explicación perfecta de por qué la crisis climática no puede ser resuelta dentro del capitalismo: porque la necesidad de proteger los negocios siempre vendrá antes que el medio ambiente y los negocios son los que están destruyendo el medio ambiente.

La carrera hacia las elecciones

Las elecciones presidenciales de 2020 están en pleno desarrollo y ambos partidos tratan de mantener su base de apoyo clave. Para los republicanos es un llamamiento a la derecha religiosa, los conservadores económicos y los nacionalistas blancos que forman la coalición en apoyo al presidente.

Trump utilizó el último discurso del Estado de la Unión de su primer mandato para llegar a ambos grupos. Para la derecha religiosa, habló del aborto, la oración en las escuelas y los jueces de la Corte Suprema. Para los conservadores económicos, desplegó su típica retórica de "America First" en torno al comercio, habló largo y tendido sobre el retroceso de las regulaciones para asegurar que el sector privado pudiera crecer, y abogó por la privatización de la educación y la defensa de la atención sanitaria privada.

Para los nacionalistas blancos, arengó con la inmigración ilegal y celebró a Rush Limbaugh. El Estado de la Unión nos dio una visión temprana de la forma en que Trump se posicionará para las elecciones generales en el otoño: como defensor derechista de los valores ’tradicionales’ que pondrá a los americanos (y a los negocios americanos) en primer lugar.

Frente a esta agenda de la derecha, los demócratas solo tienen símbolos vacíos: algunos miembros del Congreso que vestían de blanco, dos no se presentaron porque Trump no respeta la Constitución (como si no fuera un documento racista destinado a mantener el poder y el privilegio en manos de unos pocos capitalistas) y uno se fue porque Trump es un mentiroso (como si eso no estuviera muy claro desde antes).

Nancy Pelosi es indicativa: trató de estrechar la mano de Trump, aplaudió algunas de las partes más horribles del discurso y al final, simbólica y dramáticamente rompió el discurso. Pero para luchar contra la agenda de la ultraderecha de Trump, necesitaremos algo más que símbolos vacíos. Necesitaremos una clase obrera organizada y militante y un partido que los represente en su lucha por la revolución.






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