Internacional

SUPLEMENTO CLAVES DE LA POLITICA INTERNACIONAL

Inmigrantes en Estados Unidos: Deportación en masa o muro racista

Juan Cruz Ferre

Editores de Left Voice

Gloria Grinberg

@GloriaGrinberg

Jueves 28 de julio de 2016 | Edición del día

En EEUU la población migrante se fue acrecentando en los últimos 40 años. Desde los 90, se mantiene la tendencia de que la inmigración ilegal supera a la legal. La población inmigrante ilegal llegaba a 11 millones en 2008. En 2005 el 57% de los inmigrantes ilegales provenían de México y otro 21% de otros países latinoamericanos, principalmente de América central.

En 2014 Obama anunció una reforma migratoria que tenía la intención de frenar temporalmente la deportación de unos 5 millones de indocumentados, pero en 2015 estos inmigrantes se chocaron las cortes de Texas que frenaron la ley.

La población inmigrante en EEUU sigue creciendo con los años así como la proporción de trabajadores extranjeros en la fuerza laboral de conjunto. En 1970 representaban sólo el 5,2% de la población activa. En 1990 eran el 8,8% y en 2011 el 16,2%, unos 25 millones de personas. Los hispanos son el 48,3% de la fuerza laboral extranjera. Aproximadamente un tercio de todos los inmigrantes se encuentra indocumentado, esto es un 5% de la población activa total (alrededor de 12 millones de personas).

Solo hay un pequeño porcentaje de trabajadores inmigrantes altamente especializados. La gran mayoría vienen a trabajar en empleos de bajos salarios que nativos en general no tomarían. La mayoría de los obreros rurales son inmigrantes, sector donde las condiciones de trabajo son deplorables, incluyendo trabajo infantil. La esperanza de vida sigue siendo 49 años, la misma que en 1960. El retraso de este sector en derechos sociales es tal, que la Ley Nacional de Relaciones del Trabajo no cubre a los trabajadores agrícolas.

La administración demócrata mantiene el racismo y la opresión

El Partido Demócrata, mientras dice representar a los intereses de esta minoría, no ha traído ninguna mejora sustancial. A pesar de las promesas de Obama, su administración tiene el registro más alto de deportación de inmigrantes: casi 2 millones. El efecto de sus políticas ha sido devastador, con miles de familias separadas por la fuerza, madres encarceladas con sus niños, migrantes que huyeron de la violencia y la miseria en sus países de origen y ahora están en riesgo de ser deportados. En México y Centroamérica muchas familias pueden ser afectadas porque con las deportaciones se cortará el envío de remesas, un apoyo económico de primer orden en muchas regiones.

Esta criminalización y persecución contra los migrantes, viene de la mano del desarrollo de una “industria de las deportaciones”. Destinados a encerrar a los indocumentados, hay diez centros privados de detención, cinco centros del gobierno federal operados por empresas privadas y tres centros de detención estatales manejados por compañías privadas. Reciben 193 dólares por cama ocupada. Cotizan en bolsa, con el cínico aviso “Cuantos más presos, más rendimiento bursátil”.

El ‘chivo expiatorio’ de la ultraderecha

Los republicanos, han rechazado de plano todo intento de proteger a los indocumentados y vienen presionando por mantener las deportaciones masivas. Para el candidato Donald Trump, su país es “acosado” por ilegales y renovó su compromiso de construir un muro a lo largo de la frontera con México.

Esta política sirve para consolidar el apoyo de una base reaccionaria y racista y para dirigir la atención sobre un chivo expiatorio de la crisis económica y los problemas sociales emergentes. Además, tanto republicanos como demócratas defienden los intereses de las compañías que obtienen inmensas ganancias de la explotación de los trabajadores inmigrantes, como las empresas de servicios, las constructoras y los grandes productores del agro.

Las redadas tienen un papel importante en el “mercado de trabajo” ya que intimidan y provocan el miedo a la deportación y son sumamente útiles para bajar los salarios de los trabajadores. La salud y las condiciones de trabajo están aún muy por debajo de la media del resto de los trabajadores.

Lucha y organización

A pesar de que ha habido un progreso en la organización y la participación política de los inmigrantes en EEUU, la mayoría están perseguidos, reprimidos, deportados y no cuentan con los mínimos derechos legales. La lucha de los trabajadores inmigrantes por los derechos democráticos es de primer orden y la mayoría de los sindicatos ha subestimado o ignorado este sector durante décadas, aunque las cosas parecen estar cambiando.

No fue hasta la década de 2000 que la AFL-CIO reconoce a los trabajadores inmigrantes. La primera gran protesta fue la de ‘Trabajadores Inmigrantes 2003’ en los que numerosos grupos de inmigrantes realizaron manifestaciones masivas en todo el país. Luego, el 1° de mayo de 2006 se realizó la huelga y la movilización de inmigrantes más grande, llamada “Un día sin inmigrantes”. Después de esto, la agenda política comenzó a incluir algunas de sus problemáticas.

Para lograr el derecho a la ciudadanía de un sector tan amplio de la clase obrera será necesario que todos los trabajadores, sindicalizados o no, le pongan el hombro a esta pelea y se organicen por fuera del partido demócrata y sus organizaciones, lo que fortalecerá enormemente no sólo a los trabajadores inmigrantes, sino al conjunto de la clase obrera estadounidense.







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