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Red Internacional

El 1ro de diciembre de 2012 ocurrieron detenciones arbitrarias por la toma de posesión presidencial. Hasta hoy se mantiene la impunidad.

Miércoles 30 de noviembre de 2022 | Edición del día

El 1ro de diciembre de 2012 (1DMX) tuvo lugar la toma de posesión de quien fuera candidato a la presidencia y posteriormente titular del poder ejecutivo por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto (EPN). Aquel día se montó un operativo policiaco y mediático masivo en la Ciudad de México (CDMX) para reprimir las protestas que organizó el movimiento #YoSoy132, que surgió a partir de los cuestionamientos que estudiantes de la Universidad Iberoamericana lanzaron contra EPN por la represión que ejerció como gobernador del Estado de México en San Salvador Atenco, con flagrantes violaciones a los derechos humanos, lo que marcó señalamientos durante toda su administración que se distinguió por la corrupción, la expoliación y el saqueo del país.

La represión sucedida el 1DMX tuvo el consenso de los partidos del régimen, incluido el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que presumía ser de izquierda, pero terminó por colaborar en el montaje del operativo policiaco que tuvo como saldo un muerto y decenas de detenidos. En ese evento destacó el papel del entonces jefe de gobierno de la CDMX y hoy canciller de la República, Marcelo Ebrard, cuyo gobierno lanzó al cuerpo de granaderos de la capital del país contra los manifestantes, utilizando acusaciones falsas para justificar las detenciones y los encarcelamientos arbitrarios, es decir la criminalización de la protesta social.

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Fue a partir de esa situación que se levantó un movimiento democrático con lo que quedaba del #YoSoy132, para sacar a las y los presos políticos que terminaron en el Reclusorio Norte varonil y en la Cárcel femenil de Santa Martha Acatitla, el cual logró demostrar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, las detenciones arbitrarias, las calumnias de los agentes del Estado (policías y ministerios públicos) y logró desmentir los señalamientos falsos de los grandes medios de comunicación. Así se consiguió la libertad de los presos políticos, que después de salir de la prisión buscaron justicia, en primer lugar en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCDMX).

Continuidad de la política

La búsqueda de justicia aún sigue, ya que la política de la CDHCDMX fue la de dar largas para no resolver las cosas más importantes, pues la demanda de no repetición, disculpa pública y castigo a los responsables no se cumplió, ya que ofreció únicamente reparaciones económicas, en colaboración con las autoridades de la CDMX para dejar en la impunidad a los responsables. Situación que no se ha modificado con los gobiernos de la 4T, quienes siguen la misma línea de sus antecesores para cerrar el caso.

Esto no es de sorprender, pues lo mismo ha ocurrido en casos como el de Nochixtlán o Ayotzinapa, donde los principales responsables de perpetrar las violaciones a los derechos humanos no han sido detenidos ni procesados. Pero la situación no ha terminado ahí ya que Morena, en sus distintos niveles de gobierno, ha tenido sus propias represiones. En el caso de la CDMX, en las marchas de mujeres como en el 8 de marzo, día internacional de la mujer o este 25 de noviembre, día internacional de lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, el gobierno ha desplegado en un gran número al cuerpo de granaderos, para hostigar a la manifestación.

En Tlaxcala, el pasado 20 de octubre, el despliegue policiaco dejó como saldos múltiples heridas y la muerte cerebral de una estudiante de la Escuela Normal Rural Licenciado Benito Juárez, de Panotla. Pero la represión no termina ahí, también existe en términos laborales y políticos, como los despidos de trabajadores de los programas como PILARES que se oponen a la precarización laboral, o en la UACM, dominada por el Morena, donde en 2020 hubo despidos de profesores que lucharon por derechos laborales.

En la UNAM también hay despidos arbitrarios contra profesores que luchan por derechos laborales y contra estudiantes que señalan el autoritarismo y las malas condiciones de estudio, así como la falta de presupuesto para la educación, donde las autoridades universitarias cercanas al PRI han contado con el consenso de los partidos del régimen, incluido el Morena, para frenar y perseguir a la disidencia dentro de la máxima casa de estudios.

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Lucha contra la represión

Andrés Manuel López Obrador y su partido llegaron al poder vía un consenso social, que implicó que los partidos del régimen se vieran obligados a aceptar su victoria a partir de la enorme votación de una amplia mayoría, que fue producto de legítimas esperanzas y ansias de cambio de las masas trabajadoras cansadas de décadas de neoliberalismo, el cual implicó privatizaciones de empresas públicas, desempleo, negativa de derechos laborales, la introducción de esquemas de precarización laboral, despidos injustificados y presiones políticas, algunas de ellas aplicadas de forma salvaje para silenciar a las voces disidentes.

El Morena llegó al poder presentándose como una alternativa a todo lo anterior, sin embargo, en vez de promover un cambio de fondo, ha hecho oídos sordos a las demandas de los movimientos sociales, avaló la creación de la Guardia Nacional y su posterior integración a la Sedena, y se alió con el PRI para mantener al Ejército en las calles hasta el 2028; una institución vinculada a crímenes de Estado como el caso Ayotzinapa.

En la CDMX se ha buscado lavarles la cara a las autoridades de la capital, alegando la desaparición del cuerpo de granaderos, cuando esa corporación sigue estando ahí para reprimir, además de mantener en la impunidad a funcionarios violadores de derechos humanos de administraciones pasadas, como el propio Marcelo Ebrard o Miguel Ángel Mancera.

Por dicha razón, no podemos depositar nuestra confianza en el gobierno ni en los partidos del régimen, tanto oficialistas como de la oposición. Por ello es necesario organizar una fuerza social independiente del régimen político, que luche contra la represión del Estado en todas sus formas, como parte de la lucha de los trabajadores y los de abajo por conquistar mejores condiciones de vida y de participación política. En ese sentido invitamos al Foro-encuentro que se realizará el próximo 10 de diciembre (lugar por confirmar), donde diversas organizaciones estamos convocando para construir una alternativa de reflexión y movilización para defender nuestros derechos sociales, laborales y políticos.

* Ex preso político del 1DMX.


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