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Música / Rock.Adiós a Charlie Watts: el día en que el rock comenzó a morir un poco

Con el fallecimiento del baterista de los Stones y la partida de Don Everly de los Everly Brothers el sábado, dejaron de existir en pocos días dos de las mayores influencias que quedaban en el rock.

Augusto Dorado@AugustoDorado

Martes 24 de agosto | Edición del día
Formación original de los Rolling Stones: Charlie Watts, Mick Jagger, Keith Richards, Bill Wyman y Brian Jones.

El ciclo de la vida es implacable y el capítulo final es la muerte: lo sabemos desde que tomamos conciencia del paso del tiempo y sin embargo no logramos despejar la sorpresa ni la congoja cuando sucede. Al menos no en nuestra cultura, en otras se asume con la naturalidad esperable de un episodio (justamente) natural. No tenemos esa suerte (o esa sabiduría): la muerte nos golpea, nos sorprende, nos entristece, buscamos metáforas para nombrarla lo menos posible (“el adiós”, “se fue de gira”, “partió”, y otras que aparecen incluso en este mismo texto). Y cuando se trata de alguien cercano, sentimos que se nos va un poquito de nuestra propia vida. Así nos encuentra la muerte de Charlie Watts, el baterista de la banda que parecía infinita, la más longeva en la historia del rock: los Rolling Stones.

Hace algunos años viene rondando la incógnita en el ámbito de la música: ¿se está muriendo el rock? ¿está dejando de ser la música más masiva y cultivada en todo el mundo (con todos los géneros, estilos y etiquetas que cobija el término “rock”)? ¿Estamos ante la era del hip hop y el trap, que enviarán al rock al museo junto al tango, al jazz y al charleston? Las generaciones pasan y -como decía otro baluarte recientemente fallecido, Pil Chalar- la juventud tal vez ya no encuentra rebeldía en la música de sus abuelos, sus viejos, sus tíos y tías.

Por eso las pérdidas de estos días son de mayor peso simbólico: el sábado falleció Don Everly, el sobreviviente del famosísimo dúo de hermanos The Everly Brothers, voces inconfundibles de clásicos inoxidables como “Bye, bye Love”, “All I Have To Do Is Dream”, “Wake Up Little Susie”. Influencia superlativa de los primeros Beatles (alcanza y sobra con escuchar “Cathy´s Clown” de los hermanos para corroborarlo) e ídolos de Keith Richards. Y este martes 24 de agosto se nos fue Charlie Watts, la sólida base sobre la que se erigió la música de la que tal vez fue la banda más popular de la historia del rock. Sino que lo explique la Sociología tratando de descifrar el inédito fenómeno “rollinga” que brotó en un lugar tan distante de Kingsbury (lugar de nacimiento de Watts, en el noroeste de Londres) y tan remoto como Argentina.

Si ya no están Little Richards, ni Chuck Berry, ni Bill Halley, ni Elvis, si ya no queda ningún Everly Brothers (el hermano menor, Phil, falleció en 2014), lo que se fueron para siempre son las influencias de las dos bandas que influyeron a todas las que siguieron: Beatles y Rolling Stones. No hay casi nadie que haya pasado por algún escenario haciendo rock que no tenga entre sus referentes a los Fab four y/o a los Stones. Y aunque las muertes prematuras de John Lennon por un lado y de Brian Jones por el otro dejaron a ambas bandas sin sus piezas originales, la esperanza de alguna nueva versión de los Beatles se esfumó con George Harrison y ahora pasa lo mismo con Charlie Watts y los Rolling. Ya no habrá Stones. Si el historiador Eric Hobsbawn se hubiera dedicado al periodismo musical y hubiese sido testigo, tal vez definiría que este 24 de agosto de 2021 se terminó el siglo XX del rock.

Los Rolling Stones tomaron forma definitiva con el ingreso de Charlie Watts a la batería, en enero de 1963. Antes trataban de retener a Tony Chapman y cuenta la leyenda que en algunas presentaciones se sentó a la batería Mick Avory (el batero de los Kinks), también pasó un tal Carlo Little. Pero aunque al bueno de Charlie al principio no le cerraba la banda, se quedó por más de 58 años. Tocó por primera vez un 12 de enero del ´63. Y unos meses después los Stones emprendieron su primera gira británica: compartían escenario con Bo Diddley y el plato fuerte del tour era el regreso al Reino Unido de los sensacionales… Everly Brothers. Como una recreación poética de aquella gira primigenia, Charlie Watts pareciera que le siguió los pasos a Don Everly.

Que sea rock en esa eternidad imaginaria que espera a cada persona que habita este mundo. ¿El rock también morirá? Quién sabe. Mientras quede alguien que haga sonar “Paint It Black”, “Under My Thumb”, “Street Fighting Man” o “Start Me Up” en algún rincón del planeta supondremos que la respuesta será un no.




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