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Red Internacional

No es la naturaleza la culpable. Al menos 25 muertos y más de 50 desaparecidos por deslave en Tejerías, estado Aragua

Se calcula al momento 25 personas que fallecieron y 52 continúan desaparecidas a consecuencia de las lluvias en la localidad de Tejerías, de acuerdo a informes oficiales. La crecida de quebradas arrastró viviendas, mobiliario urbano, e inundó las calles de la localidad, arrasando con todo lo que el agua encontró a su paso. Pero no es la naturaleza la causa, es el deterioro creciente de infraestructuras por falta de inversión, viviendas precarias, así como la ausencia de medidas preventivas que exponen a situaciones trágicas. Y la tragedia de Tejerías se podía evitar.

Domingo 9 de octubre | 21:58

Un gran deslave provocó que se desbordaran las quebradas, con la consecuencia de pérdidas humanas y grandes daños materiales. Las intensas lluvias del sábado y la madrugada del domingo hicieron que aumentara el caudal de cinco quebradas o pequeños ríos en la zona de Tejerías. Al filo de la medianoche del sábado, el viceministro para la Gestión de Riesgo y Protección Civil, Carlos Pérez Ampueda, informó de “afectaciones por sedimentos, árboles caídos y escombros” en el barrio El Béisbol, la zona industrial y el casco central. Entonces, había informado de dos muertos y un desaparecido, una cifra que se elevó considerablemente solo horas después, extraoficialmente algunos medios locales ya hablaban a media mañana del domingo de 18 fallecidos.

Durante buena parte del día primó la desinformación reinando la incertidumbre, hasta que la vicepresidenta Delcy Rodríguez realizó el primer reporte oficial sobre la tragedia a media tarde del domingo, informando de 22 muertos y más de 50 desaparecidos. El número de muertos subió a 25 pocas horas después. De acuerdo con esos registros, entre los fallecidos hay niños. De acuerdo a la organización no gubernamental, Cáritas, al momento se contabilizan 765 viviendas destruidas y 1.400 familias afectadas, tratándose de datos preliminares, pues aún se sigue haciendo el monitoreo. Tejerías fue “zona de tragedia” y se decretaron tres días de duelo nacional por las víctimas del deslave. Aún se continúa con la búsqueda de las personas desaparecidas.

Por su parte, la gobernadora de esa región, Karina Carpio, anunció la madrugada de este domingo que en todo el estado hay 21 zonas inundadas, 15 empresas afectadas, y casas destruidas. Habló de una “lluvia inesperada” que cayó durante hora y media y perjudicó especialmente a la zona conocida como El Beisbol.

Por el momento, el número de muertos por las fuertes precipitaciones de las dos últimas semanas, en diversas zonas del país, asciende a 42, según organismos nacionales, regionales y locales. Desde La Izquierda Diario, en una nota publicada el día viernes se reportaba que más de 64 mil afectados, 22 mil viviendas dañadas y 18 muertos por intensas lluvias en todo el país. Para ese momento las copiosas lluvias afectaba a las 23 regiones del país, así como a Caracas, que fue, junto a Carabobo, Falcón, Trujillo, Bolívar y Guárico, y otros estados, los que soportaban la mayor intensidad de las precipitaciones.

Como en cada temporal, el pueblo trabajador y pobre son los que sufren las peores consecuencias de la falta de planificación urbana, de obras adecuadas para evitar inundaciones y de planes de contingencia para evacuar oportunamente en los momentos de los desastres. En la mayoría de los casos estas situaciones son previsibles, si se hacen estudios exhaustivos relacionados con los riesgos, identificando las amenazas y las vulnerabilidades en las zonas donde se plantean los desarrollos urbanos.

No se puede atribuir tan fácilmente las consecuencias desastrosas para la población a los meros y exclusivos fenómenos de la naturaleza, cuando se sabe de antemano que por torrenciales lluvias se está expuesto a este tipo de tragedias. Los gobiernos, nacional como regionales, naturalizan estos hechos trágicos, como si la naturaleza fuera la culpable de tanta miseria y precariedad. Pero lejos de ser una tragedia natural, las muertes provocadas por las lluvias cada año son resultado de las condiciones que arrojan el podrido capitalismo y las desidias del gobierno nacional.

Y pueden venir otras tragedias de no tomarse medidas de emergencia, estructurales y de fondo. Escribíamos en la referida nota que las tragedias por las intensas lluvias que azotan en Venezuela con crónicas de desastres y muertes anunciadas, son debido a la ausencia completa del desarrollo de obras de infraestructura, viviendas seguras, entre otras medidas, que impidan que por las fuertes precipitaciones o desbordes de los ríos en zonas densamente pobladas o próximas a ellas se llegue a estas tragedias que serían evitables. No es la naturaleza la culpable.

Existen faltas de inversiones en infraestructura, de trabajos de ingeniería urbana, vial, acueductos, canales o diques de contención, encauzamiento de los ríos sobre todo los de zonas urbanas o próximos, ausencia de planes urbanos de construcción de viviendas seguras, aunado a la ausencia de sistemas de alerta temprana fiables.

Para que cada situación de fuertes torrenciales o desbordes de ríos no se continúen transformando en tragedias sociales es necesario que se hagan las obras de contención hídricas, hidráulicas y de infraestructura, dar respuesta a las miles de familias en situación de emergencia habitacional y desarrollar verdaderos planes de contingencia social. Para que esto suceda hay recursos que pueden salir de cobrar impuestos a las grandes fortunas y las grandes empresas, dejar de pagar deuda externa, y aumentar los presupuestos para todo un plan de obras públicas, entre otras medidas, como parte de un plan de emergencia frente a estas situaciones.


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