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Red Internacional

Inflación. Alemania paralizada por la gran jornada de huelga de ferroviarios y del sector público

El día lunes, en muchos estados federales, el transporte local y el transporte de larga distancia quedó completamente suspendido. La mega jornada de huelga ha terminado, pero también demuestra que la crisis está obligando a los dirigentes sindicales a movilizarse más.

Martes 28 de marzo de 2023 | Edición del día

Cientos de miles de trabajadores del sector público y de los ferrocarriles han paralizado el día lunes amplias zonas del país. Desde autobuses, trenes o incluso en los aeropuertos: los sindicatos han hecho una impresionante jornada demostrando su poder. Hubo manifestaciones en decenas de ciudades de Alemania. En Potsdam, ver.di (Sindicato Unido de Servicios) se movilizó en todo el país exigiendo una negociación colectiva en el sector pública.

Estas movilizaciones continuarán oficialmente hasta el miércoles. Parte del EVG (Sindicato de Ferrocarriles y transporte) también estuvo en esta manifestación en solidaridad con los trabajadores de TVöD (sector público). Según la EVG, unos 1.000 centros de toda Alemania estaban en huelga: más de 35.000 ferroviarios participaron en esta jornada de lucha. En Múnich, los trabajadores también recibieron el apoyo del movimiento por el clima.

Para entender las dimensiones de esta huelga hay que considerar que EVG y Ver.di, representan 230.000 trabajadores de las compañías ferroviarias y 2,5 millones de empleados del sector de servicios.

Agitación contra la huelga

Frente a esta jornada de lucha, no faltaron quienes se opusieron a los huelguistas. El jefe de la Bundesverband mittelständische Wirtschaft (BVMW, Asociación Federal de Empresas Medianas), Markus Jerger, calificó las huelgas de "toma de rehenes". La propia Deutsche Bahn (principal empresa ferroviaria de Alemania), no se cansó de afirmar que la EVG estaba llevando a cabo el conflicto a costa de los pasajeros. Hacen estas declaraciones vergonzosas, mientras llevan a cabo una pésima propuesta de negociación, realizada la semana pasada, que para muchos trabajadores ni siquiera habría significado un salario por hora equivalente al salario mínimo de 12 euros.

El ministro de Transportes del FDP (Partido Democrático Libre), Volker Wissing, pidió sumariamente a los Länder (del sector administrativo) que no controlaran la prohibición de conducir camiones los domingos. Aunque la prohibición de trabajar los domingos se aplica de todos modos a los camioneros asalariados, de hecho esto no se controló. Supuestamente, esto habría provocado cuellos de botella en el suministro. Dicho y hecho, muchos estados federados pensaron y suspendieron los controles, también en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y la Izquierda gobiernan conjuntamente desde 2021. Esta medida no fue más que un regalo para muchas empresas de logística para quienes la prohibición de conducir los domingos siempre ha sido una espina clavada.

A pesar de la agitación previa, el lunes reinó la calma. El periódico berlinés "Bild-Zeitung" B.Z. incluso tituló "Huelga de Mau en lugar de megahuelga". Donde antes había agitación, ahora se habla menos de la huelga. A ello ha contribuido, sin duda, el preaviso relativamente largo de ver.di y la EVG. Las empresas y los particulares pudieron prepararse para ella, hacer trabajo de oficina en casa o volver a reservar billetes para otros días sin coste alguno. No obstante, fue una de las mayores huelgas de los últimos 30 años en Alemania. El hecho de que Deutsche Bahn tuviera que interrumpir completamente los servicios de larga distancia no tiene precedentes.

Apoyo a los huelguistas

En general, el nivel de apoyo a la huelga entre la población fue comparativamente alto. Incluso en una encuesta del Bild-Zeitung, periódico conocido por su agitación antisindical, cerca del 40% de los 80.000 participantes dijeron comprender a los huelguistas. Los trenes subterráneos, autobuses y tranvías de la Berliner Verkehrsbetriebe (BVG, empresa de transporte público), que el lunes no estaban en huelga, iban por supuesto más llenos de lo habitual.

El hecho de que el apoyo sea tan grande también está relacionado con la crisis, en especial con la inflación, que afectan a la mayoría de la población. Las reivindicaciones de la EVG -entre otras, 650 euros de aumento salarial como cantidad fija- suenan muy altas. Pero los grupos con salarios más bajos ni siquiera ganan el salario mínimo legal de doce euros. La supuesta oferta de Deutsche Bahn no habría cambiado nada.

Por más jornadas de lucha

A pesar de esta impresionante jornada de huelga, la dirección de EVG le puso el freno de inmediato. Durante los feriados de Semana Santa no está prevista ninguna huelga y se proponen volver a la mesa de negociaciones. Aunque no se han descartado nuevas huelgas de aviso, no hay ningún anuncio concreto. Esto ocurre a pesar de que la enorme demostración de fuerza del día de ayer se ha producido principalmente por el vínculo con las huelgas de los servicios públicos. Este vínculo debe seguir desarrollándose. Especialmente en el contexto de las actuales negociaciones en el sector público en Potsdam, que continúan hasta el miércoles, es necesario poner en pie instancias de coordinación de los trabajadores de EVG y ver.di, que discutan el curso de acción futuro en la negociación colectiva y voten democráticamente en asambleas de trabajadores sobre cómo continuar la huelga.

Por ejemplo, sería una señal fuerte para todos los huelguistas y también para los trabajadores de otros sectores si la EVG y ver.di no se limitaran a un día simbólico de huelga conjunta, sino que se prepararan para una huelga por tiempo indeterminado y no aceptar ningún acuerdo hasta que se cumplieran todas las reivindicaciones en el ferrocarril y en el sector público. Pero esto sólo será posible si los compañeros se organizan, toman decisiones vinculantes democráticamente en asambleas y presionan así a sus dirigentes sindicales. Las asambleas de huelga de los hospitales de Berlín son un ejemplo importante. Un buen paso podría ser invitar a la próxima asamblea de huelga a los compañeros de la EVG y a los profesores, que actualmente también están en huelga en Berlín, e introducir resoluciones sobre nuevas jornadas de huelga conjuntas, para debatir cómo resistir y cómo se pueden llevar a cabo nuevas huelgas coordinadas.

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio klasse gegen klasse , parte de la Red Internacional de La Izquierda Diario.


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