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PROTESTAS OBRERAS

Ante la agudización de nuestra situación los trabajadores de Sidor tenemos que organizarnos

El pasado 31/3 falleció nuestro compañero de Sidor José Jiménez a causa del Covid-19, también han fallecido muchos otros compañeros en el último año, muertes evitables si hubiesen contado con la debida atención médica. La aniquilación de derechos históricos como el HCM y salarios inexistentes nos ponen en el mayor de los riesgos, nuestras propias vidas.

Albert Sánchez

Trabajador de Sidor y militante de la LTS, estado Bolívar

Lunes 5 de abril | 14:50

Fotografía de concentración de trabajadores de Sidor en el portón principal el 17 de febrero

La situación de los trabajadores sidoristas se vuelve cada vez más cuesta abajo. Situación que se viene observando desde que a los trabajadores les fueron cercenando todos los beneficios constitucionales, legales y contractuales, y más aún a partir de que se decretara de facto el Memorando 2792 en el año 2018 donde se eliminaron prácticamente todas las contrataciones colectivas.

Esta profundización de la crítica situación de los trabajadores se ha visto reforzada por la aparición de la pandemia del Covid-19. A diario vemos en las redes sociales de la zona pidiendo a gritos atención por parte de los trabajadores y sus familiares enfermos.

Hemos conocido en estas redes sociales cómo un grupo de trabajadores de vanguardia vienen realizando un registro de enfermos y fallecidos que vienen reportando los trabajadores de Sidor y lo utilizan como instrumento de lucha tanto para denunciar la situación imperante como llamar a movilizarse para reclamar por nuestros derechos. Porque los directivos de la empresa y la casa matriz de todas las empresas básicas mantienen un hermetismo con respecto a la estadística de esta situación.

Por ese registro es que se ha podido constatar que durante el período de un año han fallecido más de 70 trabajadores. Solo en el último mes han muerto más de 10 personas, y en la última semana que culmina este 4 de abril se conocen de cuatro fallecidos (ver artículo).

Entre los cuatro fallecidos se encuentran los siguientes compañeros: Carlos Marquiarena de la gerencia de Digol; Miguel Sánchez, con más de 38 años de labores también de la gerencia de Digol; Balmores Bohórquez de la sección de mantenimiento de la gerencia de barra y alambrón con más de 35 años de labores; y el caso más emblemático por su activismo por los derechos de los trabajadores y como ex director laboral elegido por los trabajadores, el compañero José Jiménez con más de 36 años de servicio.

Sobre los detalles del calvario por lo que pasó el compañero Jiménez y un deceso que pudo ser evitado si se le hubiese dado toda la atención médica. Jiménez comenzó a sentir los primeros síntomas de su enfermedad el 7 de marzo. Pero optó por suministrarse medicamentos caseros por falta de recursos y del conocimiento que tenía de parte de la empresa para prestarle atención médica a los trabajadores que requerían de la misma. Pensando que era algo pasajero y que prefería mantenerse en su casa antes de morir de mengua en un CDI o en un hospital por el colapso en que se encuentran los mismos.

El día 13 de marzo debido a su empeoramiento consigue juntar dinero entre los poquitos ahorros con que contaban los familiares y la ayuda de algunos compañeros de trabajo y decide ir por cuenta propia a una consulta particular en una Clínica privada. Allí le detectaron una neumonía complicada y de estar contagiado por el virus del Covid-19 que lo ponía en una grave situación y le recomiendan el tratamiento de oxígeno para ayudar a la saturación de la sangre.

Luego de tanta presión por las redes sociales recibe una llamada de la empresa Sidor donde le informan que debe ir al hospital Uyapar donde lo esperaría la doctora encargada para el combate al Covid en ese hospital. Decide asistir a dicho hospital con la esperanza de una buena atención. Al llegar al lugar la doctora no lo recibió y al constatar el colapso del hospital deciden volver a casa y seguir conectado a la bombona de oxígeno.

Ese día el compañero Jiménez manda un mensaje en las redes sociales con el siguiente texto: “La cagada de Sidor, tengo dos bombonas de oxígeno para lograr la saturación necesaria en la sangre. Me han peloteado por todas partes de que ya tienen el cupo y cuando preguntamos para qué clínicas nos dicen que en un CDI de Unare, de Uchire o en la carpa del hospital Uyapar. Para morir a mengua en un cuarto de esos mejor me quedo en mi casa y los hacemos responsables de lo que pueda pasar”.

Así se mantuvo en su casa con las bombonas conectadas, sin ninguna atención médica y el indolente silencio de los directivos de la empresa Sidor y la CVG. El día 23 de marzo vuelve a emitir otro mensaje.

Buenos días trabajadores de Guayana y de toda Venezuela, requiero de su apoyo en compartir este petitorio. Soy José Jiménez conocido en CVG Sidor cariñosamente como el Come carne. Les informo que mi cuadro clínico se complicó por lo tanto vivo conectado al oxígeno las 24 horas del día. Necesito que me ayuden a presionar por todas las redes digitales, prensa, radio, televisión a la industria básica CVG Sidor o cualquier organismo del Estado para que autoricen el servicio clínico del HCM para que atiendan mi caso de Covid 19. Requiero con carácter de urgencia hacerme unos estudios y tratamientos médicos más rigurosos y no cuento con los recursos económicos necesarios para realizármelos con mi propio peculio. Para ello deben hospitalizarme por un lapso de 72 horas. Tengo el derecho divino a la vida, no quiero morir, he trabajado en CVG Sidor por 36 años, toda una vida humana por excelencia”.

Cuenta su hijo Ronald Jiménez que el día 28 cuando ya se encontraba en una situación realmente deplorable, llegó una ambulancia con orden de llevarse al paciente para hospitalizarlo. Con la esperanza que lo llevaría a una clínica, la sorpresa fue que lo llevaron al hospital de Guaiparo donde lo tuvieron allí hasta que falleció el 31/3. A los familiares nunca les informaron cómo lo trataron.

Para reclamar el cuerpo y enterrarlo fue otro suplicio para la familia. Para el 1 de abril tenían todos los documentos legales para liberar el cuerpo y se los entregaran a Sidor para que gestionara los trámites ante la funeraria. No fue sino el día siguiente que lo fueron a retirar, mientras tanto estuvo esos dos días en la fosa común del hospital hasta ese momento.

Esta narración particular del caso de José Jiménez se generaliza con todos los compañeros trabajadores y sus familias que sufren este calvario desde que enferman hasta que fallecen. Pero esto sucede solo con los trabajadores de a pie que dieron toda su vida en las instalaciones de la empresa, porque a los altos directivos de la misma y los funcionarios del Estado les tienen garantizada toda la atención confortable para enfrentar la misma situación.

Como es el caso de un funcionario del Estado que el mismo día que falleció el compañero Jiménez lanzaba un video donde se observaba todo un confort en una habitación que suponemos que sea de una clínica, haciendo alarde de su franca recuperación. Lo que muchos trabajadores calificaron como cinismo y burla hacia los compañeros caídos.

No se criticaba que este funcionario como ser humano estuviera saliendo de la enfermedad, sino que a causa de la indolencia por parte de la empresa la mayoría de los trabajadores tenemos que pasar por este sufrimiento por no tener el mismo privilegio que tienen estos funcionarios.

Toda esta calamidad nos llama a la reflexión y toma de conciencia de los trabajadores en la necesidad de organizarnos más sistemáticamente para tomar medidas necesarias para la lucha para salir de esta catástrofe.

Para este 7 de abril estamos haciendo un llamado a todos los trabajadores de las empresas básicas de Guayana para que asistan a un acto de homenaje a todos los trabajadores fallecidos por falta de atención médica. Es un momento oportuno para aprovechar esa concentración para preparar la organización de toda la masa de trabajadores.

En el sentido de avanzar en nuestra organización proponemos que se cree un comité ampliado de trabajadores de todas las empresas básicas con delegados elegidos en asambleas de cada empresa para planificar, dirigir y ejecutar todas las decisiones de lucha tomadas por los trabajadores en dichas asambleas de base. Somo los trabajadores los que tenemos que decidir cada paso de la lucha y por tanto dicho comité no puede tomar decisiones al margen de lo discutido y decidido en las asambleas.

Los trabajadores debemos aferrarnos a la soberanía de nuestras decisiones. Por eso es que los miembros electos para ese comité son revocables por las asambleas cuando desacaten las decisiones tomadas por la base. La lucha por nuestros derechos implica el derecho elemental de nuestras vidas, no más compañeros fallecidos por la indolencia estatal y patronal.

Nota: Al momento del cierre de redacción de este artículo nos informan que el acto en homenaje a los trabajadores fallecidos queda suspendido por la extensión de la cuarentena.






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