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Antes de irse, Trump indultó a su exasesor ultraderechista Steven Bannon

Bannon está acusado de fraude en la construcción del muro con México. Su indulto muestra que este mecanismo del que gozan los presidentes, es la coronación de la fraudulenta democracia estadounidense.

Miércoles 20 de enero | 09:07

El presidente saliente de EE. UU., Donald Trump, indultó este martes por la noche, horas antes de abandonar el poder, a su exestratega Steven Bannon, imputado por defraudar a donantes para el muro fronterizo con Méxicco.

La medida, que ya fue confirmada por la Casa Blanca, llega tras días de deliberaciones en el círculo de Trump sobre la idoneidad de indultar a uno de los arquitectos de la campaña presidencial del magnate en 2016 y de sus inicios en el Gobierno.

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Stephen Bannon, es un político supremacista blanco relacionado con movimientos de ultraderecha en todo el mundo, como es el caso de los europeos Frente Nacional francés, la Liga del Norte italiana y Vox en el estado español, entre muchas otras. También es exvicepresidente de Cambridge Analytica, especializada en la extracción de información de los usuarios de redes de internet y expresidente del medio digital derechista Breibart News.

Trump lo llevó a su Gobierno como consejero presidencial y lo integró al Consejo de Seguridad Nacional. Tras los enfrentamientos de Charlottesville, a raíz del evento organizado por la derecha (Unite the Right), Trump siguió la línea de Bannon de diluir la responsabilidad de los supremacistas de la muerte de un manifestante de izquierda y 19 heridos, con la frase de “la culpa es de ambos lados”, lo que le generó una enorme presión de diferentes organizaciones políticas hasta que finalmente la relación se fue deteriorando y terminó con la salida de Bannon del Gobierno. Tras su salida de la Casa Blanca, asesoró a Jair Bolsonaro en Brasil, a Matteo Salvini en Italia y al partido Vox español.

Pero en agosto pasado fue apresado y acusado de fraude y lavado de dinero, al organizar una campaña de recaudación on line llamada “We build the wall” (Construimos el muro). Se recolectaron 25 millones, pero se descubrió que Bannon desvió mas de un millón a sus bolsillos. Hoy en día está en libertad restringida de movimientos, tras pagar 5 millones de fianza, y acaba de ser indultado por Trump.

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Tras años distanciados, la relación se reactivó en las últimas semanas cuando Trump acudió a Bannon para que le asesorara en sus intentos de permanecer en el poder pese a haber salido derrotado en las elecciones.

Trump concedió un total de 73 indultos y conmutó sus respectivas sentencias a otras 70 personas, una medida que está en consonancia con una larga tradición presidencial de promover perdones en el último momento de su mandato.

Además de Bannon, los indultos afectan a dos conocidos raperos estadounidenses y a políticos y empresarios que, en algún momento, han formado parte del entorno de Trump.

La medida llega tras días de deliberaciones en el círculo del mandatario saliente sobre la idoneidad de indultar a uno de los arquitectos de la campaña presidencial en 2016 y de sus inicios en el Gobierno.

Entre los indultados se encuentran Elliott Broidy, un exrecaudador de fondos de la campaña de Trump que se declaró culpable de un cargo de conspiración.

Los raperos Lil Wayne, culpable de un cargo de posesión de armas en Miami, y Kodak Black, sentenciado por un cargo relacionado igualmente con la tenencia de armas, han sido igualmente indultados.

Trump también concedió clemencia a Paul Erickson, el agente político conservador y expareja de la presunta espía rusa Maria Butina, quien se declaró culpable de cargos de fraude electrónico y lavado de dinero.

Incluyó igualmente a Anthony Levandowski, que fuera ingeniero de Google y que admitió haber robado tecnología secreta relacionada con los automóviles autónomos de la compañía.

También ha beneficiado a Robin Hayes, un donante político de Carolina del Norte condenado por intentar sobornar a funcionarios; al ex alcalde de Detroit; Kwame Kilpatrick, acusado de cargos federales que incluyen el crimen organizado, la extorsión y la presentación de declaraciones de impuestos falsas; o William Walters, un jugador profesional condenado por abuso de información privilegiada; y Aviem Sella, un oficial de la fuerza aérea israelí a quien Estados Unidos acusó de ser un espía.

Aunque ni Trump ni miembros de su familia han sido incluidos en esta lista, el presidente saliente tiene todavía unas horas para emitir más condonaciones de penas y perdones antes de dejar el cargo.

Si bien en manos de Trump esto parece aún más escandaloso, el beneficio del indulto que pueden otorgar los presidentes estadounidenses antes de dejar el poder no es más que el último me los mecanismos de la fraudulenta democracia estadounidense. Una democracia basada en un sistema indirecto, donde una parte de la población está impedida de votar, y la votación se realiza un día laboral. Un sistema que ya venía siendo cuestionado y que este año terminó por explotar con la denuncia de fraude de Trump y sus seguidores. Un sistema político que ha llegado a un nivel de erosión que amenaza con lastrarse al histórico sistema bipartidista estadounidense. La primera y principal tarea de Biden es intentar legitimar nuevamente esas instituciones, no solo hacia el interior de Estados Unidos, sino hacia el resto del mundo, donde su hegemonía se ha visto cada vez más deteriorada.






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