Internacional

DESDE MÉXICO A LA PATAGONIA

Aumenta el activismo febril de la derecha continental en torno a las parlamentarias venezolanas del 6D

La cuenta regresiva hacia los comicios parlamentarios del 6 de diciembre transcurre en un clima de crecientes tensiones, donde a las “estrategia del miedo” y campañas triunfalistas tanto del conjunto del chavismo como del bloque de partidos derechistas, se suma la actividad febril de personeros de la derecha reaccionaria y conservadora del continente en función de estas elecciones.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Viernes 13 de noviembre de 2015

En un anterior artículo dábamos cuenta del clima de crecientes tensiones políticas entre las principales fuerzas políticas que en estos comicios se disputan la hegemonía de la Asamblea Nacional, esto en el marco de la actual crisis económica y de la decadencia política del chavismo. Ya nos hemos referido bastante a cómo el gobierno de Maduro ha venido haciendo recaer la actual crisis económica sobre los hombros de la clase trabajadora y el pueblo pobre y sus movimientos frente a estas elecciones, aquí nos detenemos no solo en el papel de la derecha local sino sobre todo a todo el movimiento que se está operando en el derechismo continental por las elecciones del 6D.

La llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD), en la voz de su secretario general Jesús Torrealba, ante la posibilidad negada de la observación internacional de la OEA, y en función de los movimientos políticos que se han generado en el interior de la Unasur, ha declarado que la “Unasur no es el bloque monolítico que solía ser, se ha tomado distancia del diosdado-madurismo. La Unasur que va a venir no tendrá un cariz pro oficialista, no va a venir por simple alcahuetería”, al tiempo que reiteró que buscarán la manera de invitar por vía formal a Eurodiputados, obviamente del derechismo, o representantes de algún bloque político aliado para lo cual solo necesitarían acreditación.

En tanto que desde el gobierno, en arranques de triunfalismo prematuro, lanza llamados como el de Diosdado Cabello a “mantenerse en la calle para defender el triunfo ante cualquier ataque de la derecha”, como parte del discurso electoral, con la misma energía con que honra los compromisos con los acreedores y las multinacionales.

Mientras que se agota la cuenta regresiva hacia las elecciones del 6 de diciembre, aumenta la actividad febril de los aliados internacionales de la derechista MUD, desde México hasta Argentina.

Desde México a la Patagonia el derechismo se activa en pro de la MUD

La actitud de la derecha continental más conservadora y reaccionaria hacia Venezuela dista de ser expectante, justo lo contrario, se mantiene prácticamente en campaña activa, y a ello fue lo que este lunes expresaron en Nueva York los ex presidentes Felipe Calderón y Sebastián Piñera, de México y Chile respectivamente, quienes acompañados por el no menos derechista, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, se reprochaban a sí mismos la “tibieza” que han tenido hacia el gobierno de Maduro. Es decir, buscando abroquelarse aún más en su activismo a favor de la MUD en estos comicios electorales.

Puede haber un hecho simbólico en estas personerías, quienes representan a las alas más conservadoras y reaccionarias de la derecha continental, provenientes de países como México, Perú y Chile, firmantes junto a EE.UU. (y otros 8 países) del reciente Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), el más importante acuerdo comercial neoliberal desde el frustrado ALCA, y el más devastador para la clase obrera internacional en nuestro tiempo.

En tanto que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en una carta pública fechada el 10 de noviembre, en respuesta a Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), por la negativa del gobierno nacional a aceptar la observación internacional de este organismo, alegando que el pedido de la MUD “es una obligación del CNE, pero también es una obligación de la OEA”. No es necesario dejar claro, no solo el papel de la OEA frente a estas situaciones, sino la del propio Almagro claramente alineado con la derecha continental y local.

Por otra parte, Mauricio Macri, el flamante caballo de batalla del neoliberalismo en la región, luego de los números obtenidos en las elecciones del pasado 25 de octubre en Argentina, y quien viene agitando en su campaña de cara al ballotage del 22 de noviembre, que de llegar a la presidencia va“a insistir en la liberación de Leopoldo López” (sic) más la promesa de denunciar a Nicolás Maduro ante el Mercosur, además de tener una posición más cercana hacia EEUU y la Unión Europea, se ha mostrado activo en los actuales comicios en Venezuela, y su apoyo a la MUD.

El 6D en la geopolítica regional

El marco en el que se dirimen los próximos banquillos parlamentarios a través de los comicios del 6 de diciembre, implica además de la doble crisis –la económica y la política– que enfrenta el gobierno de Maduro y el conjunto del chavismo, un escenario geopolítico regional que se aproxima a grandes encrucijadas.

Desde la decadencia estratégica de los gobiernos llamados “progresistas” o como le llaman en otros países como Argentina de “fin de ciclo” (del que Venezuela fue y es un punto de apoyo clave), pasando por la “crisis del integracionismo latinoamericano” expresada en la decadencia de las iniciativas como UNASUR, ALBA y CELAC, mostrando la imposibilidad de las burguesías nacionales para lograr la emancipación nacional frente al imperialismo y la integración de América Latina, el agotamiento de las posibilidades de ampliación reformista por parte de estos gobiernos, hasta el avance de la derecha tradicional que pulsa por reconfigurar el tablero regional hacia una mayor zona de influencia para la expansión neoliberal, dan muestra de las nuevas tendencias que se prefiguran en el tablero político del continente.

Por supuesto, el derechismo cuenta con el apoyo activo del declinante imperialismo norteamericano, interesado ante todo por recuperar el control geopolítico sobre las semicolonias latinoamericanas, promoviendo el TPP e iniciativas similares a esta como contrapeso a las divisiones en el “patio trasero”, o como bloqueo al expansionismo de China sobre el continente.

Otro cause que se da en el complejo escenario latinoamericano actual es la imperiosa necesidad y creciente posibilidad de que se abran nuevos escenarios de lucha de clases y la reemergencia de las luchas obreras y de masas en el continente, especialmente en Venezuela cualesquiera que sean los resultados en las elecciones parlamentarias debido a la agudización de la crisis y la eventual profundización de los ajustes.

Hacia este nuevo escenario lo clave será la preparación de las actuales y venideras luchas, con la mayor solidaridad de clase posible y la más resuelta independencia de clase tanto de la derecha neoliberal, como de los decadentes proyectos nacionalistas burgueses, apostando por una alternativa verdaderamente obrera y popular, y verdaderamente independiente.






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