Internacional

HUELGA GENERAL EN FRANCIA

Cómo surgió la coordinadora de huelguistas que paralizó el transporte contra Macron

Desde el 17 de junio, un nuevo actor ha irrumpido en el discurso de los medios de comunicación, la Coordinadora entre trabajadores ferroviarios (SNCF) y del transporte metropolitano de París (RATP). Desde un principio, fue atacada por Laurent Berger, secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) como la responsable de la acción que sufrió la sede central de su organización sindical. ¿Pero cuál es el origen y la naturaleza de este órgano, que, tras el camino recorrido, se ha convertido en la expresión en Île-de-France de la radicalidad de las bases de la SNCF y sobre todo de la RATP?

Daniela Cobet

@DanielaCobet

Martes 4 de febrero

Si hasta ahora no había sido nombrada directamente, sus acciones han tenido mucha repercusión, sobre todo en el periodo de vacaciones de Navidad, en el que los huelguistas fueron abandonados a su suerte por parte de los dirigentes sindicales. El reagrupamiento en la sede de la RATP (Empresa Autónoma de Transportes Parisinos) el 23 de diciembre, seguido de una acción sorpresa en la Estación de Lyon (París), que terminó por paralizar la circulación de una de las dos líneas automatizadas del metro; manifestación de más de 3000 personas de la Estación del Este a la Estación de Saint-Lazare de la capital francesa, convocada y organizada de principio a fin por los propios huelguistas el 26 de diciembre; acción en la sede central de la República en Marcha el 2 de enero; Intervención en la sede de la sociedad Derichebourg en solidaridad con Adama Cissé que había sido injustamente despedido el 15 de enero; acción en la sede de la CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo) el 17 de enero.

Pero el alcance de esta coordinación va más allá de la simple organización de estas accionese. La podemos caracterizar como una de las experiencias de autoorganización y de democracia obrera entre huelguistas, independientemente de sus organizaciones sindicales, más potente desde la experiencia de coordinación entre ferroviarios y enfermeras en la segunda mitad de los años 80.

En sus mejores momentos esta coordinación ha logrado reagrupar representantes (y muchas veces parte de los organizadores) de una quincena de cocheras de omnibus, dos líneas de RER y 5 líneas de metro, así como múltiples estaciones y sectores importantes de la SNCF (trenes) en la región parisina, lo que la convierte en un actor esencial de la movilización en esta región.

Y todo comenzó un 13 de septiembre…

Esta historia y todo lo que ha ocurrido hasta ahora, comienza el 13 de septiembre de 2019, en una jornada de movilización circunscrita a la RATP pero que tuvo el mérito, por usar la expresión de algunos dirigentes de la huelga, de “poner los relojes en horas”. Todo el mundo esperaba que el conflicto llegara más pronto que tarde, tras la presentación del proyecto de ley de reforma de las jubilaciones. Pero aquello no contaba con la vuelta del método de la huelga, que había sido desacreditado por una serie de derrotas y batallas mal planteadas que habían, entre otros, conducido a los Chalecos Amarrillos a rechazarla e independientemente de las dificultades objetivas que habrían podido presentarse debido a la falta de apoyo de las direcciones sindicales. En septiembre, sin embargo, en la RATP, con una huelga seguida por el 90%, las trabajadoras y trabajadores hicieron una demostración de la eficacia de la huelga que ahora es masivamente seguida, contra aquellos que desde Sarkozy explicaban que “Lo de la huelga ya no funciona”.

No se han detenido ahí. Aquel día impusieron en plena reunión en la sede de la RATP, un plan de batalla que se sintetizaba en el eslogan, gritado a los oídos de los propios dirigentes sindicales: “¡Ilimitada en diciembre, ilimitada en diciembre!”. La fecha del 5 de diciembre planteada después por los sindicatos no ha sido más que la aplicación en parte coaccionados (podemos recordar las dudas de la dirección de CGT RATP) por la voluntad y presión de las bases.

A partir de entonces, la fecha del 5 de diciembre se fue imponiendo poco a poco. Pero la huelga de la RATP del 13 de septiembre tuvo un fuerte impacto en la SNCF, donde el gusto amargo de la derrota de la huelga contra el Pacto Ferroviario en 2018 no terminaba de desaparecer. Por razones concretas, los trabajadores de ambas empresas se sienten unidos, por un sentimiento de ejercer en el fondo un único y mismo trabajo, pero a veces incluso en el trabajo cotidiano (por ejemplo, en las líneas de RER cogestionadas). El sentimiento que el movimiento de los Chalecos Amarillos había dejado a su paso era palpable y tuvo un eco rápidamente en la SNCF en la conmoción profunda que constituía el derecho de jubilación nacional de los conductores tras el accidente de Champagne-Ardenne o de la huelga “salvaje” en el Technicentre de Châtillon.

Los orígenes de la Coordinación, un grupo Facebook y reencuentros RATP-SNCF

Es en este contexto que los contactos se crearon rápidamente entre trabajadores de la RATP y SNCF en la región parisina, previendo la huelga ilimitada que se desencadenaría el 5 de diciembre. Al principio a través de Facebook, con la creación de un grupo llamado “Trabajadores RATP-SNCF, la unión hace la fuerza”, que fue el lugar de los primeros intercambios, antes de la propuesta de los ferroviarios de reagruparse entorno al Colectivo de Intergares (Interestaciones), constituido en la huelga de 2018 contra el Pacto Ferroviario, con una primera reunión en Saint-Denis, el 16 de octubre.

Estas reuniones, llamadas “Reencuentros RATP-SNCF”, realizadas múltiples veces en octubre y noviembre, fueron un embrión de la coordinación, que permitió estrechar lazos y comenzar un trabajo común de preparación de la huelga de diciembre.

Este trabajo comprendía la toma de posiciones de forma clara sobre la necesidad de combatir por la retirada total de la reforma y sobre el hecho de que la base debe continuar imponiendo su agenda a las direcciones sindicales, pero sobre todo de la importancia de un trabajo paciente de preparamiento de los compañeros, con rondas conjuntas entre trabajadores de la RATP y SNCF, a las que se sumaron a partir del tercer encuentro, los profesores. Estos encuentros continuaron teniendo lugar una vez comenzó la huelga, con el primero de ellos el 6 de diciembre, y con posteriores en las siguientes semanas, reagrupando un número relativo de sectores, notablemente aquellos donde una parte de la extrema izquierda tenía militantes y contactos.

El giro del 20 de diciembre

Es solamente a partir del fin de diciembre que estos encuentros hicieron un lazo y que emergió un marco que comenzaba a parecerse verdaderamente a una coordinación de huelguistas.

El 19 de diciembre, tras una ronda de negociaciones con el gobierno, las confederaciones sindicales decidieron llamar a una tregua de la huelga durante las fiestas de fin de año. Este posicionamiento fue explícito por parte de la CFDT y la UNSA, en implícito por parte de la CGT. Sin mencionar la palabra tregua, Phillipe Martinez dijo aquel día, delante de Matignon: “Reuníos el 9 de enero para una nueva jornada de acción interprofesional”.

La noticia fue un jarro de agua fría para los huelguistas de la SNCF y la RATP, que habían acumulado ya dos semanas de huelga reconductible y que comprendían que la tregua significaba el fin de su movimiento.

Aquella misma tarde, Anasse Kazib, ferroviario en Bourget, una de las figuras del movimiento contra el Pacto Ferroviario de 2018 se convirtió en una de los referentes para numerosos huelguistas, gracias a intervenciones mediáticas virales donde desmenuzaba el conjunto de los ataques contenidos en el informe Delevoye que servía como base del proyecto de reforma, anunció que haría un directo en la página de Facebook de Révolution Permanente, para hablar de la traición que estaban cometiendo los sindicatos y el futuro del movimiento y para ello habló en directo con huelguistas de distintos sectores.

El directo fue un rotundo éxito, con más de 4000 personas conectadas en vivo y docenas de miles de visitas en diferido en los días siguiente. La opinión de la base era sin duda que nadie quería la tregua convocada por los sindicatos. Anasse Kazib propuso también en directo tener una reunión física al día siguiente, para discutir el plan de batalla a seguir durante las vacaciones.

De pronto, la idea de una coordinación de huelguistas desde la base, que había parecido hasta entonces para muchos como “una cosa de militantes políticos”, se convertía en una necesidad imperiosa a ojos de todas y todos, una herramienta indispensable para imponer la voluntad de los huelguistas y que se continuara el movimiento a pesar de las posiciones de las direcciones sindicales.

La tregua de los sindicatos y la emergencia de la base

La reunión también fue exitosa: Más de un centenar de huelguistas se reunieron en el sótano de un local prestado por los compañeros de Sud Rail Saint-Lazare, con representantes de más de una docena de cocheras de bus, de RER A y B, algunas líneas de metro y múltiples sectores de la SNCF.

En un ambiente de intercambio abierto, los huelguistas hicieron su propia agenda para la primera semana de vacaciones, con acciones de sensibilización de la población y la recolecta de cajas de resistencia en centro comerciales en los findes del 21 y 22 de diciembre, un reagrupamiento delante de la sede de la RATP el lunes 23 para denunciar la represión que sufrían los piquetes de las cocheras de bus y una manifestación autoorganizada por los huelguistas el jueves 26.

El reagrupamiento del lunes 23 contó con varios millares de personas, antes de transformarse en una acción de choque en la Estación de Lyon y de paralizar durante horas la circulación de la línea 1 de metro, una de las líneas automáticas que funcionaban durante la huelga.

Aquel día, la prensa descubría, estupefacta, tras la convocatoria de tregua por parte de los sindicatos, a un actor cuya voluntad de rehabilitar a los cuerpos intermedios había borrado de los medios de comunicación durante dos semanas: la base de los huelguistas.

Una base que no solo no aceptaba la suspensión del movimiento, ¡sino que contaba con radicalizarlo!, una muestra de ese espíritu combativo, una vez rodeados por la policía en los exteriores de la estación, ferroviarios y trabajadores de la RATP, no dudaron en romper el cerco policial animados por sus compañeros.

Tras pasar las vacaciones con la familia y el piquete, la Coordinación naciente hizo su vuelta a la calle, el día después de Navidad, con una manifestación entre la Estación del Este y la Estación Saint-Lazare. La idea provenía de un trabajador de la RATP, que, en un directo de Facebook del 19 de diciembre, había pedido a Anasse Kazib si era posible que los huelguistas organizasen ellos mismos una manifestación, sin contar con los sindicatos. La reunión del 20 decidió aceptar esta propuesta, con el apoyo logístico (entrega del recorrido en prefectura, le prestaron un camión con altavoces) de Sud Rail, la manifestación fue convocada.

Más de 3000 personas acudieron a esta movilización combativa donde los huelguistas asumieron el conjunto de tareas, del servicio de orden a la organización del cortejo. Al final del recorrido, una serie de intervenciones mostraban el orgullo generado tras el éxito conseguido: “Hoy es la base quien habla, es la base quien está en la calle y claramente ha demostrado que hemos estado movilizados y ¡que iremos hasta el final!”, afirmaba Karin, de la cochera de Pavillon-sous-Bois en su intervención.

Un hecho significativo fue el puente tendido al movimiento de los Chalecos Amarillos, del cual numerosos miembros participaron en la manifestación, Jérôme Rodrigues tomó también la palabra para saludar la iniciativa de los huelguistas: “Bravo por vosotros, no tenéis necesidad de líderes, no necesitáis confederaciones, hoy sois esta voz “chalecoamarillizada” que escucha en las calles”, antes de llamar a una convergencia no solo contra la reforma de las jubilaciones, sino para “derribar este sistema”.

La Coordinación, sin embargo, no nació como un marco antisindical, razón por la cual llamó a acudir a la manifestación convocada por la Intersindical de Ile-de-France y organizó un cortejo de cabecera con trabajadores en huelga reconductible.

La palabra a los huelguistas

Pero la Coordinación no se limita tan solo a la organización de acciones de choque, incluso si estas son importantes para dar moral a los huelguistas y mostrar a los medios de comunicación y a través de ellos a los trabajadores de todo el país, que el movimiento, continua y que no habría tregua. También da la palabra a la base de los huelguistas, a todos a los que no veíamos en los platos desde el 5 de diciembre pero que mantenían regularmente los piquetes de huelga y las asambleas generales.

Anasse se convirtió en portavoz de facto de la Coordinación, reivindicando las acciones realizadas en los grandes medios de comunicación, pero también confrontando en los platós a los representantes gubernamentales que sufrieron grandes dificultades para combatir su posición apoyada por la determinación de los huelguistas, y por un conocimiento extenso de los argumentos a favor del informe Delevoye, normalmente mayor al de los propios diputados de la Republica en Marcha que debían defender el proyecto de reforma.

Pero la voluntad de dar la palabra a los huelguistas no puede limitarse a eso. Es por eso que la Coordinación ha organizado múltiples ruedas de prensa, la primera tomó la forma de contravoz de los huelguistas el 31 de diciembre, respondiendo directamente a las declaraciones del Presidente de la República. En una sala de un café en el norte de Paris, y delante de toda la prensa, se dirigieron a: “En primer lugar a todos los usuarios de transportes públicos que sabemos, que sufren la estrategia de deterioro del presidente” antes de comprometerse a continuar el combate en 2020, “Contra esta reforma que no propone más que un mundo de precariedad a los trabajadores activos y a las futuras generaciones”. Y de llamar “al conjunto de sectores, privados y público, así como a la juventud, a unirse a la lucha”.

Tuvieron lugar otras ruedas de prensa de la Coordinación para denunciar la represión en la manifestación del 9 de enero y el ensañamiento disciplinario contra los huelguistas, para después responder a los ataques del gobierno y de las confederaciones sindicales tras la acción en la sede de la CFDT.

Una herramienta para organizar la huelga, para buscar extenderla y para combatir la represión

La Coordinación ha resultado ser también una herramienta eficaz para organizar y coordinar la huelga por si sola, sobre todo durante el difícil periodo de vacaciones de fin de año, donde los piquetes de huelga de las cocheras de bus se vieron privados de una parte importantes de los apoyos que los acompañaban cada mañana. También decidió adoptar una táctica de piquetes rotarios, donde cada día los huelguistas y sus apoyos se concentraban en dos cocheras de bus, uno al norte y otro al sur de la región parisina, consiguiendo normalmente bloquear la salida de buses, ya sea por el propio piquete, o porque la dirección de la cochera desencadenaba una represión policial que no era tolerada por los compañeros no huelguistas, que terminaban por abandonar el trabajo.

Esta Coordinación no se limita, sin embargo, a organizar a los huelguistas de estas dos empresas, tuvo la iniciativa de organizar encuentros con numerosos sectores, en la universidad, en la Educación nacional, así como sectores privados, con delegaciones organizadas para ir a las refinerías de Grandpuits en Seine y Marne o los obreros de PSA Poissy en Yvelinnes.

Pero la Coordinadora es también un punto de apoyo importante contra la represión patronal y policial hacia los huelguistas y sus apoyos. Cada vez que un huelguista ha sido detenido, la Coordinadora ha organizado concentraciones delante de las comisarias hasta obtener la liberación de sus camaradas. También, ha tomado parte en la defensa de los trabajadores de la RATP que tienen procedimientos disciplinarios por sucesos ligados a la huelga.

En el caso emblemático de Hani Labidi, principal organizador de la huelga en la cochera de Belliard en el 18º distrito de la capital y miembro activo de la Coordinación, las dos concentraciones masivas convocadas por la Coordinación delante del edificio de la RATP, donde se reunía el consejo disciplinario (por hechos anteriores a la huelga) han contribuido enormemente a que la sanción demandada ( un mes de suspensión temporal pero que podía llegar hasta la revocación) fue reducida a tan solo 15 días de suspensión temporal. En un gesto de solidaridad que muestra la fraternidad nacida entre huelguistas de la SNCF y la RATP en el seno de la Coordinación, los ferroviarios de Bourget decidieron usar 500 euros de su caja de resistencia para ayudar a Hani a compensar la pérdida de salario ligada a esta sanción.

No es la dirección de la huelga, pero es un contrapoder de la base huelguista

La Coordinación RATP-SNCF, nunca ha sido la dirección de la huelga. Para esto habría hecho falta una implantación más fuerte, sobre todo en el metro, que era uno de los pilares de la huelga, así como una base más sólida en las asambleas generales y en los comités de huelga que, por diferentes dificultades de desplazamiento provocadas por la propia huelga y una falta de experiencia en un sector que no se ponía en huelga desde hace diez años, tenía una realidad limitada ( de la misma forma que necesitaba una extensión mayor en el seno de la SNCF donde el control de las direcciones sindicales sobre el terreno era más fuerte).

La Coordinación, sin embargo, ha ejercido de una suerte de contrapoder muy real, que ha impuesto su propia agenda durante el periodo de vacaciones y que ha constituido a lo largo del conflicto un elemento de presión sobre los sindicatos en el sentido de no llamar a una tregua. Si creemos a los medios, esta presión era tal que ha coaccionado a la dirección de los sindicatos de la RATP a no aceptar más que reuniones oficiales con el gobierno en los lugares más extraños. La Coordinación ha sido la expresión consciente y organizada de esta presión que ha restringido enormemente el margen de maniobra y negociación de las direcciones, que preveían una vuelta fácil al trabajo. Ha jugado también un rol central en la continuación del movimiento en diciembre, creando las condiciones para que otros sectores pudieran tomar el relevo una vez que los recursos de la huelga de transportes comenzaran a menguar, sobre todo desde un punto de vista financiero.

Es Karim, organizador del movimiento en la cochera de Pavillon-sous-Bois quien mejor ha sintetizado esta tendencia en una conversación sobre el rol de la Coordinación: “Sin ella, los sindicatos tendrían las manos libres para llamar al fin de la huelga en diciembre y eso habría matado al movimiento”.

Toma de confianza, emergencia de un núcleo militante, experiencia de democracia obrera

El balance objetivo del rol jugado por la Coordinación RATP-SNCF no debe borrar una de sus principales conquistas, que se sitúa sobre el terreno subjetivo. Ya que, para la base de huelguistas, que contenía y contiene a numerosos asalariados no sindicados, acostumbrados a movimientos dirigidos de cabo a rabo por las direcciones sindicales, a Asambleas Generales que parecían más bien meetings de representantes sindicales, a que los huelguistas tomen confianza en sus propias fuerzas y capacidades. Es lo que explica en este video Ahmed Berrahal y Riadh Benmessaoud, dos de los principales organizadores de la huelga en la cochera de Flandres en Pantin y miembros activos de la Coordinación:

Poco habituados a reuniones de este tipo al principio, los huelguistas de la Coordinación han aprendido a debatir en colectivo, discutir cuando no estaban de acuerdo, a resolver las cosas según la opinión de la mayoría de cara a salir, semana tras semana, con un plan de batalla colectivo. Al hilo de las reuniones, la maduración del marco y de sus actores era palpable, con intervenciones cada vez más construidas y verdaderos debates sobre la estrategia para el movimiento, el rol de las direcciones sindicales o los obstáculos para la generalización del movimiento.

También ha sido el lugar donde se han podido organizar un cierto número de mujeres huelguistas, que también han cogido confianza al jugar no solo un rol de organización de la huelga en sus respectivos sectores, sino también en el seno de la propia Coordinación, como es el caso de Laura, ferroviaria en Bourgert, Nadia, conductora de la cochera de Flandre, Hannane, conductora de la línea 5 de metro o muchas otras. Estas guerras han tomado la palabra, han discutido de igual a igual con sus compañeros hombres y han asumido un rol en la toma de decisiones de la Coordinación semana tras semana.

Esto también ha contribuido al surgimiento de un nuevo núcleo militante sólido, consciente de la fuerza de los trabajadores y el rol de las direcciones sindicales, y cuyas preocupaciones van más allá de la cuestión de las jubilaciones. Es lo que podemos ver en este video de Hani Labidi, de la cochera de Belliard, en Porte de Clignancourt:

La emergencia de esta camada de huelguistas, conscientes, verdaderos lideres emanados de la base, será en todo caso un activo para continuar la lucha contra la reforma de las jubilaciones y en general la lucha de clases en Francia.

Saber organizar el repliegue para poder planear una reanudación

La huelga de transportes vive hoy en día, no hay que mentirse, un claro reflujo y tan solo algunos núcleos continúan la huelga reconducible, sobre todo con el objetivo de mantenerse disponibles para militar en una posible extensión del movimiento a otros sectores. El sentimiento que reina sin embargo entre los huelguistas que han participado en la Coordinación está lejos de ser el de derrota o de desmoralización. Los huelguistas comprenden que la lucha contra la reforma de las jubilaciones se encuentra lejos de acabarse, pero que continuar una huelga ahora minoritaria, en ausencia de perspectivas inmediatas de victoria, no es el método de lucha más eficaz.

Continúan no obstante organizados para continuar a explorar las posibilidades de la entrada masiva de otros sectores al movimiento (en especial ahora mismo la juventud) para combatir la contraofensiva represiva de la dirección de la RATP que ha multiplicado los procedimientos disciplinarios y que busca generalizar el ejemplo de la Coordinación a otros sectores y regiones del país, en la perspectiva de organizar un Encuentro nacional para un verdadero plan de batalla que pase por una huelga general contra el gobierno y su reforma. Signo de que esta experiencia singular de autoorganización de nuestra clase no ha dicho aún su última palabra.

Traducción: Roberto Bordón

* RATP es la Empresa Autónoma de Transportes Parisinos; SNCF es la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses

** Artículo publicado originalmente en el suplemento RP Dimanche de Révolution Permanente.






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