SUPLEMENTO

Coronavirus, vacunas, ciencia y capitalismo

ENTREVISTA A JOHN PARRINGTON, INVESTIGADOR EN OXFORD

COVID
Ilustración: @flaviagregorutti

Coronavirus, vacunas, ciencia y capitalismo

Juan Duarte

John Parrington es docente e investigador en el departamento de Farmacología del Worcester College en la Universidad de Oxford. Ha escrito varios libros, entre ellos Redesigning life: how genome editing will transform the world [Rediseñando la vida: como la edición génica transformará el mundo, en 2014], The deeper genome: why there is more to the human genome than meets the eye [El genoma profundo: por qué hay más en el genoma humano que lo que ve el ojo, 2015] y Mind shift: how culture transformed the human brain [Cambio mental: como transformó al cerebro humano la cultura], donde plantea una visión superadora del reduccionismo biologicista tomando los aportes de Lev Vygotski, a publicarse en el año entrante. Como investigador, se dedica a estudiar los mecanismos moleculares de reproducción y embriogénesis temprana, así como aspectos de la señalización celular claves para la farmacología. También es militante del Socialist Workers Party inglés. En un año marcado por la pandemia de Covid-19 y una carrera por vacunas y tratamientos que ha expuesto en gran medida los intereses implicados en la industria de la salud y la farmacología, tuvimos una rica charla sobre vacunas, la industria farmacéutica y el capitalismo, los reduccionismos en ciencia y el aporte de un enfoque dialéctico y la situación de los trabajadores científicos, que compartimos en video y abajo en una selección escrita.

Bueno, para empezar, acerca de la industria farmacéutica ¿Cuáles son las características estructurales de esta industria en el capitalismo y cómo se vienen expresando durante la pandemia en esta carrera económica y geopolítica que estamos presenciando?

Obviamente tenemos que mirar a la industria farmacéutica desde dos puntos de vista: ¿qué es lo que hace que la industria intente producir nuevas drogas, terapias y diagnósticos que ayudan a diagnosticar y curar enfermedades? Creo –obviamente– que producirlas es un interés central de la industria, pero el hecho de que esta industria se de dentro del capitalismo tiene un gran impacto en la misma. Dado que el capitalismo se trata de la búsqueda de ganancias, esto significa que, de última, la industria farmacéutica se trata de la generación de ganancias. Ya sea mediante productos que tengan utilidad o no, al final del día todo se trata de generar ganancias. Y creo que estos son dos aspectos importantes para pensar la cuestión, porque que a veces tenemos una visión polarizada en la cual, por un lado, todo lo que hace la industria está bien –algo bastante común en los medios–, en tanto producen medicinas y diagnósticos. Y después muchas veces tenemos desde la izquierda un rechazo total, con la idea de que no hay nada bueno en la industria farmacéutica, de que es básicamente una industria malvada, que solo se trata de drogar a la gente, que todas las drogas son inútiles y nada funciona. Y esa tampoco es una visión adecuada. No es la forma en que, por ejemplo, Marx y Engels analizaron las cosas en el Manifiesto Comunista. Ellos empezaron el Manifiesto señalando las cosas maravillosas que se habían hecho en el capitalismo, antes de hablar de las críticas al sistema mismo y de por qué debía ser derribado y reemplazado por otro. Y creo que esto es muy relevante para la industria farmacéutica, porque basta mirar a algunos de los avances que se han hecho en medicina en el último siglo: antibióticos, vacunas, todas las cosas que ya damos por sentadas, como drogas para la presión o diabetes, por ejemplo, son todos productos importantes.

Pero al mismo tiempo, dado que la industria farmacéutica está dirigida a la ganancia, hay una competencia masiva, tenés un montón de compañías compitiendo por los mismos productos, lo cual es un derroche de recursos. A veces tenés investigaciones detenidas por leyes de patentes inútiles, y el hecho de que existan está ligado al capitalismo. Y también está el hecho de que dado que hay un desincentivo a producir drogas que no generan grandes ganancias. Hay mucho menos intentos de producir vacunas y tratamientos para los países más menos desarrollados, como por ejemplo para tratar el SIDA o sarampión.

Igualmente podríamos volver a lo que decíamos [antes de arrancar la entrevista, sobre su último libro, centrado en una síntesis superador del reduccionismo biologicista de las neurociencias tomando el enfoque de Lev Vygotski, N. del E.] sobre la mente, y el hecho por el que yo me interesé en cómo funciona la mente humana. Dado que la industria farmacéutica está basada en los descubrimientos y el conocimiento científico sobre cómo funciona el cuerpo, el hecho de que la ciencia misma en el capitalismo está distorsionada y en particular respecto a cómo funciona la mente, esto ha tenido un impacto en la medicina. Asique, por ejemplo, aunque algunas de las medicinas que se usan para tratar la esquizofrenia o la depresión funcionan (aunque solo hasta cierto punto), hay muchísimos problemas. Mi hermana murió de depresión clínica, se suicidó, y esto fue en parte porque las drogas que le estaban dando no tenían ningún tipo de efecto. Y es un gran problema, las drogas simplemente no funcionan. Pienso que es el otro lado de esto: hay muchas drogas en el mercado que no son buenas, pero siguen dando ganancias y las siguen produciendo. En parte, los desarrollos científicos quedan de lado porque hay mucho dinero por hacer con las drogas existentes. Esto tiene un impacto en el modo en que funcionan las farmacéuticas en el capitalismo.

Volviendo a la pandemia de Covid, una cosa que estamos viendo es que hay una tendencia muy corto plazo en la industria, que busca hacer las mayores ganancias en el plazo más corto de tiempo. Esto significó que a pesar de que tuvimos SARS y después MERS, no hubo una secuencia lógica de producción de vacunas y drogas que podrían haberse usado en tratar a la Covid. En su lugar, casi tuvimos que empezar de cero. El problema de la industria es no pensar en objetivos de largo plazo sino en la búsqueda de ganancias en el corto plazo.

¿Por qué decís que es erróneo hacer pasar toda la situación en salud solo por una vacuna? ¿Podés contarnos cómo funcionan y si ves algún interrogante alrededor de las vacunas de nueva generación? ¿Pensás que podría haber algún problema en utilizarlas sin pasar por las diferentes fases de ensayos clínicos?

Creo que tenemos que mirar el éxito que han tenido las vacunas en el pasado. Desde que la primera vacuna contra la viruela que fue desarrollada en Inglaterra hemos visto la vacuna el sarampión... y toda clase de enfermedades que eran grandes problemas en el mundo –y lo siguen siendo en el mundo subdesarrollado. Claramente, las vacunas son herramientas muy poderosas para combatir los virus. Mi contrapunto con que todo esté orientado solamente en una estrategia de tratar de hacer una vacuna estaba más basado en la idea de que hay un montón de problemas potenciales con las vacunas. Bueno, como muestra el hecho de que nunca tuvimos una vacuna exitosa para el HIV.

Ahora, las cosas podrían ser bastante diferentes con Sars-Cov-2 porque parece relativamente estable (aunque es un virus de ARN que en general es menos estable, como el HIV y los coronavirus de gripe). Parece más estable que aquellos y por eso hay más chances de que una vacuna funcione, pero hay mucho desconocido todavía.

Una cosa que creo que realmente ha transformado el desarrollo de las vacunas en las últimas décadas ha sido la capacidad de copiar y pegar genes en el laboratorio, y esto ha significado que es posible hacer estas así llamadas vacunas recombinantes, con las que vos podés expresar una proteína de un virus en una vacuna y luego usarla para inyectar dentro de un organismo sobre el que querés usar la vacuna (en un conejo o lo que sea). Y desde entonces han habido abordajes basados en inyectar directamente el ADN o ARN en una persona. En este sentido, vos estás esperando que esta secuencia genética pueda luego traducirse en proteínas como fuente de antígenos para vacunas. Esto tuvo un gran impacto en nuestra capacidad para producir vacunas en un lapso de tiempo más corto, y creo que el hecho de que haya diferentes vías de hacerlas es algo positivo. Una cosa que está relacionada con esto es la velocidad: queremos la vacuna lo más rápido posible.

Pero el hecho es que en ciertas circunstancias pareciera que ha habido lo que parece ser el salteo del reconocimiento de los estudios y etapas de seguridad. Tiene sentido hacerlos inicialmente utilizando animales para testearlas, y este es todo un tema: algunas personas están por los derechos de los animales y dicen "¿por qué los utilizan?" Y yo les diría: "bien, si no querés millones de personas expuestas a algo que podría no funcionar o ser peligroso, entonces está justificado usar animales." Y el hecho es que alrededor del mundo parecerían estar salteando algunas de las etapas. Por ejemplo, en Rusia aparentemente la habían aprobado sin testear apropiadamente en animales. Hasta cierto punto, con la vacuna de Oxford hubo cierto salteo de las etapas normales de desarrollo y creo que esto es importante porque a menudo la gente asume que vos producís una vacuna y funciona o no. Y bien, a menudo no funciona y eso es un problema en sí mismo.

Pero el otro problema es que a veces, quizá en una proporción de casos bastante menor, pero pasa, la vacuna puede ser peor. A veces vos inyectás a la persona con la vacuna y esto puede hacer que la infección viral empeore e incluso llevar a un daño hepático y todo tipo de problemas y esto se vio con vacunas pasadas. Por lo que tiene completo sentido hacer un testeo riguroso en una variedad o diferentes especies animales. Ahora, el tema del testeo de estas vacunas durante las pruebas clínicas, digamos, en Argentina o en otras partes de Sudamérica, que creo que es lo que están haciendo en estos momentos, es por el problema que tenés si vos producís una vacuna y el virus prácticamente desaparece de la población, lo cual hace muy difícil testear cuán efectiva es, por lo que tiene sentido testearla en un área donde se está desarrollando un brote del virus. Pero, por otro lado, se podría argumentar que estás testeando en una población en la cual pueden haber todo tipo de razones políticas y sociales por las cuales los gobiernos acceden, lo cual va completamente en contra del derecho de la gente a tener un trato justo. Por qué tendrían que someterse los argentinos y argentinas a una vacuna que puede no ser tan efectiva o incluso peligrosa, cuando no se espera que hagan esto en Inglaterra por ejemplo.

Creo que tenemos que pensar en la vacuna como en cualquier droga, en el sentido de que una droga se supone que debe ser lo más específica y efectiva posible, pero toda droga tiene sus efectos secundarios hasta cierto punto y en este sentido las vacunas no son diferentes. Las vacunas originalmente eran de un virus vivo. En la viruela, por ejemplo, se usaba al virus de la viruela bovina en vez de la viruela porque era un tipo de virus menos virulento. Desde entonces, por un largo tiempo lo que se hizo fue calentar un virus inactivado e inyectar eso. Pero eso es bastante peligroso en cierta medida, porque por supuesto siempre tenés que preocuparte por la posibilidad de que el virus se reactive. Por lo que hay peligros respecto a la utilización de estos métodos tradicionales.

Si estamos contraponiendo las estrategias genéticas, ya sea usando proteínas recombinantes o una secuencia genética que corresponda a esa proteína, en general, para mi ese parece un abordaje seguro, porque en vez de tener la totalidad del virus vos simplemente tenés una parte de éste, y no hay forma de que se pueda reconstituir el virus. Asique pienso que en general deberíamos darle la bienvenida a estos métodos recombinantes, en particular cuando se purifica la proteína y se inyecta. Ahora, los métodos más recientes, donde se inyecta un material genético correspondiente a una parte del virus. Yo creo... bueno, no soy un experto en esto como para decir mucho sobre los riesgos potenciales pero obviamente, al introducir cualquier cosa como material genético en una persona tenés que tener cuidado con el modo en que eso pueda salir mal. Creo que una de las cosas que motiva al movimiento antivacunas está basada en simplemente en argumentos falsos. Tuvimos un gran miedo con la vacuna MMR [triple viral], la cual se usa para prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola en niños, y la evidencia de que estuviera asociada al autismo no era para nada buena. Realmente estaba basada en un estudio muy defectuoso y fue pésimamente presentado por los medios. Creo que en realidad tenemos que tener los datos a nuestra disposición y decir "lo siento pero esa afirmación no se sostiene", así como la que sostiene el 5G e internet están enfermando de alguna manera a la gente. Son afirmaciones ridículas y tontas.

Pero eso no quiere decir que tengamos que ignorar posibles efectos secundarios. Como decías recién, tener un enfoque no reduccionista significa estar siempre atentos a las formas sutiles en las cuales cualquier tipo de droga puede tener efectos indeseados en el cuerpo, y eso debería ser también así para cualquier vacuna. Yo creo que después vos tenés que contrapesar los posibles riesgos con el hecho de que esto va a tener un gran impacto. Quiero decir, como la vacuna triple viral (MMR): el sarampión en el mundo subdesarrollado todavía es causa de una gran mortalidad y el hecho de que ya no lo tengamos en el mundo desarrollado es un gran paso adelante. Asique hoy si hubiese riesgos con la vacuna triple viral tendríamos que contrapesarlos contra el hecho de que no tenemos sarampión, paperas o rubéola, que fueron grandes problemas en el pasado.

¿Cómo ves la situación de crisis sanitaria, económica y ecológica que abre el coronavirus y la situación de los trabajadores a nivel mundial?

Acá es donde es clave tener una visión global de la situación. Porque en cierto sentido, el Sars-Cov-2 no es el virus más peligroso que anda dando vueltas: 50 millones de personas mueren cada año por otras enfermedades infecciosas, muchas de ellas en los países no desarrollados, lo cual es a menudo ignorado. Es una cosa importante. Si hubiésemos actuado con firmeza desde el comienzo y frenado la propagación del Sars-Cov-2 las cosas hubiesen sido muy diferentes. Pero creo que debemos apuntar al hecho de que no hay realmente buenas razones por las que se le haya permitido a este virus tener el impacto que tuvo para la mayoría de la gente. No es ni siquiera un virus particularmente peligroso. Quiero decir, esto varía bastante según todo tipo de factores, como estamos descubriendo, pero en general no es un virus muy peligroso. Pero el hecho de que sea potencialmente letal para una minoría sustancial obviamente es un gran problema.

Como socialistas, como críticos del capitalismo es muy importante que reconozcamos cuando las medidas que están llevando adelante los gobiernos son buenas y útiles y dejemos claro que se tienen que realizar. Pero también criticar cuando no son tan buenas y cuando, por ejemplo, levantan la cuarentena muy temprano o cuando quieren enviar a los chicos a la escuela muy pronto, todas esas cosas creo que las podemos criticar desde un punto de vista científico. Porque ¿cuál es el punto de tener una cuarentena con un impacto enorme en la vida de la gente, su salud mental y todo eso, si después vas a volver rápidamente para atrás con la cuarentena? No tiene sentido. Y podemos ver las señales de peligro cuando miramos a España, que ya volvió a tener los niveles iniciales de infección que tenía en el pico de la primera ola y ese es un gran problema. Y lo extraño es que por ahora esto parece no estar teniendo efectos en la tasa de letalidad. La gente más joven parecen ser los principales infectadxs y posiblemente no va a tener los mismos efectos en términos de tasa de letalidad pero quién sabe, todavía es demasiado prematuro para empezar a decir que las personas mayores eventualmente no se van a infectar y no vaya a ser tan malo como la primera vez. Asique creo que es una especie de advertencia para la gente, por ejemplo en Inglaterra, donde de momento el número de infecciones es relativamente bajo. Y creo que tenemos que decir que es la única manera de que podemos en realidad mantener esto bajo control, en ausencia de la vacuna.

Y debería decir, por cierto, que nunca contesté totalmente la última pregunta, que era sobre drogas vs. vacunas porque mi punto de vista... Digo, quizá es porque yo trabajo en una proteína que está implicada en cómo el SARS ingresa a la célula y tenemos una buena razón para pensar que eso podría ser un blanco útil para una desarrollar una droga [y un tratamiento]. Quizá sean solo uvas agrias porque obtuvimos el financiamiento para estudiarlo... Pero creo que muestra cómo, en cierto modo, contar solo con una estrategia de un único camino, hacia la vacuna o nada, es un problema, porque las drogas también pueden ser utilizadas de maneras efectivas y ese ha sido definitivamente el caso con el HIV.

Así que volviendo al tema más amplio sobre el que estábamos hablando, en ausencia de una vacuna efectiva o droga que pueda salvar vidas, tenemos un problema que es el de tratar de contener el virus simplemente mediante la restricción de movimientos e imposibilitando el contagio entre la gente. Y por esto es que creo que tenemos que criticar las medidas del gobierno que se quedan cortas, forzando a la gente a volver a sus trabajos. Yo creo que si los empleadores dijeran "lo siento pero debés volver al trabajo" –lo que ha estado pasando incluso con la cuarentena, dado que la gente está tan afectada por la crisis que simplemente no pueden sobrevivir sin trabajar y cuando el gobierno en Inglaterra habla de remover el sueldo de cuarentena–, podría ser desastroso. No solo por las condiciones de vida de los trabajadores, dado que de repente, sin trabajar, se quedarían sin poder mantenerse, sino también porque esto forzaría a la gente a volver al trabajo y dejar de lado los cuidados. Asique pienso que por todos los medios tenemos que tratar de ser críticos cuando el gobierno falla en tomar el tipo de medidas que se deberían tomar en términos de salud científicos.

Dicho esto, podemos ver partes del mundo en desarrollo como África o India donde lo catastrófico no es solo el virus sino las cuarentenas, que son catastróficas para los trabajadores. Y no solo en África, miremos el sur de Italia: el efecto ahí para una población ya empobrecida, el turismo y el intercambio comercial se paralizó con un impacto enorme en la salud mental de la gente aún en su capacidad para alimentarse. Y debemos tomar nota del hecho de que en ciertos países hay trabajadores que incluso quieren volver al trabajo porque no pueden sobrevivir sin trabajar y ser sensibles al hecho de que en esas condiciones no es tan fácil decir: "tenés que aguantar el confinamiento". Creo que en Ghana realmente solo la clase media eran los que más podían continuar con el aislamiento; de hecho eran los sindicatos los que impulsaron una vuelta al trabajo porque estaba teniendo un impacto muy grande en la vida de la gente.

Es bastante fácil para mí, siendo profesor en Oxford, de clase media, sentir que, como a todos, el encierro ha sido agotador e irme a Portugal (de donde es mi esposa, este año no lo hicimos) pero ha sido mucho peor para mucha otra gente dependiendo del tamaño de la vivienda, la necesidades de trabajar... son todas cosas para pensar, no hay forma de hacer cobertura tipo “todo el mundo debería estar en cuarentena para siempre” y ese tipo de cosas.

¿Cómo ves la situación de los trabajadores de la ciencia, en particular en Oxford? ¿Qué peleas dieron y qué perspectivas ves hoy?

Podemos enfocarnos en ideas pero claramente nuestra posición como trabajadores de la ciencia también es clave, y de hecho creo que algo que podemos decir de la situación actual es que se está haciendo más difícil conseguir financiamiento y hay más presión para enseñar de determinadas maneras. Mucha gente no sabe que a pesar de que Oxford siempre está en el top ten de las universidades del mundo, el 80% de lxs investigadorxs y el cuerpo docente tiene contratos temporarios, una cifra increíble. Ese tipo de inseguridad existe aquí. Mi esposa ha estado bajo ese contrato laboral en los últimos 25 años y eso es increíblemente común. Por eso que tenemos que organizarnos, es una de las cosas que encontré por cientos mediante nuestro sindicato de trabajadores universitarios (UCU, University College Workers) y ha sido una gran transformación del sindicato en los últimos años en los que estuvimos luchando en defensa de nuestras pensiones pero también por salario. Tuvimos un congelamiento salarial en la última década.

Y creo que puede ser bastante fácil, quizá, en tanto trabajador de más edad volverse complaciente con ciertas cosas y pensar que las cosas nunca van a cambiar. Una de las cosas que tuvieron un gran impacto en mí fue estar al frente de un piquete de huelga por primera vez y lograr frenar la destrucción de nuestro sistema de pensiones. Y ver a trabajadores más jóvenes en el piquete, y gente que ni siquiera tenía una pensión pero vio que era importante sumarse a la lucha porque podían ver cómo la industria se estaba poniendo peor y peor, más insegura, el salario cayendo y sin ningún tipo de pensión apropiada. Creo que es realmente importante porque muestra que en cada período hay posibilidad de radicalización de los trabajadores y es absolutamente correcto que lo veamos como puentes que atraviesan las fronteras de los países. Digo, en mi laboratorio en este momento hay muchos estudiantes de posdoctorado que vienen de China, Irak, India o medio oriente... Para mí este es un aspecto importante de la ciencia: que no hay fronteras para la ciencia y que en última instancia deberíamos vernos también como trabajadores científicos. Porque podemos hablar sobre lo que pasó en la Revolución rusa o podemos escribir lindos libros sobre las formas de abordar el cerebro, pero de última el gran problema es que tenemos toda esta tecnología, viajes a marte y más allá, y con el calentamiento global nos estamos encaminando a un gran desastre que tal vez no quede civilización en los próximos 100 años si las cosas siguen así. Asique esto nos da la urgencia. De igual manera fue bastante inspirador cuando Greta Thunberg, una estudiante de 15 años, se puso a la cabeza de un movimiento mundial para hacer algo sobre el calentamiento global. Y también el hecho de que siga con el mismo punto de vista sobre lo que realmente está ocurriendo, que diga "en los últimos dos años no ha pasado nada para cambiar con lo que está pasando con el calentamiento global", "todos los discursos son para nada". Todo eso debería ser inspirador porque hay más que defender que solo nuestros salarios o pensiones, se trata de nuestro mundo, y casi estamos luchando por el mismísimo futuro de la civilización.

Creo que tenemos que generalizar a partir de nuestras luchas más inmediatas, es absolutamente importante. Los sindicatos han sido llamados "las universidades de la clase obrera", ahí es donde te encontrás con la gente y empezás a discutir ideas políticas así como cómo conducir una huelga exitosa y creo que como científicos de izquierda necesitamos pensar en cómo podemos generalizar y transformar ese tipo de movimientos, porque una de las cosas que también me ha inspirado sobre el pasado fue que no solo fue que salieron estas ideas increíbles de la Rusia revolucionaria, como Vygotski, Vavilov, Vernadski y toda esa gente extraordinaria que transformó nuestra visión no solo sobre cómo funciona la mente sino de cómo funciona el mundo y la naturaleza, es el impacto que tuvo sobre otros países. Yo fui a la universidad en Cambridge y fue impresionante conocer que en los años 30s y 40s hubo un amplio movimiento de izquierda. Gente como J.B. Haldane, que fue uno de los más famosos genetistas del siglo XX; Dorothy Hodgkin en Oxford, que obtuvo el premio Nobel por su descubrimiento de la estructura de la vitamina B; J.D. Bernal... fueron científicos muy importantes de su tiempo y militantes del Partido Comunista. Ahora, desafortunadamente por la influencia del estalinismo, todo eso fue destruido, el Partido Comunista perdió un montón de miembros y muchos dejaron el partido por cómo el gobierno estaba tratando a los trabajadores científicos en Rusia. Pero deberíamos ver que en los 60s y los 70s el movimiento se volvió a poner de pié. Tenemos que apuntar a reconstruir en el futuro ese tipo de izquierda científica, y tiene que ser internacionalista sin lugar a dudas.

Eso que se hizo en el pasado me da inspiración. Las cosas no parecen saludables en términos de la economía, estamos viendo una depresión como la de los 30s... Si no podemos construir una izquierda científica desde esto entonces estamos haciendo algo mal. Creo que deberíamos tener el objetivo inmediato de defender nuestros trabajos y salarios y todo lo demás, pero necesitamos tener una visión más amplia también. Y de última, creo que está visto que la ciencia es solo una herramienta que es inútil a menos que la usemos para construir un mundo mejor, un mundo que esté bajo los intereses de la mayoría y no solo de un puñado, de los 42 milmillonarios que dirigen el mundo hoy. Si no, nos perdemos el cuadro más amplio. Hay un dicho en Inglaterra que habla del pan y las rosas: "queremos el pan pero también las rosas", queremos todas las cosas buenas de la vida. Es por eso que creo que la ciencia es nuestra aliada, aunque mucha gente que está alienada de tal forma que la ve como una fuerza opresiva. La ciencia para mí es lo opuesto: es una fuerza liberadora, pero solo si la canalizamos mediante la revolución, el socialismo, y la usamos para construir un mundo muy diferente.

Producción: Rosario Escobar y Juan Duarte.

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Juan Duarte

Redacción Ciencia y Tecnología | tw: @elzahir2006
Nació en Mendoza en 1979. Es psicólogo y docente universitario en la UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y de la agrupación Docentes e Investigadores de Izquierda. Editó Genes, células y cerebros de Hilary y Steven Rose, y Leon Trotsky y el arte de la insurrección (1905-1917) de Harold Nelson (Ediciones IPS, 2017) y escribió en El psicoanálisis y la revolución de Octubre (Ed. Topía, 2017).
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