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[Declaración] Contra la intervención imperialista en Haití, solidaridad con el pueblo haitiano

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

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[Declaración] Contra la intervención imperialista en Haití, solidaridad con el pueblo haitiano

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

Publicamos la Declaración política ante una nueva amenaza de intervención militar en Haití y el llamado a solidaridad internacional con el pueblo haitiano de las organizaciones integrantes de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional (FT-CI).

El imperialismo estadounidense, la ONU y países aliados como Francia, preparan una nueva intervención militar colonialista en Haití bajo el nombre de “Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad”. Son los mismos que llevaron a Haití a los niveles inauditos de crisis política y el caos social actual, con sus recurrentes ocupaciones militares extranjeras, la expoliación y la perpetuación de los grandes grupos de poder y élites empresariales locales.

Los preparativos para esta “Misión Multinacional” venían hace más de un año. Pero en los últimos meses la crisis en Haití tomó un curso vertiginoso, por lo que Estados Unidos, países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y otras naciones aliadas, convocaron a una reunión de emergencia en Jamaica, donde a instancias del imperialismo estadounidense hicieron renunciar al repudiado primer ministro de facto, Ariel Henry, impuesto en el poder por Estados Unidos luego que un comando internacional asesinara al presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, y montar un “Consejo de Transición Presidencial” para acelerar el despliegue de la “Misión” planificada. Un “Consejo” compuesto por figuras asociadas con partidos políticos, coaliciones y élite empresarial oligárquica que han sido actores clave en la prolongada crisis política de Haití.

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A un mes de las revueltas antigubernamentales que paralizaron Puerto Príncipe, Les Cayes, Jérémie y otras ciudades de provincia exigiendo la renuncia de Ariel Henry, los violentos enfrentamientos entre la Policía Nacional y los manifestantes dejaron numerosos heridos por balas a quemarropa de la represión estatal, la crisis política se aceleró tras saberse que el primer ministro había declarado que realizaría elecciones hasta agosto de 2025 cuando debía dejar el cargo en febrero del año en curso. Ésto, más la acción conjunta de bandas armadas rivales en Puerto Príncipe asediando edificios gubernamentales y comisarías para forzar la dimisión del primer ministro, aumentó la violencia y la crítica situación social que cobraron su puesto por decisión de Estados Unidos.

Con el gobierno ilegítimo de Ariel Henry impuesto con la venia del imperialismo y con el apoyo del Core Group, liderado por Estados Unidos y del que participan Francia, España, Brasil, Alemania y Canadá, se profundizaron las múltiples crisis de Haití. Aumentó la miseria con 1,8 de sus 11 millones de habitantes en hambruna, 2,9 más que avanzan hacia esa situación y el 60 % de la población en completa pobreza, el país tiene a casi 5 millones de habitantes sin capacidad para acceder a alimentos básicos, mientras la inflación se mantiene arriba del 33 % y el alza a los precios de combustible es consecuencia de la política de ajuste sugerida por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La intervención militar e injerencia política del imperialismo, de la ONU y la OEA, han determinado de forma considerable la crisis humanitaria y al borde de una devastadora crisis de hambre, la acelerada descomposición del Estado y del régimen, más el caos social que incluye a las pandillas que se disputan hace años el control del país. Estamos ante las consecuencias de 30 años de intervenciones militares orquestadas por Estados Unidos (solo en la historia reciente), profundizando la opresión colonial y sofocando las revueltas sociales y populares.

En la última intervención en el marco de la ONU llamada MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) entre 2004 y 2017, y en la que diversos países de América Latina (incluidos Brasil, Argentina, Bolivia, en momentos en que gobernaba Lula, el primer gobierno de los Kirchner y Evo Morales) participaron o dirigieron, junto a otros países, una ocupación militar a pedido de Estados Unidos, cuyas tropas “de paz” cometieron atroces violaciones de derechos humanos, explotación sexual, al menos 2.000 violaciones de mujeres y menores y causaron el genocidio de 30.000 haitianos por la introducción de cólera en el río más largo del país en 2010.

Las pandillas alentadas por la élite política y económica contra el pueblo

Las pandillas, legado de la dictadura de François Duvalier y continuada por su hijo Jean-Claude con los brutales “tonton macoute”, ganaron terreno en vínculos con la élite política y económica de Haití, son cada vez más autónomas por la dinámica de secuestros, contrabando de armas y respaldo de diferentes facciones del poder que dependen de ellas o las dejan actuar a la vista policial, siendo alentadas también como grupos paramilitares de contención social, con asesinatos, violaciones y linchamientos para paliar toda rebelión popular.

Son los grupos de poder quienes han mantenido vínculos históricos con el crimen organizado, muchas veces a la vista del imperialismo, pues gran parte del arsenal militar con que cuentan proviene de Estados Unidos. Algunas figuras consideradas potencialmente influyentes y que serían parte del “Consejo de Transición”, tienen vínculos con pandillas.

La violencia de las pandillas ha causado más de 165.000 desplazamientos internos de la población y al menos 8.400 víctimas de asesinatos, lesiones y secuestros en 2023 en Puerto Príncipe. La situación de mujeres y niñas es muy grave, hay una cifra incuantificable de violaciones a mujeres y niñas, con 1.005 supervivientes de violencia sexual en grupo ocurrida en 2023 en la capital y registrada por Médicos Sin Fronteras. Entre el acoso y la brutalidad de las pandillas y los abusos militares cuando Estados Unidos y la ONU dijeron combatirlas, han agravado la opresión, la crisis humanitaria y causado la salida del país de cientos de miles de haitianos.

El supuesto control de las pandillas y la crisis social también son excusa para una nueva arremetida militar multinacional que desaliente las protestas y al movimiento de masas dispuesto a combatir el ajuste económico del gobierno y sus planes de hambre. El imperialismo no está dispuesto a permitir el desarrollo de movimientos con una disposición distinta en la acción contra la catástrofe social en la que ha sumergido al pueblo haitiano. Justo días antes de la renuncia de Henry hubo represión a las protestas que exigían su dimisión y marchaban a la embajada de Canadá.

La injerencia imperialista es una nueva catástrofe anunciada contra los trabajadores, las mujeres y el pueblo pobre de Haití. ¡Basta de violencia contra las mujeres e infancias haitianas! Es necesaria la solidaridad internacional activa con las haitianas frente a estos crímenes de lesa humanidad. Es necesario que las mujeres, la juventud y el pueblo oprimido de Haití, tomen en sus manos la lucha independiente con sus propias organizaciones y por sus demandas.

Injerencia e intervención imperialista: profundización del ataque colonial

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, anunció la creación de un Consejo presidencial de transición, “amplio e inclusivo que tome pasos concretos para satisfacer las necesidades inmediatas del pueblo haitiano” y que permita “el rápido despliegue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad”. Tras la reunión de emergencia en Jamaica con representantes de Estados Unidos, Francia, Canadá, líderes de la CARICOM, representantes de la ONU y México, entre otros, definieron cómo conjurar la crisis en Haití y avanzaron hacia esa nueva intervención imperialista.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, anunció un aporte de US $300 millones para financiar la intervención y una “transición política”, Francia y Canadá anunciaron apoyos logísticos y financieros y lograron el respaldo de los países de la región, incluido México, a pesar de hablar de considerar que la solución al conflicto debía venir del interior del país y no por injerencias extranjeras. En febrero, la ONU ya explicó que cinco países habían prometido formalmente tropas para la fuerza, siendo Kenia el mayor contribuyente conocido con 1.500 efectivos. Chad, Bangladesh, Barbados, Bahamas, también hicieron compromisos formales. También se sumarían Antigua y Barbuda, Surinam, Belice y el oportunista Nayib Bukele se cuelga de esta crisis para marketearse como restaurador del “orden” bajo su política punitiva antipandillas, que exigiría financiamiento imperialista.

El gobierno brasileiro de Frente Amplia de Lula, más allá de haberse pronunciado por la intervención solicitando "a la comunidad internacional a adoptar urgentemente medidas concretas para apoyar al país, en particular mediante la implementación de la Resolución 2699 (2023) del Consejo de Seguridad de la ONU, que crea la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS)", también está estudiando actuar en la intervención con apoyo logístico o entrenando las tropas de Kenia para que actúen en la represión del pueblo haitiano. Hay que recordar que Brasil estuvo en el comando de la intervención anterior, la MINUSTAH, en el que se destacaron varias figuras del ejército que, unos años después, serían miembros del gobierno de extrema derecha de Bolsonaro.

Estamos frente a una política imperialista securitaria más ofensiva que las anteriores, avalada por la ONU para justificar más armas, entrenamiento y ocupación, tras una nueva ofensiva ideológica colonial alimentada por el permanente racismo contra Haití qué legitimidad una fuerza de intervención para “crear las bases de seguridad necesarias para celebrar elecciones libres y justas y que llegue la ayuda humanitaria”, que es discrecional y militar. Se abre así un nuevo capítulo en la larga crisis de injerencia imperialista y opresión de Estados Unidos en el territorio que fue escenario de la revolución de 1791-1804, que acabó con la abolición de la esclavitud. Ahora, Canadá y Francia, parte del Core Group que ha impuesto presidentes y fortalecido facciones políticas desde 2011, alientan el dominio imperialista que ya impide al país la toma de decisiones relevantes y el incumplimiento de ninguna orden colonial sin su consentimiento. Junto a Estados Unidos ahora aumentarán el financiamiento militar que cobrarán con creces.

Profundizar una intervención militar multinacional en América no es ajeno al marco de intereses y tensiones geopolíticas en Medio Oriente con el genocidio en curso en Palestina, la continuidad de la guerra en Ucrania y la competencia imperialista con China como uno de los principales socios comerciales de América Latina. Una intervención imperialista en Haití, en nombre de la seguridad y la ayuda humanitaria, también lo es del FMI y el BM, fue decisión del gobierno de Trump y ahora decisión del gobierno de Biden.

Francia y Estados Unidos están en primera línea de los responsables de la profunda miseria que afecta a Haití. Las potencias imperialistas hicieron pagar la rebelión de la primera república negra del mundo, su independencia, aplastando al país bajo una deuda externa odiosa, ilegítima e ilegal. Luchamos por la condonación unilateral y sin condiciones de la deuda externa y la retirada de las tropas francesas y estadounidenses del Caribe.

El pueblo haitiano tiene derecho a su autodeterminación frente a la injerencia de Core Group, el imperialismo y los organismos financieros internacionales. ¡Fuera Core Group y el imperialismo de Haití!

Mujeres, niñas y migrantes entre el racismo, la violencia y la miseria

El genocidio, la brutalidad económica y la violencia de las pandillas le incomodan al imperialismo estadounidense hasta que la crisis humanitaria haitiana desborda sus fronteras con población migrante intentando ingresar a Estados Unidos. La diáspora haitiana ha aumentado en grandes números los últimos 14 años y aceleradamente entre 2016 y 2018, el endurecimiento de la política antiinmigrante de Biden, que no le pide nada a la de Trump, son el epicentro de la política bipartidista hacia la elección presidencial en Estados Unidos. Acorde al imperialismo, México y otros países de América Latina fortalecen sus fronteras y leyes intentando frenar la migración.

En República Dominicana el odio racista y la xenofobia haitiana se extienden tras descarados discursos clasistas y desde la elite gobernante tras discursos de identidad nacional, el gobierno dominicano ha afirmado en diversas ocasiones que no recibirá haitianos desplazados por la violencia bajo ninguna circunstancia. En México cerca de 141.000 personas de origen haitiano solicitaron refugio y las detenciones crecen vertiginosamente cada año.

Acorde a las alianzas securitarias y políticas antiinmigrantes entre México y el gobierno de Biden, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido una política de hostigamiento y disolución de caravanas por los agentes del Instituto Nacional de Migración, la Guardia Nacional, la policía y el ejército, contra personas migrantes, que también enfrentan la violencia del crimen organizado.

Por su parte, los gobiernos de Centroamérica exponen a los migrantes a todo tipo de violencia y expoliación. En el caso de Costa Rica, por ejemplo, tanto en la frontera Sur con Panamá, como la Norte con Nicaragua, se han venido creando campamentos de migrantes haitianos. La solución del gobierno de Rodrigo Chaves fue cobrar una tarifa de 30 dólares a rajatabla para cualquier migrante (niño o adulto) para que una ruta de autobús los tome de Panamá y los lleve a Nicaragua. Así tratan con la miseria de cientos de miles, en un ejemplo de cómo las élites centroamericanas miran a las y los migrantes.

¡Abajo el muro fronterizo, alto a la militarización de la frontera México-Estados Unidos! ¡Abajo las leyes antiinmigrantes de la época de Trump y que Biden ha continuado y el discurso racista y criminalizante contra los migrantes que cruzan la frontera! ¡Todos los derechos para todas las personas! ¡Paso libre a todos los migrantes!

Alto la intervención militar imperialista

La profunda crisis social, económica y política que atraviesa Haití no se va a solucionar con intervenciones militares dirigidas por el imperialismo estadounidense o de fachadas de organizaciones internacionales a su servicio como la ONU o la OEA. Al contrario, todas las intervenciones no han hecho más que sumergir más en la miseria, el caos al pueblo haitiano y mayor sometimiento por parte del imperialismo.

En todos los países del continente deben alzar la voz la clase trabajadora y los sectores populares contra la intervención imperialista militar en Haití o variantes de intervención militar en el marco de la ONU y la OEA. Si se concreta esta nueva intervención, reforzará las apetencias imperialistas en la región. Por su parte, la multiétnica clase obrera estadounidense puede y debe apoyar al pueblo haitiano organizándose en el corazón del imperialismo para repudiar cualquier tipo de injerencia imperialista, como lo empiezan a hacer ante el genocidio en Gaza.

A su vez, junto con los trabajadores y los pueblos de América Latina deben repudiar la criminal política del gobierno de Biden hacia los migrantes haitianos que son perseguidos y reprimidos por los agentes migratorios, como también el racismo del que son víctima en América Latina.

Solo la clase trabajadora y el pueblo oprimido de Haití pueden dar una salida ante la crisis catastrófica creada por las clases dominantes y sus gobiernos corruptos sostenidos por el imperialismo. Es necesario que tomen en sus manos su propio destino y que rechacen cualquier tipo de intervención militar, así como cualquier fuerza de ocupación disfrazada de “misiones de paz” o de “seguridad”. Al calor de su lucha el pueblo haitiano debe potenciar sus propias organizaciones de masas poniendo en pie organismos de autodeterminación confiando solo en sus propias fuerzas, en la perspectiva de un gobierno de los trabajadores y oprimidos único que podrá dar una verdadera y definitiva salida a la crisis.

Llamamos a todas las organizaciones que se reclaman antiimperialistas y democráticas, a las que se reivindican de la izquierda obrera y socialista, de derechos humanos, movimientos sociales, a los trabajadores, a la juventud, a las mujeres que vienen abanderando sus demandas en el continente, a aunar fuerza y rechazar tajantemente cualquier tipo de intervención militar en Haití.

¡Por el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano!
¡No a la intervención militar imperialista!
¡Fuera el imperialismo colonial de América Latina y el Caribe!
¡Abajo el FMI y el BM!
¡Por un Haití socialista en el marco de una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe!

ARGENTINA: Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) / BRASIL: Movimento Revolucionário de Trabalhadores (MRT) / CHILE: Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) / ESTADO ESPAÑOL: Corriente Revolucionaria de Trabajadoras y Trabajadores (CRT) / MÉXICO: Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas (MTS) / BOLIVIA: Liga Obrera Revolucionaria (LOR-CI) / VENEZUELA: Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) / ESTADOS UNIDOS: Left Voice / URUGUAY: Corriente de Trabajadores Socialistas (CTS) / PERÚ: Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST) / COSTA RICA: Organización Socialista Revolucionaria (OSR) / ITALIA: Frazione Internazionalista Rivoluzionaria (FIR) / FRANCIA: Révolution Permanente (RP), ALEMANIA: Revolutionäre Internationalistische Organisation (RIO).


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