Internacional

Del Caño: "Tenemos la gran tarea de ganar a esta nueva generación para la perspectiva de la revolución socialista"

La principal figura del Frente de Izquierda cerró la Conferencia Latinoamericana y de los EE. UU.

Sábado 1ro de agosto | 21:30

Conferencia virtual latinoamericana y de EE.UU. Nicolás del Caño, Diputado Nacional PTS, FT-CI - YouTube

Con más de 40 organizaciones de la izquierda clasista latinoamericana de y los Estados Unidos, luego de tres días de profundos debates sobre la situación que atraviesa la región y los principales desafíos que se plantean para las y los revolucionarios, el diputado nacional por el PTS - FITU, Nicolás Del Caño, cerró la última sesión. Publicamos su intervención completa.

Saludo a todas las compañeras y compañeras presentes.

Esta conferencia ha sido una instancia de debates sobre la estrategia y el programa con el que la clase trabajadora tiene que salir a enfrentar las consecuencias de esta crisis histórica.

Sin dudas, uno de los debates principales que quedan planteados es cómo avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional.

Los compañeros del Partido Obrero plantean que reivindican el método que llevaron adelante en la CRCI, cuando Altamira era su principal dirigente. Pero esta organización se disolvió, no hemos visto ningún balance de qué fue lo que la hizo fracasar. A nuestro entender ninguna internacional puede construirse en base a cuatro puntos generales.

Las diferencias muy importantes que tenemos con los compañeros de la UIT-CI en Bolivia, en Perú, en Venezuela, entre otras, ya la han señalado mis compañeras y compañeros. Y quiero decir que no estoy de acuerdo con lo que señalaba recién el compañero Gringo Giordano en relación a la unidad con aquellos sectores que no sean revolucionarios, trotskistas, en función de la construcción de un partido revolucionario.

Por su parte, el compañero Bodart del MST creo que debería reflexionar, sacar conclusiones sobre el error que cometieron al apoyar activamente a Syriza en Grecia, con foto de Alexis Szipras incluida poco antes de que este comience a ajustar al pueblo griego. A su vez, en Brasil habló de la ruptura del PSTU pero no mencionó que el MST tuvo también una ruptura con el MES, que había tenido una política similar a la del PSTU apoyando el golpe contra Dilma. Por no hablar, por supuesto, de lo que dijo Myriam, también señalaron otros compañeros, en relación a haber participado en listas junto a Luis Juez, Pino Solanas, o haber sido parte del Partido Socialista Unido de Venezuela cuando era parte del gobierno con Chávez.

Porque así como no tener ninguna táctica en la construcción de partido lleva al sectarismo estéril, los atajos oportunistas, y más en el terreno internacional, terminan en desastres.

Obviamente estamos de acuerdo en implementar frentes de izquierda similares al FITU donde sea posible y otras tácticas en común donde nos pongamos de acuerdo. Pero siempre sabiendo que nuestro objetivo es la construcción de partidos revolucionarios y reconstruir la IV Internacional. En la Fracción Trotskista y en el PTS, reivindicamos el método de unirnos a partir de compartir un programa y de sacar lecciones revolucionarias de los elementos más candentes de la lucha de clases, que a nuestro entender es el camino con el que Trotsky fue dando pasos para la fundación de la IV Internacional. Con ese objetivo de reconstruir la IV Internacional, reiteramos la propuesta para que entre las corrientes aquí presentes organicemos los debates que han quedado pendiente.

Hoy vemos cómo los gobiernos quieren ilusionar a las poblaciones diciendo que luego de la pandemia la situación va a volver a ser como antes. Pero esto no es así. Con estados hiper-endeudados la capacidad de emisión no puede ser eterna. Empezarán otra vez los recortes, los ajustes, o nuevas crisis financieras, bancarias o inflacionarias. Más temprano que tarde las masas reaccionarán, como ya lo estamos viendo, frente al agravamiento de los padecimientos.

La pandemia ha mostrado la hipocresía y el cinismo de la burguesía. Fíjense que llama “esenciales” a trabajadoras y trabajadores precarizados que ganan salarios de miseria, como en el sector de la salud o entre los repartidores, a quienes sus empresas ni siquiera reconocen como trabajadores. Un modelo que quieren extender a otros sectores y que muestra cómo la tecnología en manos del capital es un elemento que lejos de mejorar, agrava aún más las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora.

Pero es muy importante señalar que este sector se puso de pie. Se realizó un paro muy importante el 1ro de julio, un paro internacional de los repartidores que tuvo repercusión en muchos de nuestros países. En el libro que publiqué el año pasado sobre la precarización que vive la juventud señalábamos que este fenómeno de organización iba a comenzar a desarrollarse, y no nos equivocamos. En las nuevas generaciones hay una enorme energía que cuando se desata es difícil de contener. Así como en el movimiento de lucha de las mujeres que viene recorriendo el mundo.
Hoy en la rebelión en Estados Unidos vemos cómo decenas de miles de jóvenes menores a 18 años están en la primera línea del enfrentamiento al racismo, a la violencia policial, y exigiendo la abolición de esa institución gendarme del orden capitalista.

Tenemos una gran tarea en ganar a esta nueva generación que hoy despierta para la perspectiva de la revolución socialista. No es una tarea sencilla. Hasta el día de hoy los capitalistas usan la monstruosidad del stalinismo para desacreditar la idea de una sociedad comunista.

Pero nuestra lucha no es por un régimen totalitario y burocrático sino por una democracia mil veces superior a la que cualquier estado capitalista puede ofrecer. La revolución por la que luchamos busca derrocar el estado capitalista y poner en pie una verdadera democracia de las y los trabajadores, que mediante la socialización de los medios de producción y la planificación democrática de la economía permita pasar del “reino de la necesidad” al “reino de la libertad”, como señalaba Carlos Marx.

Solo si terminamos con este sistema, la ciencia, la tecnología podrán ser utilizadas al servicio de la emancipación de la humanidad, empezando por una rebaja radical de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo entre el conjunto de la población. El aumento del tiempo libre va a permitir que las masas en su conjunto tengan acceso a las conquistas culturales, artísticas y científicas.

A mí me ha tocado en estos años junto a distintos compañeros y compañeras, dar la batalla en los parlamentos burgueses. Hoy en la Cámara de Diputados damos la pelea en común con la compañera Romina Del Plá del Partido Obrero. Y en el caso de mi partido, el PTS, comparto ese lugar con compañeros y compañeras que en diferentes legislaturas de sus provincias, siendo dirigentes de la clase obrera, se han transformado en tribunos de su clase, como Alejandro Vilca, Natalia Morales, Claudio Dellecarbonara o Andrés Blanco de Zanón en Neuquén, que continúa con la herencia de nuestro compañero entrañable Raúl Godoy, entre otros dirigentes. Y con nuestra compañera Myriam Bregman, presente en innumerables luchas, y que es en una de las principales referentes de nuestro Frente de Izquierda.

Quienes ocasionalmente tenemos la responsabilidad de ser diputados, siempre nos movemos según los señalamientos del Segundo Congreso de la Tercera Internacional para la intervención parlamentaria, donde se plantea entre otras cosas que “El diputado comunista está obligado a colocarse a la cabeza de las masas proletarias, en la primera fila, bien a la vista, en las manifestaciones y en las acciones revolucionarias”. Y en ese sentido, uno de mis mayores orgullos militantes ha sido estar codo a codo con los trabajadores y trabajadoras de LEAR durante esa gran lucha en la que trece veces se cortó la autopista panamericana, sufriendo junto a los compañeros trabajadores y trabajadoras, a Christian Castillo que era diputado en aquél momento, los balazos de goma, el gas pimienta, los palazos que recibimos por las órdenes de Sergio Berni, que en aquél entonces era Secretario de Seguridad de Cristina Fernández. Y luego sufrimos lo mismo con el desalojo de Pepsico en 2017, bajo el gobierno de Macri.

Por eso una de las razones fundamentales de la existencia del Frente de Izquierda en la Argentina, es esa presencia de la izquierda clasista en los principales combates de la clase que se han librado en nuestro país, con grandes batallas en fábricas como Kraft, Maffisa, los tercerizados ferroviarios, LEAR, Pepsico, o en las grandes jornadas de lucha contra la reforma previsional de Macri en diciembre de 2017, donde desde adentro del Congreso interveníamos para apoyar la enorme movilización que se estaba dando en las calles. Siempre nuestra práctica ha sido poner las bancas conquistadas al servicio de la lucha de clases y de la movilización extraparlamentaria de las masas trabajadoras.

En estos meses los diputados del Frente de Izquierda, fuimos los únicos que nos hemos opuesto al consenso burgués entre el gobierno de Alberto Fernández y la oposición derechista de Juntos por el Cambio.

Hemos utilizado la tribuna parlamentaria para denunciar sus planes, desenmascararlos ante los ojos de millones que todavía confían en el gobierno y tienen ilusiones en el “mal menor”, pero que están haciendo una experiencia y ven con simpatía a la izquierda que no arruga contra las patronales como sí lo hace Alberto.

En la última campaña electoral lo dijimos claramente, hicimos una gran agitación sembrando la idea de que pagar la deuda era incompatible con una mejora en las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Propagandizamos también ideas fundamentales, medidas transicionales, como la nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo control obrero, que cobran más relevancia con esta crisis. Por supuesto lo hacemos como parte de un programa de conjunto para que la crisis la paguen los grandes empresarios, los banqueros, los capitalistas.

En ese terreno, contra el cretinismo antiparlamentario y el parlamentarismo burgués y centroizquierdista, nos hemos esforzado humildemente por recrear las mejores tradiciones del parlamentarismo revolucionario, al servicio de construir partidos de combate de la clase trabajadora en el terreno nacional e internacional.

No tenemos por delante una tarea ni un camino fácil, porque el stalinismo y el neoliberalismo no han pasado en vano. Gran parte de la izquierda mundial se debate entre quienes sostienen la política de la identidad atacando cualquier tipo de centralidad y hegemonía de la clase trabajadora, y quienes por otro lado, viendo el crecimiento de populistas de derecha como los Trump sobre capas de la clase trabajadora, se limitan a reivindicaciones económicas y no combaten las opresiones que coexisten con la explotación de clases. Solo una teoría de la hegemonía proletaria, inseparable de la construcción del partido revolucionario, puede dar respuesta a esta situación. Sin que con ella se caiga en la adaptación a los movimientos tal cual son o en la negativa a la existencia de las distintas opresiones, sea nacional, patriarcal, racial, que acompañan como la sombra al cuerpo a la explotación capitalista.

Junto a numerosas elaboraciones que nuestra corriente internacional ha realizado sobre los temas teóricos y de estrategia centrales para responder a los desafíos de nuestro tiempo, entre ellos más de 25 libros, están los que escribimos para recrear el feminismo socialista, sobre el problema indígena en Bolivia o sobre la cuestión negra en Estados Unidos y Brasil, que humildemente ponemos aquí a consideración como un aporte a esta conferencia.

Compañeras y compañeros, la crisis acelera los tiempos, y tenemos que multiplicar esfuerzos y la audacia para ganar a lo mejor de la vanguardia obrera y de la juventud a la militancia por terminar con este sistema.

El internacionalismo teórico y práctico es parte integrante del partido que queremos construir. En el 80 aniversario del asesinato de León Trotsky por manos de un sicario stalinista, poner todas nuestras fuerzas en la reconstrucción de la IV Internacional es el mejor homenaje que podemos hacerle.

Muchísimas gracias, y nuevamente un fraternal abrazo a todas las compañeras y compañeros que han participado en esta Conferencia.






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