×
×
Red Internacional

El arresto en la India de la activista medioambiental Disha Ravi, parte del movimiento "Fridays for Future" iniciado por la sueca Greta Thunberg, provocó este lunes una ola de indignación en el país.

Lunes 15 de febrero | Edición del día

La Policía de Nueva Delhi detuvo el domingo a la activista medioambiental Disha Ravi, de 21 años de edad, por participar en la creación de un documento en una red social, compartido por la propia Thunberg, en apoyo a la protesta campesina que tiene lugar en la India desde hace meses para que el Gobierno derogue tres leyes que liberalizan el sector agrícola.

Te puede interesar: La lucha más grande del mundo: Rihanna y Greta Thunberg apoyan a los agricultores en India

La lucha de los trabajadores del campo se convirtió en un conflicto testigo, que lleva meses enfrentando al Gobierno nacionalista de Narendra Modi, ante el intento de pasar una nueva legislación neoliberal para el sector. Las imágenes de campamentos y tractores en los alrededores de Nueva Delhi, e incluso llegando a la ciudad y siendo atacados por las fuerzas represivas recorrieron el mundo. La activista Greta Thunberg fue una de las primeras en solidarizarse con los campesinos, por lo que el Gobierno montó un "show" callejero con cientos de sus seguidores quemando fotos de Thunberg con la excusa de que la solidaridad expresada avasallaba la soberanía del país, al meterse en sus asuntos internos, difundiendo información falsa.

Así, funcionarios gubernamentales acusaron a Thunberg y sus seguidores de "crear desinformación y descontento contra el Gobierno elegido legítimamente".
"El documento buscaba amplificar artificialmente informaciones falsas a través de varios tweets", reiteró este lunes el jefe adjunto de la célula de delitos informáticos de la Policía de Nueva Delhi, Prem Nath. Bajo ese argumento comenzaron una persecución sobre los activistas solidarios con la lucha de los campesinos, empezando por los relacionados a la organización Fridays For Future.

Las autoridades buscan igualmente a otras dos activistas, Nikita Jacob y Shantanu Muluk, acusadas de elaborar también el documento "en colaboración con un grupo separatista".

Criminalización de la protesta

El abogado Prashant Bhushan denunció en un comunicado conjunto, entre cuya veintena de firmas figura la destacada escritora india Arundhati Roy, las "absurdas acusaciones, por decir poco", contra Ravi que suponen "un intento por criminalizar el disenso y las protestas".

Lo que es más grave, según los firmantes, es que la joven de 21 años fue detenida en la ciudad sureña de Bangalore pero fue presentada ante un tribunal en Nueva Delhi y no tuvo acceso a un abogado.

"Estas acciones por parte de la Policía de Nueva Delhi suponen una completa burla del ’proceso establecido por la ley’", denuncia el comunicado, que califican el arresto de la joven de "ilegal".

La directora de Human Rights Watch (HRW) para el Sur de Asia, Meenakshi Ganguly, afirmó en Twitter que "las autoridades indias deberían acabar con estas acciones arbitrarias contra la disidencia pacífica".

Las críticas a la operación policial también han llovido desde los partidos de la oposición al Gobierno nacionalista hindú del BJP.

Miles de campesinos acampan desde finales de noviembre en algunas de las carreteras que dan acceso a Nueva Delhi, en el marco de una ola de manifestaciones contra la reforma agrícola.

Mayoritariamente pacíficas, el pasado 26 de enero, con motivo del Día de la República, una marcha que pretendía bordear la capital fue brutalmente reprimida dejando un agricultor muerto y cientos de heridos.

Persecución a activistas

El arresto de Ravi es el último de una serie de detenciones de activistas críticos con el Gobierno en el país asiático.

Varios intelectuales fueron detenidos el año pasado acusados de planear el asesinato del primer ministro, Narendra Modi, o incitar a la violencia durante un evento en la localidad occidental de Bhima Koregaon el 1 de enero de 2018 a favor de los intocables o dalits, miembros del escalafón más bajo del sistema de castas hindú.

Igual suerte corrieron otras jóvenes activistas, como Devangana Kalita y Natasha Narwal, acusadas de fomentar la violencia intercomunitaria entre musulmanes e hindúes el año pasado en la capital en el marco de unas protestas contra la discriminatoria ley de ciudadanía (que bloqueaba ese derecho para los musulmanes).

"La India bajo el Gobierno de Modi ha visto aparecer en los últimos años una variedad de teorías de la conspiración", en casos "con pruebas virtualmente inexistentes", dijo a la agencia Efe el investigador asociado del Centro de Investigación Política (CPR) Asim Ali. "Estas conspiraciones ayudan al Gobierno a silenciar a los críticos y mantener a la sociedad civil a raya", señaló.

El Gobierno de Modi ha apelado al sentimiento nacionalista más xenófobo para fortalecer una base gubernamental que le permita avanzar en planes de ajuste de carácter neoliberal. La ofensiva contra la población musulmana, y los roces con Pakistan y China, están inscriptos en esta lógica de utilizar "al enemigo externo e interno" para habilitar los ataques propios. Sin embargo, la tenaz resistencia de las y los trabajadores agrícolas le han puesto un freno a esa ambición, y la creciente solidaridad internacional con su protesta muestra los límites de la política de ataque y persecución llevada adelante por el Gobienro de Modi.

En las últimas horas las redes sociales se han llenado de mensajes pidiendo la liberación de Disha Ravi bajo los hashtag #JusticeForDishaRavi o #DishaRavi, y ya se convocaron movilizaciones dentro de India.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias