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Red Internacional

La violencia que existe detrás del discurso del facho promedio.

Lunes 5 de diciembre de 2016 | 12:07

¿Cómo les van a dar derechos? Nos hacemos muchas preguntas antes de aceptar estos absurdos en nuestra sociedad sana y de heterodecencia. Nos surge la duda.

¿Cuáles derechos, si los tienen todos? Tienen bares donde hacer sus cochinadas de aberrados y promiscuos, ¿Qué quieren? ¿Qué también los aceptemos en nuestras familias? ¿En nuestros espacios? Hasta ahí nuestra tolerancia no llega. ¿Qué más derechos que ahora estos enfermitos puedan agarrarse de la mano en lo público? Ya con mirarlos con asco es suficiente. ¿Qué hay con poder decirles inmorales y pervertidos"? ¿Ya no? ¿Y sobre darles palizas a nuestros hijxs cuando hagan cosas de afeminados o de machorras? ¿Cómo que no más color rosa y muñecas para niñas y más azul y carritos para niños? ¿Los padres dejaremos de iniciar a nuestros hijos varones en prostíbulos o instruir cómo hacer piropos a mujeres desconocidas? ¿Hacerse hombres de verdad? ¿Ya no podremos celebrar que lesbianas sean abusas sexualmente para corregirlas? Un buen macho les hace falta. ¿Qué hay con insultar en redes cualquier publicación de derechos para los gais? ¿Están pensando en nuestros hijos e hijas? No olviden que son de nuestra propiedad, sus vidas, sus pensamientos y su sexualidad. ¿Han pensado que no tenemos las capacidades intelectuales para explicarles sobre diversidad sexo-afectiva? Primero tenemos que resolver nuestra ignorancia y luego les damos sus derechos: maricones y lesbianas de mierda.

¿Ya no podremos decirles que son antinaturales/pecadores y que los maten? ¿Se acabará decirles cómo deben comportarse para que podamos respetarlos? ¿Qué pasará con nuestras familias naturales y normales? ¿Quién defiende eso? Nos están violentando y quieren desaparecer nuestra miseria humana. ¿Tampoco podremos burlarnos ellos, hacer chistes o imitarlos? Nos rehusamos. Nos oponemos a un mundo mejor, planeamos seguir oprimiéndolos sistemáticamente, desde la casa, el colegio, la Iglesia y el Estado. Los maricones no merecen nada. ¿Cómo los hombres podrán vivir sin hombría? ¿Cómo las mujeres podrán vivir sin feminidad? Invitamos a la sociedad en general a seguir violándolos, sometiéndolos y matándolos. ¿Pueden permitirnos sentir supremacía hacia ellos? Ya no se puede opinar. ¿O es que planean acabar con el placer que nos genera tortúralos y maltratarlos? ¿Qué es eso de un mundo más justo? ¿Qué es eso de una humanidad inocua? Existen prioridades. Nuestro odio. Nuestra mediocridad. Nuestro egoísmo. Y, no se les ocurra llamarnos homofóbicos o transfóbicos, ni ninguno de esos términos nuevos, artificios para atacar nuestra lucha por conservar lo que mamá o papá nos enseñaron.

Si piden derechos para los homosexuales hoy, mañana querrán pedir derechos para las personas. ¿Nadie piensa en el derecho a discriminar? ¿Nadie piensa en nosotros?


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