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Red Internacional

Feminismos, prejuicios y justificaciones de la guerra y la ocupación. Columna de Cultura en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos FM 89.9.

Celeste Murillo@rompe_teclas

Viernes 20 de agosto | Edición del día

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· Si están en redes sociales seguro vieron la pregunta “¿Dónde están las feministas?” ¿Por qué no hablan de Afganistán? Esa “exigencia” además de ser una burla, se apoya en un prejuicio, que existe incluso en muchos sectores del movimiento feminista: que las afganas, y en general las musulmanas, necesitan ser salvadas (que no es lo mismo que apoyar sus demandas).

Las feministas están en todas partes, pero no todas piensan lo mismo

· Las feministas afganas critican al Talibán y al gobierno afgano apoyado por Estados Unidos, algunas creen que se puede construir un feminismo islámico, otras no. Todas luchan contra la opresión y exigen que se reconozcan sus derechos.

· Pero en 2001, cuando Estados Unidos invadió Afganistán, una gran parte del feminismo apoyó la invasión. “Las bombas estaban envueltas en defender los derechos de las mujeres”, esto lo dice Zillah Eisenstein, una feminista estadounidense crítica de la ocupación. En ese momento, muy pocas voces feministas criticaron la operación, Medea Benjamin de la organización Code Pink fue una de ellas y dijo que nunca podíamos ver como un avance de nuestros derechos que se arrojen bombas sobre mujeres y niñas.

· Zillah Eisenstein dice algo más: cuando las feministas critican lo que pasa en Afganistán no tienen que olvidarse ni de lo que pasa EE.UU. ni de la “mugre” de su propio país, que provocó una “epidemia” de violaciones y abusos sexuales perpetrados por los ejércitos.

· Algo parecido dicen organizaciones feministas afganas como MADRE, que EE.UU. es responsable de la situación actual, que invirtió casi mil veces más en operaciones militares que en los derechos de las mujeres, que empoderó a señores de la guerra que también violentan a las mujeres.

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Construye tu propio enemigo

· Para enarbolar la bandera de los “derechos de las mujeres”, Estados Unidos contó a su favor con un argumento instalado: el problema es el Islam. Eso explica todo: el Talibán, el terrorismo y la opresión de las mujeres.

· ¿Qué es el Talibán? Una explicación muy breve y algo esquemática: es un movimiento nacionalista religioso. Es una fuerza oscurantista, sus propuestas contra lo que llaman la “modernidad occidental” son reaccionarias. Lo que conocemos menos y es muy complicado son las condiciones en las que surge y se hace fuerte: contradicciones internas y consecuencias de invasiones y políticas imperialistas.

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· El Talibán hace atrocidades en nombre de la religión, pero -como otros fundamentalismos- no se explican estrictamente en ella. Los castigos que aplica se apoyan en el código tribal preislámico de la etnia pastún y las interpretaciones de la Sharia (ley islámica), de donde salen muchas de las medidas reaccionarias contra las mujeres, son parte de doctrinas ultraconservadoras.

· Pasa con todas las religiones y sus usos políticos a favor de los intereses de determinados sectores. Lo hace la derecha cristiana, lo hace el Estado de Israel y lo hacen muchas instituciones religiosas para justificar posturas reaccionarias, como las iglesias católica y evangélicas en Argentina para justificar que se mueran mujeres pobres en abortos clandestinos. No es todo lo mismo pero los argumentos son similares.

· Alrededor del Islam existe un estereotipo a la medida de determinados intereses. El odio a lo musulmanes no es “natural”, se construye y se usa, por ejemplo, para que la población de un país acepte que se persiga a un grupo de personas y ser vigilada por el Estado (como pasó en Estados Unidos estos 20 años).

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· ¿Esto borra las atrocidades del Talibán? Por supuesto que no. Los afganos y las afganas lo saben. Afganistán no es el Talibán, siempre es bueno recordarlo. En “Los afganos aman las flores”, del cronista Jon Lee Anderson -que conoce mucho ese país- donde leemos un pueblo que no solo es musulmán, ama la música, la naturaleza, tiene tradiciones diferentes a las nuestras, sufre la opresión del Talibán y de la ocupación.

¿Y ahora qué?

· La retirada de las tropas estadounidenses volvió a abrir muchos de estos debates sobre estereotipos y justificaciones, y además puso en evidencia ¿qué pasó en estos 20 años? El intelectual británico-pakistaní Tariq Ali recorre en “Debacle en Afganistán” el país que queda después de la ocupación. Allí subraya que casi no hubo cambios para las mujeres fuera de la zona controlada por la ocupación de EE.UU., y sin cifras confiables sobre el negocio de la prostitucion que creció con la presencia de los ejércitos o de la violencia sexual que utilizaron siempre las tropas.

· Tariq Ali parafrasea a una referente del feminismo afgano y me parece que resume bastante bien la situación actual: “las mujeres afganas tenían tres enemigos: la ocupación occidental, los talibanes y la Alianza del Norte (aliada de la ocupación). Con la salida de Estados Unidos, tendrán dos.”

· Si los feminismos no empiezan por apoyar las demandas de las afganas, corremos el riesgo de que vuelvan a usarnos para justificar una guerra o una ocupación y eso no tiene nada que ver con nosotras ni con nuestra lucha contra la opresión.




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