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Frente de Izquierda. El Congreso del PTS y algunos debates en la izquierda

En los últimos meses, en la militancia del PTS venimos de un amplio proceso de deliberación y de acción que se condensó y sintetizó en nuestro XIX Congreso. Con profundo debate y reflexión, nuestro partido fue afinando las herramientas y delineando su política para seguir interviniendo con más fuerzas como un factor actuante en la escena política nacional.

Raúl GodoyDirigente ceramista y diputado mandato cumplido del PTS-FIT | Neuquén

Miércoles 29 de junio | Edición del día

El desarrollo y fortalecimiento de la izquierda clasista y socialista en nuestro país es un fenómeno inédito en los últimos años. Ante cada episodio de lucha de clases, sucediera en nuestro país o en otro lugar del mundo, la izquierda trotskista se hizo la voz de quienes luchan y plantean una salida de independencia de clase y socialista.

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En la parte dedicada a la situación internacional de nuestro Congreso, analizamos el nuevo capítulo de crisis capitalista a escala internacional, la pandemia vino a empeorar y dejar expuestas todas las miserias: sistemas de salud absolutamente mercantilizados, la salud y la vida de millones de personas sujetos a los negocios de los laboratorios, desastres ambientales ocasionados por el calentamiento global y ahora una nueva guerra, desatada por la invasión Rusa a Ucrania con el argumento cierto del avance de la OTAN en la región. Y lo más importante: estos padecimientos están llevando a nuevos procesos de lucha tanto en los países centrales como en los dependientes, como se podrá ver en los informes que publicaremos del Congreso.

Ante esta nueva crisis el desarrollo de una organización revolucionaria internacionalista es fundamental. A esa pelea aporta la Red Internacional de La Izquierda Diario, con 15 publicaciones en 7 idiomas en países muy importantes, impulsada por las organizaciones de la Fracción Trotskista – Cuarta Internacional. En el Congreso, se mencionaron los grandes avances de nuestra corriente, en Francia (Revolución Permanente) que viene de hacer una conferencia con centenares de delegados, ante la decadencia de los viejos grupos trotskistas y los variados intentos malogrados de construcción de grupos centristas, con referentes obreros que ya son personalidades nacionales de su país, como el ferroviario Anasse Kasib. Es una gran noticia para los internacionalistas. Lo mismo que el desarrollo de Left Voice en pleno corazón del imperialismo norteamericano y nuestros hermanos del PTR de Chile, que enviaron una delegación a nuestro Congreso que incluyó a la compañera Natalia Sánchez, concejal en Antofagasta. También fueron parte de las sesiones compañeras del MRT de Brasil y de la LORCI de Bolivia. Nuestros compañeros y compañeras del Estado Español, Alemania, Francia, Italia, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Bolivia, Uruguay, Perú y México, pudieron seguir las sesiones online.

El Congreso sesionó luego de más de un mes de impulsar centenares de asambleas abiertas del PTS en todo el país, donde se abrieron debates y pudimos intercambiar con miles de compañeros, compañeras, amigos, amigas sobre lo que pasa en el país, cada provincia y gremio, sino también votar en común resoluciones de apoyo a las luchas en curso, campañas y cómo aportar a los numerosos conflictos en distintos puntos del país. Desde los trabajadores rurales de la UATRE en Jujuy y en Tucumán, los obreros del Neumático, la defensa de los movimientos piqueteros opositores al gobierno que vienen protagonizando movilizaciones masivas y son atacados por el gobierno (luego del Congreso se sumó Cristina Kirchner), la lucha de trabajadores de la salud en la provincia de Rio Negro como en procesos de organización en distintas provincias.

La participación en las peleas de la clase trabajadora

Venimos de un 2020 y un 2021 donde en plena pandemia nuestro partido fue parte de duras batallas. En pleno “aislamiento” acompañamos y nos hicimos parte de la lucha de miles de familias en Guernica, que lucharon heroicamente por un pedazo de tierra para vivir. Esta lucha se multiplicó en todo el país, dando cuenta de la desigualdad social y de la necesidad de miles de familias de acceder a un pedazo de tierra para vivir y a una vivienda. Múltiples conflictos fabriles y de tercerizados de eléctricos, ferroviarios, la defensa incondicional de las gestiones obreras. La lucha de los trabajadores de salud (los elefantes) que puso en jaque al gobierno de las petroleras durante más de un mes, donde tuve el honor de participar compartiendo los piquetes con las comunidades mapuches. Nuestro partido tuvo una intensa agenda de lucha en la que confluimos con miles de activistas, y nuestros compañeros y compañeras con representación parlamentaria en cada ciudad, provincia, o nacionalmente estuvieron presentes en primera línea. Por eso el FITU viene siendo más que una voz y una tribuna: viene siendo un factor actuante en la escena política en forma indiscutida.

Para organizar esa fuerza y esa adhesión al PTS y el FITU, en nuestro Congreso votamos como una de las resoluciones más importantes impulsar asambleas abiertas del PTS y nuevas casas culturales socialistas en todo el país. Que sean lugares donde converjan las y los trabajadores ocupados y desocupados, con la juventud tanto trabajadora como estudiantil, uniendo la Red de trabajadores precarizados con los estudiantes universitarios, terciarios y secundarios, que vienen dando batallas políticas en casi 100 facultades de todo el país que volvieron a la presencialidad y en decenas de colegios terciarios y secundarios, logrando un amplio apoyo entre el estudiantado de izquierda, ganando importantes centros de estudiantes como el del principal terciario del país (el Joaquín V. González, en CABA) o el de la Facultad de Humanidades del Comahue, y quedando sólo a 80 votos de ganar el de Filosofía y Letras de la UBA. Instancias donde, también, participen y se sumen los compañeros y compañeras intelectuales que tiene nuestro partido. Como Fernando Rosso, Esteban Mercatante, Juan Dal Maso, Andrea D’Atri o Matías Maiello, por citar apenas unos pocos.

Durante las cuatro jornadas hubo intervenciones muy importantes de nuestras compañeras y compañeros de las centenares de fábricas, escuelas, centros de salud y reparticiones estatales donde nuestro partido lucha y construye, incluyendo fábricas recuperadas (MadyGraf, Zanon, La Terre de Mendoza o Hey Latam de Rosario), de tomas como en Rosario y la expresión emergente de la construcción en Jujuy, con compañeros rurales, de Altos Hornos Zapla, entre otros, en parte animados por el gran lugar conquistado por nuestro compañero obrero de recolección Alejandro Vilca con el 25 % de los votos, que resulta un gran impulso a la emergencia de sectores de lo más explotados.

Considero que en el Congreso se vio que la gran producción teórica y política de numerosos compañeros y compañeras intelectuales del PTS que aportan cualitativamente al conocimiento y a la necesaria formación política de cuadros y militantes, va forjando una verdadera cantera de “Tribunos del Pueblo”. Ellos y ellas serán la levadura para construir un gran partido revolucionario de la clase trabajadora.

Discutimos y votamos un Manifiesto programático para dotarnos de herramientas para la lucha política e ideológica acordes a la situación actual, pero también para mostrar la salida que planteamos los socialistas los grandes problemas del país y sus mayorías.

En consonancia con cada una de estas resoluciones, también votamos nuestros portavoces y representantes. Cada proyecto político tiene sus referentes: nosotros votamos los nuestros.

A propuesta de nuestro compañero Nicolás Del Caño y por unanimidad, nuestro congreso votó quienes serán nuestros pre-candidatos presidenciales para aportar del Frente de Izquierda Unidad el próximo año. Nuestra compañera Myriam Bregman, y el compañero Alejandro Vilca, dos compañeros con una fuerte incidencia y simpatía en amplios sectores de trabajadores y la juventud. La izquierda revolucionaria, y cada una de nuestras batallas, requieren de voceros y de compañeros y compañeras que las representen y marquen nuestra salida obrera y socialista ante estas crisis. Poner cada pelea actual, por pequeña que sea, en las perspectivas de la independencia de clase y de un gobierno de trabajadores, es una tarea permanente.

Los debates en la izquierda

Los compañeros y compañeras del Partido Obrero también tuvieron su Congreso, que resumieron en el llamado político “Por un movimiento popular con banderas socialistas”, donde también votaron “sus voceros” para transmitir su política. Las giras por el interior de la compañera Romina del Pla, como de Gabriel Solano, van en ese sentido.

Al contrario de los que plantea el compañero Juan García en un artículo en Prensa Obrera donde critica las pre-candidaturas propuestas por el PTS para las futuras fórmulas del FITU, para nosotros las campañas electorales y la emergencia de referentes de la izquierda clasista no pueden estar separadas de la lucha de clases, que también es lucha política. Nuestros compañeros y compañeras son y ejercen la militancia como verdaderos “tribunos del pueblo”, que al decir de Lenin, no solo toman las demandas de todos los sectores explotados y oprimidos, sino que promueven una salida obrera y socialista.

El planteo de movimiento popular con banderas socialistas, planteado por los compañeros del PO en su Congreso, diluye a la clase trabajadora como sujeto central. No es un problema “filosófico”, sino material y estratégico. Como decía mi compañero Emilio Albamonte en una entrevista hace unos días, cualquiera puede “darse cuenta de que la gente que dirige los aeropuertos, los trenes, los puertos, la producción de bienes materiales, la enseñanza, etc., está organizada y tiene un mayor poder que un pequeño comerciante o un campesino para tomar las riendas de un país, para una estrategia de huelga general e insurrección que es la estrategia del marxismo. Además de que el pequeño comerciante y el campesino tienen sus intereses ligados a la propiedad privada a diferencia del proletariado”. Aquello incluye a la clase trabajadora ocupada y desocupada, que, además, tiene que encabezar una alianza con los demás sectores oprimidos de la sociedad. Para los compañeros del PO pareciera que tiene una importancia completamente secundaria cuáles son los sectores sociales que desde la izquierda trotskista tenemos que organizar, ni con qué estrategia hacerlo. Por el contrario, presentan las cosas como si, por el hecho de que las organizaciones de desocupados estén -supuestamente- “dirigidos y hegemonizados” por el PO, eso les da un carácter revolucionario en sí mismas.

Pero ya vimos cómo el MAS de fines de los ‘80 llegó a elaborar la tesis en las que no solo decían que el MAS se iba a constituir en el faro del mundo por lo cual no había que batallar por una construcción internacionalista, sino que por, el grado del desarrollo del mismo partido, ya no harían falta organismos de frente único ni organismos de autodeterminación. “Los soviets se desarrollarán dentro del partido”, llegaron a decir. Ya sabemos cómo terminó esa película. Luego en el 2001-2002, hubo un nuevo intento del PO, bajo la dirección de Jorge Altamira, donde pusieron el centro de gravedad en la Asamblea Nacional de Trabajadores. En esa oportunidad, el PO llego a plantear que esa ANT (que compartían con Raúl Castells entre otros) se había transformado en la dirección revolucionaria de la clase obrera. Otra experiencia trunca de la que ni Altamira ni otros dirigentes actuales del Partido Obrero sacaron lecciones.

“Movimiento popular bajo banderas socialistas” que fue el eje del Congreso de los compañeros y compañeras del PO, omite la lucha por la coordinación democrática de los sectores de la clase trabajadora ocupada y desocupada como organizaciones de masas, y la necesidad de construir un partido revolucionario de la clase trabajadora.

Esto llega al colmo en la práctica, donde integrando un mismo reagrupamiento (el Plenario del Sindicalismo Combativo), en una de las acciones más importantes como es el paro general del SUTNA y la movilización de la Unidad Piquetera, se llamen a concentraciones separadas el mismo día y a la misma hora a escasas cuadras de distancia, marchando cada uno para su lado. Por otra parte el planteo y exigencia de paro general a la CGT y CTAs, se hace a través de delegaciones de la Unidad Piquetera, dejando afuera a quienes vienen desarrollando una dura lucha contra las patronales: al SUTNA. Rara forma de coordinación, y poco “empeño” en la exigencia.

Pero volviendo al criterio de “movimiento popular”, no solo no coordina democráticamente a todas las expresiones de lucha, sino que lleva a negar el papel hegemónico que debería asumir la clase trabajadora respecto a los sectores sociales oprimidos (ya que el concepto de “pueblo” liquida las fronteras de clase), y de esta manera a diluir el papel que debería cumplir un partido socialista de la clase obrera.

En definitiva un “movimiento popular bajo banderas socialistas”, es una definición abusiva en tanto le planta banderas socialistas a un movimiento heterogéneo, y oportunista en función de renunciar a la tarea ardua de construir un partido revolucionario de la clase trabajadora obrero, socialista e internacionalista.

Un ataque gratuito

Hay que comentar sobre otro error de compañeros del PO. La aseveración de que nuestra compañera Myriam Bregman no está en las marchas, más que una réplica, amerita un par de anteojos. La Rusa, como popularmente le dicen, es una compañera con una trayectoria intachable de luchas; no contra un gobierno, sino contra muchos, y ha sido destacada por propios y ajenos por su tenacidad, por su coherencia y valentía para enfrentar al Estado. Participante activa en los juicios de lesa humanidad, abogada de Zanon, Brukman, Madygraf y un sinnúmero de trabajadores, trabajadoras, movimientos sociales y populares. Abogada de Raúl Castells o de Juan Grabois, que personalmente le pidió su defensa porque la considera una de las mejores defensoras de DDHH. Golpeada y reprimida en infinidad de oportunidades por la policía y gendarmería, incluyendo en plena pandemia junto a trabajadoras de salud. Sería muy largo tener que seguir contando. Dejo acá algunos pocos links y videos para mostrarlo.

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Pero les recomiendo a los compañeros del PO que en vez de hacer el ridículo por lo menos se sirvan de Google para informarse antes de escribir semejante calumnia.

Pero ya que estamos, recordamos que Alejandro Vilca, también fue votado por unanimidad como pre-candidato, no como parte de una “fórmula” sino para que discutamos en común con los compañeros y compañeras del FITU. Por lo menos en este caso fueron respetuosos y solo lo ocultaron en sus notas. Y desde ya nuestros compañeros Nicolás del Caño y Christian Castillo, que no necesitan presentación en este artículo, serán nuestros pre-candidatos en la estratégica provincia de Buenos Aires.

Solo dos cosas más. Los compañeros y compañeras del PO afirman que la lucha por las 6 horas 5 días a la semana y ningún salario por debajo de la canasta familiar resulta “pura propaganda” en un país subdesarrollado como el nuestro. Increíble. Eso solo lo veníamos escuchando en boca de economistas liberales malintencionados, o de gente que llama a la resignación y al mal menor. Nunca pensamos escucharlo o leerlo de parte de un partido que se reivindica revolucionario. ¿Qué dirían compañeros entonces de la atrasada Rusia, donde las 8 horas de trabajo fue una de las banderas programáticas centrales del proceso revolucionario hace más de 100 años? Es injustificable tamaño derrotismo. Ponemos a disposición los dossiers escritos por nuestro economista Pablo Anino donde, con un riguroso estudio científico y con datos oficiales, se hicieron los cálculos que imponiendo (con la lucha claro está) las 6 horas de trabajo solamente en 12.000 de las principales empresas radicadas en nuestro país, se podrían generar en semanas casi un millón de puestos de trabajo. Imposible o posible, eso lo dirá la relación de fuerzas, pero si nos amoldamos a la miseria de lo posible, condenamos a la miseria a nuestra clase. Además, el programa del FITU plantea el reparto de las horas de trabajo ¿el PO votó en su Congreso romper con ese programa?

Tampoco queremos dejar pasar el planteo del compañero García respecto a que la crítica en los sindicatos combativos sería “hostilizar a las direcciones combativas”. No solo es un derecho, sino una necesidad, los debates al interior de las organizaciones. Estamos en contra del pensamiento único, o la adulación al dirigente o al caudillo. Nuestro método es la democracia directa y la libertad de tendencias, programa que también planteamos para las organizaciones piqueteras, siempre que se respete la unidad en la acción.

La perspectiva del PTS está puesta en el desarrollo de la lucha de clases, en la búsqueda incesante de la coordinación de las luchas, organismos que unifiquen a los distintos sectores de trabajadores (ocupados y desocupados, precarios, la juventud) en organismos comunes como lo fue la Coordinadora Regional del Alto Valle en Neuquén, que tomen las demandas obreras y populares, dándole una orientación obrera y socialista. Por eso en sindicatos y organismos de coordinación defendemos el derecho a la expresión de las minorías, el derecho al disenso, y al de expresar libremente nuestra política de señalar la necesidad de un Partido Revolucionario.

En esa perspectiva, con estos debates y estas resoluciones salimos fortalecidos el XIX Congreso del PTS.




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